“La propiedad debe ser privada, pero su uso debe ser común”. Tomás de Aquino, el doctor Angélico.
“En igualdad de circunstancias, cuanto más abundante es el dinero en un lugar, menor es su valor para comprar cosas. Así como una mayor oferta de bienes reduce su precio, una mayor oferta de dinero eleva los precios.” Luis de Molina, De iustitia et jure (Sobre la justicia y el derecho). En: Introducción a la economía, Sólene Tadié, 20/4/2026. ACI prensa.
En el auditorio Camilo Torres de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional se realizó el panel debate sobre los bancos centrales, su autonomía y competencia en los Estados nación actuales. Esta inusual presencia y audiencia, la explicó el moderador, el economista Álvaro Parra. Obedeció a que la decana de Economía no permitió el desarrollo del evento académico en esa facultad. La convocante era la Asociación de economistas de la misma universidad.
Los concurrentes fueron el Minhacienda, Germán Ávila, quien abrió el conversatorio, Jorge Iván González, exdirector de DNP, Ricardo Bonilla, ex ministro de hacienda, Francisco Azuero, profesor de la Universidad de los Andes, y César Giraldo, miembro de la junta directiva del Banco de la República.
Ávila abrió diciendo que es crítico de los bancos centrales a lo largo de quince años. Centró su intervención, adelantándose, en el Banco de la República de Colombia, y lo que hace su gerente y la mayoría de la Junta, que subió 200 puntos en dos meses, algo inaudito en el comportamiento de los bancos bajo la égida neoliberal actual.
En particular, indicó que si se suben las tasas de interés se activa el mercado de capitales. Concurren al país los capitales golondrinos en busca de beneficios pasajeros. Repitió que para Colombia los impactos son de oferta, y no de demanda, por lo que la política de nuestro banco central es equivocada.
Lo siguió Jorge Iván González, quien fuera parte del equipo económico de Gustavo Petro reemplazado por Alexander López en la DNP.[1]. Partió de un escrito que había hecho público en otra presentación. Partía de citar, con algunas imprecisiones menores, a Juan de Lugo, 1583-1660,[2] y Luis de Molina, 1535-1600,[3] teólogos jesuitas, estudiosos de la economía en la España del siglo XVI, en el tiempo de la Contrarreforma. Los jesuitas lucharon contra el liberalismo pesimista naciente; fruto entre otras influencias de la reforma luterana, y de modo particular, contra la visión pesimista de los luteranos.
Luis de Molina defensor del libre albedrío, desarrolló – desde la escuela de Salamanca, durante el siglo de oro español -, fuertes debates con la intelectualidad dominica de la época.[4] Introdujo la noción de ciencia intermedia, que llamó ciencia de la simple inteligencia. En cuanto a la filosofía política, enunció que el poder no reside en el gobernante de turno, sino en los administrados, esto es, los ciudadanos individuales
Esta retrospectiva de González, exjesuita concluyó, que no sabemos qué pasa en el mundo financiero actual. Afirmó, que ningún modelo resuelve el problema de las tasas de interés y la inflación. En historia de las doctrinas económicas, recordó a Juan de Lugo, quien dijo que de “los precios sabe Dios”, pero insistió en el salario justo en la economía dedicada al lucro.[5]
Insistió entonces, que la discusión sea de sentido común, y, en esa medida, se establecen reglas como las que rigen el funcionamiento de la Junta, esto es la regla de mayoría. Se pueden establecer limitaciones del voto de mayoría, porque, ¿cuál es el otro método, pregunta?
Eso sí, reconoce que el Banco ha sido demasiado ortodoxo, entiéndase, neoclásico y neoliberal. Propone, por qué no discutir sobre los actuales costos del transporte a propósito de las tasas de interés.
Enseguida vino la intervención de Ricardo Bonilla. Los compañeros de panel celebraron su puesta en libertad, hubo un aplauso de la audiencia. En la exposición, en un power point revisó la inflación colombiana en la larga duración de 70 años. Señaló que en 30 años esta fue de dos dígitos. A partir de 1991, alcanzó dos dígitos y lo fue por 29 años.
Bonilla resaltó que, a partir de 2002, se señaló que el objetivo era que la inflación fuera del 3 por ciento. Fue posible alcanzarlo con la recesión de pandemia: 1,51 por ciento. Después en el periodo 2020-21, el 21 de marzo, cuando hubo un choque de demanda, volvió a ser, 1,51. Pero, en 2022, la inflación llegó a 13,34.
El gobierno Duque se entregó a los dictados del FMI, y se llegó a 60,8 por ciento en materia de deuda externa. Al fijar la meta del 3 por ciento, el resultado es la pérdida de credibilidad del Banco de la República. En 70 años, el resultado prueba es una inflación promedio del 31% durante 115 veces, tomando en cuenta el periodo entre abril de 1995 y marzo de 2026.
El gobierno Petro, y sus dos ministros de hacienda han trabajado en recuperar la credibilidad del Banco. En julio de 2025, la inflación era de 4,82, y al final de 2025, 5,1. En este periodo no hubo choques de demanda, sino de oferta, por lo subir interés del modo que se ha hecho es una receta equivocada.
Por lo dicho, Bonilla de plano no comparte lo afirmado por González, que pone en ascuas cualquier modelo económico; y, en cambio, acude, a las series estadísticas que fijan los recorridos reales de la economía colombiana.
Vino después la interpretación airada de Pacho Azuero, en un tono similar, a la de Bonilla, claro, con signo contrario en lo argumental, y defender de contera la política actual de la Junta del BanRepública. Hizo historia de los bancos centrales, y su función fue fijar controles a la moneda fiduciaria, manejarla moneda para evitar la quiebra de los bancos. Puso el ejemplo de la quiebra del Banco López, y cómo se tomaron en cuenta las recomendaciones de la misión Kammerer, para atender de modo oportuno a los problemas de liquidez.
Azuero insistió también el grado de incertidumbre derivado del comportamiento de miles de personas en los mercados cotidianos. En consecuencia, se trata, de manejar la liquidez de la economía colombiana. El Banco se mueve entre poco y mucho control, sin una medida definitiva, para mantener la estabilidad. Por último, concluyó, que es otra falacia decir, que los Bancos derivan beneficios de tasas de interés altas, y que dizque ese el favor que les hace la mayoría de la Junta de BanRepública.
Pacto Histórico, Progresismos y sentido común en economía
“¿Los intelectuales son un grupo social autónomo e independiente, o bien cada grupo social tiene su propia categoría especializada de intelectuales?” Antonio Gramsci, La formazione degli intellecttuali. Editori Riuniti, III edizione, maggio 1996, p. 3.
Con el anterior botón de muestra del debate sobre Bancos centrales y política monetaria en Colombia, qué duda queda, que el gobierno del Pacto Histórico, trajo un cambio de guardia en la dirección tradicional de la intelectualidad orgánica del capital financiero, atornillada por años a la dirección y representación económica de Colombia. Antes a la cabeza estuvo el equipo económico formado en la Universidad de los Andes.[6] Más aún, cuando el presidente de la República fue César Gaviria, un economista de los Andes, quien llegó a la presidencia siendo el jefe de campaña política de un abogado liberal de la Universidad Javeriana, Luis Carlos Galán Sarmiento, líder del Nuevo Liberalismo[7].
Ahora, en este intento de agenciar el proceso de las reformas sociales, cristalizadas en el artículo 13 de la Constitución, ha habido, primero, un intento de transición, durante un año y medio, y luego un cambio en el equipo económico del gobierno Petro, donde la voz cantante la tienen economistas formados o activos en la Universidad Nacional de Colombia, y algunos con pasado político en la izquierda de los años setenta del siglo pasado.[8]
Abel Naranjo Villegas, 1910-1992, prestigioso abogado conservador y filósofo del derecho, es uno de los pocos intelectuales colombianos que hizo aproximaciones de conjunto a los intelectuales colombianos, organizándolos por generaciones.[9] En su recorrido llegó hasta 1974. Luego está el ensayo del historiador Marco Palacios, que retoma el recorrido de las elites intelectuales, prácticamente desde la fundación de la Universidad de los Andes, de cuyo grupo de fundadores fue parte Naranjo Villegas.
De otra parte, tenemos la reflexión pionera de Antonio Gramsci, intrigado y afectado en lo político por el fenómeno del fascismo en Italia, quien propone una forma alternativa de estudios de la vida intelectual. Elaboró un conjunto de notas en desarrollo sucesivo de los programas de estudio que elaboró para trabajar condenado a prisión. La mayor parte de sus notas de estudio sobre los intelectuales fueron reunidas en uno de los volúmenes temáticos, Los intelectuales y la organización de la cultura, que apareció publicado por primera vez en la década de los años cincuenta en Italia.[10] bajo la dirección Palmiro Togliatti y cuidado editorial de Felice Platone.[11]
De aquella edición acudo en parte la Formación de los Intelectuales. Ya me referí a ella en la parte anterior. Aquí, al estudiar los economistas actuales de Colombia, y analizar el duelo intelectual entre la escuela andina y la de la nacho, durante el gobierno del cambio, es válido insistir en la caracterización de Gramsci, que define a los intelectuales de modo relacional en el ámbito de la cultura y en desempeño de la doble función, organizativa y conectiva de la vida social y estatal.
En el campo de la economía moderna, la intelectualidad orgánica de una clase fundamental, la burguesía, su fracción dominante al interior del bloque de poder, los intelectuales egresados de los Andes, con posgrados en Estados Unidos en la égida neocon, cumplen la obra de abisagrar la infraestructura económico social y las superestructuras complejas, la sociedad política.[12]
Este proceso, cuyas primeras puntadas se avizoran en el presente coinciden con la onda larga de los Progresismos, que en esta oportunidad han tenido en la última semana, el coprotagonismo de Gustavo Petro, con la reunión mundial de figuras del progresismo en Barcelona, donde el anfitrión por tres días fue el presidente Pedro Sánchez, en respuesta a la cumbre reaccionaria, neoliberal y fundamentalista de semanas atrás, que tuvo como centro al estado de la Florida, cuna política del secretario de estado Marco Rubio.
El Neoprogresismo actual, que estuvo representado en Barcelona por los presidentes latinoamericanos Lula, Orsi, Petro, Sheinbaum y el expresidente Boric, con sus matices y énfasis dan existencia y contenido a una reforma intelectual y moral de la modernidad tardía, donde el mestizaje variopinto es una seña de identidad. Una personalidad, donde el blanqueo eurocéntrico aparece como en contraste con personalidad colectiva mestiza que estaba oculta y “borrada” de los escenarios centrales de la política nacional y regional.
Desde allí Petro llamó la atención perentoria acerca de la guerra de Irán, la disputa en el estrecho de Ormuz, la agresión al sur del Líbano, y el arrasamiento de Gaza, así como la situación de conflicto en Ucrania, que se prolonga sin solución. Del mismo modo, dirigiéndose a los progresistas insistió en que las economías extractivistas están en trance de morir, para darle paso a otro orden mundial, porque los Estados nación, cada vez más, pierden poder ante el capital financiero. Para anunciar, en su lugar la hora de los pueblos y las multitudes movilizadas, que, según él, hicieron posible que se detuviera el exterminio de Gaza por la ocupación sin cuartel de Israel con el soporte criminal de Donald Trump.
(continúa)
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[1]Exsenador del PH, con trayectoria d líder sindical del sector de empleados públicos en Cali.
[2] Autor de Disputationes de iustitia et iure (1642). Analista del salario justo, los contratos, la economía y la crematística.
[3] Autor de De Justitia et Jure, publicada en tres tomos, 1593-1600.
[4] La célebre polémica de auxiliis, esto es la relación entre la libertad humana y la gracia divina. Su comienzo estuvo en los escritos del jesuita Francisco Suárez, quien enfrentó a la escuela determinista luterana con la libertad, recuperando los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola, en particular, la regla 15.
[5] La crematística, como la denominó Aristóteles.
[6] Existe un trabajo del abogado historiador Marco Palacios, sobre las elites universitarias colombianas y su procedencia publicado en la revista Análisis Político. Incluido en el libro La clase más ruidosa y otros ensayos sobre política e historia. Publicación de la editorial de la Universidad Nacional de Colombia.
[7] Es un hecho destacable, que el padrino político de Galán fue Carlos Lleras Restrepo, abogado liberal egresado de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia de los años veinte. Abanderado del progresismo en sintonía con lo que fue la estrategia estadounidense de la Alianza para el Progreso.
[8] El actual ministro de hacienda Ávila, dijo en público que se enorgullecía de tener un pasado guerrillero, y a quien sustituyó, Ricardo Bonilla, aparece en su época de estudiante de economía en la Nacional, como un militante socialista independiente. Fue parte del experimento de la Unión Revolucionaria Socialista en la década de los setenta.
[9] Generaciones colombianas. Biblioteca del Banco Popular. Bogotá, 1974.
[10] Al poco tiempo hubo la traducción al castellano de los Cuadernos de la cárcel, incluido éste, bajo la dirección del comunista argentino Héctor P. Agosti, responsable de cultura del partido.
[11] Esta edición temática fue revisada tomando en cuenta la nueva edición crítica curada por Valentino Gerratana, Turín, 1975. Y vino la nueva publicación de esta en 1977, con dos nuevas ediciones, la última, la III es de mayo de 1996. Editori Riuniti, Roma.
[12]que cumple de manera predominante, la función de dominio, mientras que en la sociedad civil performa la función de hegemonía, de dirección.
Miguel Ángel Herrera Zgaib, Grupo Presidencialismo y Participación, Ciencia Política, Unal, Bogotá.
Foto tomada de: El Heraldo

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