• Desde el sur
  • Sur global
  • El sur posible
  • Archivo Revista Sur
  • Video
  • ESPECIAL SOBRE BOGOTÁ
  • SUR COOPERANDO

Corporación Latinoamericana Sur

  • INICIO
  • NOSOTROS
    • Quienes somos
    • Qué hacemos
    • Nuestro Equipo
  • TEMÁTICAS
    • Participación y cultura política
    • Paz, Desarrollo Social y Postconflicto
    • Jovenes
    • Victimas
    • Salud
    • Derechos humanos
    • Democracia y ciudadania
    • Ciudades Equitativas – Territorios Equitativos
  • Publicaciones
  • Contáctenos

La izquierda avanza en votación, pero regresa a la oposición

22 junio, 2026 By Ricardo Garcia Duarte Leave a Comment

PDF
Imprimir
Conforme tuvimos oportunidad de preverlo, se presentó una competencia reñida en la segunda vuelta presidencial, mucho más de lo que pudimos calcular. Apenas el 1% de diferencia, o un poco menos; es lo que arroja el resultado entre el ganador y el segundo en la liza. Hubo 12 millones 950 mil votos para el outsider de ultra-derecha, Abelardo de la Espriella; y 12 millones 700 mil para Iván Cepeda, el senador izquierdista, defensor de las víctimas en el conflicto armado. Sólo 250 mil votos de ventaja en un universo de 25 millones de electores, nada o casi nada; una disparidad pequeña no más; en todo caso, es una separación que deja como dominante en el orden político el eje “derecha/izquierda”, sustituto del ante-diluviano choque entre liberales y conservadores; este último, un régimen bipartidista, tan enraizado en el mundo de las identidades políticas, que nunca permitió la entrada efectiva del siglo XX, con sus partidos socialistas, un fenómeno propio de la industrialización, según las dicotomías partidistas en consonancia con las transformaciones sociales, formuladas por el perspicaz Stein Rokkan.

Neo-bipartidismo, participación y polarización

El nuevo bipartidismo, por supuesto más ideológico que orgánico, copa en las presidenciales el 95% de los votantes; es algo que prueba su carácter universal, casi invasivo, sobre las otras posibles identidades; estas últimas más parceladas, sean ellas religiosas, partidistas o faccionales.

Se trata de un neo-bipartidismo supremamente equilibrado en lo que se refiere a la correlación de fuerzas entre los dos campos, el de la derecha y el de la izquierda; el primero con una fuerza electoral del 48%; con 47% el segundo. Al contrario, en lo referente a sus identidades ideológicas, experimentan un gran distanciamiento entre ellos, casi un fiero enfrentamiento; por lo que su relación mutua está caracterizada, más bien, por la polarización. Dicho de otro modo: ha emergido un sistema “bipartidista”, dado el número de constelaciones que compiten efectivamente. Que, en primer término, es equilibrado por el nivel de las fuerzas en que se apoyan. Y que, en segundo término, es polarizador por las distancias ideológicas, culturales y aspiracionales.

Es una bipolarización, “derecha/izquierda”, que por cierto coincide plenamente con una dinámica nueva, muy positiva, la de una participación electoral en ascenso, algo que sobreviene en un país que, a la inversa, ha sido invenciblemente abstencionista.  Participación y abstención son los dos polos opuestos. Durante 60 años la participación ciudadana permanecía estancada en el 50%; incluso, en no pocas ocasiones, exhibía una tendencia a la baja; de modo que los electores no dejaban de dar muestras de una “pereza política” irreductible, por más que estuvieran en frente de grandes y graves problemas propios de la coyuntura.

Sorprendentemente, en la primera vuelta de este 2026, con una polarización anticipada (débil presencia del “centro”), la abstención disminuyó hasta situarse en el 43%. Pero lo insólito acaba de suceder en la segunda vuelta, en la que la participación escaló al 63%, un récord; un comportamiento nunca visto en el pasado; no al menos desde 1958. Es una auténtica performance que por otra parte viene aparejada con la polarización ideológica, con esa bifurcación de opciones en torno al poder, expresión del pluralismo; sin duda, un pluralismo de contradicciones intensas.

Equilibrio y alternabilidad

Si por un lado la polarización aleja la abstención y empuja a los electores a las urnas; por el otro, el equilibrio de fuerzas, el emparejamiento de posibilidades, ese enfrentamiento “de poder a poder”, abre las probabilidades para que sobrevenga la alternancia en el manejo del gobierno.

Abierto el juego “gobierno/oposición”, la correlación de fuerzas interviene como un factor decisivo para que el pluralismo y la competencia se traduzcan en la rotación potencial, para que la oposición pueda convertirse en gobierno y viceversa, una realidad que produciría el efecto de un “bipartidismo perfecto”, algo parecido a lo que por mucho tiempo ocurrió en EEUU e incluso en Inglaterra durante ciertos períodos.

Aunque en Colombia no hay dos partidos con fuerzas equivalentes, existen en cambio dos constelaciones ideológicas que están en proceso de emparejarse, dentro de la dinámica misma que impone el llamado balotage o segunda vuelta.

Así suceden las cosas, por la existencia de electores independientes, por la formación de una franja flotante que, en caso de que gire hacia la izquierda, ayuda a que se igualen las cargas en la pelea con la derecha. Todo ello en la segunda vuelta. En ésta opera una fuerza centrípeta, invisible pero eficaz, de modo que los sectores intermedios y flotantes no tienden a salirse del sistema de competencia, aunque algunos lo hacen, sino a concentrarse en las opciones de poder. Dicho sea de paso: Cepeda incrementó su votación, entre la primera y la segunda vuelta, en tres millones de votos, sin duda por ese efecto de atracción centrípeta.

El duelo se vuelve más cerrado, sobreviene un equilibrio en el bipartidismo de nuevo tipo. Con lo cual se hace por cierto más imprevisible el resultado. Mientras tanto, la alternancia -el cambio de color ideológico en el gobierno- deviene más probable. En el hecho de que se produzca esa eventualidad intervienen los liderazgos atractivos, los candidatos y su credibilidad, mercantilizada o no. Además, cae como una lluvia ácida, el desgaste del gobierno. Por cierto, es un factor que pudo haber intervenido en la elección que acaba de pasar, adobado con un anti-petrismo visceral, hábilmente encarnado por el candidato “ultra”.

La alternación y los retos de la izquierda

En las circunstancias presentes los resultados de la segunda vuelta obligan a la rotación en el poder, una alternancia que instala en el gobierno a la derecha, particularmente a su ala más radical. Lo hace con un presidente, encarnación del revanchismo, aunque a última hora ha dicho que “no habrá vencedores ni vencidos”, en contradicción con su amenaza horrorosa de “destripar a la izquierda”.

Ha anunciado además que tiene toda la voluntad para tomar medidas trascendentales mediante decretos, desde el 8 de agosto; pero olvida que no es un Trump con las mayorías republicanas a sus pies en el Congreso. Por manera que, huérfano de una bancada propia, estará abocado a resolver una alternativa minada de obstáculos; a saber: o bien insiste en su “anti-política”, en el camino de una supuesta “extrema- coherencia”; y de esa manera corre el riesgo de aislarse; o transa con los partidos; y entonces queda prisionero de la inercia partidocrática y del clientelismo tradicional. Por lo demás, no debemos olvidar que en el mundo parlamentario continúa el imperio de los partidos tradicionales.

A su turno, la izquierda queda obligada a ejercer la oposición, quizá prematuramente, pues apenas concluía su primer mandato, cuando todavía percibía detrás suyo las esperanzas de la mitad de la ciudadanía, un aliento que sin embargo no le alcanzó, aunque por muy poco.

Con todo, cuenta entre sus recursos con un recién estrenado liderazgo, sereno pero firme, y que pareció debutar el último día, la noche de la honrosa derrota, lleno de frescura y de destino. Cuenta también con una importante minoría parlamentaria. Finalmente, tiene el respaldo de una votación popular de gran peso: la mitad de la ciudadanía activa políticamente.

Son recursos con los que acompañará el propósito de resistir cualquier desafuero antidemocrático por parte del gobierno o de sus adherentes extremistas. Enfrentará así mismo, el reto de reelaborar su agenda de propósitos alternativos al tiempo que reactiva su disposición para los grandes acuerdos; son consensos que siempre hay que buscar, en función de las transformaciones reales. Sobre todo, tendrá que reconfigurarse como un agente político, poseído por el amor a la verdad y por el apego a la “virtud”, esa incorporación de la ética a la órbita de lo público, según lo defendía Maquiavelo en su versión más republicana, la que le permitía revelarse como un enemigo acérrimo de la corrupción en el Estado.

Ricardo García Duarte

Foto tomada de: Pares

FacebookTweetLikeShareLinkedInEmail

Filed Under: Revista Sur, RS Desde el sur

Deja un comentario Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sur Global

Hay que poner fin al «Gran Israel» para lograr la paz

22 junio, 2026 By Jeffrey D. Sachs & Sybil Fares Leave a Comment

Irán planta a Trump y rompe el diálogo tras los nuevos bombardeos de Israel en el Líbano

22 junio, 2026 By Andrés Tudares Leave a Comment

El futuro socialista se está escribiendo en Nueva York

22 junio, 2026 By Branko Marcetic Leave a Comment

El Sur posible

Ideas verdes

3 abril, 2019 By Carolina Corcho 2 Comments

Suscribirse a la Revista Sur

VIDEO RECOMENDADO

Fue archivado el proyecto de Ley 010 de Reforma a la Salud

https://www.sur.org.co/wp-content/uploads/2021/05/VID-20210519-WA0024.mp4

Dra. Carolina Corcho Mejía, Presidenta Corporación Latinoamericana Sur, Vicepresidenta Federación Médica Colombiana

TEMÁTICAS

  • Participación y cultura política
  • Paz, Desarrollo Social y Postconflicto
  • Jovenes
  • Victimas
  • Salud
  • Derechos humanos
  • Democracia y ciudadania
  • Ciudades Equitativas – Territorios Equitativos
  • Publicaciones

Ultimos articulos

  • La victoria electoral de la extrema derecha en Colombia
  • La izquierda avanza en votación, pero regresa a la oposición
  • El discurso del presidente electo Abelardo de la Espriella y el nacimiento de una nueva cultura política de derechas
  • La guerra por el relato y por el futuro
  • El Gobierno que viene: ¿un salto al pasado para las mujeres en Colombia?

Etiquetas

Acuerdo Agro Amnistia Brasil Cambio Climatico Campo Catalunya Ciencia y Tecnología Conflicto Colombia Corrupción crisis capitalismo Democracia Derechos Humanos Economía Ecuador Educación Elecciones Colombia ELN España Fast Track Iglesia Justicia Justicia de paz Medio ambiente Mineria Negociación Neoliberalismo Papa Participación Paz PND Pobreza Politica Politica EEUU protesta social reforma Reforma tributaria religión Renegociación revolucion salud Terrorismo Trump Venezuela Victimas

Apoyo SUR

Buscar

Director: Pedro Santana

 

 

 

Copyright © 2026 Todos los derechos reservados - Corporación Latinoamericana Sur ·