Irán sabe que la única forma de asegurar un acuerdo duradero con EEUU está en el control del estrecho por Ormuz, aún a riesgo de dinamitar todo el proceso de paz.
El proceso de paz en Oriente Medio, puesto en marcha el 18 de junio con la firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, se ha convertido en un pulso de fuerza por el control de las rutas de navegación a través del estrecho de Ormuz. El diálogo aparece relegado por una nueva escalada militar que puede condenar de antemano los sesenta días de negociaciones, con acusaciones por ambas partes de violar el alto el fuego. EEUU quiere asegurar la circulación del petróleo del Golfo Pérsico recurriendo a rutas alternativas en el estrecho de Ormuz. Irán afirma que esto vulnera el memorando firmado, consciente de que, si no controla el tráfico naval por Ormuz, pierde el principal arma de disuasión conseguido en una guerra que dura ya cuatro meses.
Esta nueva oleada de hostilidades, que amenaza el memorando firmado por los dos países hace diez días, se disparó después de que este jueves Irán lanzara una escuadrilla de drones contra varios barcos que transitaban por una zona del estrecho de Ormuz que Teherán considera que evade el acuerdo con EEUU. Al menos un carguero de Singapur fue alcanzado por uno de los drones, sin daños de importancia, pero el Comando Central de EEUU (CENTCOM) aprovechó para ordenar un ataque de represalia el viernes contra objetivos militares en el sur de Irán, como arsenales de drones, baterías antiaéreas y sistemas de comunicaciones.
Pocas horas antes de que el CENTCOM ordenara los nuevos bombardeos sobre Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, retomó sus amenazas contra el régimen islámico. Afirmó en las redes sociales que los ataques lanzados por Teherán y el incumplimiento de las “expectativas” de Washington podrían desatar una escalada de la guerra que acabaría con el régimen islámico. Su enésima amenaza de destrucción masiva contra Irán.
Ahora, sin ni siquiera haber acometido el reto más espinoso de las negociaciones, el eventual desmantelamiento del programa nuclear iraní y el destino del uranio enriquecido que posee Teherán, el juego vuelve a la casilla de salida con el pulso entre Irán y EEUU por el control del flujo de mercancías, sobre todo el petróleo y el gas, desde el Golfo Pérsico hacia el océano Índico por el estrecho de Ormuz. El cierre de este estratégico paso durante la guerra permitió a Irán lanzar un órdago mundial al cortar el tráfico del 20% del crudo que se bombea desde esta zona de Oriente Medio a todo el planeta.
La cuestión está en quién debe ejercer el control final del estrecho, ahora y en un futuro. Según el memorando de entendimiento, “la República Islámica de Irán entablará un diálogo con el Sultanato de Omán para definir la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz, en colaboración con otros Estados litorales del golfo Pérsico, de conformidad con el derecho internacional aplicable y los derechos soberanos de los Estados litorales del estrecho de Ormuz”.
Para ir un paso por delante, Estados Unidos, de manos de su abultada presencia militar en la región (que debería empezar a reducir en julio, según el memorando), ha intentado facilitar la circulación de los mercantes y petroleros por la zona del estrecho de Ormuz más cercana a la costa de Omán, el otro país que comparte este paso con Irán. Ante la posibilidad de que el tráfico de barcos por esa franja “segura” se incremente y reduzca el peso de Irán en el control de Ormuz (además de arrebatarle un futuro cobro de tasas), el régimen de los ayatolás blandió sus drones contra los buques que cruzan el estrecho, a fin de reclamar los derechos que cree adquiridos de esta guerra.
No es solo una cuestión de asegurarse unos sustanciosos ingresos económicos. Para Irán es, por encima de todo, un tema de seguridad. Irán considera el estrecho de Ormuz, y así lo ha demostrado en esta contienda, “como una herramienta de presión para evitar que se repita una nueva oleada de agresiones contra el país” persa, explicó al canal Al Jazeera el analista Abas Aslani, desde Teherán. Cualquier intento de alterar tal realidad “por la fuerza” es “inaceptable para Teherán”, agregó el experto.
Y eso es lo que, a ojos iraníes, habría hecho EEUU al impulsar una autopista de navegación que dejaría fuera los intereses del régimen chií. La reacción fue, pues, inmediata, explicó ese analista del Centro para Estudios Estratégicos de Oriente Medio. Aslani resaltó que EEUU e Irán tienen visiones muy contrapuestas sobre cuál debe ser el futuro funcionamiento del estrecho de Ormuz.
La postura actual de Irán es que EEUU incumple el memorando de entendimiento al trazar corredores de tránsito por Ormuz alternativos (y sin consultar a Teherán) a las rutas pactadas en el acuerdo, que, en todo caso, no se reflejan con claridad en el acuerdo. Las negociaciones en curso entre Irán, Omán y otros países de la zona apuntan a que habrá, por voluntad del régimen islámico, un nuevo statu quo para la zona, donde podrían aplicarse esas cuotas de tránsito reclamadas por los iraníes.
Teherán no admite ambigüedades sobre Ormuz
Lo reafirmó este domingo el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, quien desde Bagdad insistió en que, según el memorando, “el estrecho de Ormuz está bajo la administración de Irán” y es este país el responsable de que la navegación por esa zona vuelva a los niveles previos a la guerra. Cualquier otra injerencia, dijo, “retrasará la reapertura” plena del estrecho.
El viernes ya lo había apuntado también el viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, uno de los altos cargos que ha negociado por parte de Irán el memorando: “no se puede asegurar el paso seguro por el estrecho de Ormuz con acuerdos ambiguos, rutas paralelas o decisiones que descarten el papel de Irán como país costero” de esas aguas.
“Ningún país tiene permitido cobrar peajes ni tasas en una vía fluvial internacional. Así lo indica la legislación internacional vigente. Así se aplica en las vías fluviales internacionales de todo el mundo, y así esperamos que sea también aquí”, afirmó Rubio.
En definitiva, la Administración Trump quiere que todo el crudo y gas del Golfo Pérsico circule sin problemas y cuanto antes. Están en juego los precios de los combustibles y la estabilidad de los mercados, condiciones imprescindibles para depurar algo la imagen de irresponsabilidad, ineficacia y abierta chapuza adquirida por el presidente estadounidense en esta crisis.
De ahí, el apoyo del Pentágono a esa ruta sur, por aguas territoriales omaníes, aunque ello suponga dar la espalda de forma descarada a Irán y sus demandas. Una franja meridional de navegación por el estrecho de Ormuz que EEUU está dispuesto a ensanchar, creyendo que los iraníes no van a decir nada al respecto.
Pero Teherán no está dispuesto a tolerar esta opción, como ha dejado ya claro, aún a riesgo de dar al traste con el acuerdo de paz. De momento, ya se habla de nuevo de minas, ya se ven los drones rondar a los petroleros y se escucha el zumbido de los misiles iraníes en las costas del Golfo. Y el volumen de barcos que habían vuelto a transitar por la ruta del sur del estrecho colapsa de nuevo, ante los evidentes riesgos.
La presión estadounidense pretende además que los propios países del Consejo de Cooperación del Golfo se definan a favor de esta ruta sur, lo que en realidad supone echarlos a los leones persas. Irán no permitirá en ningún caso que su mejor instrumento de presión internacional, más poderoso que el mejor de los arsenales de misiles, es decir, el control del estrecho de Ormuz, se vea menoscabado. Con esta peligrosa apuesta, incluso al precio de reanudar las hostilidades con EEUU, Irán deja algo muy claro: nadie atravesará el estrecho sin la autorización expresa de Teherán.
Juan Antonio Sanz, Analista especializado en temas internacionales.
Fuente: https://www.publico.es/internacional/eeuu/eeuu-e-iran-llevan-alto-fuego-borde-colapso-enfrentados-controlar-rutas-paso-ormuz.html
Foto tomada de: https://www.publico.es/internacional/eeuu/eeuu-e-iran-llevan-alto-fuego-borde-colapso-enfrentados-controlar-rutas-paso-ormuz.html

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