El abogado candidato Abelardo de la Espriella, es un fanático de Donald Trump, del autoritario Milei de Argentina, del dictador Bukele de El Salvador, de la neofascista Meloni de Italia, de Marine Le Pen de Francia, de Keiko Fujimori en Perú, de Santiago Abalos de Vox de España, de Rodrigo Paz de Bolivia, de José Antonio Kast de Chile y, especialmente, del genocida Netanyahu. Y en el acto que hizo en el Movistar Arena invitó al derechista argentino Agustín Laje.
Abelardo de la Espriella es el candidato preferido de toda la extrema derecha colombiana, latinoamericana y del mundo en general. De partidos neofascistas antiinmigrantes, homófobos, machistas, antifeministas, patriarcales, enemigos de la intervención estatal, amigos del estado mínimo, de favorecer a los altos ingresos y grandes empresas rebajándoles los impuestos, de la privatización de todo, de la desregulación, de reformas anti laborales.
Los dos grandes ídolos del señor De la Espriella son Trump y Netanyahu, es decir, dos genocidas de tiempo completo. El presidente Trump es un imperialista narcisista, belicista, intervencionista en cualquier país del mundo y en las elecciones de Latinoamérica, antiinmigrante furibundo de latinos y musulmanes, que no cree en el cambio climático ni en el multilateralismo, vinculado fuertemente con el Estado genocida de Israel, invasor de Venezuela y ahora quiere atacar a Cuba. Este es uno de los ídolos de Abelardo de la Espriella, ciudadano estadunidense, que ha vivido buena parte de su vida en Miami y otros países. Trump está interviniendo en la política de Colombia y ha declarado y apoyado como presidente a Abelardo de la Espriella. ¡Qué vergüenza!
El segundo ídolo es el genocida israelita de Netanyahu, el hombre que se ha dedicado a matar palestinos e iraníes. Que ha matado en Gaza más de 70.000 personas, buena parte de niños/niñas, que se dedica a matar líderes de Irán, Gaza y el Líbano. Que tiene una agencia de inteligencia, el Mossad con permiso para matar, una de las instituciones que más crímenes ha cometido en el mundo.
Según el programa de nuestro candidato estadunidense De la Espriella va a realizar una alianza estratégica con los Estados Unidos e Israel para combatir supuestamente a los narcotraficantes y a las guerrillas, y traerá a agentes de Israel, por lo tanto, del Mossad fuente de asesinos. Y se plegará a todas las políticas agresivas de los Estados Unidos e Israel, apoyará este país contra los iraníes y palestinos y a la política imperialista del país del norte.
El tercer ídolo de nuestro extremista de derecha es el dictador Bukele. En su programa dice que va a construir siete mega cárceles estilo de las de Bukele que son en realidad campos de concentración. Bukele controla totalmente el legislativo y el sector judicial. Según Amnistía Internacional en El Salvador se producen detenciones arbitrarias, hay falta de debido proceso y abusos en el sistema. Hay violaciones a los derechos humanos. Los opositores están expuestos a ser detenidos y torturados. El 9 de febrero de julio de 2020 permitió el ingreso al Congreso de las fuerzas armadas para forzar la aprobación de un crédito internacional, bajo la amenaza de apresar a los congresistas que se opusieran. Bukele es un represor y De la Espriella quiere seguir su ejemplo.
Colombia es muy diferente a Salvador, Argentina, Chile, Perú y los mismos Estados Unidos. Colombia es un país grande, con una población alta, de una geografía super difícil, de presencia de diversos actores como narcotráfico, paramilitares, guerrilla, contrabandistas, delincuentes y, por lo menos todavía, de una justicia medio independiente y de un legislativo muy variado en orientaciones políticas que le pondrán poner frenos a este nuevo patriarca con sueños de dictador.
Y, algo muy importante, las fuerzas progresistas y de izquierda son casi el 50% de la población colombiana, un cambio de proporciones gigantescas que nunca se había dado en Colombia, que cualquier extremista de derecha tendrá que entendérselas con estos millones de colombianos que se opondrán a los intentos represivos y de destrucción de los derechos humanos.
El cuarto ídolo de nuestro futuro dictador es el presidente de Argentina, el otro narcisista y medio loco, el señor Milei, otro adorador de los sionistas, especialmente de una de las sectas más extremistas de los ultraortodoxos judíos, el judío Jabad Lubavitch. El presidente Milei, con su motosierra que quiere utilizar también nuestro extremista de derecha, ha votados cientos de miles de empleados púbicos, ha recortado los derechos de los trabajadores, como colocar límites al derecho a la huelga, hizo aprobar una reforma anti laboral que aumenta la jornada laboral a 12 horas sin pago de horas extras, que facilita los despidos y reduce las indemnizaciones. Ha hecho un aumento terrible de las tarifas de los servicios públicos, limitado las ayudas a la educación pública y ahora está atrayendo judíos para que se apoderen de tierras en el sur de Argentina. El resultado ha sido un país cuyos problemas no se han resuelto, con un desempleo que ha crecido, con empresas que quiebran todos los días, con un sector industrial en decadencia. La consecuencia es una caída en la popularidad del narcisista Milei a menos de 36% y el incremento en la popularidad del gobernador de la provincia de Buenos Aires, el gobernado Alex Kicillof que está por encima de la de Milei. Y lo que nunca se había dado en Argentina, el crecimiento de la izquierda con la líder trotskista Myriam Bregman, que aparece en las encuestas como la política con más favorabilidad en el país, algo impensable, que ya tiene un 10% de preferencias para las presidenciales, cuando estas fuerzas nunca pasaban de 3,0%.
Otros líderes amados del señor Abelardo son los presidentes de Chile y Bolivia., José Antonio Kast y Rodrigo Paz. Bueno, Bolivia lleva dos meses de levantamientos populares contra el extremista presidente y Chile también tiene problemas y su popularidad en tres meses ya está por debajo de 43%. Los tiempos han cambiado, las fuerzas progresistas y de izquierda han crecido en Latinoamérica y los pueblos se rebelan.
No entiendo como hay personas que se consideran progresistas, muchos de ellos profesionales y de orientación supuestamente liberal, que apoyan a nuestro extremista de derecha, guiados por un odio a Petro y una creencia en todas las desinformaciones que sufre Iván Cepeda. Es impresionante, no aceptan la caracterización que hacemos De la Espriella de sus amigos externos, de su carácter de extremista de derecha, de sus propuestas represivas, como si con esto algo se resuelve, de su machismo, de su pasado turbio, de sus supuestas actividades corruptas y de negocios oscuros.
Están actuando las emociones, no hay racionalidad, se acusa a Cepeda de comunista, de amigo de los terroristas, se utiliza un lenguaje anticomunista cuando el comunismo nunca ha existido y no existe hoy en ningún país. Y sí creían que en la Unión Soviética se daba el comunismo, este cayó en 1991. Para mí, es sorprendente como buena parte de los profesionales liberales y supuestamente de centro, aceptan a un extremista de derecha, aún no creen que de la Espriella lo sea. Si gana este señor la presidencia, quiero verlos seis meses después de haberse posesionado que pensarán.
En conclusión, por sus amigos externos cuyas políticas quiere replicar, De la Espriella es un peligro, por quien no se debe votar.
Diego Otero Prada
Foto tomada de: RFI

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