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La izquierda democrática en la oposición

29 junio, 2026 By Pedro Santana Rodríguez Leave a Comment

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Al lado de la victoria electoral de Abelardo de la Espriella la izquierda que tuvo un importante crecimiento en votos, la mayoría de los cuales entre la primera y la segunda vuelta provinieron de sectores abstencionistas, cerca de tres millones entre los resultados del 31 de mayo y los resultados del 21 de junio que dejaron un resultado final de 12.708.712 votos para Cepeda solo con una diferencia de 250.830 votos a favor de Abelardo, (12.959.542)  nos deja un país partido entre dos mitades separados o unidos como se quiera ver por una masa abstencionista de unos 15 millones de ciudadanos que no acudieron a las elecciones donde se decidió parte importante de su futuro.

No es cierto que la izquierda sea electoralmente de las periferias como algunos analistas ligeros han señalado. En ciudades como Bogotá, Cali, Barranquilla, Cartagena y las capitales de los otros cinco departamentos de la Costa Caribe, así como en Popayán, Pasto, Barrancabermeja, Palmira y otras ciudades intermedias ganó Cepeda. Abelardo de la Espriella ganó la presidencia en ciudades como Medellín, Manizales, Pereira, Armenia, Bucaramanga y Cucuta y en departamentos como Antioquia, Santander, Boyacá, Cundinamarca y Norte de Santander. Antioquia definió esta elección, allí De la Espriella sacó a Cepeda más de un millón de votos. De la Espriella sacó en Antioquia 2.186.826 votos mientras Cepeda sacó 1.132.893 es decir una diferencia de más de un millón de votos cuando el resultado final apenas tuvo una diferencia a favor de Abelardo de menos del 1% es decir 250 mil votos. Lo que es cierto es que la izquierda se afianzó también en las periferias tanto del corredor pacífico como de los llamados antiguos territorios nacionales. Pero no es que ese voto fusil como despectivamente y sin ningún fundamento la extrema derecha quiere presentar esa emergencia de sectores marginados en esa Colombia profunda sea el voto mayoritario del Pacto Histórico. Lo correcto es decir que también allí fue mayoría el candidato del Pacto Histórico.

Así que la izquierda creció en número de votantes de manera muy significativa, pero perdió la elección presidencial y el Pacto Histórico, así como sus aliados de la Alianza por la Vida deben hacer un balance critico de porque teniendo el gobierno a su favor con algunos logros significativos se perdió esta batalla. Es obvio que hay que ponderar factores que ya examinamos en este mismo espacio en un primer balance crítico. Todos los grandes poderes económicos y sus gremios se alinderaron desde la primera vuelta con el candidato Matagatos, lo mismo hicieron la mayor parte de los clanes políticos regionales, las maquinarias de los partidos Liberal, Cambio Radical, Conservador y de la U y los grandes medios de comunicación que son de propiedad de los grandes conglomerados económicos y financieros.

Pero también el gobierno de Donald Trump y la derecha internacional comenzando por el indultado narcotraficante expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández que unos audios filtrados dan cuenta de la recolección de cuantiosos recursos destinados a desestabilizar y combatir a los gobiernos de Gustavo Petro en Colombia y Claudia Sheinbaum en México. Es obvio que toda la extrema derecha fascista apoyo a De la Espriella como Santiago Abascal de Vox España, Meloni de Italia, Marine Le Pen en Francia y toda la internacional de la extrema derecha. Por eso no es exagerado decir y afirmar que De la Espriella es un representante de la extrema derecha colombiana ligado a esa extrema derecha fascista internacional.

Las tareas de la izquierda democrática    

Soy de los que cree que el Pacto Histórico debe hacer un balance serio autocrítico de la manera como se realizó la campaña y los innumerables errores que se cometieron. No estoy de acuerdo con quienes quieren pasar la página sin esa evaluación pretextando que una sistematización seria lesionaría la Unidad del Pacto. La Unidad para que lo sea requiere también en ponerse de acuerdo en los errores cometidos tales como la ausencia de una verdadera estrategia política que integrara a los aliados en el trabajo en los territorios, así como en los distintos frentes sociales, esos actores jamás fueron vinculados a la campaña, solo se les llamó a algunos a compartir la tarima con el candidato. Me refiero a los partidos Alianza Verde, partido Libres, sectores de los partidos Liberal, Conservador, de la U y agrupamientos provenientes de Unitarios como Alianza Democrática, el PTC, Somos Colombia y otros.

Tampoco se articuló a los parlamentarios elegidos el 8 de marzo a las actividades de la campaña en sus territorios, bueno ni a los que ejercen aún y no fueron reelegidos. Y sobre temas críticos como la seguridad ciudadana, las falencias y yerros de la Paz Total y los efectos de la profundización de la crisis de la salud, donde los malos manejos de los interventores nombrados por el gobierno al frente de las EPS intervenidas no fueron ni siquiera considerados. Solo en el discurso del candidato en Tunja se planteó la necesidad de un plan de choque y se enumeraron algunas acciones que deberían ponerse en marcha en los primeros cien días de gobierno, pero sobre esas medidas no se insistió ni se volvió sobre ellas en las piezas comunicativas.

No hubo estrategia ni manager de la comunicación, los piezas comunicativas llegaron tarde y excepto el último periódico no se ocuparon de los problemas de la gente, la no concurrencia a los debates con otros candidatos, el centrar la campaña en el combate al uribismo y a su candidata Paloma Valencia dejando de lado y solo ocupándose tardíamente del candidato Matagatos, la falta de recursos y la mala organización del cuidado del voto, todo ello debe ser evaluado críticamente para que esos errores no se vuelvan a repetir y menos ahora que estamos a 18 meses de las elecciones a Gobernadores, Alcaldes, Asambleas Departamentales y Concejos Municipales. Esa evaluación debe hacerse por los colectivos del Pacto Histórico en todos los municipios, departamentos y a nivel nacional. Hay que destacar que los verdaderos héroes de la Jornada fueron las decenas de miles de jóvenes y las bases del Pacto Histórico que se echaron en los hombros esa campaña y la hicieron con las uñas, principalmente a ellos se deben los tres millones de votos logrados entre la primera y la segunda vuelta presidencial.

Una segunda tarea de la izquierda democrática es que debe ocuparse de la organización de la oposición. Esa oposición va mucho más allá de declararse partido de oposición o de hacer declaraciones retóricas sin anclaje en la realidad. Por mi parte no tengo la menor duda que De la Espriella y el bloque que con él llega al Gobierno tienen como programa profundizar en la aplicación del recetario neoliberal: disminución del tamaño del Estado, privatizaciones, recursos para los grandes conglomerados económicos y financieros, impuestos para la clase media e impuestos vía IVA para los alimentos de la canasta familiar, exoneración de impuestos a los grandes capitalistas, todo ello con el cuento que ello traerá bienestar, mayor empleo, todo lo que está fracasando en el mundo, que es lo que representa De la Espriella.

Por ello la organización de la oposición debe ligar estrechamente Agenda Legislativa, oposición parlamentaria con movilización ciudadana. La agenda legislativa a mi juicio debe estar íntimamente ligada a los intereses de los sectores que pretenden ser golpeados por las políticas neoliberales de De la Espriella. Ante la arremetida que busca echar a la calle a 700 mil trabajadores con la liquidación de 42 entidades públicas la bancada debe estar íntimamente vinculada a la defensa de estos trabajadores además porque es completamente falso que el Estado colombiano sea el monstruo burocrático que presenta De la Espriella y su cohorte. La lucha por la hegemonía y por la organización de un bloque político y social debe compenetrar cotidianamente a los parlamentarios de la bancada con los sindicatos y los trabajadores en riesgo de ser despedidos.

Ante el anuncio de persecución que ya se inició con las amenazas a los campesinos beneficiarios de la reforma agraria en Puerto López que seguramente se tratara de repetir en otras regiones del país y ante la pretendida judicialización de líderes y lideresas sociales, desde la bancada en el Congreso del Pacto Histórico y de acuerdo con la misionalidad de sus Comisiones Constitucionales  debería trabajarse por la organización de una Comisión Nacional de Derechos Humanos que cuente con cientos de abogados para que asuman la representación y defensa de quiénes pretenden judicializar a lideres y lideresas sociales en todo el territorio.

Un punto fundamental que buscarán echar atrás es el de la compra y entrega de tierras a los campesinos y a las víctimas del conflicto armado. Los parlamentarios del Pacto Histórico deberían junto a las organizaciones campesinas generar un espacio al estilo de la Convención Campesina que se realizó en el mes de diciembre del año 2002 en la Universidad Nacional para trazar una línea de defensa de la reforma rural integral para ello deberá ponerse en marcha la más amplia Unidad de Acción entre todas las organizaciones campesinas para defender con la movilización la reforma rural integral.

Así debería procederse en otros temas. La reforma a la salud y la formalización del millón de trabajadores precarizados debe aunar esfuerzos en la Cumbre Social y Política por la reforma estructural al sistema de salud. Allí ya existe este espacio que hay que fortalecer y ampliar. Y así se debería proceder en otros temas como los servicios públicos, la reforma política, las reivindicaciones étnicas de indígenas y afrocolombianos. Hay que tener los pies en la tierra. La oposición se debe construir con los movimientos y las organizaciones sociales. Cuando hablamos de un Partido Movimiento estamos hablando es de esto y estas líneas de acción deben ser las de la organización de la oposición. Todo ello por supuesto que debe hacerse también con los debates de control político, con la denuncia a la corrupción y los abusos en el uso del poder público y con el debate argumentado en los proyectos que se presente al Congreso para hacer viable la motosierra de De la Espriella. Por eso insisto el contenido y la estrategia de construir la oposición va mucho más allá de declararse Partido de Oposición o de lanzar ideas sin un fuerte anclaje con la sociedad, sus organizaciones y sus movimientos sociales.

Las otras dos tareas de la Izquierda Democrática en esta coyuntura tienen que ver con la organización y realización del Congreso Fundacional del Pacto Histórico y con las elecciones departamentales y municipales del mes de octubre del 2027. Estos temas los trataremos en las próximas semanas.

Pedro Santana Rodríguez, Director Revista Sur

Foto tomada de: AS Colombia

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Filed Under: Revista Sur, RS Desde el sur

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