Coronell siguió indagando sobre el tema. Le recordó que nació en un hogar de padres comunistas y que la ideología no le llegó a usted de manera artificial “en las otras casas, mientras les cantaban los pollitos a los niños, a usted le cantaban la internacional[4]”. La simpleza de Coronell es de enmarcar: ¿se refiere por ejemplo a los niños hijos de Laureano Gómez, de Álvaro Gómez, de Álvaro Uribe o de María Fernanda Cabal? ¿A ellos solo les cantaban los pollitos? Pero no nos detengamos en esta banalidad del entrevistador. Cepeda le responde que es un poco exagerado lo que dice Coronell, pero reconoce que nació en un hogar con “una fuerte cultura política”, en general, no dice comunista[5]. Coronell ya sabía que Cepeda es hijo de militantes comunistas muy reconocidos, pero quería que ratificara que ya no es del mismo partido que sus progenitores.
Y remata diciendo que le pregunta todo lo anterior “porque mucha gente le está atribuyendo a usted el programa de convertir a Colombia en un país comunista si se llega a elegir presidente de la República.” Cepeda señala que vivió el desplome del socialismo real en el este de Europa, lo cual lo llevó, entre otras razones, a “adquirir posiciones políticas diferentes, matizadas, muy arraigadas a la realidad del país”, es decir a dejar de ser comunista. Señaló además que cuestionó muy tempranamente la práctica del secuestro en la guerrilla, como si la guerrilla de las FARC y comunismo fuera lo mismo. Que se acercó a una posición demócrata liberal como la que encarnaba Carlos Gaviria quien fue magistrado de la Corte Constitucional y presidente del Polo Histórico. Señaló además que están a la vista sus ejecutorias que se han enfocado en la búsqueda de la paz, la defensa de los derechos humanos y el apoyo a las víctimas. Finalmente, planteó que lo critican atribuyéndole ideas y planteamientos que no tiene. Es decir la respuesta es que no va a convertir a Colombia en un país comunista. Coronell sabía todo esto al momento de hacer las preguntas, pero quería que se ratificara en su posición de no comunista. Pero al mismo tiempo destacar su pasado comunista.
Coronell no le preguntó si era marxista, dado que se puede ser comunista sin haber leído a Marx ni estudiado a fondo sus teorías. Tampoco le preguntó si era capitalista.
Me parece que en el fondo de las preguntas de Coronell se esconde la idea de que el comunismo, y también el marxismo, es algo malo, un pecado, una posición que nadie debería tener. Los partidos favorables al capitalismo hacen todo lo posible por satanizar al comunismo y le endilgan este epíteto incluso a sus hermanos dentro del capitalismo; por ejemplo, acusaban a Santos de comunista. Esto se basa también en la existencia de un fuerte rechazo del comunismo, no solo por parte de los capitalistas y los trabajadores asalariados y por cuenta propia de más altos ingresos, sino por la gran masa de trabajadores pobres y miserables, incluyendo a los campesinos. En este aspecto el triunfo ideológico del capitalismo es indudable.
Coronell quería que Cepeda confesara sus pecados, mostrara su arrepentimiento y propósito de enmienda. No es el único. También María Jimena Duzán en la entrevista a Cepeda[6] le hizo preguntas similares. Le dijo que el establecimiento y muchas personas sienten inseguridad con Iván Cepeda y temor de que “haya sido vacunado en el Partido Comunista “¿Quién es Iván Cepeda?” le preguntó. Cepeda respondió señalando que sus acciones se han inscrito siempre en la legalidad, que todo lo que ha hecho ha sido transparente; afirmó además que sus posiciones políticas están disponibles para todo el mundo, que se encuentran en los más de 90 discursos que ha escrito y pronunciado en las plazas públicas y diversos escenarios. Es decir, respondió que ya está libre del virus del comunismo.
Se define como un defensor de derechos humanos, un trabajador por la paz, una persona que quiere un cambio social. Sostiene que está proponiendo continuar la política de un cambio de modelo iniciada por el primer gobierno del Pacto Histórico, un modelo contrario al neoliberalismo que busca la justicia social, que en Colombia haya equidad social. Es un modelo capitalista, de un capitalismo productivo que aplique políticas sociales, que no está proponiendo la estatización de la economía privada. Considera que el modelo socialista ha perdido su vigencia y lo que se necesita es un modelo que responda y corrija lo que ha dejado el neoliberalismo.
También le preguntó si era marxista-leninista, a lo cual respondió que no, especialmente lo segundo: “No, entre mis fuentes de formación si he leído mucho a Marx[7], he leído mucho a Gramsci, menos a Lenin, he leído a Walter Benjamin, a la escuela de Frankfurt, a Hannah Arendt…”
Más claro no canta un gallo. Cepeda no es comunista, ni tampoco marxista, su política es la del Pacto Histórico y de la Colombia Humana, la política de tener un capitalismo social, de combatir el neoliberalismo y de garantizar a los trabajadores más pobres unos derechos y una vida más digna. Es lo mismo que ha planteado Petro.
Pero a pesar de esto lo siguen tildando de comunista, de socialista y de marxista. Mauricio Botero en columna reciente de El Espectador afirma sin sonrojarse que Cepeda es marxista: “en el otro lado de la cara se encuentra Petro y el que aspira a ser su sucesor, el marxista Iván Cepeda.[8]”
¿Por qué lo atacan de esta manera a pesar de que evidentemente no lo es? Porque Iván Cepeda, en el marco del modo de producción capitalista toma partido por los trabajadores (asalariados y por cuenta propia) y en especial por aquellos de menores ingresos y peores condiciones de vida. Para los capitalistas y sus voceros no solo es comunista quién propone suprimir el capitalismo sino aquel que plantea que es necesario aumentar los salarios de los trabajadores y la participación de los trabajadores en el ingreso nacional. Si algo les molesta a los capitalistas es que los trabajadores tengan la osadía de tratar de disminuirles sus ganancias.
La división económica y política fundamental es entre capitalismo y comunismo, tanto en términos de la estructura social y económica, como de las posturas programáticas. Los partidos y movimientos políticos se pueden dividir en lo fundamental en pro-capitalistas y pro-comunistas. Los primeros quieren mantener el capitalismo, los segundos quieren eliminarlo y organizar la sociedad en forma comunista. En el campo de la economía los primeros se fundamentan en la ciencia económica neoclásica o marginalista (incluyendo su variante keynesiana), por ejemplo en el texto de Economía de Paul Samuelson y los segundos en la ciencia económica marxista, en El capital de Marx; una división similar existe también en la ciencia política, la sociología y la filosofía. Sería bueno preguntarle a Daniel Coronell y a María Jimena Duzán si ellos son capitalistas (en el sentido programático). Muy probablemente responderán que no, que ellos son simplemente periodistas. Pero en la práctica, tácitamente, apoyan la continuidad del modo de producción capitalista.
En la sociedad colombiana los partidarios del comunismo son una ínfima minoría. El Partido Comunista no tiene peso electoral y político y apenas cuenta con unos pocos representantes en el Congreso, en el marco de la colación con el Pacto Histórico, los cuales, por cierto, nunca hacen análisis basados en El capital. La gran mayoría de los trabajadores tampoco es marxista ni comunista. En la práctica existe en Colombia un partido único, el partido del capitalismo.
Pero dentro del capitalismo hay conflictos. Por una parte entre los capitalistas y los trabajadores asalariados; por la otra, entre los propios capitalistas que compiten entre ellos por quedarse con la mayor parte del plusvalor. Estas luchas se expresan en combates entre distintas facciones, con muchos matices.
Desde la perspectiva del reparto del ingreso nacional el conflicto principal se da entre los partidarios de los capitalistas y los partidarios de los trabajadores; el gobierno del Pacto Histórico se inclina principalmente por los trabajadores. La decisión de fijar un salario vital que implicó un aumento de 23% en el salario mínimo es un ejemplo, entre muchos, de la voluntad de este gobierno de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Cepeda se inscribe dentro de esta corriente. Por esto, es el mejor candidato para la gran mayoría de trabajadores asalariados y por cuenta propia.
Sin embargo, la lucha de los trabajadores por mejorar sus condiciones de vida dentro del capitalismo es necesaria, pero no suficiente. Luchan contra los efectos, no contra las causas. Luchan contra los síntomas y no contra la enfermedad[9].
En conclusión Cepeda no es ni marxista, ni comunista. Lo cual es una verdadera lástima.
______________
[1] https://www.youtube.com/watch?v=bnNn0iJEKks
[2] “Yo fui militante de la Juventud comunista en mis años de adolescencia y en mi primera juventud, por decirlo de alguna manera. Luego hice parte del Partido Comunista, luego salí de esa organización política. Me hice parte de una formación que en ese momento llegaba a la vida política por efectos del proceso de paz que se dio paralelo a la Constitución de 1991, la Alianza Democrática M 19. Y luego me hice miembro del Polo Democrático cuando surgió. Estuve entre las personas que contribuyeron a crear el Polo. Y de ahí en adelante, pues una historia que es más conocida ya. Me convertí en congresista y luego también en fundador y colaborador para el surgimiento del pacto histórico.”
[3] “Son dos realidades que quisiera comentar. La primera, evidentemente, las discusiones que hubo en muchas formaciones políticas, no solo de izquierdas, sino también de derecha, sobre la acción armada. En el caso de Del Partido Comunista hubo personas que se desvincularon y fueron a hacer parte de organizaciones armadas. Pero dicho eso. Ese argumento, esa justificación se utilizó en el pasado y se ha utilizado para producir un exterminio político, qué es el genocidio contra la Unión patriótica.”
[4] “Usted nació en un hogar de padres comunistas, papá comunista, Manuel Cepeda, mamá comunista, Yira Castro, la ideología no llegó a usted de manera artificial, en las otras casas, mientras les cantaban los pollitos a los niños, a usted le cantaban la internacional”.
[5] Bueno, tal vez sea un poco exagerado, pero efectivamente, yo nací en un hogar con una fuerte cultura política y eso, sin lugar a dudas, marcó mi vida y mi existencia. Y de mi niñez también.
[6] https://www.youtube.com/watch?v=omh8WM0hTIY
[7] Me atrevería a apostar que Iván Cepeda nunca estudió a fondo El capital.
[8] https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mauricio-botero-caicedo/dos-concepciones-del-estado-radicalmente-opuestas/
[9] “Al mismo tiempo, y aun prescindiendo por completo del esclavizamiento general que entraña el sistema del trabajo asalariado, la clase obrera no debe exagerar a sus propios ojos el resultado final de estas luchas diarias. No debe olvidar que lucha contra los efectos, pero no contra las causas de estos efectos; que lo que hace es contener el movimiento descendente, pero no cambiar su dirección; que aplica paliativos, pero no cura la enfermedad. No debe, por tanto, entregarse por entero a esta inevitable lucha guerrillera, continuamente provocada por los abusos incesantes del capital o por las fluctuaciones del mercado. Debe comprender que el sistema actual, aun con todas las miserias que vuelca sobre ella, engendra simultáneamente las condiciones materiales y las formas sociales necesarias para la reconstrucción económica de la sociedad. En vez del lema conservador de “¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!”, deberá inscribir en su bandera esta consigna revolucionaria: “¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!”” Marx, Salario, precio y ganancia, https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/65-salar.htm#xiv
Alberto Maldonado Copello
Foto tomada de: Daniel Coronell en instagram

Deja un comentario