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Los muros del Jericó mesiánico (1)

27 abril, 2026 By Pepa Úbeda Leave a Comment

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El sionismo, anterior a la fundación del Estado de Israel, tardó décadas en hacerse realidad. Sin embargo, ha empezado a resquebrajarse y muestra síntomas de crisis que podrían afectar a todo el planeta.

«Estado de Israel» y «Estado de Judea»

Aunque la denominación generalizada es «Estado de Israel», la evolución del sionismo plantea una terminología diferenciadora.

El sionismo, para quienes han investigado acerca de él, saben que el inicial es distinto del actual. El inicial se acerca a lo que denominaríamos «Estado de Israel» y engloba corrientes políticas, sociales y económicas predominantemente laicas. El actual se basa en lo que, según sus defensores, dice la Biblia y su denominación más ajustada sería «Estado de Judea». Veamos, a continuación, las características básicas de cada grupo.

Teniendo en cuenta que el judaísmo ortodoxo era, antiguamente, antisionista y que los judíos de ascendencia árabe son hoy los sionistas más radicales, se puede asegurar que el «Estado de Judea» estaría formado por judíos conservadores, ortodoxos, de ascendencia árabe, comunidades judías americanas y sudafricanas y algunos sectores de judíos rusos. Todos ellos seguidores de la American Jewish Defense League surgida en los EEUU. Sería conveniente buscar información acerca de esta organización en Internet… Se trata de un sionismo de una religiosidad radical, teocrático, racista y supremacista que exige la creación de un «Gran Israel» que ocuparía toda la Palestina histórica y que odia tanto a los palestinos como a los judíos laicos. En caso de alcanzar la hegemonía, sus víctimas serían la población palestina y la ciudadanía judía liberal, democrática, pluralista y laica.

Crisis interna en Israel

El «Estado de Judea» ganó las elecciones generales en noviembre de 2022 y obtuvo muy buenos resultados en las municipales de febrero de 2024, aunque la población judía israelí mayor de veinte años se divide de manera igualitaria entre religiosa y laica.

Sin embargo, la cantidad no lo es todo, porque Palestina no solo está habitada por judíos. Recordemos que Israel se fundó con una minoría contra la voluntad de la mayoría de habitantes de la Palestina histórica. Por tanto, hay un enfrentamiento triple. Por un lado, judíos contra palestinos y, por el otro, sionistas mesiánicos contra sionistas laicos. El peligro más grave es que aumente el protagonismo del sionismo mesiánico en la política hegemónica israelí e imponga su ideario, porque se enfrentaría al sector liberal y laico y conseguiría que los palestinos, sin nada más que perder ya, lucharan hasta la muerte, dentro y fuera de sus fronteras.

El sionismo mesiánico

El núcleo ideológico del «Estado de Judea» son los colonos religiosos de Cisjordania, discípulos de los religiosos Kook, padre e hijo.

Hasta 1917 (finales de la Primera Guerra Mundial), todos los habitantes de Palestina fueron súbditos del Imperio Otomano, entre ellos, los judíos. Estos últimos recibieron la predicación de los Kook. El padre dictaminó que el pueblo judío tenía derecho a la tierra palestina por voluntad de Dios. Su legado fue la creación del Mercaz HaRav —centro de enseñanza de rabinos en hebreo—, que se convirtió en un semillero del sionismo radical mesiánico y racista que despreciaba a la población palestina y a los judíos laicos y reformistas. El hijo ha ocupado importantes puestos en los gobiernos de derechas y ha participado en la colonización de Cisjordania y la Franja de Gaza, considerando dicha colonización como un imperativo religioso. Solo se obstaculizaron sus aspiraciones cuando ganó las elecciones el Partido Laborista, pero hoy el poder del sionismo extremista está en pleno auge.

El Likkud —partido de la derecha liberal y conservadora israelí— ha potenciado una política de asentamientos muy agresiva que ha acelerado la «desarabización» de Cisjordania y le ha quitado tierra, agua y empleo a la población palestina local. Al mismo tiempo, los colonos israelíes han impuesto una nueva realidad, ya que acosa, agrede cotidianamente y asesina a los palestinos con la ayuda y protección del ejército israelí.

Con posterioridad, las ocupaciones militares israelíes han ayudado a los colonos judíos en sus reclamaciones por la fuerza en la instauración de un Israel bíblico. Desarrollan un modelo de actuación llamado «Tag Mehir» —que significa «precio que pagar»—, consistente en asaltar de forma muy cruel granjas, coches, negocios y campos propiedad de los palestinos por resistirse a los asentamientos de los colonos judíos. Asimismo, han quemado mezquitas y monumentos históricos, aunque, desde el gobierno israelí, no ha habido ningún intento por detener y castigar dichas acciones.

El sionismo mesiánico se extiende como una avalancha y ya ha llegado a los barrios palestinos de las ciudades mixtas —Acre, Haifa, Jafa, Lod y Ar-Ramla—, donde han creado «centros de formación» (sionista radical) en mitad de las áreas palestinas de esas ciudades.

En la misma Jerusalén, han intentado invadir la mezquita de Al Aqsa para conseguir su asolamiento y construir sobre sus ruinas el Tercer Templo.

El sionismo radical también se ha infiltrado en los tribunales de justicia israelíes, que no juzgan ni condenan los brutales asentamientos de colonos apoyados por el ejército.

Asimismo, la derecha hegemónica israelí ha perpetrado horribles agresiones a la población palestina de Cisjordania, donde han asesinado a 800 personas entre octubre de 2023 y 2024.

Por cierto, no debemos olvidar que los ataques a palestinos no solo tienen lugar dentro de su país de origen, sino también en países y regiones donde han tenido que refugiarse. Todo ello fruto del impresionante auge del colonialismo sionista mesiánico.

Los ataques del sionismo mesiánico al laico, un explosivo c0n temporizador

El sionismo mesiánico considera que el sionismo laico y los palestinos son enemigos de igual categoría. Han querido imponerles el «Gran Israel» porque es el descrito en las Escrituras, según ellos. El odio y desprecio que proyectan sobre el sionismo laico se ha convertido en una brutal violencia que puede acabar en una auténtica bomba de relojería, ya que imposibilita que se unifique y cohesione la sociedad israelí.

La base del «Estado de Judea» se ha ampliado hacia los distritos electorales de parte de la población ortodoxa judía mizrají, de procedencia mayoritariamente norafricana, que se ha convertido en un criadero de racismo antiárabe a través del partido Shas. Su fundador, el rabino Ovadia, nacido en Iraq, es hoy rabino jefe sefardí de Israel y está en contra de palestinos y judíos laicos. Se han unido al gobierno de coalición de Netanyahu y, en agradecimiento a su radicalismo, se les exime de cumplir el servicio militar obligatorio.

Ovadia reza por la muerte de los líderes sionistas laicos, se burla de la judicatura de Israel y del personal docente de las escuelas estatales y ha exigido la eliminación de todos los árabes.

El origen del odio que la población judía procedente de África y Oriente Próximo siente hacia árabes y palestinos es el «autoodio». Dentro de los grupos judíos, los askenazis se consideran superiores a los sefardíes y ambos a los judíos árabes. La humillación que sienten estos últimos, menospreciados en Israel por aquellos que se consideran superiores, les ha conducido a un proceso de desarabización brutal. Para entendernos mejor: es la actitud que tuvieron los judíos conversos españoles con los judíos que no quisieron convertirse. El mismo gran inquisidor Torquemada, que llevó a tantos judíos a la hoguera, era de origen judío.

Tanto Ovadia como los Kook se niegan a tolerar la existencia de los palestinos dentro de su «Estado de Judea», y mucho menos con los mismos derechos, y del judaísmo laico. Para los sionistas supremacistas, la supervivencia del judaísmo laico implicaría su desintegración. Por eso, la tensión entre ambos sectores no deja de crecer, teniendo en cuenta que el margen entre ellos es mínimo. En las elecciones de noviembre de 2022, los supremacistas ganaron con un 64 sobre un 120 del total. Por ello, su primer objetivo es intervenir el sistema judicial, que afecta a la estructura parlamentaria, para tener el control absoluto. Sin embargo, se produjeron, como consecuencia de este objetivo, las mayores manifestaciones dentro del país hasta el 7 de octubre de 2023.

En su momento, Occidente apoyó un Israel democrático y liberal, pero la lucha existencial entre los dos bandos acerca de cómo debe ser el Estado judío ha creado mucha confusión. Ambas visiones son excluyentes y los enfrentamientos entre ambos no dejan de aumentar, lo que impide la existencia de un Estado judío firme.

Ahora bien, en solo una cosa coinciden ambos sionismos: se niegan a aceptar la igualdad con sus conciudadanos palestinos y quieren su subordinación continuada, lo que conlleva el mantenimiento del sistema de apartheid.

El sionismo laico

Las élites tecnológicas y financieras de las que depende la prosperidad de Israel se decantan por el «Estado de Israel», el que defiende el sionismo laico. Pero la situación es tan grave que hay cada vez más judíos liberales y laicos que han decidido abandonar Israel, por lo cual la economía del país se resentirá y se agravará aún más la polarización social existente.

Desde el 7 de octubre de 2023, más de medio millón de judíos partidarios del «Estado de Israel» han emigrado, lo cual aún favorecerá más los triunfos electorales del «Estado de Judea», que, sin embargo, carece de las capacidades económicas y militares para la supervivencia de Israel.

Si el judaísmo laico se hubiera alineado con la ciudadanía palestina dentro de Israel, ambos habrían constituido un dique contra el «Estado de Judea», pero lo ha impedido que son tan racistas como los judíos supremacistas.

El sometimiento de Palestina

Israel ha conseguido lo que no habían conseguido los llamamientos palestinos en el exterior: un apoyo sin precedentes en todo el mundo a la causa palestina.

Millones de persones exigen que Israel sea tratado como un Estado paria hasta que elimine su sistema de apartheid y el activismo civil global está aumentado a través del movimiento BDS, que utiliza las mismas estrategias que se emplearon contra el apartheid sudafricano.

Este cambio de posición mundial tardó en producirse porque Israel siempre acusó a los palestinos de intransigentes, pero hoy todos sabemos que son los palestinos las víctimas de la ocupación israelí, porque todos los gobiernos israelíes siempre se han opuesto al retorno de la población palestina a sus tierras y casas. Y, gracias a Internet, todos sabemos en qué condiciones infrahumanas y terribles vive la población palestina dentro de su propio país.

El movimiento BDS

Surge en 2005 y exige que la comunidad internacional pida cuentas a Israel por la vulneración de tres derechos básicos: el derecho de la población refugiada a volver, el derecho de la población de Cisjordania y de la Franja de Gaza a la libertad y el derecho de la minoría palestina que vive en Israel a disfrutar de los mismos derechos que los judíos. Asimismo, exige que la comunidad internacional imponga sanciones, boicots y desinversiones, como hace con otros países, como Rusia.

Los boicots se han generalizado a partir del 7 de octubre de 2023: boicot a dar a conocer las realizaciones de artistas, intelectuales, etc. y a colaborar en cualquier acto.

Las desinversiones están aumentando sin parar. El objetivo es dañar la economía de Israel, sobre todo de aquellas empresas que se están beneficiando de los ataques de su país.

Finalmente, el aislamiento internacional también repercute negativamente en el ámbito económico.

Con todo, el factor más influyente es la aplicación de sanciones. En ese sentido, el Sur Global está actuando de forma decisiva y valiente y es la industria bélica israelí la más perjudicada.

Si la presión continúa, Israel también será acusado de corrupción y genocidio y la población civil mundial no querrá que sus gobiernos tengan contactos con gobiernos asesinos.

Pepa Úbeda

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Dra. Carolina Corcho Mejía, Presidenta Corporación Latinoamericana Sur, Vicepresidenta Federación Médica Colombiana

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