Es decir, como lo he expuesto en otras ocasiones, a pesar de tan importantes fechas para recordar lo necesario y urgente que es la conservación de la vida en nuestro planeta, nuestra única casa por ahora, seguimos destruyendo como sociedad nuestro hábitat, con mayor responsabilidad de los máximos culpables que son la institucionalidad, los gobiernos locales, regionales, nacionales, los organismos internacionales y los grandes conglomerados económicos a nivel mundial. Porque eso de que continúen culpando a la “falta de educación” de las mayorías que precisamente no tienen poder de decisión en lo fundamental, pues es simplemente la verdad tergiversada, una vil mentira, para responsabilizar a los más vulnerables y menos favorecidos, sin negar obviamente la necesidad del dialogo para salvarnos todos y todas.
Y no es que no existan alternativas al acelerado deterioro ambiental, lo que pasa es que los intereses de quienes manejan las economías y con ello a la mayoría de las instituciones, gobiernos y organismos, no han permitido implementar las correcciones necesarias porque esto posiblemente haría disminuir sus grandes y descomunales ganancias, como mermar en algo sus vidas estrafalarias, extravagantes con sus aberrantes desperdicios, además que esos grandes conglomerados (monopolios, oligopolios) y sus dueños, no se destacan precisamente por su empatía con la ciudadanía de a pie. Tengamos presente que el 1% de los más ricos del mundo son responsables del 16% de las emisiones totales de carbono a nivel mundial (IA).
En lo político y social, estos grandes poderes penetran e influyen soterradamente a las organizaciones de la ciudadanía, para que estas no se fortalezcan y no exijan, ni aporten ni participen, en la búsqueda de soluciones verdaderas y profundas ante lo que ya se ha comenzado a denominar como catástrofe planetaria, por las evidencias de que la misma puede llevar a la extinción de la misma especie humana. No olvidemos que sin nuestra presencia la tierra por igual seguirá existiendo y quizás florecerá de nuevo. Estrafalaria
Se siguen envenenando suelos, contaminando aguas, deteriorando la salud de los habitantes citadinos, se urbanizan campos para el disfrute exclusivo de privilegiados, se construyen grandes vías para la movilización masiva de un turismo avasallador y el transporte de mercancías que quizás muchas no sean esenciales para una vida sana. Se continúa construyendo ciudades para autos particulares y no para humanos. Urbes donde prima el cemento y no lo verde. Se acaban con quebradas, ríos y demás humedales en áreas urbanas en beneficio del negocio inmobiliario.
Como parroquiales de un infinito universo nos jactamos de contar con un hermoso planeta habitable, pero a la vez permitimos por nuestra acción u omisión que no solo la diversidad biológica y cultural se vaya extinguiendo, sino que la propia vida de la humanidad esté en eminente peligro. La solución es la organización ciudadana en cada uno de los territorios para incidir a nivel global. Aprendamos lo que nos decía el poeta Gonzalo Arango “Una mano más una mano no son dos manos, son manos unidas”.
John Elvis Vera Suarez
Foto tomada de: Creado con Chatgpt

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