Con mucha frecuencia, sin embargo, tienden a auto definirse como apolíticos, no solamente en un sentido amplio, sino también en el sentido electoral, como si estuvieran por encima de los conflictos sociales. Pacheco, como La Silla Vacía, trata de presentarse de esta manera, como un actor objetivo que simplemente mira los hechos, los analiza y comenta. Pero es evidente que toma partido. Lo cual no está mal. Tomar partido es una posición respetable. Además, el que tome partido no significa que no deba ser objetivo en sus análisis y que no adopte una postura seria con relación al conocimiento de la sociedad. Tanto a un defensor del capitalismo como a un crítico comunista es necesario exigirle que argumente, que exponga con claridad sus razonamientos y que presente, cuando sea necesario, la evidencia que sustente sus afirmaciones.
En mi opinión Pacheco toma partido claramente por el capitalismo, lo mismo que La Silla Vacía. Y dentro del capitalismo tiene una posición más cercana a los intereses de los capitalistas. Por tanto es crítico de los gobiernos y las políticas que buscan una mayor intervención del Estado en favor de los trabajadores asalariados y por cuenta propia. Entre otras razones, por esto es un crítico acérrimo del gobierno de Gustavo Petro. Pacheco milita claramente en contra del Pacto Histórico. Igualmente, es crítico del comunismo y del socialismo o por lo menos, no les tiene mucha simpatía. De otra parte, considera que en términos políticos existe democracia en el capitalismo en general y en la sociedad colombiana en particular, aunque tenga muchas imperfecciones y deficiencias. Y utiliza la falta de democracia como criterio para criticar al socialismo.
Me parece que Pacheco es un ejemplo de una parte importante de la intelectualidad colombiana que se caracteriza por no estudiar a fondo la naturaleza, la estructura y la dinámica del modo de producción capitalista, que se limita a examinar los fenómenos superficiales y cotidianos sin hacerse preguntas de fondo, que considera la estructura política como algo ajeno a la estructura económica y que y juzga las formas de gobierno realmente existentes desde un ideal inexistente como la democracia. Adicionalmente, considera que la realidad puede entenderse directamente, simplemente mediante la observación de los hechos, sin contar con una teoría explicativa[2].
Declara que no es economista, pero habla y discute agudamente sobre economía. Lo cual está bien: es un terreno que no está reservado a especialistas. Como cualquier otra persona, vive dentro de una realidad económica y tiene por tanto unas nociones sobre su funcionamiento. Piensa, en mi opinión, en el marco de un campo teórico predominante en nuestra sociedad, que en el terreno de la economía es principalmente la economía neoclásica y marginalista, con diversas variantes, como la teoría keynesiana, que se niegan sistemáticamente a comprender el modo de producción capitalista. En este marco, usualmente no se preguntan el porqué de las cosas, sino que simplemente se enfocan en su operación. Por ejemplo, estudian los cambios cuantitativos en el trabajo asalariado y el salario y exploran los actores que los determinan, pero nunca o rara vez se preguntan: ¿qué es el salario? ¿qué es el trabajo asalariado? ¿por qué existe el trabajo asalariado? ¿es el trabajo asalariado una producción de la naturaleza o una creación divina o un producto del desarrollo de las relaciones sociales de producción? Toman las categorías cotidianas como dadas sin preocuparse por criticarlas.
La teoría económica dominante es básicamente una sistematización de las ideas que se forman los propios agentes de la producción (especialmente los capitalistas, pero también los trabajadores asalariados) sobre su mundo y la forma en qué funciona. Por eso hay una extraordinaria coincidencia entre lo que piensan los capitalistas y lo que pregonan como teoría los economistas. Es una sistematización de la opinión común, que surge de la vida cotidiana y se sintoniza con la ideología de todos quienes vivimos en el capitalismo, una atmósfera que nos rodea y nos induce, en primera instancia, a un tipo particular de pensamiento.
Si examinamos el debate reciente sobre la fijación del salario mínimo en Colombia según el criterio constitucional del ingreso vital, encontramos que Pacheco, Manrique y La Silla Vacía, piensa lo que piensan la mayoría de los economistas tradicionales, cuyos representantes más conspicuos son los economistas de la Universidad de los Andes[3] (aunque los de la Nacional cada vez más se les parecen mucho) e instituciones como Fedesarrollo; a su vez, lo que piensan estos economistas es lo que piensan los dirigentes gremiales (que con frecuencia son los mismos economistas) y sus centros de investigación, como ANDI, ANIF y FENALCO; a su vez, estos dirigentes gremiales y sus centros de pensamiento piensan lo que piensan los voceros directos de los capitalistas más poderosos, por ejemplo, lo que piensan la presidente del grupo Aval María Lorena Gutiérrez, o sus equipos de investigación como la dirección de investigaciones económicas de Bancolombia; finalmente, estos voceros de los capitalistas piensan lo que piensan sus jefes, como Luis Carlos Sarmieno Angulo, Jaime Gillinsky, la familia Santo Domingo, las familias dueñas del grupo empresarial antioqueño, la familia Echavarría, o el dueño de Quala. Por simple transitividad, en asuntos económicos, Pacheco y La Silla Vacía piensan, en lo fundamental, lo que piensa Luis Carlos Sarmiento Angulo. Se trata de una notable coincidencia en los análisis y propuestas[4].
Redacto las reflexiones anteriores después de haber escrito algunas columnas[5] sobre la forma en la cual La Silla Vacía ha abordado periodísticamente el tema de la fijación del salario mínimo según el criterio de ingreso vital, por parte del gobierno del Pacto Histórico. Pero también a partir de una entrevista realizada por Pacheco a Simón Gómez[6], director del Centro de Pensamiento Vida entidad que hace poco divulgó un estudio con el título de “El modelo económico está cambiando. Avances y resistencias bajo el gobierno Petro”, 2026. Espero hacer luego una nota más detallada sobre esta entrevista, que en la práctica fue más un debate entre dos posiciones, y también sobre el documento mencionado. Por el momento me limito a hacer algunas observaciones generales como hipótesis para un desarrollo posterior.
En la información del video en YouTube se habla de una entrevista[7] pero en mi opinión se trató de un debate. No sé si exista en el periodismo una definición universalmente aceptada, o codificada en algún documento, sobre entrevista y sobre debate, pero me parece que son diferentes. Una entrevista es un diálogo entre un periodista y uno o más entrevistados para obtener información, opiniones o perfiles y un debate es una confrontación organizada de ideas opuestas entre varias partes sobre uno o varios temas[8].
Aunque hubo elementos de obtención de información, opiniones y perfiles, lo que ocurrió principalmente fue un debate entre posiciones opuestas. Pacheco argumentó y contraargumentó constantemente, exponiendo más o menos explícitamente su posición (a veces se sustentaba en lo que “dicen los economistas”), opuesta a la de Gómez. A mí me parece muy interesante este formato porque permite profundizar en las posturas y evidenciar vacíos o limitaciones en los planteamientos de las partes. Además, Pacheco es respetuoso y no llega al extremo de convertir una entrevista en un juicio con condena, como hacen algunos periodistas en medios masivos de comunicación, especialmente en la radio.
El informe del Centro de Pensamiento Vida realiza un balance del gobierno del Pacto Histórico hasta en el momento, en el cual sostiene que se han dado pasos importantes hacia un cambio de modelo económico de desarrollo productivo que supere el neoliberalismo y ponga mayor énfasis en la satisfacción de las necesidades de la población trabajadora. En esta perspectiva destaca tres grandes líneas de acción: la reforma agraria, la industrialización y la transición energética.
Resalta algunos resultados de la gestión del gobierno como una recuperación del crecimiento del PIB, la reducción del desempleo, el aumento del ingreso de la población trabajadora más pobre y en particular el crecimiento real del salario mínimo, el mejoramiento de la distribución funcional del ingreso, la reducción de la pobreza monetaria y un cierto control de la inflación. Plantea que estos resultados del gobierno Petro refutan los pronósticos de la ortodoxia económica de un incremento enorme en la inflación, el desempleo y el trabajo informal, como consecuencia del crecimiento real del salario mínimo. Adicionalmente, el informe sostiene que se observan cambios en la tendencia de la estructura productiva y las exportaciones en favor de sectores productivos y no extractivos. Finalmente, el documento sostiene que el gobierno Petro ha enfrentado un fuerte bloqueo institucional en el Congreso, la rama judicial y el Banco de la República. En síntesis, es un informe que muestra un panorama positivo de la gestión del gobierno.
Por supuesto esto le “paró los pelos” a Pacheco, como él mismo dijo al referirse al conflicto del presidente con algunos miembros de la Junta Directiva del Banco de la República. Y su debate estuvo claramente orientado a refutar el informe y a confrontar a su “entrevistado”. Pacheco le reconoce pocos resultados al gobierno; señaló que el crecimiento del PIB ha sido muy bajo, pero mencionó como relevante la reducción del desempleo, aunque trató de minimizarla. El aumento del salario mínimo le pareció algo inconveniente y advirtió sobre los riesgos de seguir aumentándolo 4 o 5 veces por encima de la inflación, con lo cual evidenció que no ha entendido (o no quiere entender) la lógica del salario vital[9]. Señaló que no hay impactos en materia de reforma agraria y planteó que ha continuado la desindustrialización, entendida como pérdida de participación en el PIB de la industria manufacturera. En muchos aspectos me parece que Pacheco señaló adecuadamente la carencia de resultados. Consideró que el bloqueo institucional es simplemente el funcionamiento normal de la democracia con lo cual minimizó los obstáculos del gobierno para el cumplimiento de sus programas de gobierno. Hizo énfasis además en una actitud y pronunciamientos hostiles del presidente contra los empresarios capitalistas, a los cuales ha tildado de esclavistas y cosas peores.
A pesar de sus diferencias los dos panelistas en debate tienen algo en común: son defensores del capitalismo y creyentes en la democracia liberal; son, en este aspecto fundamental, correligionarios. Gómez planteó expresamente que la visión del Centro de Pensamiento Vida, como la de Petro y el Pacto Histórico, es desarrollar el capitalismo, especialmente el capitalismo productivo y no el rentista extractivo. Afirmó que Colombia necesita el desarrollo de sus fuerzas productivas (término usual del campo teórico del marxismo que puede inducir a confusión al espectador) para lo cual se necesitan más capitalistas (de los buenos) y que la política de fondo no es estatizar. Definió su programa como una izquierda productivista que quiere aumentar la producción para que haya redistribución y se definió como un creyente de la democracia liberal (lo mismo que Andrés Caro de La Silla Vacía). Intuyo que Pacheco por su parte es un ferviente defensor del capitalismo y de los capitalistas (héroes del desarrollo que trabajan de sol a sol para crear patria y empleo a pesar de los insultos y la hostilidad del presidente y de la izquierda), admirador del capitalismo de Estados Unidos, crítico acérrimo del socialismo, del comunismo y del marxismo y creyente fervoroso de la democracia liberal.
Pero aunque en los aspectos anteriores hacen parte de la misma iglesia, son adversarios con respecto a los actores sociales con los cuales se identifican. Me atrevo a aventurar que la izquierda progresista de Gómez, Petro y el Pacto Histórico, con todas sus deficiencias y errores, tiene una orientación hacia el mejoramiento de la participación de los trabajadores en el ingreso nacional, lo cual afecta los intereses concretos de los capitalistas: sus bolsillos. Los capitalistas aborrecen el comunismo, el socialismo y el marxismo, pero también y con igual pasión que les reduzcan sus ganancias. Esto es un pecado mortal en esta sociedad, peor que violar alguno de los diez mandamientos.
Me parece que Pacheco tiene su corazón y sus creencias más cerca de los intereses de los capitalistas que de los trabajadores. Y actúa en consecuencia. De lo contrario, no estaría en La Silla Vacía. También se diferencian en otros aspectos. Gómez considera que es adecuado suspender las exportaciones a Israel debido al genocidio que está cometiendo su gobierno, a Pacheco le parece que no es para tanto y que esto perjudica a los israelitas del común; Gómez considera que la economía de Venezuela fue bloqueada por un gobierno extranjero “democrático”, Pacheco minimiza este hecho.
Pacheco reiteró en la entrevista que no es economista, lo cual es cierto. Mucho menos es un economista marxista. Después de preguntarle a Gómez si el Centro de Pensamiento era marxista esbozó una interpretación del marxismo que brilla por su simpleza. Pacheco no está obligado a estudiar El capital, pero si se va a referir al marxismo públicamente ¿no debería tomarse la molestia de estudiar algo el tema? ¿no debería limitarse a repetir lo que le han dicho algunos economistas amigos y consultar diversas perspectivas?
Espero poder desarrollar pronto las hipótesis aquí planteadas con el fin de tratar de entender la forma de pensar de La Silla Vacía y de otros actores de la realidad nacional.
_____________________
[1] Es subdirector de La Silla Vacía y editor general, estudió filosofía en la Universidad Nacional y luego hizo una especialización en periodismo en la Universidad de los Andes y una maestría en comunicación en la Universidad de Georgetown en Estados Unidos. https://www.lasillavacia.com/author/daniel-pacheco/
[2] En la entrevista con Simón Gómez quien critica a los miembros de la Junta del Banco de la República opuestos a las políticas del gobierno por tener una ideología, Pacheco los defiende señalando que simplemente observan las cifras y deciden, como si se tratara de un reflejo automático sin la mediación de un marco interpretativo determinado de la realidad.
[3] Los cuales a su vez piensan lo que piensan los economistas de las facultades de economía de las universidad más prestigiosas de los Estados Unidos que a su vez piensan lo que piensan los capitalistas estadounidenses. Basta con leer las primeras página del famoso texto de introducción a la economía del premio nobel Paul Samuelson.
[4] Ver Maldonado, Alberto, Datos y relatos sobre la fijación del salario mínimo vital para 2026. Un episodio de la lucha de clases en Colombia, 2026, capítulo 2, El ejército de los capitalistas en contra del decreto. https://cronicon.net/wp/el-decreto-sobre-el-salario-minimo-vital-un-episodio-de-las-luchas-de-clases-en-colombia/
[5] https://www.sur.org.co/supuestamente-en-nombre-de-los-mas-pobres-la-silla-vacia-se-opone-al-incremento-del-salario-minimo-decretado-por-el-gobierno-nacional-i/; https://www.sur.org.co/supuestamente-en-nombre-de-los-mas-pobres-la-silla-vacia-se-opone-al-incremento-del-salario-minimo-decretado-por-el-gobierno-nacional-parte-ii/
[6] https://www.youtube.com/watch?v=WZAxyVbTDzI&t=260s
[7] Producción: José Gutiérrez, Carmen Garnica y Juan Sebastián Correa. Entrevista: Daniel Pacheco. Material de archivo: Carmen Garnica. https://www.youtube.com/watch?v=WZAxyVbTDzI&t=113s
[8] https://www.google.com/search?q=diferencia+entre+una+entrevista+period%C3%ADstica+y+un+debate&oq=diferencia+entre&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUqBggAEEUYOzIGCAAQRRg7MgYIARBFGDkyBwgCEAAYgAQyBwgDEAAYgAQyBwgEEAAYgAQyBwgFEAAYgAQyBwgGEAAYgAQyBwgHEAAYgAQyBwgIEAAYgAQyBwgJEAAYjwLSAQg0OTc4ajBqN6gCALACAA&sourceid=chrome&ie=UTF-8
[9] La lógica utilizada en la fijación del salario mínimo para 2026 fue inversa a la tradicional. No se trata de recuperar cada año lo perdido por inflación y sumar algún porcentaje por productividad u otro criterio, sino partir del valor de una canasta de bienes y servicios que se considera digna. De acuerdo con esto, una vez se alcance el salario vital a partir de ahí la discusión se enfocaría en aumentos por inflación pasada, productividad y los demás factores de la ley. Ver https://www.sur.org.co/el-decreto-sobre-el-salario-minimo-vital-un-episodio-de-la-luchas-de-clases-en-colombia/?pdf=41017
Alberto Maldonado
Foto tomada de: La Silla Vacía

Deja un comentario