Van más de dos semanas de una inimaginable derrota electoral antes de la primera vuelta presidencial en Colombia, y menos de una de la eliminación de Colombia de la copa mundo de fútbol. Uno y otro evento prueban a las claras errores de estrategia política y futbolera. Se descubre entonces una cierta inmadurez para enfrentar conflictos adversariales de diferente naturaleza, con incapacidad para resolver la suerte final.
En el caso de la elección, la dirección del Pacto Histórico jugó con el cálculo y la consigna del triunfo en la primera vuelta, confiando en su propia fuerza, cuando las encuestas conocidas previamente señalaban que requería de aliados electorales. Ante el bloqueo parcial del CNE, la organización de la consulta por un aliado del PH, Roy Barreras, fue descalificado como si fuera un enemigo.[1]
Paradójicamente, los adversarios del Centro democrático desarrollaron la táctica de la Consulta de forma democrática interna, y ante los resultados le propusieron al segundo mejor votado, Oviedo, unirse a pesar de las divergencias políticas y culturales, que algunos de los participantes del bloque reaccionario no conciliaban. De esa manera. La cuenta de potenciales votos alcanzó a sumar más de 4 millones.
El tamal se agrió parcialmente
Así se fueron Abelardo el Iván a disputar la primera vuelta. La reacción fue con la apariencia real de dos candidatos, mientras que el progresismo de izquierda corría con uno, junto a otros candidatos auto calificados de centro, incluido Roy Barreras y reaccionarios como Balín.
El resultado conocido fue que la mayoría los votantes de Paloma y Oviedo se fueron a apoyar el secreto plan de que Abelardo ganará en la primera vuelta. Calculo que se frustró, en todo caso, porque en el ala comandada por la Paloma se quedaron 1,6 millones de votos.
Al destapar el tamal la reacción y sus aliados, ganando la primera vuelta con una diferencia de algo más de 600.000 votos, su rival conoció de antemano el potencial real de su rival y no cambió la estrategia de insistir en el poder de su propia fuerza, y no se preparó tampoco para contrarrestar el fraude en dos diferentes escenarios, las urnas y la compra de votos es ante urnas, cuando estaba clara la compra de votos en rama y a granel por que se incautaron altísimas sumas de dinero por las fuerzas del orden.
De otra parte, la alerta del presidente de los más de 850.000 embuchados, votantes colados después del cierre del registro en abril, un mes después, no encontró una herramienta expedita para hacer valer este hallazgo.[2]El presidente reunió esta semana a los congresistas y al candidato Cepeda para mostrarles en privado las pruebas de lo denunciado. La fuerza de las mismas no se conoce aun públicamente.
Las escaramuzas antes de la posesión
En el curso de esta semana el proceso del empalme se quebró ante el anuncio de su publicidad por Rtvc. El tigre escondió las garras y anunció que no iría al empalme. El equipo de gobierno se presentó presidido por el ministro Germán Ávila, y dispuesto su equipo a hacerlo sin show ni Fake Neus o enjuiciamiento a la administración saliente, como lo intentó el futuro vicepresidente con su acostumbrada locuacidad burocrática.
Casi en simultánea quedó claro que el acto del empalme tiene que surtirse obligatoriamente, no es optativo. Luego el equipo entrante tendrá que concurrir sopena de ser sancionado por el poder judicial. De qué modo, ¿con qué implicaciones? No está claro del todo.
Ante semejante predicamento, el presidente en funciones declara que Iván Cepeda es el presidente de Colombia, y el asunto de la legitimidad crece como la espuma. Weber y Gramsci saltan al centro del escenario, y el poder, la potencia constituyente de la multitud también. La que mostrará su poder movilizado pacíficamente el 20 de julio.
Weber habló de la dominación legítima y para este caso es la legitimidad legal racional, que se encuentra quebrada por la acusación de fraude por tres causas, en acción de nulidad ante el Consejo de Estado, y una medida cautelar desconocida en este tipo sea juicios electorales.
Gramsci, a su turno, lector crítico de Weber, cuestiona el carácter ideológico irracional de la legitimidad al servicio de la relación de mando y obediencia, ayuna de democracia, y sujeta a los vaivenes de la representación en la lucha de clase como se probó en la ascensión del nazismo en Alemania durante la República de Weimar. El antídoto no puede ser otro que la democracia del poder Instituyente para evitar el golpe de Estado que muestra las ‘orejas del tigre’ a punto de vestir la pijama de rayas.
Un paréntesis futbolero
Quedó a la vista de todos por qué Colombia perdió el paso a los cuartos de final ante Suiza. Desde el primer tiempo que la de la selección era una estrategia equivocada que solo servía para mantener un empate, cuando no había segunda oportunidad. Se trataba de ganar.
Al llegar la suerte final no preparó el elenco de artilleros para resolver el episodio definitivo de los penalties. Colocó a dos jóvenes inexpertos para cobrar. La pérdida se hizo realidad. La relación de fuerzas se resolvió en la ‘ guerra’ de los 12 pasos.
Ahora pasamos de goles a multitudes movilizadas para garantizar que la democracia no sea as de burlas en Colombia, y que la sentencia que le costó la vida a Camilo, que el que escruta elige no se cumpla por el complot entre los privados y los agentes del agónicos régimen para presidencial, que amenazan con destripar a más de la mitad de Colombia. El “pueblo de los simios”, para recordar a Gramsci no pasará.
Los siguientes días con una FORMIDABLE movilización democrática lo probará. Los SUBALTERNOS mutaron el sentido común dominante, se desprendieron de la piel del microfascismo inducidos en el último cuarto de siglo.
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[1] El propio Barreras se refirió a la tendencia bolchevique al interior del partido, no sin ironía.
[2] El periodista Coronell probó que había un nuevo registro para el 26 y27 de mayo, más de 42 millones, resultado del mencionado incremento. Sería la base para realizar la operación privada para sacar y transplantar votos manteniendo el mismo registro de los 41 millones.
Miguel Angel Herrera Zgaib, PhD GC, IGS-Colombia
Foto tomada de: Caracol Radio

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