• Desde el sur
  • Sur global
  • El sur posible
  • Archivo Revista Sur
  • Video
  • ESPECIAL SOBRE BOGOTÁ
  • SUR COOPERANDO

Corporación Latinoamericana Sur

  • INICIO
  • NOSOTROS
    • Quienes somos
    • Qué hacemos
    • Nuestro Equipo
  • TEMÁTICAS
    • Participación y cultura política
    • Paz, Desarrollo Social y Postconflicto
    • Jovenes
    • Victimas
    • Salud
    • Derechos humanos
    • Democracia y ciudadania
    • Ciudades Equitativas – Territorios Equitativos
  • Publicaciones
  • Contáctenos

Campañas con caricias y manopla de hierro

20 abril, 2026 By Álvaro Hernández V Leave a Comment

PDF
Imprimir
En campaña electoral los grandes medios venden los debates televisados como la gran ocasión para mostrar la fortaleza de nuestra democracia, cuando lo que montan es un “reality”; un espectáculo de famosos sin tangas o narizones ni chismes debajo de las sábanas, con el fin de inclinar mañosamente la opinión de la franja que todavía los sigue, fingiendo que son imparciales.

Toda una mentira, pues el periodismo tradicional colombiano es parcial como el testigo del acusador aunque pose de no estar con ninguno, como alegaba el verdugo enmascarado del cadalso, en el que las únicas imparciales fueron el hacha y la soga.

No me quejo de la parcialidad del periodismo, pues siempre lo fue y así debe ser en una sociedad con distintas opiniones en ejercicio de la libertad de prensa y de expresión. Lo hago porque simulan ser imparciales y hacen creer que existe diversidad ideológica en los medios, y no un bloque compacto que beneficia a unos candidatos y ataca sin rubor a sus adversarios.

Porque nuestro periodismo tiene consentidos y adversarios propios. Mientras a unos acaricia, golpea a los otros con su aparato de propaganda y agresión usado como manopla: un arma consistente en cuatro anillos metálicos unidos que se ajusta a los nudillos de la mano para golpear con más violencia. Dos ejemplos: un puño con manopla de Néstor Morales tendría la fuerza de uno de Vargas Lleras, y un golpe de Juan Lozano puede doler como el destierro del “seductor” Jorge Alfredo Vargas.

Y para atacar con disimulo hicieron grandes cambios. Abolieron los noticieros que narraban los hechos escuetos, sustituyéndolos por espacios “de opinión” en los que unos periodistas de base y militantes de partidos actuando como panelistas, “comentan” los sucesos políticos y “fabrican noticias” para crear tendencias que favorezcan la posición que necesitan en cada campaña. Y transformaron la entrevista en una agresión descarada para “exponer” al invitado ante la audiencia, si se trata de funcionarios del gobierno Petro. Camila Zuluaga, una mujer desmirriada capaz de “encarar” a los burócratas petristas a gritos, es ejemplar. Su energía me recuerda los días de Carlos Castaño, de Claudia Gurisatti.

Porque en Colombia los micrófonos se alquilan por un rato, igual que las camas de latinos en New York, aunque a un alto precio. Los periodistas piensan como propietarios y hablan como ellos, aunque no son más que conciencias alquiladas que trabajan con entusiasmo.

Catalina Suárez, la mujer del hijo del Mono Jojoy, ahijada de matrimonio del mismo Álvaro Uribe, sirvió con sus “informes” en La W a la causa de su padrino hasta que el recorte de personal ordenado por la matriz en Madrid le quitó el micrófono. En Noticias Caracol la reemplaza Espinoza, quien cuando Sánchez Cristo (vestido como un muñeco de la colección de madame Fru Frú), comentó que Abelardo y Paloma se habían reunido en los días santos para una probable unión, ilusionado exclamó: “¡Qué lindo!”

¡Qué cagada, Espinoza! Lo insoportable es el irrespeto a la ética de un oficio que fue grande en la radio hasta Juan Gossaín o Yolanda Ruiz, donde usted no cuenta.

En el pasado los diarios fueron abiertamente liberales o conservadores según el partido de sus propietarios, y pedían de frente el voto para su candidato mientras denigraban al contrario (salvo el Frente Nacional, cuando las jerarquías acordaban un mismo candidato). Hoy, los diarios, la radio y la televisión, propiedad del partido único de las corporaciones nacionales y extranjeras, en un solo bloque hacen campaña por sus candidatos y desprestigian y calumnian a los del progresismo. Y los atacan con frenesí inocultable.

El liberalismo y el conservatismo, y los partidos que de allí se desprendieron, piensan que con la constitución del 91 alcanzamos la madurez democrática, y que en ella consagramos un sistema económico capaz de crear bienestar para todos. La inmovilidad del sistema es lo que a toda costa defienden. En un número agónico de su semanario “Nueva Frontera” (1993), Carlos Lleras Restrepo editorializó que el país no necesita reformas. Era la voz de un gran dirigente del Frente Nacional satisfecho con la consagración constitucional del sistema neoliberal, mientras en la tribuna hacíamos fiesta por un listado de derechos sociales que en su mayoría permanecen insatisfechos.

Y pese a que el progresismo de Petro y Cepeda apenas propone que los derechos fundamentales pasen del dicho al hecho, los partidarios de la derecha sienten en peligro los grandes negocios que hacen con la salud, la educación o la vivienda. No toleran ningún cambio aunque se preserve la institucionalidad de la república y el modelo capitalista permanezca indemne. Por ello la derecha recurre al miedo de los espantos del comunismo.

En la campaña de 2022, Petro nos expropiaría y correríamos “la misma suerte de Venezuela”. Como esas terribles premoniciones no se cumplieron en este gobierno – porque jamás fue el programa del progresismo –; ahora Paloma Valencia dice que Iván Cepeda debe aclarar quién es, pues “muchos colombianos están pensando que Petro es Cepeda o que Cepeda es Petro, y no es verdad”; y que después del debate “la gente va a notar que Cepeda no es Petro, y la pelea de la democracia no es contra una izquierda, sino contra un neocomunismo que le puede acabar la democracia a Colombia”.

¡Vivir para ver! Paloma Valencia redime a Gustavo Petro.

Petro ya no es el peligroso neocomunista del siglo XXI que iba a exterminar la libertad y la democracia, sino un mero “izquierdista”, un simple “mamerto” sin poder para hacer daño, tal como ella cataloga a su inofensivo marido.

Pero, ¡cuidado!, que si el comunismo no llegó con Petro, Iván Cepeda lo trae y la democracia sucumbirá; es lo que dice. Ofende a la inteligencia el uso del mismo cuento para pastorcitos, sin desconocer que “el relato” es efectivo en esta tierra de creyentes y desmemoriados.

Y para golpear la nueva encarnación del mal, la derecha insiste en el show de los debates, con la excusa de que el público “conozca los programas” de los aspirantes. Como si luego de tres años y medio de debates públicos sobre las reformas que intentó Petro (que son la esencia de las campañas en curso), no se supiera quién las defiende y quién las ataca. Las posiciones son tan claras como un cara o cruz.

Cepeda aceptará los debates por lo que significa para su liderazgo. Pero debe exigir que se realicen en la red de medios públicos. Pal marrano, la horqueta, pues los medios privados son sus calumniadores; y que se pregunte sobre los grandes temas y problemas de la nación, con un formato que excluya los presentadores y periodistas de los medios parcializados, Porque pueden sorprender con la ex candidata Vicky Dávila actuando como periodista. Sí, actuando es la palabra que se le ajusta.

Y que se abra el debate que les urge.

¡Pero pelién a mano limpia, güevones!

Álvaro Hernández V

FacebookTweetLikeShareLinkedInEmail

Filed Under: Revista Sur, RS Desde el sur

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sur Global

El fascismo del siglo XXI y el Anticristo

13 abril, 2026 By Boaventura de Sousa Santos 1 Comment

La competencia por los recursos con China estaba detrás de la guerra de Trump contra Irán

13 abril, 2026 By Guy Laron Leave a Comment

Decapitación y el fin de la política

6 abril, 2026 By Boaventura de Sousa Santos Leave a Comment

El Sur posible

Ideas verdes

3 abril, 2019 By Carolina Corcho 2 Comments

Suscribirse a la Revista Sur

VIDEO RECOMENDADO

Fue archivado el proyecto de Ley 010 de Reforma a la Salud

https://www.sur.org.co/wp-content/uploads/2021/05/VID-20210519-WA0024.mp4

Dra. Carolina Corcho Mejía, Presidenta Corporación Latinoamericana Sur, Vicepresidenta Federación Médica Colombiana

TEMÁTICAS

  • Participación y cultura política
  • Paz, Desarrollo Social y Postconflicto
  • Jovenes
  • Victimas
  • Salud
  • Derechos humanos
  • Democracia y ciudadania
  • Ciudades Equitativas – Territorios Equitativos
  • Publicaciones

Ultimos articulos

  • La meta de inflación al 3% perdió credibilidad
  • El futuro de la República bolivariana de Venezuela está en juego
  • Coyuntura Electoral: Entre amenazas, riesgos, narrativas e injerencismo
  • El sistema de salud camina sobre los pacientes: la Nueva EPS (II)
  • El Uribato y sus candidatos necesitan el fraude para ganar las elecciones

Etiquetas

Acuerdo Agro Amnistia Brasil Cambio Climatico Campo Catalunya Ciencia y Tecnología Conflicto Colombia Corrupción crisis capitalismo Democracia Derechos Humanos Economía Ecuador Educación Elecciones Colombia ELN España Fast Track Iglesia Justicia Justicia de paz Medio ambiente Mineria Negociación Neoliberalismo Papa Participación Paz PND Pobreza Politica Politica EEUU protesta social reforma Reforma tributaria religión Renegociación revolucion salud Terrorismo Trump Venezuela Victimas

Apoyo SUR

Buscar

Director: Pedro Santana

 

 

 

Copyright © 2026 Todos los derechos reservados - Corporación Latinoamericana Sur ·