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La propuesta energética de la USO: entre la transición y la seguridad energética

1 junio, 2026 By Carlos Julio Díaz Lotero Leave a Comment

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La Unión Sindical Obrera (USO) ha manifestado diversos reparos frente a la política energética del gobierno de Gustavo Petro. Esta posición, que no ha sido suficientemente comprendida por muchos sectores, ha generado algunas críticas hacia el sindicato. Por esta razón, se expone a continuación la línea argumentativa de la USO.

A partir del análisis de los comunicados públicos emitidos por la Junta Directiva Nacional de la USO que se encuentran en su página web (www.uso.org.co), presento un resumen de las propuestas centrales en política energética de la organización sindical.

Ejes centrales de la propuesta energética de la USO

  1. Sostenibilidad financiera basada en el negocio tradicional[i]
  • Priorización de inversiones en hidrocarburos: La USO enfatiza que la estabilidad de Ecopetrol depende críticamente de fortalecer su negocio original (exploración y producción de hidrocarburos), dado que este sector representa el 86% de los ingresos totales de la compañía.
  • Factor de recobro mejorado y proyectos YNC: El sindicato defiende que, bajo las actuales circunstancias financieras, se debe incrementar el factor de recobro mejorado en campos maduros. Asimismo, exigen el desarrollo de los Pilotos Experimentales Integrales de Investigación de Yacimientos No Convencionales (YNC) para reponer reservas de alta materialidad.
  1. Defensa de la soberanía energética y la producción nacional[ii]
  • Rechazo a la dependencia y encarecimiento del gas: Frente a los acuerdos de importación de gas para mitigar el desabastecimiento, la USO sostiene que la verdadera salida estructural es la autosuficiencia local. Advierten que depender del gas importado duplica los costos (el gas nacional ronda los US $5 – $8 por MMBTU en el mercado primario frente a los US $10 – $15 por MMBTU del importado), lo cual indexa la inflación, encarece el costo de vida de los hogares e impacta negativamente la productividad industrial.
  • Control estatal sobre la infraestructura clave: Exigen que el Estado, a través de filiales de Ecopetrol (como Cenit y su proyecto en Coveñas), lidere y mantenga la propiedad absoluta de los activos estratégicos de transporte y regasificación, impidiendo que la soberanía nacional quede supeditada a operadores del sector privado o a terceros internacionales.
  1. Una transición energética “justa, gradual y sostenible”[iii]
  • No sacrificar a Ecopetrol: La organización aclara que no se opone a los modelos energéticos sostenibles ni a la diversificación de la matriz (la cual debe incluir fuentes renovables a largo plazo). Sin embargo, rechazan de forma tajante una transición apresurada o sin garantías técnicas que debilite el principal patrimonio público del país.
  • Plan de sustitución de ingresos fiscales: Plantean que cualquier retiro o disminución en el uso de combustibles fósiles requiere, de manera obligatoria, la estructuración previa y clara de un plan de sustitución de ingresos fiscales, asegurando la viabilidad económica del presupuesto nacional y el desarrollo regional.
  1. Protección del trabajo y participación vinculante.
  • Garantía del empleo digno: La transición debe estructurarse protegiendo explícitamente los derechos laborales, la estabilidad del empleo en las regiones petroleras y las condiciones dignas conquistadas colectivamente por los trabajadores de la industria del petróleo y del gas.
  • Participación sindical activa: Se insta al gobierno y a las fuerzas políticas aliadas a abrir mesas de debate amplias y vinculantes donde las decisiones estratégicas de la matriz energética cuenten con la participación directa de los trabajadores y las comunidades, evitando imposiciones burocráticas o puramente comerciales.

La USO sintetiza su postura bajo la premisa de que “la energía más costosa es la que un país no puede producir”. El sindicato hace un llamado constructivo pero firme a las plataformas alternativas y de gobierno para construir una hoja de ruta equilibrada, donde la sostenibilidad ambiental no se traduzca en desindustrialización, pérdida de soberanía o precarización laboral.

En mi opinión, la posición de la USO nos invita a un debate necesario de cara al país para garantizar una transición ordenada que no ponga en riesgo la soberanía energética de la nación. Asimismo, abre la discusión sobre la industrialización que, siendo bandera del gobierno, no logró despegar debido a las limitaciones financieras impuestas por las altas tasas de interés del Banco de la República y el debilitamiento del suministro de energía a un costo competitivo para el sector productivo del país.

Energía: base material de la industrialización y digitalización del país.

Si el próximo gobierno aspira a impulsar un verdadero proceso de reindustrialización, modernización productiva e incorporación masiva de la inteligencia artificial a la economía nacional, deberá revisar con rigor científico y visión estratégica la política energética del país.

La historia económica demuestra que ningún proceso de industrialización exitoso ha sido posible sin acceso a energía abundante, confiable, de alta densidad energética y a costos competitivos. La energía es la base material sobre la cual funcionan la industria, el transporte, las telecomunicaciones, los centros de datos, la inteligencia artificial, la producción agropecuaria moderna y, en general, toda la economía contemporánea.

Las energías renovables como la solar y la eólica constituyen un avance importante y deben continuar expandiéndose. Sin embargo, presentan limitaciones asociadas a su intermitencia y su menor densidad energética —lo que se traduce en una reducción de la productividad de la economía—, así como la necesidad de sistemas de respaldo y las exigencias de almacenamiento energético a gran escala. Por sí solas difícilmente pueden garantizar el crecimiento sostenido de la demanda energética que requerirá una economía más industrializada y digitalizada.

Por ello, Colombia debe abrir un debate serio sobre la expansión de su capacidad energética mediante una combinación equilibrada de fuentes. Esto implica fortalecer la generación hidroeléctrica, desarrollar nuevas capacidades de almacenamiento energético y estudiar de manera responsable la incorporación gradual de energía nuclear de nueva generación, que hoy constituye una de las fuentes de electricidad con menores emisiones de carbono y mayor densidad energética disponibles para la humanidad.

La transición energética es necesaria e inevitable. Sin embargo, debe ser técnicamente viable, económicamente sostenible y socialmente justa. El abandono acelerado de fuentes convencionales sin alternativas suficientemente desarrolladas podría generar riesgos para la seguridad energética, afectar la competitividad industrial y encarecer los costos de producción.

En este contexto, el gas natural puede desempeñar un papel de transición, mientras que los combustibles fósiles continuarán teniendo una importancia estratégica como materia prima para numerosas industrias esenciales. Fertilizantes, medicamentos, productos de limpieza, materiales sintéticos, textiles, empaques, componentes automotrices, telecomunicaciones y miles de bienes de uso cotidiano dependen actualmente de derivados petroquímicos cuya sustitución total aún no es técnicamente viable ni económicamente accesible.

La discusión energética debe alejarse de enfoques exclusivamente ideológicos y sustentarse en criterios científicos, tecnológicos y económicos. La realidad demuestra que el desarrollo sostenible exige combinar seguridad energética, crecimiento económico y protección ambiental.

Asimismo, cualquier transformación profunda del sector energético requiere concertación social. Los trabajadores y sus organizaciones sindicales deben participar activamente en el diseño de una transición justa que proteja el empleo, promueva la reconversión laboral y garantice nuevas oportunidades productivas en los territorios afectados.

Una transición energética ordenada, gradual y consensuada puede convertirse en una oportunidad histórica para fortalecer la soberanía energética, impulsar la reindustrialización y mejorar la competitividad del país. Una transición mal planificada podría, por el contrario, generar tensiones económicas y sociales que terminen debilitando los objetivos de desarrollo nacional que se buscan alcanzar.

La mayoría de los estudios internacionales no plantean una elección entre renovables o nuclear, sino una combinación de ambas. Países como China, Francia y Corea del Sur están expandiendo simultáneamente renovables, combustibles fósiles, nuclear, redes eléctricas inteligentes y sistemas de almacenamiento. La discusión moderna ya no es “qué fuente reemplaza a cuál”, sino cómo construir una matriz energética diversificada, resiliente y capaz de sostener el desarrollo económico de largo plazo.

Matriz energética de China y su apuesta por la fusión nuclear

Como el presidente Petro ha puesto de ejemplo a China como un modelo a seguir en transición energética, es bueno mirar integralmente la matriz energética de China y no solo los avances en renovables solar y eólica. China todavía construye termoeléctricas a base de carbón y adicional avanza en energía nuclear.

China está ejecutando el mayor despliegue de infraestructura energética y de generación eléctrica limpia de la historia de la humanidad. Su matriz energética combina una expansión sin precedentes de fuentes renovables con el mantenimiento estratégico del carbón para garantizar la estabilidad de la red.

La hidroeléctrica suma 436 GW y su crecimiento se mantiene vigente, proyectando incluso la construcción de una planta hidroeléctrica de mayor envergadura que la de las Tres Gargantas[iv]. En cuanto a energía nuclear, China opera alrededor de 60 reactores y está construyendo actualmente 37 reactores —la cifra más alta del mundo—, además de contar con más de 100 unidades aprobadas, destacando el reactor doméstico de tercera generación Hualong One y el pequeño reactor modular Linglong One.

Paralelamente, el carbón sigue representando más del 50% de la generación eléctrica base, y China continúa añadiendo aproximadamente 65 GW de nueva capacidad térmica para actuar como respaldo ante la intermitencia de la solar y la eólica. Más allá de la fisión, China ha invertido fuertemente en investigación de energía de fusión nuclear. Es socio activo del proyecto internacional ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor) y desarrolla su propio experimento, el EAST (Experimental Advanced Superconducting Tokamak), que ha logrado récords mundiales de plasma a altas temperaturas durante varios minutos, con el objetivo de tener un reactor de fusión experimental funcional hacia 2035 y una potencial comercialización para mediados de siglo.

______________________

[i] https://www.uso.org.co/2026/03/11/comunicado-publico-la-seguridad-y-la-soberania-energetica-del-pais-deben-hacer-parte-de-la-agenda-politica/

[ii] https://www.uso.org.co/2026/02/03/boletin-soberania-energetica-en-juego-ecopetrol-y-el-acuerdo-con-frontera-energy-para-importar-gas-en-2026/

[iii] https://www.uso.org.co/2026/04/28/uso-fija-posicion-frente-a-la-cumbre-de-transicion-energetica-en-santa-marta-no-a-una-transicion-que-sacrifique-a-ecopetrol/

[iv] https://en.yenisafak.com/turkiye/china-begins-

construction-of-worlds-largest-hydropower-station-in-tibet-3705146

Carlos Julio Diaz Lotero

Foto tomada de: Unión Sindical Obrera (USO) Colombia

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