Algo que complica el primer problema es la celebración con el rito tridentino a consecuencia de que muchos católicos sobre todo en USA han hecho de seguir asistiendo a misa en el rito tridentino un tema de poder o no seguir celebrando la eucaristía. En efecto, la SSPX instruye a sus miembros que es preferible no ir a misa un domingo que participar en el Novus Ordo Missae promulgado por Paulo VI en 1969. Cosas tan obvias como el uso de la lengua vernácula y el sacerdote mirando a los fieles y no dándoles la espalda, en típico arcaico clericalismo, han sido elevadas al nivel apostasía por unos ritualistas que fetichizan unos textos como mágicos. El problema del rito de la misa no es pues sino un síntoma de algo más profundo que refleja el rechazo a excelentes documentos como Gaudium et Spes sobre las relaciones de la iglesia con el mundo moderno, Lumen Gensun sobre la iglesia y Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa, todos reflejando el espíritu impreso por el gran Juan XXIII que tuvo la visión para llamar a un concilio no para condenar sino para acercase al mundo, particularmente a los más pobres.
Para Karl Rahner uno de los más grandes teólogos del siglo XX el concilio es uno de los tres momentos determinantes de las fases en la historia de la iglesia: 1) la época judía; 2) la época de los gentiles de Europa, 3) la de la world church, verdaderamente global. Esto es un radical cambio de paradigma que supera el divorcio entre iglesia y mundo de manera que el creyente puede encontrar a Dios en este sin tener que refugiarse en ambientes eclesiásticos. Paradójicamente quien mejor entendió el significado de este desplazamiento, décadas antes, fue el teólogo luterano D Bonhoeffer ahorcado por Hitler por su compromiso político a favor de los judíos y su participación en un atentado contra el dictador. Hablaba de que el cristiano en un mundo secularizado está llamado a creer sin el apoyo de instituciones religiosas sobrepasadas por esa secularidad y a vivir la fe y encontrar a Dios en y por esa mundanidad. Del círculo cerrado operando centrípetamente al abierto operando centrífugamente, el cristiano lo es para el mundo en el cual es Dios para él. Y en el vaticano Paulo VI avanzaba con su Populorum Progressio, con sus implicaciones para el compromiso del cristiano con el desarrollo.
Este mensaje de compromiso con el mundo, esa apertura para servir en vez de imponer, este compromiso con los pobres del espíritu conciliar tuvo una acogida especial en Latinoamerica. A diferencia de USA y algunas partes de Europa occidental que se declararon en abierta oposición a esa transición, apegados a estructuras de poder patriarcal/clerical, Medellin y Puebla (conferencias del Episcopado LA) pueden verse como en línea directa de Gaudium et spes en el espíritu de JXXIII. El episcopado latinoamericano extrajo las implicaciones de este planteamiento hablando de pecado social e institucional, desorden establecido y violencia institucionalizada, retomando la tradición de los grandes Montesinos y de las Casas. Se dio pues una ruptura entre la jerarquía romana y la iglesia popular latinoamericana que la primera resolvió aplastando a la segunda. Algo similar a lo que puede terminar pasando con la iglesia alemana, la más rica y poderosa del mundo enfrentada con esa jerarquía pues ante el rechazo a sus planteamientos tan obvios como diaconado para mujeres (mientras los luteranos tienen obispas mujeres) y matrimonio para sacerdotes (como es el caso en todas las demás denominaciones cristianas) la emigración continuará. Esta se aceleró por dos eventos, Humane Vitae (contracepción) y el escándalo de la pedofilia; y parece que este tercer encontrón la acentuará de acuerdo a las declaraciones de los lideres laicos, lo cual debilita la ayuda que el episcopado alemán enviaba a las iglesias pobres por todo el mundo porque en Alemania el registrado en una iglesia debe pagar un impuesto que el Estado pasa a esta.
El síntoma del rito tridentino expresa es una concepción obsoleta de la relación de la iglesia con el mundo. Es importante distinguir entre este caso y los dos grandes cismas históricos causados ambos por el autoritarismo y la arrogancia papales, lo que no es el caso en esta situación excepcional de la cismática SSPX. El gran cisma de oriente, vale la pena recordar en esta discusión, fue causado esencialmente por la colérica impulsividad española apoyada por el autoritarismo papal. En la tradición cristiana originaria el obispo de Roma era otro patriarca más (one among equals) como lo era el de Antioquia, Alejandria, Constantinopla y Moscu, además de que la autoridad final eran los concilios; pero Roma desconoció esta tradición y le exigía a Constantinopla obediencia irrestricta al autoritarismo papal. ¿Y qué paso? Pues que Roma envió a un español a las conversaciones para evitar un cisma y lo que hizo fue bolearse y dejar en el altar de la grandiosa Haiga Sofia una excomunión. Ya venía un conflicto en el que de nuevo tenían razón los ortodoxos, la introducción abusiva (también por españoles) de la Filioque que agregaba al Hijo junto al Padre en la procedencia del Espíritu Santo. Un movimiento autoritario que desconocía lo aprobado en los concilios de Nicea y Constantinopla acerca de la trinidad. De nuevo un abuso de autoridad, un vicio que llegó al punto de que en una visita del Patriarca de Constantinopla a Roma buscando conciliar, el Papa lo que hizo fue ¡obligarlo a arrodillarse y permitir que le pusiera un pie sobre su cabeza! Y a todo esto hay que agregar la cuarta cruzada que en su paso por Constantinopla saqueó la ciudad asesinando a muchos (los maravillosos caballos en la fachada de la bellísima San Marcos en Venecia fueron parte de ese pillaje). Los separados fueron los católicos, los ortodoxos son la continuación de la tradición originaria.
Igualmente trágico fue el cisma de occidente con Lutero. Este no tenía ninguna intención de precipitar un cisma, pero otra vez Roma reaccionó autoritaria y arrogantemente con el apoyo de Carlos V y lo excomulgó. Lutero había publicado sus tesis criticando la simonía (el comercio de la gracia divina) en un sistema de polémica común en las universidades medievales invitando a un debate académico. Lutero incluso le escribe al papa explicándole que es necesario eliminar esos vicios y expresando su sujeción al papado, y ¿cómo responde el Papa? Excomulgándolo e intentando llevarlo a la hoguera: si no es por los príncipes alemanes Carlos V lo hubiera asesinado como hicieron traicionando a Hus (el gran proto reformador checo) a quien le garantizaron inmunidad para, una vez acudiera, quemarlo. Pero el caso de la SSPX no pertenece a esta tradición: en este caso actual Roma tiene toda la razón (el sentido del Concilio) y los que se separan son los tradicionalistas de la SSPX.
Los medios cooptados por estos tradicionalistas fundamentalistas han hecho de la situación con la SSPXI y el conflicto alrededor del rito tridentino una tormenta salida de todas proporciones. La respuesta de León en Gastelgandolfo al ser preguntado por la amenaza de ella es perfecta: que hagan lo que consideren, la iglesia sigue adelante. Una adecuada perspectiva reganando proporciones adecuadas la da el considerar que en el concilio VII se reunieron 2.500 obispos que trabajaron por 3 años junto con observadores de otras denominaciones y el grupo más selecto de teólogos (Rahner, Ratzinger, Congar, de Lubac, Chenu, Shillebeck, Kung, Lonergan), siendo que entre los cardenales los había de la talla del alemán Koning y el belga Suenens. Y esos cuatro gatos que fetichizan un rito como mágico tienen el atrevimiento de denominar los importantísimos documentos conciliares como cismáticos, heréticos neo modernistas y neo protestantes.
En general las críticas a los documentos conciliares son muy desubicadas. Gaudium et Spes es un cambio de paradigma que supera la dicotomía vida de fe y mundo. Las acusaciones de neo modernismo y neo protestantismo son invertibles de manera de destacar como, efectivamente, esta constitución establece un dialogo con el mundo moderno (la iglesia no es para sí misma, es para el mundo) y abre las puertas para el ecumenismo, ambas cosas importantísimas, de acuerdo a la grandiosa visión del gran Juan XXIII, el genio que convocó el concilio no para condenar, como quería Ottaviani, sino para acercarse, particularmente a los más pobres.
El problema o tópico de fondo es el de la autoridad del concilio, la cual es cuestionada por los tradicionalistas, el muy viejo problema del carácter colegiado o no de la autoridad en la iglesia. Como es sabido esta es tanto la visión originaria consagrada en el concilio de Constanza (antes de que el autoritarismo papal lo barriera debajo de la alfombra), como lo que está a la base de la sinodalidad de Francisco, un esfuerzo violentamente criticado por los tradicionalistas fundamentalistas que distraen del propósito realmente importante de la opción preferencial por los pobres reiterada insistente y repetidamente por Francisco y por León, quien incluso, a través de Fernández ha abierto un nuevo espacio para que esta opción sea de nuevo explorada por teólogos de la liberación. Pero por el lado de la iglesia alemana la drástica reacción del Vaticano está causando un cisma implícito por emigración, es decir sin rompimiento oficial los laicos alemanes siguen alejándose de la IC, la cual como lo decía el gran cardenal Martini sigue atrasada dos siglos.
Ricardo Chica
Foto tomada de: RTVE.es

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