Al momento de escribir estas líneas los demócratas logran la mayoría en el Senado con 54 curules confirmadas, los republicanos quedan por ahora con 44 curules. Hay dos curules en disputa voto a voto en Alaska y en Misisipi. En la Cámara de representantes de un total de 435 curules los demócratas tienen confirmadas 245 curules unas 80 más que los republicanos, se calcula que los demócratas podrían llegar a 255 curules. Un resultado de esta magnitud no se veía en Estados Unidos desde las elecciones de 2014.
Como ha sido reseñado y puesto de relieve en el cubrimiento de las elecciones hay varios hechos a destacar. El primero es tal el grado de repudio y condena al gobierno de Donald Trump que, en el estado de Kansas, el senador Adam Hamilton le dio la primera victoria a los demócratas donde no ganaban desde 1932. En Texas James Talarico ganó, allí los demócratas no ganaban el Senado desde 1988, también ganaron los demócratas en Carolina del Sur, en Iowa, en Carolina del Norte y en Maine, donde no ganaban desde hace treinta años, ganó la demócrata Troy Jackson. De 36 gobernaciones estaduales que renovaban su mandato los demócratas ya ganaron 26 y cuatro más siguen en disputa voto a voto. Destacándose el triunfo de la gobernadora latina Gina Hinojosa en el estado de Texas, donde vive y tiene parte de sus grandes inversiones Elon Musk que invirtió más de 200 millones de dólares en contra de los candidatos demócratas en este estado. El neofascista Musk invirtió en la campaña de medio termino 474 millones de dólares en las candidaturas republicanas. Por tal razón se puede decir que es uno de los grandes perdedores junto a Trump.
La otra realidad es el avance importante de candidatos socialistas y de izquierda que eligieron un centenar entre senadores, representantes a la Cámara y diputados en los parlamentos estaduales destacándose la elección del médico Abdul El-Sayed primer senador musulmán por el estado de Michigan, la primera gobernadora indígena en Nuevo México Deb Haaland, la primera gobernadora negra de Estados Unidos, Keisha Lance Bottoms elegida en el estado de Georgia y el gobernador demócrata de California, descendiente de inmigrantes mexicanos, Xavier Becerra.
Si la guerra cultural que puso en marcha Donald Trump junto a los tecnofascistas dueños de las grandes redes sociales como Elon Musk, Mark Zuckerberg, Peter Thiel, Alex Carp, Jensen Huang, Darío Amodei, Greg Brockman y Sundar Pichai, entre otros, que han respaldado activamente a Trump y también muchos de ellos con tecnologías de punta al gobierno sionista de Benjamín Netanyahu en el genocidio del pueblo palestino; la elección de negros, indígenas, un senador gay, Chris Pappas elegido por el partido Demócrata por el estado de New Hampshire y cientos de candidatos socialistas incluida la nueva alcaldesa de Washington Janeese Lewis George, quiere decir que su guerra cultural que es racista, que lucha contra el aborto y las identidades y la diversidad sexual, que promueve la misoginia y le xenofobia, en estas elecciones de medio término ha fracasado, lo cual no quiere decir que haya que bajar la guardia contra este pensamiento y las políticas neofascistas puestas en marcha en todo el mundo por la extrema derecha que se ha inspirado en su gran referente Donald Trump. Los resultados electorales son una prueba de la afirmación de la diversidad y el pluralismo principios básicos de una sociedad democrática.
Precisamente los demócratas tienen ahora que demostrar que son fieles a su electorado y que han escuchado sus reivindicaciones y su enfado. No estoy de acuerdo con los análisis maximalistas según los cuales no hay que esperar cambios importantes en Estados Unidos con los recientes resultados electorales. El enfado con la guerra de Irán tendrá que ser escuchado y el Congreso que se posesionará en enero próximo deberá obligar a Trump y a los sionistas genocidas de Israel a terminar esta guerra que había sido la promesa de Trump de cerrar la guerra de Ucrania y no emprender nuevas guerras. Esta guerra que ya completó ocho meses debe cesar y el Congreso de los Estados Unidos recién renovado tiene que cumplirle a los electores.
Las investigaciones sobre la corrupción de la familia y del propio Trump que ha incrementado su fortuna en 4 mil millones de dólares desde que ocupa la Casa Blanca, así como las fortunas de sus amigotes y de su familia. Como se dijo en esta campaña el gobierno de Trump es uno de los gobiernos más corruptos de la historia de los Estados Unidos. El Congreso que tiene esas facultades deberá ir al fondo de estas investigaciones, así como el desmonte del aparato ICE una verdadera organización paramilitar creada por Trump y su gobierno de extrema derecha.
Pero así mismo deberá revisar su política internacional de intimidación y pillaje sobre todo en América Latina con su proyecto colonialista denominado el Escudo de las Américas. El injerencismo de Trump y su bandola de extrema derecha en los procesos electorales en Bolivia, Perú, Honduras, Brasil, Argentina, Ecuador, Colombia y más recientemente en Brasil. Se me objetará que el imperio es el mismo y que las diferencias entre demócratas y republicanos es inexistente en política internacional y tendré que decir que así ha sido en el pasado. Pero tengo esperanzas de que se presenten algunos cambios y esa esperanza esta fundada en la izquierda del partido Demócrata encabezada por el senador Bernie Sanders, la representante a la Cámara Alexandria Ocasio-Cortez y el alcalde de New York, Zohran Mamdani. Si en el pasado las cupulas oligárquicas del partido Demócrata aliadas y representantes de Wall Street pudieron actuar de esa manera, hoy tendrán que enfrentar al ala de Izquierda del partido que sale muy fortalecida en estas elecciones. Ellos saben que hay que tener una política social de fondo como la salud universal, el aumento de los salarios, el impuesto a los superricos, pero al mismo tiempo una política internacional basada en las normas del derecho internacional y el multilateralismo que han sido atropellados por Trump.
Ahí están fundadas mis esperanzas. Amanecerá y veremos.
Pedro Santana Rodríguez, Director Revista Sur
Foto tomada de: Democracy Now

Deja un comentario