• Desde el sur
  • Sur global
  • El sur posible
  • Archivo Revista Sur
  • Video
  • ESPECIAL SOBRE BOGOTÁ
  • SUR COOPERANDO

Corporación Latinoamericana Sur

  • INICIO
  • NOSOTROS
    • Quienes somos
    • Qué hacemos
    • Nuestro Equipo
  • TEMÁTICAS
    • Participación y cultura política
    • Paz, Desarrollo Social y Postconflicto
    • Jovenes
    • Victimas
    • Salud
    • Derechos humanos
    • Democracia y ciudadania
    • Ciudades Equitativas – Territorios Equitativos
  • Publicaciones
  • Contáctenos

Ahora y en la hora de Colombia. La multitud vota por la vida. Parte XIV

15 junio, 2026 By Miguel Ángel Herrera Zgaib Leave a Comment

PDF
Imprimir
La hora de nona

“Las encuestas divulgadas antes de la veda situaron a De la Espriella en ventaja en tres de las cuatro mediciones…La encuesta de Celag Data posicionó a Cepeda por delante, con una diferencia dentro del margen de error y, por lo tanto, en terreno de empate técnico.” Daniel E. Espinosa, Infobae, 16/6/2026, 11.15 am.

El sábado pasado al filo de la noche terminó el tiempo de dar a conocer las encuestas.[1] La última de ellas, la del CNC/El Tiempo, continuó dando como triunfador al ganador de la primera vuelta, Abelardo De la Espriella con el 48,6 %.  Él es el sucesor en la conducción del partido de la guerra en Colombia; un recargado émulo de la política pública que hizo tristemente célebre a Álvaro Uribe Vélez, “valedor” de todas las formas de lucha, legales e ilegales, decidido a cumplir su truncado “reino de veinte años.”[2]

Este parvenu de la política es el exitoso reemplazo en una estrategia cuyo fin principal es destripar al enemigo principal, la izquierda, el neocomunismo, imponiéndose en la segunda vuelta aún por la fuerza. No en vano escogió la extraña simbología del tigre, visto en los zoológicos del siglo XX, cada vez más deteriorados o esmirriados, y bajo protección de las autoridades por riesgo de extinción.

Con un intervalo de más de cien años, su exitosa boutade guarda parecido por su exotismo con un célebre antecedente poético, la pantomima oligárquica que plasmó en Los Camellos el maestro, poeta y también frustrado candidato a la presidencia, el centenarista Guillermo Valencia perseguidor de indígenas y tatarabuelo de la consociada Paloma Valencia, una aprendiz de filosofía devenida politóloga de la reacción culterana sujeta a los encantos de papá Uribe.

Las dos expresiones de la fauna extranjera, camellos y tigre, vistas con curioso asombro por el común de la gente al paso de la troupe de los circos internacionales, muestran la distancia que la separa de estos dos frustrados aspirantes a gobernar la Colombia, lunares de la varias veces interrumpida transición democrática; sacrificada con brutalidad en el altar de un capitalismo oligárquico y dependiente, que sigue atendiendo los dictados y señas del imperio, y se aterroriza con el reclamo neoprogresista de dar un desarrollo democrático liberal al capitalismo atrasado y abismalmente excluyente que el gobierno del cambio quiere reformar.

La doble bandera del corsario

Es el caso de Abelardo, quien desde hace unos años ostenta la doble nacionalidad, como que ha fijado por tiempos su residencia en Miami, para luego fijar residencia en Florencia, una de las cien ciudades del silencio de la que hablaron los poetas, luego de la decadencia del Renacimiento.

Sin duda, Miami fue la meca de este corsario, revés de Blas de Lezo, en la primera etapa de su ascenso económico, al frente de De la Espriella Lawyers, apoyándose en su primera esposa abogada, y con la asistencia para los mandados non santos del abogado y condiscípulo Daniel Peñarredonda Gómez su colega, ex socio y palafrenero con los ilegales, clientes provenientes del narcotráfico, los paras y delincuentes de cuello blanco.

Pues bien. Tal el desarraigo con respecto a Colombia, y el gusto por los lujos del bon vivant de Abelardo que luego fijó su residencia en Florencia, seguramente, exhibiendo sus nexos con la parentela italiana. Buscaba la oportunidad de transitar de ser corista en los conjuntos vallenatos de cierta nombradía, en papeles secundarios en festivales de la leyenda vallenata[3] ; y ser cultor de arias operáticas, o aficionado asistente a los talleres de canto, en una de las mecas de la ópera y la alta cultura musical popular.

Por varios años, los de su notoria riqueza bien y mal habida, según los runrunes documentados por avezados periodistas y sus propios clientes, Abelardo intenta por fin, coronar sus orígenes populacheros y contactos clientelistas en Montería y Sahagún. Allí se desplazó con la familia De la Espriella luego de haber vivido varios años en Bogotá, nacimiento que le dio la impronta de “cachaco” venturoso. Aquellas residencias en la provincia, resultaron del apoyo de su padre, premiado por Uribe Vélez con una notaría vecina al emporio de El Ubérrimo.

A este “pirata” improvisado, travestido de procónsul en la coyuntura global, cuando el vértice del Imperio bajo los dictados de Trump le hace la guerra a la democracia, dondequiera que puedan aparecer sus retoños, o mínimos rasgos de independencia internacional, le parece fácil hacer genuflexiones de candidato a procónsul en la esquina norte de Suramérica.

Más aún, Abelardo junto a Uribe Vélez como animadores en la primera línea de la internacional reaccionaria hace carantoñas al presidente Noboa, uno de sus vecinos, en sus acusaciones al gobierno Petro, al tiempo que pide consejo al cubano americano Marco Rubio que apoya con descaro al partido de la guerra en Colombia, Es parte obsecuente del tinglado de la cruzada que busca derrotar a la izquierda en la batalla cultural que nombró Alain de Benoist, un lector arrevesado de apartes de la obra de Antonio Gramsci, extrayendo y amañándolos a su conveniencia.

Dos mastines en la guerra jurídica

“Se están jugando tres cosas fundamentales: la primera es el sistema democrático. Hemos llegado a un punto equidistante donde el actual gobierno nos muestra medidas populistas y autoritarias, en una combinación regresiva, final y peligrosa.” Mauricio Gaona, entrevista con John Torres, editor ET, 30/5/26, p. 1.6.

Dos juristas colombianos de diversa prosapia familiar se han proyectado en el tinglado mediático, o resucitado en la gran prensa al servicio del capital financiero. Uno es Mauricio Gaona, graduado de analista, por el conductor de la W, y ahora Caracol, Julito Sánchez, quien intenta reducir como su padre a la política como un espectáculo de “Concéntrese”.

Mauricio es el hijo de un gran jurista democrático, con simpatías de izquierda, Manuel Gaona Cruz, magistrado asesinado en el asalto al Palacio de Justicia. Episodio que su hijo desmiente que hubiera muerto en el asalto de las fuerzas especiales; por el contrario, él sindica sin prueba fehaciente que fue asesinado por el comando asaltante del M19 en los terribles hechos del 5/6 de noviembre de 1985.

Con esta primera presentación, el académico que es constitucionalista residente en Estados Unidos se ha vuelto activo en redes, y visitante de su país por este tiempo. Entrevistado por John Torres cumplió la tarea de desacreditar el proyecto del gobierno Petro y el Pacto Histórico de la asamblea constituyente liberal que se viene promoviendo en paralelo con el ciclo electoral colombiano. Su peregrina tesis es que el uso de este mecanismo democrático conduce de lo que califica de gobierno populista a una dictadura constitucional.

Dedicó un libro “La Constitución soy Yo”, que en el reportaje dice que se refiere a Petro, así: “Él es el arquetípico líder aspirante a dictador. Asciende al poder con el populismo. Son propuestas simples para problemas complejos…Pero al perderse ese efecto del populismo emerge el autoritarismo. Vamos por la Constitución: el aspirante a dictador busca finalmente que su voluntad se registre en un documento que se llama Constitución, que es más como una especie de manual de dictador.”[4]

Con esta argumentación, este intelectual cazador de dictadores, guarda silencio sobre sus adversarios, y el periplo del régimen parapresidencial colombiano que arranca en sus orígenes desde la crisis de la interrumpida negociación de la paz entre Manuel Marulanda y Andrés Pastrana, en el marco de sellar la ayuda político-militar bautizado Plan Colombia con el gobierno de Bill Clinton, con el que se perfeccionó la injerencia del imperio en tiempos de la Constitución de 1991. Claro, contó con la aquiescencia del presidente César Gaviria, quien permitió la instalación de bases militares estadounidenses con desconocimiento de la ciudadanía colombiana en sus verdaderos alcances hasta hoy en día.[5]

Ahora, ante la realidad de un gobierno progresista, que fija la atención en el modelo económico-social, imposible de tocar antes en el Acuerdo de Paz con la insurgencia subalterna de las Farc Ep, la prevención a propósito de darle desarrollo a la misma Constitución de 1991 es una afrenta que aterroriza a la oligarquía burgués-terrateniente y la clique capitalista financiera que la comanda. Ahora sí, la posibilidad de reformar la Constitución en las trincheras que impiden desatar el proceso de las reformas sociales resulta imposible.

Gaona afirma, con respecto a la propuesta de Asamblea Nacional Constituyente, inscrita el 26 de diciembre de 2025, que tiene su exposición de motivos  y el articulado básico, es un camino que rechaza, “Y sí es viable, en el sentido de que, como ya está registrada, si llegan a ganar, aunque no tienen mayoría en el Congreso, sí controlan la mayoría de las minorías, con 67 escaños…se pueden lograr negociaciones que les permitirían eventualmente, iniciando un gobierno, obtener una votación en el Congreso.”[6]

La conclusión política del constitucionalista al servicio de la reacción liberal es del siguiente tenor, para calibrar el verdadero sentido de la presente elección presidencial, cuando según las encuestas punteaba Iván Cepeda, al que para nada distinguía del presidente en funciones:

“No solamente se está eligiendo a un presidente; se está eligiendo un cambio total de vida, porque dependemos del carácter y la voluntad de un hombre, ya que no hay controles para limitarlo…Me parece que sería supremamente difícil para el país pensar que va a sobrevivir y que la democracia va a sobrevivir.”[7]

Luego, el otro mastín, es Manuel José Cepeda, constitucionalista también, hijo del abogado y politólogo Cepeda, figura en el proceso de paz impulsado por el presidente Virgilio Barco con el M19, el EPL, el Quintín Lame y el PRT. Es el can Cerbero del orden degenerado de 1991, por el devenir anormal de la apertura neoliberal. Él fue uno de los padres putativos del diseño institucional encomendado por Gaviria a él, y a Humberto De la Calle, con el que se encarrilaron, a través del pequeño congresito las deliberaciones de la asamblea constituyente bajo la triple presidencia que incluyó a Antonio Navarro, representante de la nueva fuerza política progresista AD/M19.

La Constitución de 1991, ha sido reformada más de 50 veces su texto original, para adecuarlo a los intereses del bloque en el poder, la más de las veces, y para implementar como madre de todas las políticas públicas a la política pública de guerra, desde el día cero del inicio del proceso constituyente, con el bombardero clandestino al cuartel general de las Farc Ep, ordenado por el presidente y su ministro Rueda, luego escrito de un volumen sobre las guerras.

Ahora que las reformas tienen otro signo, la búsqueda tímida de las reformas sociales prometidas y no cumplidas hasta el presente gobierno del Cambio, esto dice “Cepedín”: “La asamblea constituyente que se ha propuesto en este momento es para que el Ejecutivo pueda hacer lo que quiera. El argumento del bloqueo institucional en el momento actual es para fortalecer el Ejecutivo y para que no tenga límites ni controles”.

El eminente joven jurista ha perdido la memoria constitucional, para recordar lo hecho, en el sentido reaccionario por el partido de la guerra, bajo la presidencia de Álvaro Uribe, para reelegirse, como lo consiguió, y la intentona de ser presidente por tercera vez, bajo el juego de los articulitos. Tampoco ha dicho nada con respecto a la “temida” reelección de Juan Manuel Santos, gestor de la paz neoliberal con las Farc Ep, en la que volvió a trabajar en sus cimientos jurídicos políticos su gemelo intelectual, Humberto De la Calle en 1991, defensores del placebo constituyente, que plasmaron en los artículos de la carta magna de 1991.

Peor aún, no conforme con lo que hicieron, y que contó con la diestra pluma del constitucionalista Jacobo Pérez Escobar, y los emplastos añadidos en las tareas del secreto congresito, Cepeda quiere retroceder lo conseguido en el cruce entre el neoliberalismo económico y el bloque de constitucionalidad que garantiza los derechos fundamentales, sin tocar las bases socio económicas de la desigualdad, empezando por el aplazamiento de la reforma agraria.

Por voluntad de esta doble traición intelectual al liberalismo socializante de Uribe, Gaitán y García Nossa, la suya que complementa la de otro delfín despistado, Mauricio Gaona, quiere contrarreformar, es decir, retornar a la fórmula rígida de la Constitución de 1886, que quiso rodear de casamatas y trincheras a la Regeneración pactada por Núñez y Caro. Así que para blindarla de cualquier reforma progresiva propone sin empacho, con descaro pantagruélico lo que sigue:

“Propongo la reforma de artículo 376 de la Constitución. Para que la ley mediante la cual se convoca al pueblo para que diga si quiere o no una constituyente sea aprobada por una mayoría absoluta de los miembros, como dice hoy, sino por las dos terceras partes de cada cámara. La constituyente va a tener que negociar y constituir consensos. Pero aún más si se propone una constituyente con una competencia ilimitada, es decir, que pueda cambiarse toda la Constitución. Ahí la mayoría creo que debe ser de las tres cuartas partes de una y otra cámara, mucho más exigente…Un ejemplo de ello es Estados Unidos. Otro Alemania, con las dos terceras partes de los miembros.”[8]

Con estos dos intelectuales ejemplares, queda más que clara la diferencia entre liberalismo y democracia, y cómo, en las condiciones de Colombia, el liberalismo socializante de la primera mitad del siglo XX, del que fuera expresión Jorge Eliécer Gaitán, le dio paso en los siguientes 70 años a una degeneración reaccionaria, neoconservadora de estos alcances. Hasta el punto de convertirse esta nueva dupla en consejeros del potencial príncipe fascistoide, Abelardo De la Espriella que los pagará para que hagan el diseño de la contrarreforma, y borren las posibilidades progresistas que quedaron escritas en mármol en el cuerpo de la Constitución de 1991, que tienen como silla talar al artículo 13, a partir del cual se estructura la promesa del Estado Social de Derecho.

El Colofón de la Democracia Subalterna

Sin embargo, la expectativa del triunfo de la estrategia que orienta la aspiración del partido de la guerra con la verborrea populachera de Abelardo De la Espriella que junta a la reacción, la derecha, y parte del autodenominado centro, vivirá una gran lección, que proviene, y no podría ser de otra parte, que del despertar renovado de la revolución democrática.

Esta revolución por la vía de las reformas sociales en profundidad tiene como protagónicos a los grupos y clases subalternas, victoriosos en la batalla cultural que resuelve la disputa por la hegemonía en el ámbito de la sociedad civil, en la que se han venido subvirtiendo los órdenes de la subordinación ideológica. Como lo recuerda Cepeda en su reportaje, no son las huestes corporativas de los indígenas, los campesinos, los afros, los jóvenes, las mujeres, las otras minorías, los soldados, los miembros de la tercera edad, sino las singularidades y pluralidades que constituyen la multitud ciudadana.

Ellos y ellas rompieron el sentido común dominante en múltiples y cada vez más profundas batallas a lo largo de un cuarto de siglo. Estos son los heraldos de una verdadera reforma intelectual, moral y educativa que tiene como trasunto la reforma agraria y urbana, que acompañan la garantía del derecho al trabajo con un salario mínimo vital. Junto a ello la soberanía plena de Colombia, la propuesta de un nuevo modelo de desarrollo centrado en la vida y la defensa de la naturaleza, que no tenga al crecimiento destructivo como pilar del desarrollo humano y social.

En las urnas, el próximo 21 de junio, veremos cuál es la medida de tales avances. Por lo pronto, las estadísticas conocidas en las verdaderas encuestas que mostraron avances progresivos en las mediciones de CNC y de la CELAG, en dirección opuesta a lo dicho y en cierto sentido repetido por Guarumo y Atlas Intel.

En últimas, por la primera vez, en doscientos años de maltrecha vida republicana, no solo se vota para elegir un presidente, sino por una u otra forma de vida, y con estas opciones a la vista de todos, por el marcha y construir en colectivo el proyecto que da sostén al partido de la vida enfrentado a la agonía, quizás definitiva del Régimen Parapresidencial, y su partido de la muerte, que no oculta querer destripar a su adversario, imponer una fórmula totalitaria y descarrilar el curso necesario, urgente de la reforma intelectual, moral y educativa con la presencia y la conducción de la intelectualidad orgánica que viene haciendo la catarsis de la nueva economía en la corriente neoprogresista latinoamericana e internacional.

____________________

[1] El consolidado de cifras muestra en la encuesta de Guarumo, 52,6%, Abelardo, 45% Cepeda, voto en blanco: 2,4%; CNC, Abelardo: 48,6%, Cepeda 44,7%, voto en blanco:6,7%; Atlas Intel: Abelardo, 52,2%, Cepeda:44,5%, y Celag Data: Abelardo: 39,7, Cepeda: 40,8, voto en blanco, 7,6%

[2]Intento en el que fracasó por sentencia de la Corte Constitucional que no validó la trapisonda jurídica que intentó armar secundado por el luego fiscal Humberto Martínez Salcedo y la congresista Nancy Patricia Gutiérrez, entre otros notables del partido de la guerra, eufemísticamente auto nombrado Centro Democrático.

[3] Que apadrinó desde su fundación la cacica Consuelo Araújo, que perdió su vida, cuando se hallaba en poder de un frente de las Farc Ep en el Caribe, y se intentó en forma fallida su rescate por las fuerzas del ejército nacional.

[4] Gaona, Mauricio, ET, op. cit., 1.6.

[5] Al respecto, no se conoce ningún documento del presidente Petro, y sus oficinas a cargo, que “desempolve” tales tratados de asistencia y/o apoyo militar, si los hay en copia escrita depositados a resguardo del gobierno colombiano.

[6] Gaona, o.c. ídem.

[7] Ibidem.

[8] Cepeda, José Manuel, Entrevista en ET, 16/6/26, p. 1.4.

Miguel Ángel Herrera Zgaib, PhD, IGS- Colombia, Grupo PyP

Foto tomada de: El País

FacebookTweetLikeShareLinkedInEmail

Filed Under: Revista Sur, RS Desde el sur

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sur Global

Israel es el mayor peligro para la paz entre EEUU e Irán al desafiar cualquier acuerdo que no cumpla sus intereses

15 junio, 2026 By JUAN ANTONIO SANZ Leave a Comment

El poder, no la teoría económica, creó el neoliberalismo

8 junio, 2026 By Vivek Chibber Leave a Comment

La IA es un recurso público: deberías tener la mitad

8 junio, 2026 By Bernie Sanders Leave a Comment

El Sur posible

Ideas verdes

3 abril, 2019 By Carolina Corcho 2 Comments

Suscribirse a la Revista Sur

VIDEO RECOMENDADO

Fue archivado el proyecto de Ley 010 de Reforma a la Salud

https://www.sur.org.co/wp-content/uploads/2021/05/VID-20210519-WA0024.mp4

Dra. Carolina Corcho Mejía, Presidenta Corporación Latinoamericana Sur, Vicepresidenta Federación Médica Colombiana

TEMÁTICAS

  • Participación y cultura política
  • Paz, Desarrollo Social y Postconflicto
  • Jovenes
  • Victimas
  • Salud
  • Derechos humanos
  • Democracia y ciudadania
  • Ciudades Equitativas – Territorios Equitativos
  • Publicaciones

Ultimos articulos

  • Llegó la hora de la verdad segunda vuelta presidencial
  • La débil lucha contra la pobreza
  • ¿Qué nos está pasando?
  • La estupidez política como ciudadanía de odio
  • El autoritarismo anhelado y la falta del padre

Etiquetas

Acuerdo Agro Amnistia Brasil Cambio Climatico Campo Catalunya Ciencia y Tecnología Conflicto Colombia Corrupción crisis capitalismo Democracia Derechos Humanos Economía Ecuador Educación Elecciones Colombia ELN España Fast Track Iglesia Justicia Justicia de paz Medio ambiente Mineria Negociación Neoliberalismo Papa Participación Paz PND Pobreza Politica Politica EEUU protesta social reforma Reforma tributaria religión Renegociación revolucion salud Terrorismo Trump Venezuela Victimas

Apoyo SUR

Buscar

Director: Pedro Santana

 

 

 

Copyright © 2026 Todos los derechos reservados - Corporación Latinoamericana Sur ·