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El cambio en el modelo económico según el Centro de Pensamiento Vida- tercer y cuarto comentario

22 junio, 2026 By Alberto Maldonado Copello Leave a Comment

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Tercer comentario

En esta nota reviso y comento el Informe del Centro de Pensamiento Vida. En artículo anterior[1] abordé el primer punto, el comportamiento del PIB, del primer capítulo, los indicadores macroeconómicos. Esta parte se enfoca principalmente en el enfoque del producto y de la composición del gasto del PIB, quedando para un capítulo posterior el PIB según el enfoque de ingresos.

Formación bruta de capital

Sobre la formación bruta de capital fijo el Informe señala lo siguiente: a) El índice de formación bruta de capital fijo no ha recuperado los niveles previos a la pandemia (se ubica en 94,2); b) Los datos no permiten determinar si la maquinaria nueva corresponde a innovación tecnológica, simple reposición o grado de utilización efectiva; c) No hay evidencia de que se haya iniciado un viraje estructural definitivo; no se aprecia inversión sostenida en innovación tecnológica ni fortalecimiento de encadenamientos productivos.

Sector externo

Los autores del informe se inscriben dentro de un enfoque de sustitución de importaciones y de protección para estimular el crecimiento económico y el desarrollo; citan a Chang (2022)[2] quien señala que las economías que lograron industrializarse exitosamente lo hicieron protegiendo activamente sus industrias nacientes mediante aranceles, subsidios y políticas de sustitución de importaciones. Plantean que la diversificación exportadora es producto de la intervención estatal.

¿Qué observan?

  • Tendencia a la reducción de la participación del sector minero energético, al tiempo que los sectores agropecuario e industrial ganan relevancia: a) entre 2022 y 2025 el sector minero cayó de USD 27 mil millones a USD 15 mil millones; b) el sector agropecuario registró su máximo en 2025 (USD 5.187 millones) con un crecimiento de 28,4% con relación a 2022; c) la industria no minero-energética se consolidó como el sector que más contribuye en las exportaciones (53%) pasando de USD 21.500 millones en 2022 a USD 26.423 millones en 2025, un crecimiento de 23%; d) las exportaciones extractivas pasaron de 62% a 37% entre 2022 y 2025; e) parece que se está transitando hacia una estructura exportadora menos dependiente de las materias primas fósiles.
  • La diversificación observada ha privilegiado sectores tradicionales con mayor estabilidad de precios, pero limitado contenido tecnológico, más que manufacturas de alta complejidad productiva. Sin embargo se requiere que los cambios se sustenten más en sofisticación productiva y no en recomposición de precios relativos y tendencia de la tasa de cambio.
  • No se puede concluir si el aumento absoluto y relativo de las exportaciones no minero-energéticas constituye un cambio estructural hacia un modelo exportador más diversificado y sofisticado.
  • No hay información concluyente sobre si el crecimiento de las exportaciones no minero-energéticas en los últimos 6 años puede deberse a la “operación de políticas activas.”
  • Se redujo el déficit en cuenta corriente. Esto “contradice la hipótesis convencional y reproducida en décadas de análisis de economía colombiana, según la cual la sostenibilidad externa del país dependía inexorablemente del dinamismo de sus exportaciones primarias” (p. 26).
  • La exportación de seres humanos. Las remesas crecieron 40% entre 2022 y 2025: fortalecen el ingreso disponible de los hogares receptores, dinamizan el consumo interno y en ciertos casos contribuyen al ahorro o a la acumulación de activos (p. 28). En 2025 fueron 12.700 millones de dólares, muy superior a las exportaciones de café. Esto plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de un patrón de crecimiento apoyado en transferencias.
  • El sector turismo ha crecido pero ven problemas: a) se parece a las exportaciones primarias en términos de vulnerabilidad externa; b) sus encadenamientos productivos con el resto de la economía son limitados. (p. 29).

Con respecto a la composición de las exportaciones es dónde los autores del informe observan los cambios más interesantes en la perspectiva de un nuevo modelo pero: a) el aumento de las exportaciones minero energéticas no se da en sectores de elevado desarrollo tecnológico; y b) no hay evidencia de que los cambios respondan a políticas activas del gobierno.

Consumo

En este punto parten de la “teoría postkeynesiana del crecimiento liderado por salario (wage-led growth): en economías donde los trabajadores tienen alta propensión marginal a consumir los incrementos del ingreso laboral pueden expandir la demanda efectiva y generar círculos virtuosos de actividad económica (p. 32). Señalan que es una perspectiva, que difiere del enfoque neoclásico, y le da importancia al salario como elemento de la demanda agregada.

Consumo de los hogares y poder adquisitivo

Sobre esto afirman:

  • La participación del consumo de los hogares en el PIB alcanzó niveles históricos: de un promedio del 60% entre 2009 y 2019, ascendió al 76-77% en 2022-2025.
  • Este salto coincide con el aumento del salario mínimo real, la reducción de la informalidad laboral y la recuperación del empleo en sectores intensivos en trabajo (p. 33).
  • El crecimiento depende de la demanda de los hogares: en ciclos anteriores dependía de precios del petróleo y de entrada de capitales externos; ahora la demanda agregada actual se sustenta en renta doméstica generada por actividades no extractivas.

Composición de la demanda agregada

  • En economías primario-exportadoras el dinamismo proviene de sectores extractivos, cuyos dividendos se distribuyen asimétricamente y generan dependencia de ciclos internacionales.
  • El cambio de modelo económico requiere que la demanda interna -particularmente el consumo y la inversión en sectores diversificados- adquiera mayor peso relativo como motor del crecimiento.
  • Entre 2022 y 2025 el consumo de los hogares se consolidó como el principal contribuyente al crecimiento económico con aportes superiores a la inversión, el gasto público y las exportaciones.
  • Mencionan el índice de confianza del consumidor que proporciona una señal de la evolución futura del consumo y del ahorro de los hogares; en 2025 se logra uno de los mejores registros en este índice.

Es bueno tener en cuenta que según los datos presentados por el informe la participación del consumo de los hogares (en su conjunto) en el PIB alcanzó un nivel elevado y que entre 2022 y 2025 el consumo de los hogares se consolidó como el principal factor del crecimiento económico. Sin embargo, no comentan que durante estos años la tasa de crecimiento fue baja e inferior en comparación con gobiernos anteriores. De otra parte, se asume que el crecimiento depende del consumo lo cual llevaría a pensar que la finalidad del modo de producción capitalista es aumentar el consumo de las personas y se hace mención alguna a la búsqueda de ganancias como motor de la actividad de los capitalistas. La economía convencional y la macroeconomía tratan de presentar la economía capitalista como si fuera la producción en general, una producción orientada a la satisfacción de necesidades. Un modelo alternativo debería criticar este supuesto.

Inflación

Critican la visión convencional de la economía que asume que la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario que debe controlarse mediante tasas de interés restrictivas (p. 38). Pero la escuela estructuralista latinoamericana “ha demostrado que en economías dependientes la inflación frecuentemente responde a cuellos de botella estructurales, dependencia de importaciones, indexación de precios y shocks externos de oferta.” Critican la aplicación de políticas monetarias restrictivas para combatir la inflación de costos: a) son ineficaces contra las causas estructurales; b) prolongan los costos sectoriales; c) llevan al estancamiento de la construcción y la vivienda.

¿Qué observan durante el gobierno del cambio?

  • La inflación en 2023 fue 10,9% pero luego descendió a 5,1% en 2025.
  • Consideran que las presiones inflacionarias respondieron a “factores de costos y cuellos de botella sectoriales, confirmando el diagnóstico de choques de oferta.” (eventos climáticos en precios de alimentos, costos de producción y de comercialización, la guerra en Ucrania, alza de combustibles, indexación de arriendo y especulación en servicios). La inflación se redujo, aunque la demanda interna mantuvo dinamismo.
  • La tasa de interés real ha aumentado sostenidamente, lo cual impone restricciones a la inversión privada y a la formación bruta de capital fijo, componentes centrales para cualquier estrategia de cambio de modelo económico orientada a la diversificación productiva y a la reducción de la dependencia estructural.”
  • Cuando existe capacidad ociosa una expansión de demanda no genera presiones inflacionaria significativas; solo cuando la demanda excede la capacidad máxima de producción se activan dichas presiones. (p. 40). En Colombia la persistencia de altas tasas de desempleo y un uso de la capacidad instalada inferior al 80% de acuerdo con las encuestas de la ANDI constituyen evidencia de una economía que opera por debajo de su potencial productivo (p. 40). No hay presiones generalizadas de exceso de demanda agregada.

Comentarios:

Las cifras presentadas por el informe no evidencian un cambio estructural en la economía, aunque hay indicios a partir de la composición de las exportaciones de un incremento en sectores no minero energéticos; pero se trata de sectores con bajo desarrollo tecnológico y encadenamientos. De otra parte no se encuentra que los tímidos cambios sean el resultado de políticas activas.

Hasta el momento la interpretación del comportamiento de la economía colombiana en cuanto a su evolución y estructura se fundamenta en la teoría macroeconómica con énfasis en enfoques keynesianos y postkeynesianos, complementada con algunas menciones al estructuralismo latinoamericano. La teoría macroeconómica es en lo fundamental un enfoque orientado a explicar los desequilibrios de la economía capitalista, en el lenguaje de algunos las fallas del mercado, en particular aspectos como los ciclos económicos (recesiones y depresiones) los monopolios, la inflación, el bajo crecimiento y desarrollo, el desempleo y la pobreza; un enfoque que busca en lo fundamental limitar los efectos nocivos de las diferentes crisis inherentes al capitalismo. La macroeconomía da lugar a una especialización de los economistas en la tarea de la administración de los agregados de la economía: es una función de defensa y conservación del sistema capitalista. No es una sorpresa que Keynes en términos políticos manifestara que en la lucha de clases estaría en la trinchera de los capitalistas.

Pero adicionalmente la macroeconomía adopta una postura ideológica de búsqueda del crecimiento y del desarrollo, de reducción del desempleo y de combate a la pobreza. Digo ideológica porque realmente la finalidad del capitalismo es la obtención de ganancias de una clase a costa de otras. Pero generan la ilusión de que se trata de una ciencia orientada a la solución de los problemas de la mayoría de los trabajadores. Esta ilusión se fundamenta además en una concepción teórica de la economía en términos generales, de un enfoque sobre la producción en general y no de la producción bajo una forma determinada. De este modo, ponen el énfasis en el hecho obvio de que en toda sociedad se producen valores de uso para satisfacer necesidades, obviando o minimizando el hecho de que en el capitalismo solo se produce para obtener ganancias. Lo anterior ayuda a comprender por qué en un informe progresista no aparecen términos como clase social, clase capitalista, plusvalor o ganancias.

Desde una perspectiva alternativa progresista se cae en ilusiones similares. Se piensa que el problema de la economía radica en la carencia de una estructura capitalista productiva y esto se traduce en una diversidad de propuestas hechas por consultores especializados en la venta de ilusiones, como el desarrollo económico endógeno, el Estado emprendedor, las alianzas público-privadas, las economías populares, etc. Una representante destacada que se ha hecho muy famosa de esta perspectiva es Mariana Mazzucato, una de las pocas economistas que cita en sus discursos Iván Cepeda.

Cuarto comentario– Empleo, desempleo e ingreso del trabajo

Los autores del informe plantean que el dinamismo económico depende estructuralmente de la magnitud y proporción de los salarios en el total del valor agregado en la economía: “cuando la participación salarial se comprime sistemáticamente se debilita la demanda interna, se frena la inversión productiva y se deteriora la capacidad de generación de empleo de calidad” (p. 44). Consideran que el salario no es solamente un costo para las empresas “sino una variable macroeconómica con efectos sobre la demanda agregada, la inversión y el crecimiento” debido a que los salarios se gastan mientras que las ganancias tienden a ahorrarse. Por tanto, la “recomposición salarial puede actuar como motor del crecimiento antes que como obstáculo a la competitividad” (p. 44).

Señalan que hay relaciones de poder económico y político que estructuran la distribución del excedente (quizá debería más preciso, la distribución del valor agregado). Afirman que la participación del trabajo en el ingreso nacional está determinada, en buena medida, por el grado de monopolio y el poder de mercado que permite a las empresas fijar márgenes sobre costos con independencia de la productividad. Es necesario por tanto una política económica deliberada que intervenga para modificar la situación en favor de la participación del salario.

A continuación plantean que una parte importante de la fuerza laboral pertenece a la economía popular (formas heterogéneas de trabajo mercantil y no mercantil orientadas a la subsistencia pero también a la generación de excedentes). Consideran que esto no es una anomalía transitoria sino una expresión estructural de las condiciones de acumulación (parece una frase de Samuel Jaramillo). Afirman que estos actores de la economía popular “merecen reconocimiento institucional y protección efectiva de derechos” y que el gobierno de Petro ha propuesto trascender la lógica asistencialista y situar a la economía popular, los campesinos y los trabajadores, como sujetos activos de la creación de riqueza.

Según lo anterior, un nuevo modelo exitoso debe expresarse: a) una mejora sustantiva de la distribución funcional del ingreso; b) una mejora de la calidad del empleo.

¿Cuáles han sido los resultados del gobierno del cambio de modelo económico?

  1. Dinamismo del empleo

Destacan los siguientes avances: 1) en diciembre de 2025 la tasa de desocupación fue 8% el nivel más bajo para este mes desde 2011; 2) es uno de los registros más bajos de los últimos 10 años; 3) la informalidad laboral descendió a 55,4%, el nivel más bajo desde 2021 con una trayectoria de reducción sostenida; 4) el total de personas ocupadas alcanzó 24,2 millones, un aumento de 603 mil empleos frente a diciembre de 2024 y 2,5 millones adicionales respecto a 2019. Esto es una recuperación cuantitativa sólida del empleo. (p. 46).

De otra parte, hay cambios en composición y calidad de los empleos: 1) se reduce el subempleo al 6,3%, el mínimo histórico (desde cuándo?); esto indica una mejora efectiva en ingresos, jornadas laborales, y adecuación entre competencias y puestos de trabajo, lo que fortalece la demanda agregada y el crecimiento económico desde una base más sólida; 2) el 85% de los nuevos empleos creados entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025 se concentró en las industrias manufactureras (verificar esto). Entre 2022 y 2025 el gobierno de Petro logró aumentar el número de trabajadores en la rama manufacturera en 265.772 personas. Se trata de un cambio hacia en empleos en sectores con mayor valor agregado.

Sin embargo, los datos no permiten profundizar en el análisis; entre 2021 y 2025 los ocupados en servicios crecieron de 9,1 a 11,7 millones, consolidando el sector terciario como principal empleador; pero no hay datos para precisar cuántos corresponden a actividades intensivas en conocimiento y cuántos a ocupaciones de subsistencia. El sector secundario se estabilizó entre 3,9 y 4,9 millones y el sector agropecuario permaneció estable (3,1-3,3 millones) (p. 49). Esta distribución en primario, secundario y terciario me parece insuficiente.

En conjunto, el período 2022-2025 registra mejoras laborales mensurables: reducción de desempleo, contracción de la informalidad y expansión del empleo formal. Estos avances constituyen condición necesaria, aunque no suficiente, para el cambio de modelo económico (p. 50).

Productividad y salario

Durante las últimas tres décadas se consolidó una brecha persistente entre la productividad laboral y el salario mínimo real, reflejo de un régimen de acumulación que favoreció sistemáticamente al capital (Parece escrito por un marxista); mientras que la productividad laboral creció alrededor de 145% desde 1995, el salario mínimo real apenas aumentó 45%, lo que equivale a una transferencia sostenida de riqueza desde el trabajo hacia el capital, vía contención salarial y debilitamiento del poder de negociación de los trabajadores. (Esto se basa en Ossa).

Justicia distributiva.

Señalan que uno de los pilares centrales del gobierno actual ha sido la búsqueda de justicia distributiva, no solo a través de la política tributaria, sino, de manera fundamental, mediante la recomposición de los ingresos laborales en el ingreso nacional (p. 51). La política salarial cobra relevancia. Los incrementos recientes del salario mínimo (16%, 12%, 9,54% y 23,7% para los años 2023, 2024, 2025 y 2026 respectivamente) han comenzado a cerrar entre un 30% y un 35% del rezago acumulado, sin revertirlo completamente, pero si corrigiendo parcialmente una distorsión histórica.” (p. 51). Esta estrategia “reconoce que una trayectoria de desarrollo sostenible requiere una distribución funcional del ingreso más equilibrada entre trabajo y capital (debería ser entre plusvalor y valor) aunque su efecto distributivo pleno depende de la capacidad de mantener el dinamismo del empleo y de lograr que los incrementos salariales pueden multiplicarse más allá de la población asalariada, mientras se evita que los mismos sean absorbidos por presiones inflacionarias o ajustes en la precariedad laboral.” (p. 51).

Los resultados contradicen las predicciones de la mayoría de los académicos y políticos. Los aumentos del salario mínimo no se tradujeron ni en una espiral inflacionaria ni en una destrucción masiva del empleo (p. 52). Esto cuestiona la tesis según la cual los incrementos salariales generan automáticamente presiones inflacionarias persistentes.

Pobreza

A lo anterior se suma un impacto social relevante: entre 2022 y 2024 más de 2,1 millones de personas salieron de la pobreza monetaria, un resultado estrechamente asociado a la mejora de los ingresos laborales y al fortalecimiento del salario mínimo como instrumento de política redistributiva

  1. Distribución del ingreso

Esta parte comienza con una descomposición del ingreso mixto, aquel que corresponde a trabajadores independientes y pequeños empresarios (y cuenta propia), entre la proporción destinada a remuneración del trabajo y la que se capitaliza como excedente. Examinan el período 1996-2004. Señalan que se observa un deterioro estructural sostenido: la participación laboral en el ingreso mixto cayó de 58% en 1996 a 36% en 2022, recuperándose levemente a 39% en 2024. Estas cifras y análisis se basan en la Gran Encuesta Integrada de Hogares del DANE y no en los datos de las Cuentas Nacionales. En las partes anteriores del informe al examinar el crecimiento y composición sectorial del PIB y la composición según componentes del gasto se basaron en dichas cuentas nacionales, pero ahora el tercer enfoque del PIB según ingresos no lo utilizan. De otra parte, es muy confuso este análisis de la distribución del ingreso mixto. Tampoco informa por qué razón no utilizaron los datos de cuentas nacionales. Le escribí por WhatsApp a Luis Ángel Numpaque Rico, coordinador del informe para consultarle sobre este y otros puntos, pero después de contestarme que podríamos programar una reunión, después no volvió a responderme.

A continuación si examinan la participación de la masa salarial total en el valor agregado de la economía entre 1996 y 2023, con base en la encuesta de hogares del DANE. Según estas cifras la participación pasó de 49,1% en 1996 a 44,6% en 2022 y se recuperó a 48,6% en 2024. Afirman que la reducción de la participación durante el período “neoliberal” “limitó sistemáticamente la demanda interna y condicionó el patrón de crecimiento hacia la dependencia de capitales externos y sectores rentísticos.” (p. 55). Esta conclusión no se desprende de los datos.

Hay recuperación entre 2022 y 2024, lo cual se debe según el informe a los incrementos reales del salario mínimo, la formalización laboral en sectores clave y el gasto social redistributivo; pero a pesar de este cambio la participación permanece por debajo de los registros de 1996-1998.

Variación de los ingresos por persona

Informan que durante el gobierno de Petro se ha consolidado un crecimiento de los ingresos (en todos los niveles de escolaridad) e igualmente entre los trabajadores de menos ingresos. Al tiempo, el crecimiento de los ingresos de los patronos fue menor “lo que evidencia una vez más que este gobierno se consolida como el gobierno de los trabajadores y las mayorías” (p. 60). Los incrementos en el ingreso se reflejan en la reducción de la pobreza que pasó del 36,6% en 2022 al 31,8% en 2024. Se observa un cambio relevante: “el gobierno de Petro no solo logró revertir el aumento de la pobreza registrado en los dos gobiernos anteriores, sino que también alcanzó el nivel más bajo de pobreza de los últimos 13 años.” (p. 60).

Comentarios generales

En la parte “conceptual” de este tercer capítulo del Informe los autores asumen una posición usual en sectores de izquierda para argumentar en favor de salarios más altos y de la participación de la masa salarial total en el valor agregado. Los salarios de los trabajadores son una parte grande de la demanda agregada y dado que el crecimiento de la demanda agregada estimula las ventas, la inversión y quizá el empleo, es conveniente fomentar el crecimiento salarial. Según esto, los capitalistas son ciegos al oponerse al incremento de los salarios y defienden políticas que los perjudican.

Este es un punto que amerita mayor examen. Debe relacionarse con la lógica de la producción capitalista. Un capitalista individual tiene como finalidad en la vida, además de hacer patria, ganar lo máximo posible. Y una forma fundamental de ganar es tener salarios bajos. En términos del conjunto de la empresa el valor creado por los trabajadores se distribuye, grosso modo, entre el total de los salarios pagados y el total de las ganancias.

Todo capitalista quiere que el monto total sea lo más alto posible, que la participación de las ganancias sea la mayor posible y que la relación de las ganancias con el patrimonio sea la tasa más alta. Así que su lógica es tratar de tener los salarios más bajos posibles pero esperar que todos los demás capitalistas paguen mejor para que los trabajadores compren sus productos. Esta es una contradicción típica del capitalismo.

De otra parte, el excedente bruto de explotación, en términos del DANE, que se distribuye en ganancias de diversa naturaleza, intereses, rentas de la tierra e impuestos, también es parte de la demanda agregada. Considerando solo a las empresas capitalistas y a los capitalistas como personas naturales, parte de las ganancias va para su consumo básico y consumo de lujo. Muchas actividades económicas dependen de la venta de estos bienes de lujo (automóviles, casas, fincas, relojes, joyas, licores, etc.) y además los capitalistas contratan con sus ingresos un ejército de servidores domésticos (empleadas del servicio doméstico, jardineros, consultores, capataces, guardaespaldas, tutores de piano, etc.). Adicionalmente, las empresas acumulan capital, es decir, reinvierten y compran máquinas, plantas industriales, herramientas, materias primas y fuerza de trabajo. Esto debería ser algo a considerar en el análisis del Centro de Pensamiento Vida.

Con respecto a los indicadores sobre empleo para evidenciar el cambio se encuentra que: 1) la tasa de desempleo ha disminuido a niveles bajos comparativamente con las décadas anteriores; 2) el número de personas ocupadas ha aumentado; 3) el subempleo ha disminuido; 4) ha aumentado el empleo en el sector manufacturero. Sin embargo, no hay datos para determinar cuánto del crecimiento en el sector servicios corresponde a actividades intensiva en conocimiento y cuánto a ocupaciones de subsistencia. Según sus propias palabras no parece haberse consolidado todavía un cambio de modelo económico.

Destacan el crecimiento real del salario mínimo durante todos los años del gobierno del Pacto Histórico (aunque no mencionan el concepto de salario vital) sin que se hayan producido los efectos producidos por los críticos como un aumento del desempleo, de la informalidad o una inflación exagerada. Adicionalmente, el aumento del empleo ha contribuido a disminuir la pobreza.

La participación de la masa salarial total aumentó 4 puntos entre 2022 y 2024, lo cual probablemente se debe también al aumento real del salario mínimo y a la formalización laboral en sectores clave y el gasto social redistributivo. Igualmente durante el gobierno del Pacto Histórico los ingresos de los trabajadores con ingresos más bajos crecieron en mucha mayor proporción a los de los otros trabajadores y de los patronos. Este crecimiento de los ingresos, asociado en buena parte al aumento real del salario mínimo, contribuyó a reducir la pobreza monetaria del 36,6% en 2022 a 31,8% en 2024. Este es uno de los cambios más relevantes, por cuanto se alcanzó el nivel más bajo de pobreza de los últimos 13 años.

En conclusión, hay mejoramientos en aspectos básicos como empleo, salario mínimo e ingresos de los trabajadores, así como en la participación salarial en el valor agregado y reducción de la pobreza monetaria. El informe no utilizó los datos de la distribución del PIB según ingreso (no indican por qué) y tampoco presentó cifras sobre la concentración del ingreso medida con el índice de GINI a partir de los datos de la encuesta de hogares del DANE.

Los datos de cuentas nacionales muestran un ligero incremento en la participación de los salarios en el valor agregado en detrimento del excedente bruto de explotación. Con respecto la concentración del ingreso utilizando el coeficiente de GINI se observa que en 2022 fue de 0,556, en 2023 de 0,553, en 2023 de 0,551 y en 2025 de 0,531. Una muy ligera reducción. Pero en la serie desde 2012 se observan valores inferiores durante el gobierno de Juan Manuel Santos, con un mínimo de 0,519 en 2017. No se observa un cambio sustancial en este indicador.

Es evidente que hay varios resultados favorables a la clase trabajadora durante el gobierno del Pacto Histórico. Pero vistos en una perspectiva más amplia no son cambios de fondo. Los límites establecidos a los valores de la canasta familiar para determinar pobreza y miseria son tan bajos, que un incremento miserable en el ingreso (como $300.000 mensuales) puede “sacar de la pobreza” a cientos de miles o millones de personas. Salen de la pobreza y pasan a la vulnerabilidad, según las categorías del DANE, es decir, a otro nivel de pobreza. Y algunos pasan a la clase media. El asunto de fondo desde la perspectiva de los trabajadores y de partidos progresistas y de izquierda es si se logrará algún día que desaparezca las clases miserables, pobres y vulnerables.

En el marco de la estructura capitalista se plantean por analistas como Cecilia López y muchos otros que lo importante es desarrollar una economía productiva que genere empleos bien remunerados, ya sea asalariados o por cuenta propia. Este es un camino sobre el cual se ha dicho mucho, se han intentado programas y sobre el cual parecería que no hay resultados importantes. Han pasado décadas y los resultados poco se ven. Les correspondería a los promotores de estos esfuerzos sustentar sus propuestas explicando porque no han funcionado los programas de desarrollo rural, microempresas, etc. Son programas que han enriquecido a los consultores y asesores internacionales. Mientras que se la garantiza un trabajo digno a todos pues hay que redistribuir, no queda de otro, y hacerlo de una forma más contundente. Se puede eliminar la pobreza y la vulnerabilidad. Plata si hay. Está en los bolsillos de los capitalistas.

__________________________

[1]  https://www.sur.org.co/el-cambio-en-el-modelo-economico-segun-el-centro-de-pensamiento-vida-segundo-comentario/

[2]  Chang, H.-J. (2002). Kicking away the ladder: Development strategy in historical perspective, Anthem Press.

Alberto Maldonado Copello

Foto tomada de: Ministerio de Educación Nacional

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