La agenda incluyo seis paneles y una conferencia magistral de Geri Augusto, de Brown University, sobre la tierra, el agua y las historias como bases de la justicia global y la solidaridad. Participaron, entre otras personas, José Antonio Ocampo (Columbia University), Rodrigo Uprimny (Dejusticia y ex miembro del Comité DESC de la ONU), Steve Price-Thomas (Oxfam International), Pedro Vaca Villarreal (Relator Especial para la Libertad de Expresión de la OEA) y Yuvelis Morales Blanco (Premio Medioambiental Goldman 2026).
¿Qué es la justicia global?
Al respecto, la directora de Dejusticia (una de las ONGs más importantes del país), Diana Guzmán, ha señalado que “durante mucho tiempo, la justicia se pensó como un asunto interno de cada Estado. Pero en un mundo interdependiente, muchas de las decisiones que definen la vida de las personas se toman lejos de su país: en mercados financieros, en plataformas tecnológicas, en organismos multilaterales o en las políticas de las potencias.
Por eso, la justicia global pregunta qué responsabilidades tienen los Estados, las instituciones internacionales, las empresas y otros actores frente a problemas que ninguna nación puede resolver sola: la desigualdad entre países, la guerra, la crisis climática, las migraciones o la concentración del poder digital. Y pregunta también cómo deben repartirse las cargas y los beneficios en un orden mundial profundamente asimétrico.
Esta conferencia aborda esas preguntas desde el Sur Global. Eso significa poner en el centro a quienes más sufren las consecuencias de ese orden desigual y menos han participado en construirlo. Un ejemplo lo muestra con claridad: entre 1990 y 2019, el 1 % más rico de la población mundial emitió el 23 % de los gases de efecto invernadero, frente al 16 % del 50 % más pobre. Sin embargo, son las personas con menos ingresos las más expuestas a los efectos del cambio climático.
El orden mundial basado en reglas y el derecho internacional están bajo ataque. Varios Estados poderosos erosionan los límites al uso de la fuerza, mientras avanza el debilitamiento de los espacios multilaterales creados para garantizar la paz, la seguridad, la justicia y los derechos. Al mismo tiempo, distintos países giran hacia gobiernos autoritarios y de ultraderecha”.
En el cierre, Diana Guzmán propuso fortalecer las relaciones y ejercer la imaginación política. “En la historia, en las prácticas colectivas de muchas comunidades y de muchas personas, tenemos claves fundamentales para imaginarnos un futuro mejor”, concluyo la destacada directora de Dejusticia y profesora de la Universidad Nacional, Diana Guzmán.
Recursos para financiar derechos
El miércoles 28 de octubre de 2026, la conversación sobre Justicia tributaria global abordó el tema de los recursos necesarios para financiar los derechos. José Antonio Ocampo, profesor de la Universidad de Columbia (EEUU), defendió reglas que permitan gravar a las multinacionales donde tienen actividad económica, aunque no cuenten con presencia física. También propuso mayor transparencia sobre sus operaciones y sobre los propietarios reales de los activos.
Ocampo sostuvo que Naciones Unidas debe asumir un papel central en la cooperación tributaria internacional y cuestionó que esa función recaiga en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos: “La OCDE no es una institución mundial”.
El primer ministro de Hacienda de del Gobierno del presidente Petro en 2022 con una larga experiencia en el sistema de la ONU, Ocampo ha planteado que “debe haber una lista negra de paraísos fiscales y reglas claras sobre el secreto financiero”.
Yo he fundado la “Plataforma de Cooperación Tributaria para América Latina y el Caribe “en 2023, con el liderazgo de importantes Estados como Colombia, Brasil. Chile, pensando también en termino de los derechos humanos de las personas, de la vida digna, introduciendo en el debate global la cláusula de los derechos humanos y las luchas en contra de las desigualdades, como acaba de subrayar en este panel María Emilia Mamberti, profesora de la Universidad Torcuato Di Tella en Buenos Aires, representante de la sociedad civil latinoamericana en esta plataforma, que lanzamos en Cartagena.
Eso empujo el presidente Lula, en 2023, a introducir el impuesto a la renta por las personas con más alto ingreso, y eso Lula lo ha capitalizado en la incidencia en los G20 y en la lucha a las desigualdades y en contra del hambre.
Allí se ve la importancia de los bloques como Latinoamérica, África, UE en las decisiones y en las negociaciones por la cooperación tributaria. EE. UU. se ha retirado del Comité ONU para la tributación, y también no ha ratificado el sistema internacional de los derechos humanos., Trump no es socio de ningún acuerdo en Naciones Unidas.
Fue evidente en la cumbre de Sevilla, cuando EEUU se retiró de las negociaciones, toda la mayoría de los estados presentes lograron un acuerdo”, concluyo esta grande autoridad del profesor Ocampo, que ha cuestionado el presidente estadunidense Trump.
Camilo Sánchez, profesor de University of Virginia School of Law (EEUU), ha enfatizado que “hay que volver a discutir de Descolonización y solidaridad para un comercio justo, con más voz del Sur Global en la construcción del mundo.
Hay que transitar de un multilateralismo jerárquico al multilateralismo de la solidaridad y un nuevo orden global basado en la construcción desde lo local, de pensar a experimentos locales de cooperación y solidaridad, hacia la perspectiva global.
UU. debe pagar a la OEA dos años atrasados. Debemos pensar a cambiar el sistema, por ejemplo, la pandemia ha demostrado que el 98% del personal de la OEA en Washington puede trabajar en otros países. Es importante el “Grupo de la Haya”, liderado por Suráfrica y Colombia para las sanciones en contra de Israel, para revitalizar el multilateralismo incluyendo valores y estrategias contracorriente. Otro ejemplo exitoso es la protección regional de la Amazonia (con los logros de Lula y de la ministra del medio ambiente Marina Silva NDR).
Entrevista exclusiva a Basma Eid: “Tenemos la esperanza en un cambio en las midterms para respaldar la sociedad civil en contra de la persecución de los/as migrantes en EEUU”
Basma Eid es la directora de Campañas y Membresía. Antes de incorporarse a la Red-DESC, Basma trabajó en temas relacionados con el sistema de inmigración de EE. UU., liderando campañas dirigidas a la abolición del sistema carcelario, incluyendo campañas de desinversión interseccional. Ha participado en el movimiento por la justicia para los trabajadores inmigrantes, apoyando la despenalización de la venta ambulante y otras formas de trabajo precario. Está profundamente comprometida con la liberación indígena y ha trabajado organizando apoyo solidario a la comunidad de refugiados palestinos en el Líbano desde 2012. Obtuvo una Maestría en Empleo, Movimientos Sociales y Desarrollo de la Escuela de estudios orientales y africanos (SOAS) de la Universidad de Londres en 2014. Reside en la ciudad de Nueva York, nació en EEUU y su familia es de origen de Egipto.
He entrevistado personalmente a Basma Eid en Bogotá el pasado miércoles 28 de octubre de 2026
Basma Eid no usa las redes sociales. He encontrado solo dos fotos muy significativas. La primera foto es de 2019 donde Basma Eid anima una movilización en una calle de New York afirmando que “NYC deposits public money with banks that invest billions in prisons & immigrant detention centers. With a public bank, we can divest from racist systems like the Prison Industrial Complex & invest in community liberation.” (https://www.publicbanknyc.org/media-release-5-24-2019).
En septiembre de 2024 pide justicia por Bertha Cáceres (1971-2016), una destacada líder indígena lenca, feminista y activista ambiental hondureña, fundadora de COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras), afirmando “Justicia Para Juan López y para todes que han sacrificado sus vidas en la lucha para defender nuestros territorios #JusticiaParaBerta no more deaths for defending the territories in Honduras”.
Basma Eid tiene una sonrisa cautivante. Durante esta conversación “militante”, percibo su fuerza interior impresionante, articula a más de 360 movimientos sociales, organizaciones y personas defensoras de derechos humanos de más de 80 países del mundo. Habla desde el corazón del Imperio, de EEUU.
-Pregunta: ¿Cuál es el trabajo de advocacy de la Red-DESC – Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales?
-Respuesta: Soy la directora de campañas de la Red-DESC – Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales – articula a más de 360 movimientos sociales, organizaciones y personas defensoras de derechos humanos de más de 80 países, que trabajan colectivamente para promover los derechos económicos, sociales y culturales y construir un movimiento mundial por los derechos humanos y la justicia social.
La semana pasada estábamos en las movilizaciones en Bangkok, Tailandia en contra del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Es el poder de la resistencia, de las voces que enfrentan la POLI-CRISIS, crisis del multilateralismo, de la guerra y de la seguridad, crisis del cuidado, crisis del sistema: respondemos con acciones de defensa de los derechos humanos frente a la represión global porque hoy es más difícil la lucha de la sociedad civil, a nivel global hay más ataques.
El poder de la sociedad civil organizada abre puertas, abre nuevos caminos, abre nuevos imaginarios de disenso en una perspectiva visionaria con diferentes actores, los pueblos, movimientos sociales, sindicatos para negociar y exigir con las grandes multinacionales el respeto de los derechos humanos, la regulación de las mega corporaciones para cambiar el poder desde la perspectiva de la justicia social y de lucha en contra de las desigualdades y de la pobreza, porque caminamos a través de procesos colectivos, de redes de articulación , de movimientos organizados, de protestas en muchos países del planeta, vamos a lograr la mayoría para construir el cambio a nivel global. Por esa razón, trabajamos para fortalecer la voz y las alternativas de la sociedad civil a nivel global para construir un nuevo orden mundial, creemos en las buenas prácticas de colaboración que estamos construyendo en la perspectiva Sur-Sur.
-¿Puede presentar“Jaque Mate”, una campaña mundial que exige normas internacionales más sólidas, para responsabilizar a las empresas transnacionales por las violaciones de derechos humanos y los daños ambientales?
-Ante el inicio del 12.º período de sesiones de negociación de un tratado jurídicamente vinculante sobre empresas y derechos humanos en las Naciones Unidas en octubre de 2026, movimientos sociales, sindicatos, Pueblos Indígenas y comunidades afectadas lanzaron “Jaque Mate”, una campaña mundial que exige normas internacionales más sólidas para responsabilizar a las empresas transnacionales por las violaciones de derechos humanos y los daños ambientales.
Lanzada en Ginebra, la campaña busca movilizar a personas de todo el mundo para enfrentar la impunidad corporativa, cuestionar la captura de las instituciones públicas por parte de las empresas y exigir acceso efectivo a la justicia y a mecanismos de reparación para las comunidades afectadas.
La Red-DESC – Red Internacional para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales – se ha sumado a la campaña, junto con movimientos y organizaciones aliadas, reafirmando la necesidad urgente de un tratado internacional sólido y jurídicamente exigible que sitúe los derechos humanos por encima de los intereses corporativos.
En distintas regiones, las comunidades continúan enfrentando el acaparamiento de tierras, la destrucción ambiental, el desplazamiento forzado, la explotación laboral y los ataques contra personas defensoras de derechos humanos vinculados a actividades empresariales. Sin embargo, las deficiencias de los mecanismos internacionales de rendición de cuentas siguen permitiendo que las empresas transnacionales eludan su responsabilidad, especialmente cuando sus operaciones traspasan las fronteras nacionales.
-¿Cuál es la perspectiva de un tratado vinculante para poner fin a la impunidad corporativa?
-Para la Red-DESC y sus miembros, las negociaciones en curso en las Naciones Unidas representan una oportunidad crucial para subsanar las deficiencias históricas del derecho internacional que permiten a las empresas transnacionales operar a través de las fronteras sin una rendición de cuentas efectiva.
Un tratado vinculante sólido debe establecer obligaciones claras y jurídicamente exigibles para que los Estados regulen las actividades empresariales, prevengan las violaciones de derechos humanos, garanticen el acceso a la justicia y a recursos efectivos de reparación, y protejan a las comunidades afectadas y a las personas defensoras de derechos humanos.
Mientras continúan las negociaciones en Ginebra, la Red-DESC se mantiene junto a los movimientos sociales y las organizaciones aliadas para exigir que las experiencias, los conocimientos y las prioridades de las comunidades afectadas ocupen un lugar central en el proceso.
El poder corporativo no puede situar a las empresas por encima de la rendición de cuentas. Los derechos humanos deben estar protegidos más allá de las fronteras.
Hemos elaborado algunos Comics como herramienta de concientización. Se puede descargar el comics “El poder del 99% para acabar con la captura corporativa de las Naciones Unidas “(https://www.escr-net.org/es/resources/episode-1-the-power-of-the-99-to-stop-corporate-capture-of-the-united-nations/ ).
-Tomamos ahora una foto afuera de este auditorio de la Universidad de los Andes a lado de un cartel que dice “Justicia para las mujeres trabajadoras domésticas”.
Estimada Basma Eid, la Red Desc ha hecho un interesante análisis el pasado mes de marzo de 2026 con relación a la historia de María Roa, trabajadora doméstica afrocolombiana, es una de las series más vistas de Netflix en América Latina…
-En América Latina y el Caribe, entre 11 y 18 millones de personas se dedican al trabajo doméstico, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En Colombia, esta cifra oscila entre 680.000 y 1 millón de personas. Más del 95% son mujeres.
Durante años, más del 80% de estas trabajadoras ha sido excluido de derechos laborales básicos, como la seguridad social, y solo una minoría cuenta con contratos formales. A pesar de las denuncias persistentes de las trabajadoras del hogar y de los movimientos feministas, esta realidad ha sido sistemáticamente invisibilizada. Hoy, sus historias logran abrirse paso en el debate público a través de una serie de Netflix que las proyecta a audiencias más amplias.
Desde la Red-DESC, y en el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, que se conmemora este 30 de marzo, conversamos con Claribed Palacios, presidenta de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (UTRASD), y con María Roa, secretaria general y fundadora del sindicato e inspiración de la serie, sobre el impacto de esta visibilidad y las luchas actuales por los derechos laborales, la justicia racial y el reconocimiento del cuidado en Colombia.
El trabajo doméstico en Colombia está profundamente marcado por el racismo estructural. Tanto Claribed como María describen una experiencia reiterada: a las mujeres negras se les asigna de antemano un lugar en el servicio doméstico. Al llegar a la ciudad, muchas no son preguntadas por sus estudios ni por sus aspiraciones. Se asume que ese es su destino. Esta asociación entre negritud, pobreza y servidumbre no pertenece solo al pasado; sigue operando en el presente como una forma concreta de orden social.
Este racismo se expresa en el trato cotidiano, en el lenguaje y en la persistente desvalorización del trabajo doméstico. Lo que las lideresas denuncian es una forma de deshumanización de raíces coloniales que continúa reproduciéndose en los hogares.
Nombrar esta realidad permite comprender que el problema no se limita a la informalidad ni al incumplimiento de las normas laborales, sino que responde a una estructura más profunda de desigualdad que organiza quién cuida, en qué condiciones y con qué nivel de reconocimiento. La visibilidad que ha generado la serie en América Latina no es solo un fenómeno mediático: es una oportunidad política para poner en el centro las agendas que los sindicatos y organizaciones de trabajadoras domésticas han venido construyendo durante años en Colombia y en muchos otros países del sur global.
-¿Estimada Basma Eid, cuál es tu opinión sobre la política de migración en los EEUU?
-Hoy nos impactan, nos preocupan mucho las deportaciones masivas de Trump y las políticas de los republicanos.
Antes que todo, debo precisar que ahora hablo a titulo personal, como ciudadana, como vecina de Queens en New York.
La única resistencia posible en el corazón del Imperio, es la resistencia de las comunidades locales, de redes de defensoras/es de derechos humanos, de vecinos de grandes barrios-ciudades como Corona, Queens en New York donde vivo, todo un esfuerzo colectivo con el objetivo de parar los secuestros, los arrestos, la persecución a los migrantes porque ICE es una institución paramilitar que actúa sin hacer rendición de cuentas.
Tenemos la esperanza que el próximo Congreso y Senado pasan a una mayoría de los Demócratas, deben respaldar toda esta gran experiencia de la sociedad civil porque necesitamos el cambio, muchas familias están sufriendo injustamente. Desde hace 15 años estoy luchando con varias redes de trabajadores jornaleros, con trabajadoras domésticas, con migrantes y trabajadores y trabajadoras ambulantes en las calles, que son la población más vulnerable frente a la represión de la policía y de ICE.
¿Qué significa esto en lo concreto? Por ejemplo, hay muchos casos de asilo de personas que tienen derecho a estar en EEUU, si vas a una cita de la Corte, es el sistema formal que pone en peligro las personas.
Recuerdo que, desde el 11 de septiembre de 2001, el presidente George Bush puso todas las instituciones a criminalizar todos los inmigrantes, por ejemplo, con la persecución de los musulmanes. También los Demócratas se desconectaron del pueblo.
Desde 2009, el presidente Obama es considerado un “Deportador en Jefe” (en inglés, Deporter-in-Chief) es un sobrenombre con el que activistas de derechos de los inmigrantes y líderes de la comunidad latina apodaron al expresidente estadounidense Barack Obama (Nobel de paz en 2009, NDR) debido a las estrictas políticas migratorias y al elevado volumen de expulsiones ejecutadas durante su mandato. Hoy en New York sufrimos muchos ataques de ICE por la política de Trump. Es preocupante que el nuevo alcalde progresista de New York, Mamdani no ha logrado cambiar el jefe de policía de New York.
La única resistencia es aquella de las comunidades locales, de las redes de vecinos, de defensores de derechos humanos para enfrentar la masiva deportación de Trump.
-¿Estimada Basma Eid, tu como interpreta a EEUU como un sistema racista?
Otra vez: debo precisar que ahora hablo a título personal, como ciudadana, como vecina de Queens en New York.
Con relación a tu pregunta: es un sistema racista y xenófobo en contra de los migrantes, de la población negra, indígena, de la clase obrera que están más en riesgo, mucho más que migrantes blancos, por ejemplo, proveniente de Londres o del Norte Global.
No es solo la cuestión de Trump, es el sistema que hay que cambiar: mira por ejemplo la guerra económica y el embargo comercial de EEUU en contra del pueblo de Cuba, los comentarios de odio que dice Trump por ejemplo de los árabes: “nosotros somos avanzados “pero considera los migrantes del Sur global con los estereotipos de los delincuentes…
Los EEUU son un país fundado por el genocidio de los pueblos originarios, es un país colonialista desde los orígenes”, concluyo Basma Eid.
Académica feminista decolonial, Vasna Ramasar: el puente entre SurAfrica y Suecia
Otra voz elocuente del seminario de Dejusticia es Vasna Ramasar, academica – activista de Sur África, profesora de la Universidad de Lund, Suecia, directora del Masters programme on Culture, Power and Sustainability, fundadora del Collective Against Environmental Racism in Denmark, Global Tapestry of Alternatives and Post Extractive Futures.
La profesora Vasna es colaboradora del Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur en Latinoamérica, que en estos días está realizando en Quito un seminario paralelo. Vivimos tiempos de crisis múltiples y entrelazadas, en los que las alternativas son más necesarias que nunca para frenar la devastación y poner la esperanza en manos de los pueblos. Urge pensar cómo reparar los daños ya causados y, al mismo tiempo, cómo defender todo lo que aún tenemos. Frente a gobiernos que fallan en dar respuestas a estas crisis, a corporaciones afianzadas en el modelo extractivista y ante un avance preocupante de las derechas radicales, desde la Oficina Región Andina de la Fundación Rosa Luxemburg (fundación política alemana expresión de Die Linke de Berlín) está realizando un ciclo de debates con integrantes del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo ( https://www.rosalux.org.ec/navegar-el-colapso-y-reparar-el-mundo-alternativas-feminismos-y-geopolitica/).
Vasna Ramsar ofrece una clave interpretativa por el cambio hacia una democracia radical: ”I’m calling for a decolonization of the imaginary. Drawing on the praxis of communities across the world – how can we create other ways of being, knowing and doing? This includes practical aspects of solidarity economies, radical democracy and alternative food system strategies.”.
(https://terralingua.org/…/a-dictionary-for-the-pluriverse/).
La destacada académica sur-africana Vasna Ramasar, dijo en su intervención en la Universidad de los Andes: “Necesitamos de proyectos colectivos y responsabilidad compartida, que pongan el cuidado, el gozo y la creatividad y la democracia radical en el centro. Por ejemplo: los stokvels en Suráfrica. Son grupos, por lo general mujeres que se reúnen y ponen dinero en común.
Ese fondo queda disponible para quien lo necesite, según sus propias urgencias. Son como bancos comunitarios para apoyarnos entre todas y todos. Una economía solidaria para que cuidarnos también sea una decisión colectiva.
Hago parte de varias redes como las mujeres que luchan en la resistencia en contra de las violencias del extractivismo en África.
Hay que reconocer el trabajo del cuidado de las mujeres, en relación a la vida, a la discriminación de raza y género, también en la perspectiva de la reproducción de la vida digna y la justicia social para las futuras generaciones.
Se replica la lógica capitalista colonial, con la fobia en contra de las mujeres. Mira al ejemplo de los movimientos de las mujeres en Kenia por el acceso a la tierra y el agua.
Es una lucha epistemológica del cuidado. Es la lucha de las mujeres exacerbada por el extractivismo, para construir alternativas al capitalismo. Por eso ahora tenemos una gran emoción de cercanía, de feeling con la victoria del presidente Lula en Brasil.
Vengo de Suráfrica, en el puente con la academia de Escandinavia donde coordino una maestría sobre poder y género.
Debemos cuidar las lideresas feministas que enfrentan los genocid1os, resisten en contra del sistema capitalista, debemos construir propuestas de dignidad, de cuidado, de amor y de justicia ecológica.
No es romanticismo. Hablo de colectivos mundiales, de alternativas radicales y prácticas de cambio económico y de desarrollo de las comunidades locales, de buen vivir, de convivialidad frente a violencias deshumanas.
Articulamos redes en África, que es un continente de mujeres, trabajamos en el multilateralismo y clamamos para nuevas relaciones internacionales para superar la esclavitud y el capitalismo, en favor de la solidaridad internacional.
Debemos pensar en el amor radical para entender la vida y los derechos humanos y la justicia global”, concluyo la académica Vasna Ramsar.
Vasna Ramasar: Tejiendo luchas, dolor y esperanza desde Sudáfrica a Gaza
La académica-activista feminista decolonial Vasna Ramsar me ha comentado en Bogotá: “Soy una académica-activista residente en Escandinavia. Nací y crecí en Sudáfrica, un país dinámico, donde aprendí importantes lecciones sobre las libertades, el papel de las personas en la naturaleza y la desigualdad. Lo que más me interesa es tratar de entender el panorama general de cómo confluyen la vida humana y la más-que-humana, la complejidad de estas interacciones y las implicaciones para la justicia desde una perspectiva feminista y decolonial. Lo hago para apoyar una resistencia al sistema hegemónico destructivo y para la creación de alternativas radicales”.
Vasna Ramsar me ha señalado un análisis que ella escribió en 2024, que sintetiza la urgencia de cuestionar el sistema capitalista, patriarcal y colonialista con la pregunta epistemológica “We have to contest what development in Africa is for – who is it for?”, conectando la lucha en contra de los genocid1os de los pueblos de Sur África y de Palestina:
“Me gustaría reflexionar sobre lo que esto significa en el contexto de Sudáfrica y Palestina. Ambos países han sido descritos como sometidos a condiciones de apartheid. En Sudáfrica se trataba de una política de segregación y discriminación racial definida legalmente y perpetrada por colonos colonialistas blancos contra la población no blanca, incluidos inmigrantes como mis antepasados, que llegaron de la India como trabajadores contratados, pero que afectó sobre todo a la llamada población negra. El apartheid en Sudáfrica comenzó en 1948 y terminó en 1994 con las primeras elecciones democráticas. En los años intermedios, la lucha por la liberación fue continua. La comunidad internacional desempeñó un papel de apoyo a las luchas mediante sanciones y ayudas financieras y de otro tipo a movimientos como el Congreso Nacional Africano. Se ha sugerido que el movimiento contra el apartheid es uno de los movimientos sociales mundiales más influyentes del siglo XX. Palestina siempre ha sido un aliado de la lucha de liberación en Sudáfrica durante todos esos años. Incluso mientras luchaba contra su propio apartheid. En 1947, una resolución de la ONU llevó a la partición de la tierra palestina y a la creación del Estado de Israel. Esto condujo a la primera Nakba en 1948 y nos lleva a donde estamos hoy. – Un genocidio que ocurre en directo ante nuestros ojos. Mientras escribo, al menos 32.845 personas han muerto, entre ellas más de 13.000 niños y 8.400 mujeres. Muchas más están heridas y desaparecidas, mientras que otras incontables se enfrentan a la inanición debido al bloqueo de la ayuda a Gaza por parte del gobierno israelí.
Estas largas historias compartidas unen a nuestros dos países. Durante los peores años de mi país, el pueblo palestino se solidarizó y ofreció apoyo moral y político. Más que eso, también nos ha inspirado su compromiso con la libertad y la justicia.
Nelson Mandela habló en nombre de muchos sudafricanos en 1997 cuando dijo: “Sabemos demasiado bien que nuestra libertad está incompleta sin la libertad de los palestinos”. Esas palabras y ese compromiso han cobrado vida ahora, cuando el sudafricano dio el paso histórico de llevar al Estado de Israel ante la Corte Internacional de Justicia en un caso sobre la aplicación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio en la Franja de Gaza. Estos días, me he sentido verdaderamente orgulloso de ser sudafricano cuando nuestro gobierno se ha mantenido firme en nuestro apoyo a Gaza.
El trascendental paso que ha dado el gobierno de Sudáfrica debe verse también a la luz del apoyo militar y político que Israel ha recibido de países como Estados Unidos de América, Reino Unido, Alemania y muchos Estados coloniales e imperiales. Hay algo importante en la geopolítica del mundo cuando se ve qué naciones han apoyado a Sudáfrica en el caso de la CIJ. Además, no podemos pasar por alto la importancia del reproche público de Namibia a la postura de Alemania, destacando la propia historia genocida de Alemania en Namibia. Me gustaría pensar que cuando conectamos nuestras luchas, nos abrimos a reconocer nuestra humanidad común y aprendemos a valorar la vida.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, dijo en la cumbre climática de la ONU COP28 que “lo que vemos en Gaza es el ensayo del futuro”. Hay mucho más en la historia de Gaza que se extiende hacia el pasado de muchos pueblos; los presentes de Sudán, Congo, Somalia, Siria (y la lista continúa) pero también nuestro futuro. Mientras contamos cada día y cada vida perdida en Gaza, la lección que extraigo para el tema de esta publicación periódica es que tejemos por la vida en todas partes, tejemos a partir de nuestras luchas y tejemos a través de nuestra solidaridad”, concluyo la académica Vasma Ransar.
¿Cómo responder al repliegue nacionalista y construir un orden global más justo?
Los perdedores de la globalización económica están siendo captados por movimientos de derecha radical que, en lugar de cuestionar esa globalización, cuestionan la de los derechos humanos.
Rodrigo Uprimny, investigador sénior de Dejusticia, advierte sobre esta paradoja: el ascenso de las ideas de justicia global estuvo acompañado de dinámicas neoliberales que facilitaron la libre circulación de capitales y aumentaron las desigualdades, especialmente en sociedades del norte global. Ese descontento ha alimentado fuertes reacciones nacionalistas.
Pero desafíos como el cambio climático, las pandemias y la inteligencia artificial requieren cooperación multilateral, orientada por criterios de justicia que vayan más allá del interés nacional.
Al respecto el profesor Castro, Universidad Externado de Bogotá ha comentado que “No es utópico la Constitución de la Tierra, que ha propuesto el jurista italiano Luigi Ferrajoli, y las organizaciones de la sociedad civil pueden trabajar en eso, cuidado al déficit democrático de hoy en el mundo.
¿Como fundar la Constitución de la Tierra de Ferrajoli, que supere el derecho internacional?
Hay que pensar a soluciones globales”, concluyó el profesor Castro.
Hay que mencionar que el famoso jurista italiano Luigi Ferrajoli – junto a otros juristas europeos como Gianni Tognoni, Michael Forst consideran que hoy el Estado colombiano es un estado genoc1da, como fue documentado en el libro de Ferrajoli, Michael Forst, Javier Giraldo, Mireille Fanon, “Genocidio político, impunid6 y crímenes contra la paz”. Cinep, 2021 y por el Tribunal Permanente de los Pueblos TPP, como también fue documentado en el libro: ¡Que pare el genocidio! El Tribunal Permanente de los Pueblos para Colombia del 2021, de Madlyn Sauer, Ed. Cinep 2025 (https://cinep.org.co/publicaciones/producto/que-pare-el-genocido_do90/ ).
Impactos de la victoria del presidente Lula en Brasil
En esta parte conclusiva de este articulo voy a profundizar los impactos de la victoria del presidente Lula en Brasil (una crónica del seminario se encuentra aquí: https://www.dejusticia.org/justicia-global/ ).
Victoria Oliveira, analista de Article 19 entre Londres y San Pablo, ha subrayado en Bogotá: “Vengo de Sao Paulo, celebrando en avenida paulista, esta victoria inolvidable, histórica, exciting in Brasil. Fue muy grave la interferencia contra occount de Lula.
Sufrimos un shock en el primer turno de las elecciones presidenciales, con una fuerte guerrilla digital en favor de Bolsonaro y hubo una gran interferencia de EE.UU. Fue importante el empoderamiento del pueblo en favor de las conquistas logradas por Lula.
Pedro Vaca, (Relator Especial para la Libertad de Expresión de la OEA hasta octubre de 2026) ha evidenciado que “Tuve el privilegio de escribir el informe sobre la libertad de expresión de Brasil, después del golpe de enero de 2023.Hay que estudiar el caso de Brasil. Brasil pone más estado de derecho a la regulación y al despliegue del poder judicial, mira el rol heroico del Tribunal Federal de enfrentar el golpe de Bolsonaro (que después fue condenado a 27 años de cárcel)”.
La ex viceministra de Energía de Paraguay y activista de Jubileo Sur, Mercedes Canese Antúnez, ha comentado: “Gracias Lula por frenar al fascismo y al imperialismo en América Descripción: De limpiabotas a presidente. De la cárcel al poder. De obrero a leyenda. La vida de Lula en 3 actos:
El origen: Nacido en la miseria del nordeste brasileño, emigró a São Paulo de niño, trabajó como tornero mecánico y perdió un dedo en la fábrica. Se convirtió en el líder sindical que desafió a la dictadura militar.
La presidencia: En 2003 se convirtió en el primer obrero en gobernar Brasil. Con el Bolsa Familia sacó de la pobreza a 29 millones de personas. Salió con 87% de aprobación.
La resurrección: El lawfare lo encarceló 580 días. Sus condenas fueron anuladas. Volvió, ganó en 2022 y este domingo venció al hijo de Bolsonaro, convirtiéndose en el primer brasileño en ganar 4 elecciones. Su causa: Frenar a la ultraderecha. “Mientras viva, la extrema derecha no volverá a gobernar”, concluyo Mercedes Canese.
La vicepresidenta de la Asamblea Nacional (Parlamento) de Francia, Clémence Guetté ha agregado que “Lula lo ha hecho. El pueblo brasileño lo ha hecho: ¡la izquierda triunfa en Brasil! Los fascistas son repelidos una vez más. Mientras todas las encuestas, todos los análisis, todas las predicciones decían que estaba perdido: el pueblo le dijo no a la extrema derecha.
Es una inmensa victoria que tendrá repercusiones para todo el planeta. Sí, es posible ganar, incluso frente a toda la oligarquía y las injerencias del imperio. Lula muestra el camino. Francia lo seguirá pronto”, concluyo Clemence Guette, que yo he entrevistado aquí en Bogotá en enero (https://www.sur.org.co/diputada-clemence-guette-france-insoumise-vice-presidenta-de-la-asamblea-nacional-de-francia-con-sus-programas-sociales-y-de-redistribucion-su-postura-antirracista-y-su-inquebra/ ).
El alcalde francés de Saint Denis, Bally Bagayoko ha comentado: “¡Viva Lula! ¡Viva el pueblo brasileño! La victoria de Lula nos recuerda una verdad fundamental: nada está nunca decidido de antemano cuando los pueblos se movilizan para defender su dignidad, sus derechos, la democracia y su futuro. Esta victoria es la de la esperanza, de la justicia social y de la resistencia frente al ascenso de la extrema derecha. Envía un mensaje poderoso al mundo entero: los pueblos siempre tienen el poder de retomar su destino en sus manos. En 2027, Francia también deberá elevarse a la altura de esta responsabilidad histórica.
Frente a las desigualdades, al racismo, a la banalización de las ideas de extrema derecha y a un sistema que abandona a demasiados ciudadanos al borde del camino, debemos abrir una nueva perspectiva política.
Ya no es hora de medias medidas ni de compromisos con un sistema al borde del agotamiento. ¡Es hora de una verdadera ruptura social, democrática y ecológica!
Con Jean-Luc Mélenchon, llevemos la ambición de una Francia insumisa ante la injusticia, antifascista, antirracista y resueltamente orientada hacia el pueblo. Una Francia que pone al ser humano antes que las ganancias, la solidaridad antes que el egoísmo y la justicia antes que los privilegios.
Brasil ha mostrado que otro camino es posible. En 2027, el pueblo francés también tendrá una cita con la Historia.
Tenemos el poder de cambiar el curso de las cosas, de construir una sociedad más justa, más igualitaria, más fraterna y más respetuosa con nuestro planeta.
El cambio no es un sueño inalcanzable: se hace posible cuando los pueblos se unen y se ponen en marcha.
Brasil lo hizo. ¡Francia puede hacerlo! La esperanza es una lucha. La ruptura es una ambición. ¡La victoria se construye juntos!”.
El presidente de Suráfrica y ex activista anti-apartheid, Cyril Ramaphosa, en nombre del gobierno y el pueblo de Sudáfrica, ha extendido sus cálidas felicitaciones y mejores deseos al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con motivo de su reelección para un histórico cuarto mandato.
Brasil y Sudáfrica mantienen una estrecha relación bilateral y estratégica fundada en la cooperación Sur-Sur, el multilateralismo y un liderazgo compartido dentro de los BRICS, el IBSA, el G77+China y el G20.
En marzo de 2026, el presidente Ramaphosa realizó una visita de Estado a Brasil por invitación del presidente Lula. La visita fortaleció aún más la relación comercial y política bilateral existente.
“En nombre del gobierno y el pueblo de Sudáfrica felicito a mi querido hermano y amigo, el presidente Lula y al pueblo de Brasil. Esta victoria resonará más allá de las costas de Brasil. Es una victoria para el sur global y las fuerzas progresistas en todo el mundo.
Reafirmamos nuestro compromiso de seguir fortaleciendo las relaciones bilaterales entre nuestros dos países y trabajar estrechamente juntos en todos los foros multilaterales para forjar un orden mundial justo y mejor sustentado en la solidaridad y el apego al derecho internacional”, dijo el presidente Ramaphosa.
Cristiano Morsolin, investigador y trabajador social italiano radicado en Latinoamérica desde 2001, autor de 10 libros en 5 idiomas. Analiza las relaciones entre derechos humanos, movimientos sociales, políticas emancipadoras y la geopolítica de Papa Francisco y de Papa Prevost. Fue recibido por el Papa Francisco en audiencia en Vaticano en octubre de 2017. Co-fundador del Observatorio sobre la Región Andina SELVAS (Milán, 2001), del Observatorio sobre las mafias “Liberande” (promovido por la red LIBERA, Roma, 2007). Ha coorganizado el encuentro internacional de los movimientos populares con Papa Francisco, “Arena di Pace” (Verona, mayo de 2024). Special Representative of the UN Secretary-General, Hina Jilani ha documentado la persecución estatal que sufre Morsolin
en el informe “Promotion and protection of human rights: human rights defenders” (https://www.legal-tools.org/doc/1493d1/pdf/).
Es comentarista invitado por los mass-media internacionales: SIR-Servizio Informazioni Religiose (Vaticano), Religión Digital (Madrid), Cipsi (Roma), Vita (Milán), Corporación Latinoamericana Sur (Bogotá) , Rebelión (Madrid), Alai (Quito).

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