
El monto total pasa de $575,6 billones a $634,9 b. La diferencia es notable, de $59,2 b. El rubro que más varía es es el servicio de la deuda, que pasa de $118 billones a $155,4 b. La brecha es de $37,4 b. Aunque para la opinión pública el manejo de la deuda pública siempre ha sido difícil de seguir, no se puede afirmar que el presupuesto Petro sea mentiroso. El nuevo gobierno todavía no ha explicado las razones por las cuales considera que la deuda tiene que aumentar. Es posible que frente a las necesidades de financiamiento y dada su insistencia equivocada en no aumentar los impuestos, no le quede más remedio que incrementar la deuda.
El considerable aumento del servicio de la deuda en el presupuesto de Adle no se ha explicado con detalle. Dada su insistencia en no aumentar los impuestos, la única manera de financiar el mayor gasto es mediante deuda. El gobierno ha dicho que le solicitará al Congreso un aumento del cupo de endeudamiento.
La segunda diferencia significativa, de $9,6 billones, es la del Fondo de Estabilización de los Precios del Combustible (Fepc). Cuando comenzó Petro el desbalance del Fepc era de $36 b., y la brecha se redujo considerablemente gracias al aumento del precio de la gasolina. Los valores estimados en el presupuesto Adle dependen de dos factores. Por un lado, del precio que tendrá el barril el año entrante, que nadie sabe cuánto será. Y, por el otro, de la posición que asuma Adle frente al precio del diésel. Si el petróleo continúa subiendo, y el precio del diésel aumenta al mismo ritmo, el déficit del Fepc se ira cerrando.
Habría que pedir aclaración sobre los supuestos que ha hecho el gobierno sobre el valor del dólar, las tasas de interés, la composición entre deuda interna y externa, etc. Los mercados de capitales imponen condiciones que son impredecibles. Nadie sabe lo que sucederá en el 2027, así que el crecimiento de la deuda se podría justificar con un número infinito de supuestos. Hasta ahora el ministerio de hacienda no los ha hecho explícitos. En el debate legislativo se irán precisando los supuestos que soportan el prepuesto Adle.
Sin entrar en los detalles del actual presupuesto se pueden sacar tres conclusiones: el gasto seguirá creciendo, la regla fiscal no se va a cumplir y, en contra de la opinión del gobierno, es urgente una nueva reforma tributaria. Sin ingresos adicionales es imposible reducir el déficit.
La tendencia histórica del gasto es creciente
Tal y como se observa en la figura del lado izquierdo, en 1999 el gasto total del GNC era el 17,2% del PIB, y ahora es de 22,7%. La tendencia creciente es evidente. Y en el mismo período el saldo de la deuda neta del GNC con respecto al PIB pasó de 29% a 58,6%.
Sorprende que los exministros de hacienda, que durante sus respectivas administraciones contemplaron impotentes el crecimiento sistemático del gasto público, ahora estén afirmando de manera contundente que debe reducirse. Se niegan a reconocer que esta dinámica ascendente es imparable. Y, obviamente, tampoco se podrá cumplir la regla fiscal.
La gráfica del lado derecho presenta el desbalance que se deriva de la comparación de los ingresos y gastos. En el 2025 el déficit fu de ‑6,4% del PIB. Sin duda, es una brecha significativa. La solución no está en reducir el gasto porque es imposible. El gobierno no tiene más remedio que recurrir a una nueva reforma tributaria. Se equivoca este gobierno cuando dice que no es necesaria, y que basta con reducir el gasto. Una reforma fiscal sin ciudades y sin departamentos no tiene posibilidades.
El gasto público en Colombia es bajo
No es cierto que el Estado colombiano sea grande, y que sea necesario adelgazarlo, como dice Adle.
La OCDE compara los gastos del Gobierno General, que está conformado por el Gobierno Nacional Central, las entidades de seguridad social y los gobiernos regionales y locales. Además, incluye las instituciones sin fines de lucro dedicadas a la producción no mercantil, que son controladas y financiadas principalmente por unidades gubernamentales.

De la gráfica es posible sacar dos conclusiones. La primera es que el gasto público en Colombia es relativamente bajo. Y la segunda es la tendencia creciente del gasto, aún en los países que ya han alcanzado niveles significativos.
De nuevo, en lugar de estar predicando la disminución del gasto público, se debería aceptar que su crecimiento es inevitable. Así se desprende del presupuesto 2027 de Adle. Y frente a esta realidad irrefutable, no queda otro camino que la reforma tributaria para cerrar las brechas entre ingresos y gastos.
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[*] MINISTERIO DE HACIENDA Y CREDITO PUBLICO., 2026. El Camino Obligado, Presentación en la Convención Bancaria, Ministerio de Hacienda, Cartagena.
[†] ORGANISATION FOR ECONOMIC CO-OPERATION AND DEVELOPMENT, OCDE., 2026. Government at a Glance 2025, OCDE, Paris.
Jorge Iván González
Foto tomada de: Min Hacienda

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