La polarización y el pluripartidismo, estos partidos que no se hayan en uno u otro extremo, quedan deambulando, gravitando, en cese, se aglutinan de pegas en la derecha extrema o comienzan a circular alrededor de la izquierda para logar algo marginal que no los deja cesantes. Esos partidos quedan excluidos, sus lideres buscan desde afuera adherirse al sector ganador. A recibir beneficios contractuales y tener un pequeño poder. O, si son de las regiones o de su localidad, la matriz. Los vínculos los hacen con un gobernador conectado con el poder.
El Centro Político que enarbola Fajardo desde el centro derecha u otros flancos; el de Claudia López que se bambolea entre su supuesto progresismo, el centro izquierda y una marginalidad de los partidos políticos con estructuras; denotan ellos la suprema credibilidad en las instituciones y en la creencia que la separación de poderes que tiene Colombia. Allí se equivocan ellos porque todo el sistema está alterado y funciona para elites que perviven detrás de las tres ramas del poder. Los poderes regionales (departamentos) y la correa o polea con el centralismo y los vicios anquilosados del bipartidismo atomizado supérstite e incrustado dentro de los partidos políticos decimonónicos.
La oposición y los partidos políticos. En toda Democracia funcional existe una oposición para ejercer el control político, regularmente está conformada por los partidos políticos derrotados en las elecciones (uno solo o una coalición perdedora), y la ejercen desde el Congreso o los cuerpos colegiados regionales y locales. El problema en Colombia es el chantaje de los que no hacen oposición disciplinada.
En los países de alta cultura política no existe ese chantaje al menudeo. Existe también la oposición extraparlamentaria por la vía armada (guerrillas o grupos terroristas). La oposición en Colombia desde el siglo XIX y mencionar otras épocas. El Poujadismo (el nombre deviene de su líder Pierre Poujade) se conoce en la historia que fueron los pequeños comerciantes y artesanos políticos sindicalistas entre 1953 y 1958; que rechazaron la modernización del Estado en su época, también por gravámenes fiscales, todo lo hacían con un tono populista.
Para Norberto Bobbio, el centro político es un espacio intermedio en la división binaria izquierda-derecha (visión triádica). Lo define como moderado y razonable, ideal para defender la democracia. Bobbio distingue dos tipos: uno incluyente que busca diálogo y equilibrio, y otro excluyente que evita tomar posturas firmes y tiende a mantener el statu quo. (Norberto Bobbio).
Los partidos políticos deben nacer con una Doctrina o afectos a ella, tener fundamento y el firme propósito de crecimiento. Pero los instruyen para una coyuntura política, les buscan nicho en algún campo o espacio político y los desechan. Y deberían tener o disponer de ideología. O, tener afines y o adherentes y activistas al mismo, del mismo sector que representen, para no ser partidos vacuos.- A los partidos políticos del bloque en el poder (o a uno nuevos o de ellos) en particular uno, enfrentan en las crisis de legitimidad que cometen graves errores, o actos de corrupción de un Gobierno descubierto por los opositores.
La oposición debe ser racional por los ilícitos de un Gobierno. Una oposición vacua o de mero cacareo o pura bulla agota a los ciudadanos y desprestigia a los miembros de la oposición que nada pueden demostrar por los bulos, mentiras o fake news. La oposición la pueden ejercer varios partidos conjuntamente o cada uno por su vía de acción.
Existe una denominación más amplia que es homologable: Partidos antisistema. Un partido político en solitario ejerce o actúa en oposición también desde adentro. Infiltra a funcionarios en cargos públicos para trancar, ralentizar o entorpecer procedimientos. O logran dejarlos tácticamente porque vienen de administraciones anteriores. O se alían con banqueros, Cortes y otros, para entorpecer y decidir en contra del Gobierno que quieren desmoronar.
Aparecen partidos políticos pequeños de ocasión que no tienen perspectiva, son partidos marginales, son inútiles, partidos bisagra. Los partidos políticos deben nacer con una doctrina o afectos a ella, tener fundamento y el firme propósito de crecimiento. Pero los instruyen para una coyuntura política, les buscan nicho en algún campo o espacio político y los desechan. Los gobiernos de la posguerra hasta el comienzo de la década de los sesenta, en que se formó el centro izquierda. El centro político fue ideado por De Gasperi para excluir del gobierno a la extrema izquierda, a los comunistas.
Desde el año 2016 con los debates que hubo, alrededor del plebiscito y ese, por la paz y su resultado al ganar la mayoría que rechazo la paz (o evitando Uribe estaba al margen del gobierno o por su distancia con Juan Manuel Santos desde el 2010); se produjo la reacción jurídica del gobierno perdedor y acudió al Congreso como constituyente secundario; que refrendo la paz, pero la polarización creciente no ha cesado desde ese momento (2016- 2026), y las elecciones de los 2 cuatrienios siguientes y las campañas políticas producidas desde ese momento, Iván Duque 2018, Gustavo Petro 2022, se han registrado con esta polarización permanente, de esa manera el centro político ha sido absorbido y casi disuelto en la práctica.
El sistema es multipolar en el sentido de su mecánica competitiva depende de un centro que debe enfrentarse tanto con la izquierda como derecha, mientras que la mecánica del pluralismo moderado es bipolar precisamente porque el sistema no se basa en el centro, la mecánica del pluralismo polarizado es multipolar y por eso no se puede explicar mediante un modelo dualista.
El centro izquierda, el socialismo liberal y la social democracia. Movimientos y doctrinas liberales y a la vez igualitarios. El centro derecha, partidos conservadores que son fieles al método democrático; pero que se detienen en la igualdad ante la ley, que implica únicamente el deber por parte del juez de aplicar las leyes de una manera imparcial. Movimientos y doctrinas liberales y a la vez desigualitarios.
En América Latina podemos ver hoy un cuadro de presidentes gobernando desde la derecha conectados por el mar raso del neoliberalismo; permitiendo que el mercado seleccionado desde el gran empresariado incida sobre las políticas públicas. Como: la prestación de los servicios públicos conducidos sobre sectores vitales de la economía privatizando los derechos sociales como mercancías (educación, peajes, aguas, vivienda, etc.…) también intensifican el racismo, la xenofobia y la marginalidad sobre grupos indígenas, negritudes y el campesinado. Este tipo de mandatarios en despachos presidenciales los encontramos en varios listados: Ecuador, Daniel Novoa; en el caso de Venezuela (la coyuntura de Maduro); Costa Rica (Laura Fernández).
Solo voy a relacionar países continentales desde México a Argentina. Sobre el cuadro el señor Daniel Novoa llego al poder como sucesor al palacio de Condorset, hijo de un político muy conocido; miembro de una familia de servidores públicos. Asumió el cargo, su segundo mandato en mayo de 2025; pero una vez pasaron los 3 primeros meses de la segunda administración de Donald Trump se transformó en trompista clase A, una vez se inició la doctrina Trompoe, un nuevo colonialismo para influir, extractar, injerir e intervenir, patentizada hace menos de 2 meses con el escudo de las Américas. Estos Estados claquetean a Trump. En los últimos 5 meses Novoa se ha empecinado en entorpecer al gobierno colombiano con guerras de aranceles reclamando transferencias hidroeléctricas, también sobre la inseguridad en la frontera, señalando que desde Colombia se fomenta el terrorismo contra Ecuador. La ultraderecha colombiana ha estado aumentando la leña en la hoguera. Fraguan de esta manera el desprestigio del gobierno colombiano; buscan afectar al candidato Iván Cepeda a la sucesión del proyecto del Pacto Histórico.
Alberto Ramos Garbiras
Foto tomada de: La Silla Vacía

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