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Los dos candidatos a la presidencia de Colombia: entre la legitimidad de origen y la legitimidad de ejercicio

15 junio, 2026 By Luis Bernardo Díaz Leave a Comment

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Llegó la hora definitiva para la elección en segunda vuelta del Presidente de la República de Colombia. Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella se enfrentarán con dos posiciones y legitimidades completamente distintas.

La legitimidad de origen parte del reconocimiento de la comunidad ciudadana a una trayectoria decente, a una ejecutoria, a la defensa de valores y principios democráticos y humanistas, que se reflejan en el acompañamiento de personas que vislumbran ese apoyo fruto de las actuaciones coherentes y sensatas en la vida. Si miramos quién tiene legitimidad de origen, encontramos que Iván Cepeda la tiene. Lleva en el Congreso varios períodos, primero de Representante a la Cámara y luego de Senador; ha participado en el proceso de paz con las FARC, en desarrollo del artículo 22 de la Constitución Política y ha presentado numerosas iniciativas que se han convertido en leyes de la República. Ha estado defendiendo el Estado de Derecho en los tribunales frente a personajes que se consideraban “intocables” como Alvaro Uribe Vélez, logrando su condena en primera instancia, la cual fue revocada en un dudoso fallo y ahora se encuentra en casación; también se desprendieron numerosos procesos contra Uribe, como las masacres de El Aro y La Granja, así como el crimen del defensor de DDHH José María Valle, entre otros. Recientemente fue condenado su hermano Santiago Uribe a 28 años de prisión por comandar el grupo de los 12 Apóstoles.

Cepeda ha sido víctima de los crímenes de Estado, pues su padre Manuel fue asesinado por esbirros de la Fuerza Pública en alianza con paras. Hace poco salió el libro de Lariza Pizano “En el nombre del Padre. Historias de orfandad política en Colombia”, donde al lado de otras víctimas como María José Pizarro, narra la forma cómo asesinaron a su padre y cómo ha logrado desarrollar una gran tarea en defensa de las víctimas de crímenes, de cualquier tipo.

Su labor intelectual es brillante y he reseñado por las redes sociales por lo menos tres libros y varios artículos de su autoría, que son magistrales relatos de memoria y política, necesarios para que la verdad se conozca y reconozca.

Toda esa impronta hace que su postulación para ser el candidato del Pacto Histórico a la presidencia en la consulta de la izquierda en octubre de 2025 tuviera un resonante éxito. El CNE le bloqueó –como estaba previsto-su participación en la consulta interpartidista de marzo 8, donde el Pacto ganó la mayoría en el Congreso. Sin embargo, no se arredró y el pasado 31 de mayo obtuvo cerca de 10 millones de votos. Allí está la legitimidad de origen, una persona proba, transparente y coherente, que es elegida por las bases de su partido para que la representen y luego obtiene un respaldo que jamás un candidato progresista en Colombia había obtenido. El trabajo de León Valencia titulado “Iván Cepeda. Una vida contra el olvido” recoge esa legitimidad de origen, en la lucha de una persona de estratos populares que logra abrirse paso a pesar de las adversidades, fruto de su esfuerzo y su talento. La última semana ha recibido adhesiones muy importantes del centro político que le permiten avanzar en la consolidación de la victoria el 21 de junio.

Su rival carece de la legitimidad de origen. Su ética –en la que no cree- está profundamente afectada por las permanentes denuncias en su contra, todas comprobadas, por el oscuro origen de su fortuna y el oportunismo con que ha logrado colarse en la segunda vuelta. Trata de ser una reedición del Rodolfo Hernández de hace 4 años, oponiéndose a “los políticos y a la política tradicional”, pero haciendo acuerdos por debajo de la mesa con los mismos responsables de la crisis de la política, como Uribe, los Char, Amín, las iglesias pentecostales sionistas (cómplices del genocidio en Gaza), y Trump.

Su participación en Santafé de Ralito con Mancuso y los paras, así como la tumbada a los ahorradores en la pirámide de DMG (de donde dicen que consiguió su avioneta), así como el desfalco de $18 mil millones a la EPS Salud Vida, entre otros desfalcos, y quedarse con la reparación de la familia de Rosa Elvira Cely, son pruebas de su deslegitimación de origen. Claro que él niega que la ética vaya ligada con el Derecho. Recientemente, 11 congresistas de Estados Unidos le pidieron a Marco Rubio investigar a De La Espriella por nexos con paras y lavado de activos. Su origen no ha sido democrático. Es la reedición del viejo Laureanismo de corte fascista, que tanta sangre derramó en el país fruto de la violencia política partidista. El Movimiento de Salvación Nacional, del nieto de Laureano, es una débil estructura que escasamente pasó el umbral en las elecciones del 8 de marzo. Carece, en consecuencia, de fuerza parlamentaria para impulsar proyectos. La multimillonaria inversión de su campaña no se compadece con los dineros escasos que Cepeda ha invertidos en la suya. Rafael Ballén, destacado intelectual, me comentaba que Cundinamarca está empapelada por tigres, con vallas y pancartas. Mientras por el lado de Cepeda se ven escasas propagandas. Habrá que mirar si se saltaron los topes.

Otra grave afectación de su credibilidad está en su triple nacionalidad, pues Abelardo es colombiano, italiano y estadounidense simultáneamente. Pero está última nacionalidad le exigió abjurar de la colombiana, razón por la cual su nominación está contaminada y es inconstitucional. Por ello propone la dolarización de Colombia, perdiendo el país su soberanía monetaria frente a la Reserva Federal.

Su carácter antianimalista (mataba gatos), ateo, opositor a la comida típica colombiana (potaje carcelario llama al ajiaco) y considerar al pueblo un país de “cafres”, demuestra su talante elitista y engreído. La esposa dijo que si perdían no pasaba nada, pues se regresarían a Italia, donde tiene viñedos y empresas, que la Silla Vacía dijo que estaban quebradas, lo cual demuestra que es un mal empresario.

De La Espriella carece de legitimidad de origen también, porque según Miguel Uribe Londoño, es candidato de la derecha por el asesinato de su hijo Miguel Uribe Turbay. Lo que indica que se benefició de la muerte de Miguel.

Legitimidad de ejercicio  

Mientras Cepeda ha tenido una campaña con plazas llenas y un programa coherente (más de 300 páginas) y concertado con muchas fuerzas políticas y sociales progresistas, su contendor presenta tres tristes páginas que indican la pobreza de sus ideas. Con efectos sicodélicos importados de Milei, propone recortar el 70% del Estado y privatizar numerosas empresas que se requieren, así como volver al fracking y a la destrucción del medio ambiente, comprometiendo los derechos de las actuales y futuras generaciones de forma irresponsable. También al glifosato.

Su ignorancia sobre el Estado le permite decir numerosas barrabasadas como intentar acabar la violencia en 90 días, solucionar el problema de la salud en el mismo tiempo, y el déficit fiscal renegociando la deuda con el FMI, sin mostrar cifras. Cepeda es un estadista y sí conoce las problemáticas y el cómo resolver las demandas sociales. Su estilo es sensato y está lejos de la actitud casi sicótica de su rival. Abelardo se la pasó en su campaña calumniando y difamando a Cepeda y a Petro, lo cual habla de su talante negativo a construir y propone destripar a la izquierda y extraditar y meter preso a Petro (no dice el delito que ha cometido). Son argumentaciones falaces que utiliza para ganar adeptos ignorantes que son la réplica de los que votaron en contra la paz en el 2016, que apoyaron el corrupto gobierno Duque, que votaron por Rodolfo y ahora están con el Therian. No aceptó debatir con Cepeda.

Mientras el vicepresidente de Abelardo quebró la Universidad del Rosario, endeudó como Ministro de Duque al Estado y es cómplice de la represión en el estallido social, Aída Quilcué es víctima de la violencia (le asesinaron a su esposo), líder destacada de los pueblos originarios caucanos y muy versada en el manejo de la cuestión étnica, lo cual es un mérito. Los pueblos indígenas se sienten recogidos con su nombre y sería la primera vez que ganara una mujer indígena la segunda posición más importante del Estado.

“Por la razón, o por la fuerza” dice Abelardo, en claro gesto autoritario. Cepeda es un republicano estoico, que no tiene un pasado oscuro.  José Manuel Restrepo estuvo en contra del aumento del Salario Mínimo. Está en contra de los impuestos a los paquetes que tienen contenidos altamente perjudiciales para la salud.

De la Espriella plantea reducir el Estado en un 40% sin decir para dónde se van los desempleados (que serán 700 mil) y quién prestará los servicios de las entidades eliminadas No habla de seguridad alimentaria y apela al efectismo de “Patria milagro” que es un concepto vacío para atrapar incautos, como “Firmes por la patria” dicho por alguien que ni siquiera prestó el servicio militar. Pretende eliminar 136 entidades, varias de las cuales prestan valiosos servicios como el Fondo Nacional del Ahorro y el Banco Agrario, entre otros.  Va a bajar impuestos a los ricos. Va a acabar el DAPRE (lo cual demuestra ignorancia).

Quien entre a su página web encuentra que tiene ventas de productos para una élite, como unos tenis que valen $20 millones.

Una de las propuestas más demenciales, por decir lo menos, es sacar al país de Naciones Unidas y del Sistema de la OEA de Derechos Humanos, que ha sido un foco garantista para frenar los abusos cometidos, cuando la justicia no opera en Colombia. Ello es tremendamente irresponsable y requeriría reforma constitucional, pues equivale a una sustitución de la Carta. Se caería en la Corte.

Otra barrabasada es la supresión de la JEP, cuando está elevada a instrumento internacional fruto del proceso de paz de 2016.

Se le acusa de haber tenido nexos con Mancuso, DMG, Alias Boliche, Macaco, Mono Abello, papa Pitufo, Peñarredonda y el Tuso Sierra, una galería de innombrables delincuentes. Fipaz fue financiada por las AUC. Daniel Coronel ha probado que Abelardo fue financiado y financiador de los paras. Hay compulsas de copias desde la Corte Suprema de Justicia. Promovió un foro en Ralito con los paras y en contra de la extradición.

Está muy nervioso por el indictment contra Alex Saab, del cual fue su amigo y apoderado.

El Tigre cree que Colombia es una empresa, y no lo es. Un Estado tiene empresas industriales y comerciales del Estado que tienen un régimen especial. Pero es muy distinto aplicar al Estado Social de Derecho criterios empresariales. Desde esa óptica, habría que cerrar todos los colegios y universidades públicas porque no son rentables. También el SENA.

Es un falócrata y cree que va a gobernar con el miembro, e insultando a las mujeres. Ha demostrado misoginia. Es inexperto en el manejo de la cosa pública. Es un showman.

Por el contrario, para Cepeda hay que superar la falta de agua potable para 13 millones de compatriotas, pues el 86% de los municipios no tienen agua potable.

Pese a las calumnias, Cepeda en su programa incorpora la seguridad como tema clave. La seguridad no es patrimonio de la derecha. Reforma del sistema de protección; fronteras seguras y cooperación regional; protección de los derechos humanos; cumplir el acuerdo de paz con eficacia; política de paz con realismo y condiciones claras; golpear las finanzas del crimen para proteger la vida; recuperar la confianza en la seguridad; inversión en tecnología para la investigación; la salud como derecho humano; En fin, se nota que Cepeda es un estadista, serio y riguroso, del cual habla bien hasta la derecha, como Lafaurie, como un hombre sensato y equilibrado. El otro tiene signos sociopáticos.

En resumen, De La Espriella, que tiene familiares condenados por paramilitarismo, es la reedición del neouribismo, apoyado por Trump (porque Cepeda dizque es “marxista radical”, lo cual no es cierto), y el regreso del viejo laureanismo fascista. Gramsci decía que el compromiso de los intelectuales, la “intelligentzia” debe ser el develar la verdad frente a la mentira que se produce en los pueblos. Abelardo es una farsa, es una gran mentira, maquillado con efectos especiales importados de Milei (que tiene a la Argentina en profunda crisis) y que promete 10 megacárceles, como si la falta de oportunidades se solucionara con la prisión. También promete liberar el porte de armas, como en USA. El CNE deberá evaluar si cumple o no los requisitos, por haber abjurado de su nacionalidad colombiana y adoptar la gringa. El pueblo debe ser consciente que sería muy grave contra el país el que un personaje de esta catadura llegara al solio de Bolívar. Cepeda sí tiene legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio, El “tigre” carece de ambas. Y para la democracia es esencial la legitimidad. De lo contrario se caerá en el autoritarismo excluyente y nos veremos dentro de 10 mil muertos.

Luis Bernardo Díaz, Editor Revista Derecho y Realidad

Foto tomada de: El País Cali

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