Pero esa cifra hay que verla con cuidado por varias razones. Aproximadamente el 57% de los encuestados por Invamer ya han decidido su voto y ese 44.3% de Cepeda es sobre ese 57% que ha decidido ya votar por el candidato progresista del Pacto Histórico, es decir, hay un 43% que aún no ha decidido su voto. Ahí está esa franja de la población de la cual hemos hablado en otros textos publicados en esta misma Revista Sur. Es a ese sector expresado en este 43% al que hay que dirigir la campaña en los Volanteos, en el casa a casa y en los debates públicos.
Nosotros hemos insistido que la campaña no puede limitarse a las concentraciones que si bien son importantes pues son una demostración de fuerza, sin embargo, a ellas no van los indecisos que es el público que hay que conquistar. Las encuetas miden cómo esta el ánimo y hasta dónde la población ya ha decidido su voto, pero no más. Son como se dice la fotografía que mide la posible intención de voto, pero esa intención hay que convertirla en realidad.
Un segundo hecho que hay que destacar es que por estas mismas fechas en el año 2022 Invamer publicó una encuesta que le dio a Gustavo Petro una intención de voto del 44.7% es decir cuatro décimas más de lo que hoy le da a Cepeda. Y en la primera vuelta presidencial el 29 de mayo del año 2022 Gustavo Petro sacó el 40.3% del total de la votación, en cifras redondas unos 8.5 millones de votos. Esto llevó al entonces candidato y hoy presidente de la República a replantear completamente su estrategia electoral que hasta ese 29 de mayo había estado centrada en las grandes concentraciones públicas.
En escasas tres semanas es decir hasta el 20 de junio fecha de realización de la segunda vuelta presidencial el entonces candidato Petro abandonó las concentraciones públicas y se volcó a caminar para encontrarse con la gente, durmió en Honda con los pescadores, en Quibdó con las familias afrocolombianas, en fin, se volcó a la gente. Ese cambio fue definitivo a mi modo de ver para conseguir tres millones de votos más y así aseguró su victoria sobre Rodolfo Hernández en esa segunda vuelta. Pero otro hecho que fue definitivo es que el entonces candidato Gustavo Petro logró movilizar en esas tres semanas entre la primera y la segunda vuelta a un voluntariado de decenas de miles que hicieron campaña casa a casa, proselitismo en los buses urbanos, volanteo y diálogos en las universidades, en fin, ese voluntariado llevo la propaganda y el mensaje del cambio a millones de ciudadanos que luego se movilizaron a las urnas y que con un poco más de 11.6 millones de votos hicieron a Petro Presidente.
Hay que insistir que el hecho que Iván Cepeda y Aída Quilcué vayan punteando en todas las encuestas muestran que el progresismo es ya una fuerza consolidada en el país, pero también que es absolutamente necesario para ganar atraer y movilizar hasta las urnas a ese electorado indeciso que aún no ha definido su voto. ¿Es posible ganar en primera vuelta? Yo pienso que si es posible, aunque todas las encuestas pintan un escenario de segunda vuelta. Pero para ganar en primera vuelta hay que sacar el 50% del total de los votos válidos más un voto y para lograrlo hay que ganar una parte muy importante de ese 43% que dice la encuesta de Invamer que aún no ha definido por quién votar.
El Pacto Histórico debe ser más proactivo en esta campaña, la organización y movilización del voluntariado es básica y fundamental, así como la necesidad de tener unas piezas comunicativas que expliquen y divulguen tanto los logros del gobierno de Gustavo Petro como las propuestas de gobierno que encarnan Cepeda y Quilcué. Solo con la profundización de este trabajo en las bases populares, pero también en las clases medias se podría pensar en ganar en primera vuelta. Manos a la obra.
Pedro Santana Rodríguez, Director Revista Sur
Foto tomada de: Iván Cepeda Castro

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