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BRICS: socios, no rivales, el mensaje de Nueva Delhi al mundo

21 septiembre, 2026 By Carlos Julio Díaz Lotero Leave a Comment

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La 18.ª Cumbre de países del BRICS, celebrada en Nueva Delhi los días 12 y 13 de septiembre de 2026, dejó una señal política que puede ser más importante que cualquiera de sus acuerdos económicos: las grandes potencias del Sur Global están intentando construir relaciones internacionales basadas en la cooperación y no en la confrontación. El encuentro entre Narendra Modi y Xi Jinping, resumido en una frase —“somos socios, no rivales”—, expresa quizá mejor que ningún documento el espíritu de la reunión.

Nueva Delhi acogió durante dos días una cumbre de un espacio geoeconómico que concentra alrededor del 50 % de la población mundial (Unos 4.000 millones de personas), el 40 % del PIB global (PPA)[i], el 40 % de la producción de petróleo y el 27% en las exportaciones mundiales[ii]. Bajo la presidencia del primer ministro indio Narendra Modi y con el lema “Construyendo para la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad”, los países del BRICS discutieron comercio, finanzas, energía, inteligencia artificial, cambio climático, seguridad internacional y reforma de las instituciones multilaterales.

Pero por debajo de esta extensa agenda había una pregunta mucho más profunda: ¿Se puede superar la lógica de confrontación que predomina en el mundo y construir una convivencia basada en intereses compartidos? La respuesta que la cumbre BRICS dio a esta pregunta es afirmativa.

China e India, socios y no rivales

El hecho más significativo de la cumbre no fue una cifra comercial ni un nuevo mecanismo financiero. Fue la reunión entre Xi Jinping y Narendra Modi.

China e India arrastran diferencias territoriales, estratégicas y geopolíticas. Son dos grandes civilizaciones asiáticas y, simultáneamente, dos potencias nucleares con influencia regional y mundial. Por eso, que sus dirigentes hayan coincidido en definir a sus países como “socios y no rivales” tiene una enorme importancia.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de India informó que ambos mandatarios acordaron adoptar una perspectiva estratégica de largo plazo y guiar las relaciones por tres principios: respeto mutuo, sensibilidad mutua e interés mutuo. También insistieron en que las diferencias no deberían convertirse en disputas y en la necesidad de buscar una solución justa y mutuamente aceptable al problema fronterizo.

No se trata de afirmar que hayan desaparecido las diferencias entre Pekín y Nueva Delhi. Se trata de algo más realista y, al mismo tiempo, más importante: las diferencias no tienen por qué convertirse inevitablemente en conflictos violentos, sino que pueden tramitarse mediante mecanismos democráticos, el diálogo y la negociación. Esta idea puede ser uno de los mensajes políticos más trascendentes de la cumbre.

“Ganar-ganar”: un principio que contradice los pronósticos de confrontación

En su discurso inaugural, Modi afirmó que la cooperación dentro del BRICS había permitido construir una relación en la que “todos ganan”. La expresión está fuertemente asociada al pensamiento de Xi Jinping y no parece casual que el primer ministro indio la haya utilizado precisamente en una cumbre en la que China e India buscaban normalizar sus relaciones.

Modi destacó que la fortaleza del BRICS está en su diversidad y que la confianza del Sur Global ha aumentado porque allí se escuchan sus voces, se respetan sus experiencias y las soluciones se construyen con ellos y no simplemente para ellos.

Esta postura marca una diferencia sustancial respecto a la visión jerárquica de las relaciones internacionales. La cooperación no exige que las naciones sean iguales, sino que puedan encontrar intereses comunes. Ese es, precisamente, uno de los principales experimentos políticos que encarna el BRICS.

Dos semanas antes de la reunión de Nueva Delhi se había celebrado la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). Contra quienes pronosticaban enfrentamientos, divisiones y ausencia de resultados, ambos encuentros mostraron una realidad diferente: los países asiáticos y otras economías emergentes están multiplicando los espacios de diálogo.

China e India fortalecieron sus lazos bilaterales, mientras que Irán y los Emiratos Árabes Unidos sostuvieron un encuentro calificado como altamente productivo. Por su parte la India e Irán recompusieron su relación bilateral mediante el diálogo, superando la desconfianza causada por la visita de Narendra Modi a Israel, la cual tuvo lugar pocos días antes de la agresión no provocada de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. En este escenario, Irán tuvo una participación especialmente relevante, con su presidente, Masoud Pezeshkian, en calidad de invitado de honor.

Esta situación resulta especialmente relevante, dado que el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, se había planteado la necesidad de aislar a Irán mediante la amenaza de sanciones secundarias contra aquellos países que mantuvieran relaciones de cualquier índole con Teherán. Sin embargo, mientras Washington buscaba su aislamiento, el gobierno iraní profundizaba sus vínculos políticos y económicos con China, India, Rusia, las naciones árabes y otras economías emergentes.

El panorama mundial está transitando desde una estructura basada en alianzas jerarquizadas hacia una red de relaciones más compleja. En este nuevo esquema, un mundo diverso en lo político, económico y cultural converge de manera horizontal. A pesar de sus diferencias, esta unión en torno a propósitos superiores permite abordar y resolver las tensiones cotidianas desde una perspectiva más amplia.

Declaración final de la cumbre BRICS de Nueva Delhi

La Declaración de Nueva Delhi[iii] plantea avanzar hacia un orden internacional multipolar, con mayor protagonismo del Sur Global, reforma de las instituciones internacionales, cooperación económica y tecnológica, rechazo a las sanciones unilaterales y solución diplomática de los conflictos. Veamos sus puntos centrales:

  1. Reforma de la gobernanza mundial: Construir un sistema internacional más justo, democrático, representativo y multipolar, con mayor participación del Sur Global.
  2. Reforma de la ONU: Fortalecer la ONU y reformar especialmente el Consejo de Seguridad para aumentar la representación de África, Asia y América Latina.
  3. Paz y solución diplomática de conflictos: Promover el diálogo, la negociación, la mediación y la prevención de conflictos, rechazando la escalada militar.
  4. Rechazo a la guerra nuclear y protección de infraestructuras: Expresar profunda preocupación por el riesgo nuclear, defender el desarme y el control de armamentos, y condenar enérgicamente cualquier ataque contra instalaciones e infraestructuras nucleares de carácter pacífico sujetas a salvaguardias internacionales.
  5. Crisis en Oriente Medio y cuestión palestina: Exigir un alto el fuego inmediato y sostenido en Gaza, garantizar un acceso humanitario pleno y sin obstáculos, rechazar el uso del hambre y el desplazamiento forzado como métodos de guerra, y reafirmar el compromiso inquebrantable con la solución de Dos Estados que garantice un Estado palestino independiente e integrado plenamente a la ONU.
  6. Reforma del sistema económico internacional: Impulsar reformas del FMI, Banco Mundial y otras instituciones de Bretton Woods para dar mayor voz y representación a los países en desarrollo.
  7. Comercio internacional más equilibrado: Fortalecer la OMC y oponerse al proteccionismo, los aranceles arbitrarios y las medidas unilaterales que distorsionen el comercio mundial.
  8. Rechazo a sanciones unilaterales: Condenar las medidas coercitivas y sanciones económicas unilaterales que consideran contrarias al derecho internacional y perjudiciales para la estabilidad social de las poblaciones.
  9. Cooperación financiera y tecnológica: Avanzar en mecanismos de cooperación financiera, sistemas transfronterizos de pagos, tecnología financiera, desarrollo e innovación en inteligencia artificial y nuevas tecnologías.
  10. Desarrollo sostenible y cambio climático: Fortalecer la financiación para el desarrollo sostenible y enfrentar el cambio climático, atendiendo especialmente las necesidades de financiación y transferencia de tecnología de los países emergentes.
  11. Seguridad alimentaria y agricultura: Fortalecer la producción agrícola, la cooperación tecnológica, el acceso a cadenas de suministro globales e impulsar la consolidación de iniciativas estratégicas como la Bolsa de Granos de los BRICS.
  12. Salud, educación y trabajo: Ampliar la cooperación multilateral en producción farmacéutica, salud pública, educación, formación profesional, empleo digno, protección social y garantía de los derechos de los trabajadores.
  13. Diversificación energética: Impulsar una política de diversificación energética que incluya combustibles fósiles, energías renovables, bioenergía, energía nuclear, hidroeléctrica, hidrógeno y tecnologías de almacenamiento, reconociendo que los fósiles seguirán siendo importantes para las economías emergentes mientras se promueven transiciones justas e inclusivas.
  14. Fortalecimiento de la cooperación entre los países BRICS y el Sur Global: Consolidar una asociación estratégica basada en la solidaridad, el respeto mutuo, el beneficio compartido, el desarrollo inclusivo y la cooperación mutua entre naciones con diversos sistemas políticos y tradiciones culturales.

Conclusión: La fraternidad como horizonte de un nuevo orden mundial

A 25 años del 11-S, el mundo vuelve a preguntarse si la seguridad se construye mediante la guerra o mediante la cooperación. El BRICS parece apostar por lo segundo, no porque haya superado sus conflictos internos y sus diferencias, sino porque entiende que no es humano pretender resolverlos por la fuerza.

Frente a la visión de Hobbes —el hombre como lobo del hombre— existe otra tradición, presente en el cristianismo occidental, el confucianismo chino y las tradiciones védicas de la India: la fraternidad humana como horizonte. Modi pareció recoger esta idea al afirmar que naciones con raíces y culturas diferentes pueden avanzar juntas.

El BRICS no es perfecto ni homogéneo. Precisamente ahí reside parte de su valor: si países con sistemas políticos, culturas e intereses distintos pueden sentarse a negociar y buscar acuerdos, es posible imaginar un orden internacional basado menos en la confrontación y más en la cooperación. Diversidad, diálogo, cooperación y beneficio mutuo fueron algunas de las palabras clave de Nueva Delhi.

China presidirá el BRICS en 2027 y el reto será fortalecer las instituciones creadas hasta ahora y avanzar en nuevas herramientas de cooperación financiera, incluida la discusión sobre una eventual moneda o activo de reserva internacional alternativo al dólar, una iniciativa que por momentos parece alejarse y por momentos volver a cobrar fuerza.

El mundo enfrenta desafíos —cambio climático, inteligencia artificial, pobreza, desigualdad y riesgo de guerra nuclear— que ningún país puede resolver por sí solo. La pregunta de fondo, por tanto, no es simplemente si el BRICS reemplazará al orden internacional existente, sino si puede contribuir a construir un orden diferente: uno en el que las naciones se reconozcan como socias y no como rivales.

Nueva Delhi dejó una señal que trasciende la relación bilateral entre China e India: socios, no rivales. Si esta lógica logra extenderse más allá de Asia y convertirse en un principio de las relaciones internacionales, el BRICS habrá conseguido algo más profundo que crear nuevos mecanismos financieros: habrá contribuido a cambiar la manera en que las naciones conciben sus relaciones, sus diferencias y su destino común.

________________________

[i] China lidera el ranking mundial en PPA con 44,3 billones de dólares; Estados Unidos marcha segundo con 32,4 billones; India ocupa el tercer escalón con 18,9 billones; Rusia figura cuarta con unos 7,5 billones; Indonesia es séptima con 5,45 billones y Brasil se coloca octavo con 5,23 billones. Solamente estas cinco economías de los BRICS agrupan más de 81 billones de dólares en términos de PPA.

[ii] https://www.atalayar.com/articulo/economia-y-empresas/brics-2026-sur-global-busca-convertir-peso-economico-poder-politico/20260914141500229257.html

[iii] https://www.mea.gov.in/bilateral-documents?dtl/41776

Carlos Julio Díaz Lotero

Foto tomada de: teleSUR

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Dra. Carolina Corcho Mejía, Presidenta Corporación Latinoamericana Sur, Vicepresidenta Federación Médica Colombiana

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