Esperábamos otra cosa. Sin embargo, esta vez se equivocó Carlos Suárez el asesor de ADLE al decir que las emociones despiertan las pasiones y mueven (manipulan) el electorado. La racha de errores cometidos en la posesión de ADLE fueron monumentales. Ya se venía del fracaso de Popayán, pero la exclusión de expresidentes como Samper y Santos (pero sí la invitación a los neoliberales Gaviria, Duque, Pastrana –Epstein-y Uribe) dejan un mal presagio, también la no invitación al presidente de la JEP Magistrado Alejandro Ramelli (amenazó con acabar la JEP, pero no puede). Curiosa la negación a Paloma Valencia. Sólo 6 Jefes de Estado asistieron a la ceremonia en Cali en la USC y hasta el profesor Libardo Orejuela (¡un sabio!) renunció a la misma. ¡Le dieron un Honoris Causa a Milei! Katz (pinochetista), Noboa y Milei constituyen la base del Escudo de Las Américas de Trump encargado de combatir el “terrorismo”, pero sin que exista un Tratado Internacional o algo por el estilo.
Es un capricho de Trump y Rubio, como caprichosa fue la conducta de alguien que tiene una frustración de haber jugado con soldaditos de plomo y ser uno de ellos, pero sin exponerse. O el desplante de apagar la luz y escaparse al batallón a leer el discurso de posesión, muy pobre, por cierto. Dejó a los invitados con los crespos hechos y con eternas homilías religiosas, donde se hizo presente una responsable del genocidio en la Franja de Gaza, representante del sionismo internacional. Invocó al Estado genocida, que ya fue responsabilizado por el TRINO. Un sacerdote católico acusado de pederastia y un pastor cristiano completaron el cuadro antilaico. Infantino y otros abandonaron el recinto. Fue una afrenta de ADLE.
Subordinó el poder civil al poder militar. Entregó la soberanía nacional, como permitir operaciones militares conjuntas con militares norteamericanos sin la autorización del Congreso. ADLE no le habló al Congreso ni a los invitados. Y el saludo militar –ilegal- se le vio desgastado, así como sus errores en el paso protocolario, que causó risa.
Decir que hace 100 años no había un Presidente costeño es falso, pues Petro nació en la Costa Caribe. Invocar a Núñez como el gran reformador es despertar los viejos resquemores entre el Olimpo Radical y la Regeneración conservadora que nos llevó a la letal Guerra de los Mil Días, en la cual se perdieron millares de vidas y Panamá. Regeneración y catástrofe, dijo el Jorge Patiño. Citar al esclavista Caicedo y Cuero, al mejor estilo Laureanista, fue desafortunado. Creerse Alvaro Gómez o Alejandro Magno, así como sentirse “tocado por el Espíritu Santo”, es un ejemplo de narcicismo. No salirse de la tradición católica es romper la laicidad. “¡Viva Cristo Rey!” es un cierre lapidario contra el multiculturalismo y la laicidad. Los cristeros en México tenían esa consigna en las guerras religiosas. Millares de muertos fue el saldo.
La excesiva simbología religiosa rompió el laicismo propio de la Carta. Al tener un tercio de la población está lejos de representar la unidad nacional o de intentar construirla. Menos con el discurso de posesión. Las denuncias de manipulación electoral con el famoso software, el candado hash, los hermanos Bautista y el metadato está a consideración de la Sección Quinta. También la doble militancia Republicana y colombiana. Invocar la “guerra cultural” (para lo cual nombró a Paola, Vivian y Enrique Serrano) es negar la realidad multicultural y pluralista del país. No permitirá la existencia de otras formas de tradiciones, como las diversidades étnicas o sexuales, lo cual es volver al medioevo. La única familia posible es la familia tradicional y Peter Thiel dirá que solo un voto por familia. Laje será el promotor de la Patria Milagro. Nada original. Sacar a Marx de la escuela, cuando nunca ha entrado.
Eliminar el impuesto al Patrimonio va a ser grave para las clases populares y medias, pues la reforma tributaria caerá sobre las mismas. Por menos estalló el conflicto con Duque. No dijo cómo iba a recuperar la salud (menos con ministra presidenta de las EPS, totalmente impedida), ni la situación fiscal. Del orden público no se escucharon propuestas serias (le estallaron bombas a escasos 70 kilómetros de la posesión y violaron el peaje en Mondomo). Sólo lugares comunes. Plantear la pena de muerte es inconstitucional, así como crear megacárceles a lo Bukele -con empresas privadas- no solucionará el problema de la criminalidad. Aumentará la corrupción, frente a lo cual nada serio dijo. Del fortalecimiento de la Administración de Justicia nada espetó. ¡Esa es la línea clave!
La congelación del presupuesto es imposible por la inflexibilidad del mismo. Un 94% tiene destinación específica intocable. USA ofrece U$1.000 millones para el conflicto: ¿otro Plan Colombia? Y dio mucho menos para atender la catástrofe del terremoto. Prefiere la muerte a la vida. No creo que 20.000 personas alzadas en armas se entreguen en 10 días, ni tampoco en 90. Llevan muchos años de guerra. Tampoco cumplió la demolición del monumento a la resistencia en Cali; el pulso se lo ganó la sociedad civil. Sobre el narcotráfico, dijo que había que pasar “de la coca al coco”, en un gesto de ridiculez. La eliminación del impuesto al patrimonio es un beneficio a los megarricos. Lo descargará en clases medias y populares. No entiende que después de Sudáfrica y Botswana, Colombia es el país más desigual del mundo.
Salirse de la Ruta de la Seda por presión norteamericana, así como no aceptar rescatistas de México, Brasil y China es una aberración. Retiró el proyecto de ley que reglamenta la transferencia del Sistema General de Regalías a las regiones, toda una contradicción con su discurso. Devolvió el presupuesto al Congreso, por ser supuestamente “una chambonada” dijo el minhacienda –nieto de Laureano- y no explicó el porqué. Insiste en la falacia del “fracking responsable” y las fumigaciones aéreas con algún herbicida tóxico. No estudió el fenómeno de Vaca Muerta en Argentina. Cadena perpetua por violencia contra niños y mujeres, cuando eso está prohibido. Tocaría por Constituyente y dijo que no la va a proponer. Dejó el tema social para el final, muy lánguido.
Una deslucida posesión que no pasará a la historia. Muy bien que el Pacto Histórico se haya negado a asistir, así como otros líderes reconocidos. De nada serio se perdieron. Hicieron otras convocatorias en Barranquilla y Bogotá con buena asistencia. ADLE no llena plazas. Su gabinete muy pobre. Toca pasar esta triste página de la historia nacional. No hay experticia. No hay estadista. Hay ignorancia.
Luis Bernardo Díaz, Analista político
Foto tomada de: La FM

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