¿Cuál es el mensaje de la anterior cronología? Que los humanos llevamos muy poco tiempo usando la razón y la ciencia. Al contrario, logramos sobrevivir miles de años como especie, sapiens, gracias al uso de nuestros instintos, emociones, sentidos. Estos son dominantes en nuestro código genético, antes que la razón y que la ciencia. Somos manada, para bien y para mal.
¿Entienden por qué Abelardo de la Espriella recurrió, con éxito, más a las emociones y a los instintos de manada que a las razones?
En la izquierda y en el progresismo puede alegarse que Cepeda presentó sus propuestas de gobierno, muy sustentadas, razonadas, bien escritas, aunque con lectura sosa, y logró movilizar al 50% de los colombianos. Impresionante, ¡casi milagro! Pero Harari de nuevo se atraviesa.
Asumir que quienes deben conducir la sociedad o elegir a los dirigentes deben ser aquellos que saben usar la razón y el conocimiento verdadero, científico, es contrario a la democracia. Luis Carlos Galán cometió ese error craso. En una ocasión que perdió con Turbay, sugirió que sus electores eran más cultos, independientes y no clientelistas como los del Partido Liberal oficial. Valían más. Fue tachado hasta de racista. Contra el gobierno de las castas ilustradas se ha hecho la mitad de la historia, en particular la democracia.
Harari señala que el error no está en que los electores decidan elegir recurriendo a sus emociones sino en el mensaje, digamos, en este caso, el mensaje que expresamos desde la izquierda que no fue capaz de despertar las suficientes emociones, adicionales a las razones.
Pero el tema es más complicado, de nuevo interpretando a Harari
La Inteligencia Artificial Generativa, IA, no es una herramienta sino un agente. Puede crear, innovar, inventar, claro en el marco de entornos limitados, definidos por sus productores, por ahora. No nos asustemos tanto. La especie humana creó culturas, técnicas, saberes, ciencias, gracias a la palabra. A la capacidad de comunicarse, interpretar y responder mensajes: es la inteligencia. El problema es que la IA, dice con razón nuestro autor de cabecera, al desarrollar la capacidad generativa de palabras, con información más abundante y cambiante que el cerebro humano, “hackeo el código genético de la civilización humana”.
Así la IA llegó para quedarse y “crear” saberes, culturas, moldear ideologías, religiones, en últimas para inducir por quién votar y qué políticas ejecutar, gracias al dominio de la palabra.
Para no desviarnos del análisis de las elecciones en Colombia, lo que importa notar es que las nociones de verdad, de justicia o de buen gobierno han entrado a ser establecidas en el imaginario popular por la acción de la IA y de los algoritmos, controlados por las corporaciones de la Tecnologías de Información, TECH, léase Amazon, Apple, Microsoft, Alphabet, Google, etc. La valoración sobre el gobierno que le conviene a los ciudadanos, en tiempos de globalización fragmentada, entró a ser definida por las redes sociales operadas por tales corporaciones, lo que Varoufakis llama el tecnofeudalismo.
El espacio del relato sobre la nación, la identidad, la pertenencia, el proyecto de futuro compartido, es siempre un espacio en disputa. El tema es que la IA llegó también para construir ese espacio, con la palabra. No es posible desconocer ese nuevo poder.
Por último, por ahora. Muchos creímos, ingenuamente, que el encuentro del 3 de febrero entre Trump y Petro en Washington le había reducido al uribismo la capacidad de negociar con sus aliados de Miami la intervención en las elecciones en Colombia. No fue así. Todo el poder económico, tecnológico y político de EE. UU. operó con éxito.
En suma, avanzamos con las razones para construir nación en paz y equidad, pero las emociones de la manda, la IA y el poder de las potencias externas tuvieron éxito de nuevo. Debemos reinventarnos para construir futuro. Y habrá futuro.
PD: A propósito de la lucha por difundir la verdad y defender la diversidad humana a escala planetaria, en tiempos de pos-verdad, xenofobia y racismo, vale la pena reconocer el inmenso papel que cumple Wikipedia, la enciclopedia global construida colectivamente por más de 250.000 voluntarios, sin remuneración alguna. Invito a leer al respecto la entrevista esclarecedora concedida por Bernadette Meehan, directora de Wikimedia, al New York Times, sobre las amenazas del tecnofeudalismo a Wikipedia:
https://www.nytimes.com/2026/07/05/business/media/wikipedia-ai-elon-musk.html?smid=nytcore-ios-share
Jorge Reinel Pulecio Yate
Foto tomada de: El Espectador

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