Hoy continúan llenos de demagogia y acusaciones, negando y distorsionando todo aquello que logró el gobierno del cambio. No aceptan ni aceptarán que, con Petro, Colombia iba por buen camino a pesar de todas las zancadillas y obstáculos que le colocó el establecimiento que siempre ha estado manipulando, manoseando y saqueando al Estado. Tenían que pretender demostrar a como diera lugar que, a la ciudadanía colombiana, solo le es posible salir del llamado “atraso”, “subdesarrollo” y de la pobreza, si ellos son los que gobiernan, cuando han sido y siguen siendo los responsables de nuestras mayores dificultades, exclusiones, discriminaciones y conflictos.
Pero, aunque no sobre reiterarlo, que todo parece indicar que las pasadas elecciones parlamentarias y en especial las presidenciales, estuvieron llenas de irregularidades convirtiéndose en un robo descarado, también lo es que millones de ilusos o deslumbrados, votaron sin escuchar con atención la propuesta fascista que se comprometió reversar derechos alcanzados en la Administración pasada, entregarle el país al gran capital, reducir el Estado a su mínima expresión y esquilmar sus territorios.
Empresarios reclamando reducción de los impuestos, grandes delincuentes de cuello blanco deseando volver a sus andanzas, capitales ilegales buscando su legitimidad, terratenientes queriendo agrandar sus feudos y acaparar más tierras, funcionarios públicos que se dejaron constreñir de sus “jefes o padrinos” políticos, estudiantes que no les importó lo de la matricula cero, ancianos que no supieron que el subsidio pensional se mejoró sustancialmente con el gobierno humanista (pasando de $80.000 a $230.000 mensuales), sectores que culparon a Petro por no avanzar más sin entender que el entramado de este Estado paquidérmico (burocrático, pesado, ineficiente, lento), lo han ido construyendo sus propios opresores para impedir la justicia social y la transformación que necesita nuestro país, migrantes de la hermana República Bolivariana de Venezuela, huyendo de la “crisis” creada por el propio imperio y atraída hacia una supuesta bonanza colombiana con Duque, poniéndose al servicio de un candidato nacionalizado en el norte y que mira con desdén “este platanal” según sus propias palabras.
Hay quienes se quejan de lo que ha venido realizando este nuevo gobierno en este primer mes de su ilegitimo mandato. Por mucho que no queramos, ellos están llevando a cabo en la medida de sus posibilidades lo prometido para imponer su modelo fascista, mafioso y neoliberal. Comenzó con un show en su posesión (coronación), demostrando desprecio hasta con los encopetados invitados, va de aquí para allá en helicóptero oficial innecesariamente, todos los días toma medidas reafirmando lo prometido en su programa, nombramiento de “los nunca” que siempre han vivido exprimiendo al Estado, algunos con prontuarios acumulados, consigue ministras y ministros fanáticos religiosos, realiza anuncios que van en contra de la conservación de nuestros paramos y la amazonia, recorta presupuesto al Ministerio del Ambiente, al Sena y ahora a los Deportes, presenta un presupuesto nacional desbordado mientras le quita recursos a la inversión social.
Realiza demagogia con las necesidades de la población damnificada, sin soluciones de fondo ante el terremoto del pasado 10 de agosto. Amenaza con nuevas fumigaciones sobre los denominados plantíos ilícitos de las familias campesinas comenzando con el Putumayo. Realiza convenios con el mensajero del imperio para explotar y saquear las llamadas tierras raras y los minerales críticos y estratégicos, que se hayan en la Orinoquia y la Amazonia Oriental de Colombia. Reinicia la guerra total cerrando cualquier posibilidad a nuevos acuerdos de paz. Comienza a ejercer la censura de la prensa como un caso particular en BluRadio y otro en el noticiero de RCN, además de las 20 “Emisoras de la Paz”, acalladas desde el primer día de su gobierno, junto con el sistema informativo de RTVC.
John Elvis Vera Suarez
Foto tomada de: Larazón.co

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