Al parecer la historia comienza en el siglo IX, en las montañas de Etiopía, cuando unas cabras consumían pepas de una planta silvestre y su pastor observó alteración en su comportamiento, conllevándolas a una actividad extra nocturna y una euforia notable. En la pesquisa histórica se ha conocido que comunidades de dicha región, consumían sus granos machacados envueltos en grasa animal, para alimentarse y como medicina, era a la vez un energético que les brindaba ánimos para las grandes marchas, durante siglos solo fue conocido en esa región africana. Cuando el mismo llegó a Yemen en el siglo XV, gracias al comercio con Etiopía, impulsado por monjes de esta basta región, se le dio importancia en el consumo religioso y social. El café comenzó a ser usado cada día más en el mundo islámico.
En la Meca, en el siglo XVI, se difundió tan ampliamente que el gobernador de esta, bajo el pretexto de que la bebida era intoxicante y provocaba “comportamientos sediciosos”, ya que quienes se reunían en los cafés, “conspiraban contra el orden establecido”, prohibió estos establecimientos y el consumo de dicha bebida que se disfrutaba en sociedad. Cuando en Constantinopla el Sultán Otomano se enteró, revocó tal medida y destituyó a su gobernador, ya que él era consumidor de la misma.
Ya para el año 1550, existían por lo menos 600 cafés en la capital del imperio otomano. Este controló el comercio de café pretendiendo así controlar el mundo. Venecia se convirtió en la puerta de entrada del café a Europa. En el año 1625 se abrió el primer café en esta ciudad italiana. Un sector de la iglesia buscó por igual su prohibición, llamándola algunos sacerdotes como la “bebida amarga de satanás”, pero el Papa Inocencio X, aprobó su uso y comercialización. En 1652 se inauguró en Londres el primer café, ya para finales de siglo había algo más de 2.000. En 1675 el rey Carlos II de Inglaterra, prohibió las cafeterías en su reino. Otra vez porque su gobernante “creía que las casas de café eran centros de reunión donde se ideaban conspiraciones, rumores maliciosos y críticas contra su reinado” (IA)…argumentando que en esos lugares se difundían ideas falsas y sediciosas, que alteraban la paz de su reino. Medida que duró pocos días, debido a la resistencia férrea pública. Mientras en Paris fue en 1671 y en Viena 1683, en Madrid, tan solo se abrió el primero en 1764 y en Barcelona fue para 1783. Todos los anteriores cafés y los que se fueron creando, en sus respectivas ciudades, comenzaron a convertirse en sitios de reunión de intelectuales, literatos y políticos. Algunos gobernantes no entendían que las ideas de “la ilustración, el pensamiento racional, la crítica al poder absoluto, la demanda de derechos y de libertades”, solo se expresaban en estos establecimientos pero que no eran el origen de la inconformidad y rebeldía. Paris pasó a convertirse en el café intelectual. Se afirma que la revolución francesa comenzó en un café. Todo esto pasaba mientras en las islas antillanas se producía la mayor parte del café en el mundo, en condiciones de una cruel y sangrienta esclavitud.
El café llego a América en 1720 a la isla de Martinica. Y hoy el continente produce entre el 60% y 70% del café en el mundo. En 1864 se inventó la tostadora industrial en EEUU, con esto se popularizo aún más su consumo acompañado de una eficaz campaña publicitaria. En la primera guerra mundial, el ejercito gringo incluyó el café instantáneo en la ración diaria de sus combatientes para ir a la guerra, y con esto impulsó su demanda después de la misma.
Hoy la mayor comercializadora de esta exquisita y estimulante bebida, con sitios propios de expendio y consumo, cuenta con al menos 38.000 establecimientos regados por el mundo. La comercialización de este producto que es la segunda materia prima más comercializada a nivel mundial, sigue siendo desigual. Los grandes monopolios se quedan con la mayor margen de ganancia, mientras los pequeños productores pasan dificultades para sostenerse.
A nivel mundial se asegura de la existencia de más de medio millón de cafés. En la sola China, que es nueva en su consumo, se habla de alrededor de 58.000 de estos establecimientos. En España 235.000, Italia 149.000, Francia entre 40.000 y 44.000, Alemania entre los 27.000 y 28.000, Inglaterra más de 25.000, Estados Unidos 128.000, México 68.000, Brasil 13.000 y en Colombia rondan las 5.400. Por consumo individual los mayores consumidores son los finlandeses, los noruegos y los islandeses. En Finlandia de 4 a 8 tazas en el día y 12Kg por persona al año, Noruega 9.9Kg año, Islandia 9Kg año, Dinamarca 8.7Kg, Países Bajos 8.4Kg, Suecia 8.2Kg, Suiza 8Kg, Bélgica 6.8Kg. En Colombia el promedio está en 2.2Kg por año, algo así como 6 tazas a la semana y el eje cafetero es el mayor consumidor en nuestro país, con 4.5Kg año por persona. Por países, Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Italia, Canadá, Rusia y España, en su orden.
El café está presente en reuniones familiares, convocatorias institucionales, encuentros sindicales y de las organizaciones sociales, en las charlas informales de amigos y amigas, y hasta en acercamientos afectuosos. En la nueva etapa de participación ciudadana y política, por las condiciones que parece van a imperar en el ambiente colombiano, estos espacios de conversa tradicional podrán tener un nuevo impulso, para que amigos y amigas, simpatizantes y curiosos, se sumen por momentos a discusiones informales entorno a lo que pase y se vislumbre en el entorno local y obviamente nacional. Indudablemente que un logro del nuevo gobierno podrá ser el aumento de su consumo. Por lo tanto, lo más seguro es que nos tomaremos muchos cafés.
John Elvis Vera Suarez
Foto tomada de: Crónicas del Quindio

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