La arremetida de la ultraderecha no es solo en el plano nacional sino y con mucho peso a nivel internacional, que se expresan a través tanto de la llamada Identidad y Democracía (ID), como del Foro Madrid, el Political Network for Values (PNfV), la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el Atlas Network, la Fundación Disenso, la Red de Clubes Activos (Active Clubs Network), el GNET (Global Network on Extremism and Technology), todo este enjambre de organizaciones que propenden por la instauración de gobiernos totalitarios, represivos, de regresión en los derechos alcanzados por la sociedad, de la imposición de la opresión y agresión contra los pueblos y naciones. En el ámbito nacional sobresalen el mal autodenominado Centro Democrático, el Partido Conservador, el Movimiento de Salvación Nacional, Cambio Radical y un sector al parecer mayoritario del organigrama del Partido Liberal, todos estos ligados reiterada e históricamente a la corrupción institucional en complicidad con el capital privado inescrupuloso.
Los anteriores y todos sus satélites y subordinados en cada región del mundo, utilizan en su extremo y con éxito, las redes sociales de gran influencia hoy, los medios de comunicación hegemónicos y muchísimos de los llamados alternativos, para distorsionar y ganar adeptos al pensamiento conservador y ultraderechista. Utilizando la democratización en las comunicaciones o más bien, amparados en la ampliación masiva de su uso, impulsa el regreso al fascismo. Y pensar que aún hay individualidades y sectores del progresismo y la izquierda que, o rechazan el avance de las tecnologías en las comunicaciones o lo usan con resquemores y timidez. Parece que les da pereza comunicarse abiertamente y con fluidez o no han comprendido la transformación social en todos los ámbitos como consecuencia de los avances tecnológicos y de la ciencia.
El fascismo irrespeta el Derecho Internacional, impulsa la agresión, no acepta la multilateralidad promoviendo un modelo hegemónico que solo favorece a las minorías dueñas del gran capital en el mundo. Defienden el debilitamiento del Estado para legitimar la entrega de sus compromisos y obligaciones sociales a la empresa privada, es decir en últimas privatizan el Estado y sus gobiernos, incluyendo sus fuerzas militares y de policía, sin olvidar que recurren frecuentemente a organizaciones paramilitares para cometer crímenes y demás delitos reprochados socialmente. El fascismo rechaza la diversidad, promulga el falso nacionalismo, mientras en realidad se entregan a los imperios y en su favorabilidad de los privilegios de las minorías no le interesa el bienestar colectivo. El florecimiento de la cultura, la ciencia, el conocimiento y el pensamiento libre los ven como enemigos de su pretendido dominio del mundo en toda su extensión. Como son incapaces de convivir con la pluralidad, fomentan la imposición a la fuerza, a favor de sus oprobiosos y criminales propósitos.
En esta fase final de la campaña presidencial, no cesa la desinformación y el terror comunicacional, precisamente difundidos de mala fe para causarle daño a la campaña de la Alianza por la Vida y a sus candidatos Iván Cepeda y Aída Quilcúe. No han sido capaces de sustentar con responsabilidad sus erráticas, oprobiosas y tenebrosas propuestas y entonces utilizan el pánico y la distorsión para pretender asumir el mando del próximo gobierno. Los que siempre se han presentado como presuntos defensores de la Constitución y la Ley, son los que las han violado constantemente. Amenazan día tras día, prometiendo guerra y muerte, señalando a su vez “destripar” a quienes no aceptemos sus políticas anacrónicas, draconianas y dictatoriales. Quieren someter la ley colombiana a los intereses extranjeros…mientras tanto, muchos de sus seguidores, desean y esperan tontamente que gane el “fascismo mafioso” con la esperanza de que les den por igual la nacionalidad gringa, mientras las mayorías ciudadanas deseamos seguir apostándole a la vida y la libertad, la inclusión y la profundización de la democracia y la justicia social, logrando a su vez vivir en armonía con la naturaleza.
John Elvis Vera Suarez
Foto tomada de: El País

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