Por su dogmatismo y sectarismo se negó a realizar un empalme decente y respetuoso con el gobierno saliente de Gustavo Petro. El 10 de agosto un terremoto sacudió al país, hasta el momento de escribir estas notas el balance es desolador y el alma del país también se sacudió y se arrugó. 273 personas fallecidas, 3.826 personas heridas, 348 personas rescatadas y 500 personas desaparecidas. 14 departamentos afectados, 414 municipios afectados, 40.753 familias y 97.515 personas damnificadas. 12.563 viviendas destruidas, 75.654 viviendas averiadas, 172 edificios colapsados. 217 centros de salud afectados, 2.206 centros educativos afectados, 825 centros comunitarios dañados, 226 vías afectadas, 71 acueductos dañados, 24 puentes vehiculares dañados, 8 puentes peatonales afectados, 5 aeropuertos dañados en su infraestructura.
Mientras este es hasta ahora el tamaño del desastre el presidente estaba en Barranquilla donde no podía coordinar nada pues las entidades concernidas para atender los desastres tienen su sede en Bogotá y el señor presidente demoró cuatro horas para su desplazamiento a Bogotá, para venir a intervenir en una rueda de prensa, donde la propia prensa corporativa lo transmitió en directo, cual reina de belleza saludando y mandando besos a las tribunas, pero como no hizo empalme, la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres la presidia Javier Pava del odiado gobierno de Petro quien tuvo que hacer frente a la catástrofe durante por lo menos 48 horas hasta que de la Espriella nombró a David Santiago Tamayo como nuevo director de la UNGRD. Un verdadero desastre en medio del desastre. Y para completar Tamayo declara que solo recibiría ayuda de Estados Unidos, Israel, Ecuador y Chile, aduciendo con mentiras que estos eran los países certificados para prestar asistencia humanitaria. Todo ello para rechazar la ayuda humanitaria ofrecida por Brasil, México y China. Es la enfermedad infantil de la extrema derecha para la derecha en Colombia. La ideología de la ultra derecha por encima de la consideración de la vida, del sentido mínimo de humanidad, mientras cientos de personas permanecían y aún permanecen bajo los escombros.
Otra perla es como el mismo de la Espriella se sabotea así mismo por su narcisismo. Decidió que no tomaría posesión en la odiada Bogotá única sede del Congreso de la República ante el cual debe posesionarse. Pues no. Decidió primero que iría a Popayán para posesionarse allí en una guarnición militar. Dos obstáculos se le presentaron, el primero, el entonces presidente Petro que impuso su autoridad la cual fue aceptada por las Fuerzas Armadas que invocando la Constitución señaló que debería posesionarse ante el Congreso y no ante los militares y segundo sus propios aliados norteamericanos que señalaron internamente que no irían a Popayán considerada por ellos como zona roja donde recomiendan a sus ciudadanos no ir. Por ello tuvo que cambiar a Cali en un pequeño recinto de la Universidad privada Santiago de Cali y luego para vergüenza de los apenas seis jefes de Estado presentes, apago las luces y desapareció para aparecer en pantallas de televisión frente a los militares para dar un discurso deslucido, sectario, lleno de lugares comunes que él creyó sublime. Sus invitados internacionales salieron molestos y vivieron en carne propia los desmanes del tigre Abelardo.
Pero esa enfermedad infantil de la extrema derecha en el seno de la derecha colombiana le ha infringido dos derrotas en el Congreso de la República. La primera antes de posesionarse. Resulta que el tigre decidió traicionar a sus aliados más cercanos. Uribe corre serios riesgos, pues se sabe que Abelardo ha dicho que hay que vaciar al Centro Democrático y que Firmes por la Patria su nuevo Partido debe ocupar el centro de la derecha y la extrema derecha desplazando a Uribe. La primera gran equivocación nació por supuesto de una lectura equivocada. Esa lectura daba por supuesto que el Pacto Histórico no haría nunca alianzas puntuales con el uribismo. Por tanto, desconoció la tradición que la presidencia del Congreso debe ocuparla el partido mayoritario de la coalición de Gobierno que en este caso es el Centro Democrático. Y lo que sucedió dejó en ridículo a su flamante y politiquero ministro del Interior Rodrigo Lara Restrepo, pues contra todo pronóstico la alianza del Pacto Histórico y el Centro Democrático con la participación de los Verdes, liberales y otros derrotaron a Alfredo Deluque su candidato y eligieron a Honorio Henríquez del uribista Centro Democrático como presidente del Congreso. Nuevamente la ceguera a que conduce el infantilismo de la extrema derecha.
La más reciente derrota en el Congreso se produjo este miércoles 12 de agosto, es decir cinco días después de la posesión y nuevamente una alianza puntual del Pacto Histórico con el Centro Democrático, pero esta vez con la participación de los aliados más cercanos del gobierno de Abelardo de la Espriella como el partido de la U, Cambio Radical y los Conservadores, eligieron con una votación favorable de 95 de 103 senadores de la República y 174 de 187 representantes a la Cámara, a Jorge Eliécer Laverde Vargas, como nuevo Contralor General de la República. Esta derrota tiene una pequeña historia importante. El abelardismo había demandado ante el Consejo de Estado, el proceso de selección de los 10 candidatos que hizo el anterior Congreso, dado que ninguno de los 10 candidatos seleccionados, era de las entrañas del tigre. El Consejo de Estado desestimo esa demanda y el proceso continuó con el resultado ya señalado. Nuevamente la enfermedad infantil que denota claramente que el equipo de analistas del gobierno recién posesionado no tiene idea de la realidad del país, tiene una lectura ideológica, no una lectura de la realidad. Anticipemos para aquellos catastrofistas otra dura equivocación de la lectura del abelardismo. Lo más probable es que para bien de nuestro país y de sus instituciones democráticas, el señor neofascista Donald Trump pierda las elecciones a Congreso del próximo martes 3 de noviembre. Si esto llegare a ocurrir nuestro gobierno de ultraderecha que se ha echado en el regazo del régimen de la ultraderecha de los Estados Unidos quedará huérfano. Los Demócratas no apoyarán a Abelardo pues desde la campaña éste ha declarado que es del partido republicano y sus amigos son los Bernie Moreno y los Marco Rubio de dicho partido.
Pero también y eso dependerá de la lucidez de la bancada del Pacto Histórico es probable que en un acto de soberanía nacional el Senado de la República y/o la Corte Constitucional, rechace el exabrupto de intervenciones militares de Estados Unidos en conjunto con las Fuerzas Armadas de nuestro país en territorio colombiano, tal como lo afirmó recientemente el secretario de guerra Pete Hegseth. Esta declaración es grosera con nuestro país, pero el infantilismo de la ultraderecha colombiana hasta ese punto ha llegado. Esperemos que la institucionalidad de nuestro país rechace esta flagrante violación a nuestra soberanía nacional.
Pedro Santana Rodríguez, Director Revista Sur
Foto tomada de: France 24

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