No hay ninguna claridad sobre la forma como se resolverán estas dificultades. En los discursos de las campañas los candidatos tienen respuesta a todos los problemas. Y las fórmulas de campaña suenan maravillosas. Tienen el encanto del milagro soñado. En la realidad es mucho más difícil.
Entre todos los retos que debe afrontar el próximo gobierno vale la pena mencionar cuatro: paz, salud, energía y fiscal.
La paz
La paz total no logró sus objetivos. Claramente fue un fracaso. Y tampoco se conseguiría solamente por la vía militar, que es el camino enfatizado por el nuevo gobierno.
El crecimiento de los grupos armados tiene raíces estructurales, que no se resuelven por la fuerza. En el 2024 las organizaciones criminales recibieron US16,5 miles de millones derivados de la producción de coca[*]. Esta cifra muy cercana a las exportaciones de petróleo que ese año sumaron US19,9 miles de millones. La dinámica de la coca depende, fundamentalmente, de la demanda internacional, así que el margen de maniobra de Colombia es muy reducido. El nuevo gobierno insiste en la guerra a las drogas, que continuará perdiéndose. Esta lógica es perversa y, como ha sucedido en más de medio siglo, no eliminaría ni el consumo, ni la producción de cocaína.
Además de la coca, los grupos armados se están financiando con la producción ilegal de oro. La crisis del dólar se ha expresado en un crecimiento del precio del oro, que ha llegado a los US5.300 onza.
No hay duda, entonces, de la bonanza de los negocios de la coca y de la minería ilegal de oro. Estos excedentes alimentan la guerra en el país. El número de personas en armas sigue creciendo.
Frente a estos problemas estructurales, el combate armado tiene alcances muy restringidos. Es indispensable pensar en la convergencia regional y en las posibilidades de desarrollo local. La acción militar es una condición necesaria pero no es suficiente para luchar contra la violencia. Se requieren inversiones estratégicas en regiones como Bajo Calima, Cañón de Micay, Catatumbo. Se tienen que dinamizar procesos de desarrollo agropecuario que le permitan a los trabajadores vinculados a la actividad agroindustrial unos ingresos superiores a los que obtendrían con la coca o la minería ilegal. Para lograr este propósito es absolutamente necesario modificar la lógica con la que se está haciendo la planeación. Es indispensable que haya una mirada de mediano y largo plazo, de tal forma que los recursos se destinen a proyectos estratégicos. Los recursos se siguen dispersando en multitud de proyectos pequeños, que terminan siendo ineficientes.
Salud
En salud hay tres tareas prioritarias.
La primera es determinar el valor de la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Entre los actores que participan en el sistema hay visiones completamente diferentes. No se ha creado un lenguaje común. Es una torre de Babel. No existe el mínimo acuerdo sobre el valor más adecuado de la UPC. Y a este consenso no se ha llegado porque la información es caótica. La UPC ha sido insuficiente, y el desbalance financiero del conjunto del sistema se ha agudizado.
La segunda es reconocer la necesidad de que haya un sistema mixo (público-privado). El esquema propuesto para administrar la salud del magisterio no ha sido exitoso y, además, el gobierno ha hecho un mal manejo de las entidades intervenidas, comenzando por la Nueva EPS. En estas condiciones, es necesario repensar los mecanismos que permitan la concordancia de incentivos entre los diferentes agentes que participan en el proceso.
Y la tercera tarea es consolidar la prevención y ampliar la cobertura, sobre todo en las zonas rurales. Este gobierno ha dado pasos importantes, pero el énfasis en la prevención no se ha coordinado de manera adecuada con el conjunto del sistema.
Energía
Uno de los mayores errores del gobierno fue la prohibición de la exploración. Esta decisión desestimuló la inversión privada en el sector, y atrasó nuevos proyectos. Mientras tanto, nuestros vecinos, Guyana y Venezuela, le están ofreciendo al mundo el petróleo que Colombia no está produciendo.
Para el próximo gobierno es urgente enfrentar la situación de Air-e. Como ha sucedido en salud, las intervenciones no han solucionado los problemas, sino que los han agudizado. Habría dos caminos. Por un lado, el Estado tiene que recapitalizar. Y, por el otro, se debe buscar un operador privado eficiente. Se tiene que romper el círculo vicioso de la cultura del no pago, y la única manera de hacerlo es con una fuerte inversión pública, que recupere el atraso tecnológico. La facturación se tiene que modernizar.
Los proyectos de energía limpia no avanzan al ritmo necesario. Su estímulo debería ser una prioridad del nuevo gobierno.
Fiscal
En el campo fiscal, los gobiernos actual y futuro, comparten sueños imposibles. La crisis de las finanzas públicas no se resolverá en el corto plazo. El presidente electo y su ministro de Hacienda han prometido reducciones significativas del gasto. Tales propósitos no son posibles.

La gráfica es la mejor expresión de lo imposible. Ni siquiera un milagro logrará reducir el déficit en el 2037, como lo proyecta el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Ni en Colombia, ni en ningún país, ha bajado el gasto público como porcentaje del PIB. Y en todos los casos, el saldo de la deuda pública continúa subiendo.
Es absolutamente equivocado comparar las finanzas de una familia con las del Estado. Este recurso “pedagógico” de los ministros de hacienda es una falacia. A diferencia de los hogares, los Estados continúan gastando por encima de sus ingresos. En Japón, para mencionar solamente un caso, el saldo de la deuda pública con respecto al PIB llegó al 235%. En Colombia se acerca al 61%.
La regla fiscal no se ha cumplido. ¡Ni se cumplirá! No habrá milagros. Y pretender que en el 2037 el déficit sea de ‑2,7% del PIB es una esperanza bondadosa. Ojalá alguna divinidad produzca el milagro.
El gasto público en Colombia todavía es relativamente bajo, alrededor del 22% del PIB. En los países avanzados supera el 40%, y continúa creciendo. En lugar de pretender reducir el gasto se debe mejorar su eficiencia.
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[*] TOBON Santiago., MEJIA Daniel., 2026. La Participación del Productor: El Tamaño de la Economía de la Cocaína en Colombia, Notas de Política, no. 9, Eafit, Valor Público, Medellín.
[†] MINISTERIO DE HACIENDA Y CREDITO PUBLICO., 2026. Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026, Ministerio de Hacienda, Bogotá.
Jorge Iván González
Foto tomada de: El Colombiano

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