Utilizan todas las argucias para engañar seres que no brillan por su lealtad ni de clase, ni de género, ni de paisanaje. Su inteligencia poca o mucha la utilizan para la trampa, el delito y la traición. Manipulan seres que llevan en sus adentros oscuras pretensiones. Seres que no han sido capaces de adentrarse en el conocimiento y más bien buscan en relatos torcidos todo aquello que justifique y hasta complazca su ignorancia.
Conducen hordas asesinas para atemorizar a quienes solo buscan paz con justicia en sus entornos. Escuadrones que se fascinan por lucir vestimentas oscuras y sangrientas como símbolo de la muerte y mascaras que distorsionan sus rostros y expresiones asesinas. No utilizan guantes de seda, prefieren blandir sus armas con manos de hierro. No respetan la inocencia de pequeños seres ni la bondad y sabiduría del anciano.
Su fijación es retornar su mezquino y supuesto orden, donde reine la esclavitud por moderna que sea. Su firmeza es para someter al débil, al excluido y solo son sumisos ante el poder supremo del máximo opresor. No es construir armonía para que reine la paz, es inculcar la guerra para dominar en la devastación y en medio de la propia muerte. Prefieren las tinieblas en vez de la resplandeciente luz. El sometimiento y no la hermandad. El martirio y no el gozo y la tranquilidad. Resaltar la muerte para aniquilar la vida.
Emergen del infierno para abrazar el caos que los lleve a la dominación completa de un mundo indolente. Rechazan lo colectivo para imponer su avaricia. Niegan al otro para destruir lo alcanzado. Arrasan la tierra con una inclemencia mortal. Se jactan del poder para pisotear la libertad. Siempre buscan destripar a quienes no obedezcan sus maléficas intenciones. Aniquilar en lugar de ser dadores de vida. No saben del verdadero amor solo del odio para poder reinar. Pretenden una autoridad en una cúspide podrida con sometimiento de territorios, pueblos y naciones. Impulsan el culto a la muerte para someter al esclavizado y al excluido.
No sé qué tanto sufrimiento y muerte traerán, que tan desolada o arrasada quede la tierra o cuánto durará reconstruir la esperanza, los sueños y la libertad. No sé si las fuerzas nos alcanzarán, no sé si los años que nos queden serán suficientes para ver brillar de nuevo el sol. Nos quieren borrar las ilusiones, nos quieren quitar las alegrías que aún nos quedan. Sé que no basta con estas letras, ni con otras que me queden por escribir, pero sí que solo la resistencia, la fraternidad y la decisión colectiva podrá construir el mundo que merecemos.
John Elvis Vera Suárez
Foto tomada de: Jaroas Javier Rojas Asensio en Facebook

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