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La política como los esfuerzos por construir un mundo en dónde podamos ser libres y felices

20 abril, 2026 By Alfonso Torres Duarte Leave a Comment

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Estamos muy habituados a entender la política como el conjunto de actividades que grupos de personas emprenden en una nación o región para ganarse la conducción de una administración gubernamental y ponerla al servicio de intereses particulares o corporativos. Esto es lo que mayoritariamente hemos visto y vivido a lo largo de nuestra existencia, pero cuando alguien, como persona o equipo, saliéndose de ese esquema ha incursionado en la vida política con el propósito de trabajar por el bienestar colectivo, fuerzas que se muestran oscuras pero que todos saben quiénes son, lo borran del mapa, como ha ocurrido repetidamente en el país y sus territorios

Esta situación que hoy intenta superarse en Colombia ha influido en el significado que tiene la política en la vida y la mente de los ciudadanos de nuestra sociedad, y también constituye una razón por la cual, cuando al común de los pobladores se les habla de política, su reacción sea de resistencia y rechazo o termine seducido por alguna ofrenda coyuntural que usualmente se hace en temporadas electorales. Las consecuencias de esta práctica reiterada de varias organizaciones políticas son obvias: la subsistencia de un Estado gobernado por pequeñas facciones que atienden las disposiciones de quienes han comprado con canonjías la conciencia de los ciudadanos. Eso no es la política, eso es un retorcido de su esencia.

¿Qué es entonces la política? Miremos la comprensión de su significado a partir de las nociones que sobre ésta elaboraron dos pensadores universales en otros tiempos, pero que por su naturaleza genérica tienen vigencia hoy.

ARISTÓTELES consideraba que la política era la ciencia que se ocupaba de la organización de la sociedad y del gobierno de la ciudad-estado. Para él, la política era una actividad esencialmente humana que buscaba el bien común y en donde los ciudadanos debían vivir juntos para alcanzar la felicidad, la que no podía lograrse en el aislamiento, sino en comunidad con otros ciudadanos comprometidos en la búsqueda del bienestar colectivo. En su visión, la política no era solo un medio para llegar al poder, sino uno para alcanzar el bienestar de la comunidad. La visión de Aristóteles sobre la felicidad a través de la política se basaba en la idea de que los individuos alcanzaban su pleno potencial y virtud al participar activamente en la vida política de su entorno social.

Entonces, y con plena validez, hay que subrayar que la política es la manera como los seres humanos organizan su vida en la sociedad y los esfuerzos que hacen por construir un mundo en donde puedan ser libres y felices, y ello solo se puede lograr en comunidad, con la participación de todos, sobreponiendo el bienestar colectivo a los intereses individuales, poniendo el nosotros sobre el yo en a la lucha por el bienestar común. La política, así concebida, es participación y no podrá circunscribirse exclusivamente al mundo del Estado y los Partidos, aunque estos entes hagan parte de ella, sino que abarca el conjunto de la sociedad, en todas sus manifestaciones, espacios, niveles y normas. Es muy claro este pensamiento de Aristóteles: la política no es solo un medio para alcanzar el poder, sino uno para alcanzar el bienestar de la comunidad.

De esta manera, cuando participamos en los procesos comunales de nuestro barrio, comuna o vereda, estamos haciendo política, porque buscamos allí mejorar las condiciones de vida de todos los vecinos, exigiéndole al Estado-Municipio, por ejemplo, reparar vías, modernizar servicios públicos, aumentar vigilancia y seguridad. Estos son procesos en los que todos deben participar porque propenden por el bienestar comunal.

Son así tantos los espacios de participación política colectiva en los que podemos intervenir, e igualmente varias las organizaciones que existen en nuestro entorno sobre las que podemos tener incidencia: Asociación de padres de familia del colegio de los hijos, sindicatos, grupos culturales, cooperativas, asociaciones de desempleados, de personas en condición de discapacidad, deportivas, etc.

Ya en la globalidad del ámbito social, lo político se puede entender como una construcción colectiva del orden social dentro de un horizonte histórico determinado, que parte del diálogo entre posiciones diversas y no de la imposición de unas sobre otras; que mira el bien común y le corresponde precisar los valores fundamentales de la comunidad, la concordia interior y la seguridad exterior; que concilia la igualdad con la libertad, la autoridad pública con la legítima autonomía y participación de las personas y los grupos, la soberanía nacional con la convivencia y la solidaridad internacional.

El otro referente conceptual sobre la política es el de ANTONIO GRAMSCI, filósofo italiano, quien escribió sobre el tema: “Hay que reorientar la práctica tradicional de las políticas subsumidas en el pequeño mundo de las intrigas, de las componendas y de las maniobras pragmáticas, y orientarlas a hacer políticos a todos los hombres, elevándolos a una forma superior y de total civilización moderna mediante una reforma intelectual y moral.”

Gramsci, llama pues la atención sobre el criterio excluyente con el que se ha concebido la política por quienes son los considerados políticos de nuestra sociedad, aquellos que dicen asumir la vocería del pueblo sin que éste se la haya otorgado, y que en su nombre se mueven por las esferas gubernamentales gestionando planes y recursos que no se corresponden con las soluciones a las necesidades de las comunidades ni son ellas sus destinatarias. Son éstos, en la mayoría de los casos, agentes de partidos políticos creados no en el seno de las comunidades ni orientados con proyectos colectivos creados por ellas, sino, desde corporaciones con intereses ajenos a los del conjunto del pueblo, para quienes las congregaciones sociales son solo sujetos instrumentales para alcanzar o mantener el poder, son timadores que con componendas e intrigas buscan cooptar a los ciudadanos para sus proyectos particulares.

Un corolario de esta concepción de Gramsci sobre la política es el de la necesidad que tienen los pueblos, en su poder soberano, de construir sus proyectos colectivos y autónomos de sociedad, considerando sus condiciones culturales, geográficas, económicas, étnicas, ambientales y de todo su entorno social, el cual debería ser la guía orientadora del quehacer político de su población. Los liderazgos, en tal sentido, se determinarían por la capacidad que tengan sus integrantes de gestionar y realizar el ideal por todos elaborado. Agentes externos que vengan a seducir a las comunidades, no encontrarían allí receptividad.

Otro es, es el requerimiento que tienen las sociedades, los municipios o la región en nuestro caso, de crear una escuela de formación política, que eduque a los pobladores en los valores del proyecto político colectivo, y que oriente y forme como políticos a todos sus integrantes y los haga líderes y gestores del bienestar colectivo.

Son evidentemente esclarecedores estos pensamientos de Aristóteles y Gramsci, que sobrepuestos a nuestra realidad política local, regional y nacional, muestran una inmensa brecha caracterizada por la subyugación de las comunidades por sectores políticos tradicionales, que con argucias y engaños han logrado hacerse a las instancias del Estado, desde donde, sin escatimar esfuerzos, toman decisiones perniciosas y explotan nuestras riquezas para usufructo personal y de sus grupos.

Nunca es tarde para encauzar los esfuerzos de todos en la búsqueda del bienestar colectivo a través de la toma del poder público por parte de un pueblo que ha visto cómo las inmensas riquezas que les ha prodigado la naturaleza, se las vienen apropiando ventajistas profesionales, y muy grave esto, con la anuencia de personas esclavistas nacidas en cunas de nuestra tierra.

Hoy tenemos una oportunidad en Colombia de dar un gigante paso en este proceso, respaldando a conciencia y con libertad el desarrollo de una presidencia y un Congreso, a líderes que han sido consecuentes con la voluntad de defender los intereses colectivos de nuestro pueblo, y que vienen trabajando unidos en un Pacto por la Vida, al que la Historia valorará en el orden nacional por haber osado reconocer que es el pueblo el primer beneficiario de las riquezas y recursos de nuestra nación.

Alfonso Torres Duarte

Foto tomada de: Iván Cepeda Castro en Facebook

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Filed Under: Revista Sur, RS Desde el sur

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