La visita del presidente Donald Trump a Pekín esta semana evidenció el desgaste estratégico de Washington en Asia, incapaz de sostener el amparo a Taiwán y empujado de nuevo a mentir sobre la guerra de Irán, y reafirmó el fortalecimiento de China frente a Estados Unidos. Ahora, el inminente viaje también al gigante asiático de Vladímir Putin, líder de la otra gran superpotencia mundial, Rusia, lanza un claro desafío al hegemonismo de EEUU en Eurasia y subraya que la llegada de Trump al poder en 2025 trajo, efectivamente, un cambio de paradigma en el panorama internacional, pero en detrimento del unilateralismo estadounidense y aupando a China en el podio de la influencia global.
El presidente chino, Xi Jinping, pudo recibir el jueves pasado a Trump con todos los oropeles que merecía la primera visita de un jefe de la Casa Blanca en casi una década. El anterior fue también Trump en 2017, durante su primer mandato, lo que indica de dónde viene el interés en estas cumbres. Y como entonces, esta vez hubo intercambio de halagos y parabienes, especialmente por parte del presidente estadounidense. Cambios sustanciales en la relación bilateral no se acordaron muchos realmente.
El canal de análisis estadounidense Axios citó a fuentes de la Casa Blanca para señalar que el único resultado sólido del viaje de Trump a Pekín fue la “alarma” de que China atacará Taiwán antes de cinco años. Una muestra más de la citada visión militarista de EEUU sobre las relaciones con sus aliados y más aún con sus contrincantes.
Irán tiene todas las bazas de nuevos ataques
Sobre Irán, Trump afirmó que las posturas de los dos países están muy cercanas. Nada más lejos de la realidad. China reclama a Irán que abra el estrecho de Ormuz y deje en paz a los países árabes del Golfo Pérsico, de los que también Pekín obtiene petróleo, pero la distancia con la estrategia de EEUU es abismal. China también reclama que EEUU levante su propio bloqueo sobre el que es un aliado clave de Pekín en Oriente Medio y que garantice que no va a atacar de nuevo a Irán.
Esto no parece que vaya a ser así. Esta semana, Israel, colaborador e incitador de la guerra contra Irán, reiteró que solo espera el visto bueno de Trump para reanudar sus ataques al país persa, ahora detenidos por la endeble tregua firmada el 8 de abril. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, señaló, mientras Trump se encontraba en China y trataba de suavizar el tema iraní, que la misión de su Ejército “no ha terminado” aún. “Estamos preparados para la posibilidad de que pronto necesitemos actuar para garantizar el logro de estos objetivos”, añadió ominoso.
Un alto funcionario israelí, citado por Channel 12, agregó al respecto que Israel se prepara para reanudar la guerra contra Irán, como había apuntado Katz, y el Gobierno de Netanyahu simplemente está esperando las indicaciones de Trump. “Nos estamos preparando para días o semanas de combates y esperamos la decisión final de Trump”, apuntó el funcionario citado también por el diario israelí Times of Israel.
Trump se encuentra acorralado en su estrategia con Irán, incapaz de doblegar al régimen de los ayatolás, presionado por Israel para finiquitar a la república islámica y reclamado por la comunidad internacional (también por China) para que firme una paz definitiva. Y todo parece apuntar a que el presidente estadounidense hará de nuevo caso a las presiones de su buen amigo israelí, el primer ministro Benjamín Netanyahu, quizá dejando que el peso de la reanudación de la guerra lo asuma Israel.
Este domingo, Netanyahu fue tajante: “Estamos preparados para cualquier escenario”. Acerca de la guerra en el Líbano, Netanyahu evidenció que la tregua vigente, que acaba de ampliarse, de facto es papel mojado: Israel está “conquistando y despejando” terreno en suelo libanés, mientras “defiende” a los pueblos israelíes próximos a la frontera con ataques a las milicias de Hezbolá, justificó el líder hebreo.
Irán, arriba de la agenda sino-rusa
En esta parte de la ecuación aparece Rusia. Putin y Xi Jinping abordarán la crisis energética y de seguridad que ha provocado Trump en la visita que el presidente ruso hará a China los próximos 19 y 20 de mayo. También estará arriba en la agenda entre Xi y Putin la guerra de Ucrania, convertida en un pantano sin salida para rusos, ucranianos, europeos y también para los estadounidenses, que, si bien oficialmente no entregan ya armas a Kiev, sí que las venden a sus aliados de la OTAN que suministran ese armamento a los ucranianos. Y el Pentágono sigue entregando inteligencia militar a Ucrania, de la misma forma que ahora lo hacen también los rusos a los iraníes.
En esta macabra maraña bélica, Xi Jinping quiere mostrarse como el único gobernante sensato, aunque las razones de China no sean eminentemente humanitarias. Ambas guerras, en Irán y Ucrania, son sendos hándicaps para el expansionismo comercial e industrial de China en un momento delicado para su economía, de ahí la celeridad para recomponer el caos causado por otros.
La preocupación de China y Rusia por el rumbo que está tomando la crisis de Irán es evidente y amerita precisamente este encuentro. Si la guerra de Ucrania ha quedado convertida en un sangriento conflicto postsoviético, con un frente bélico estancado y sin visos de evolución a corto plazo dada la incapacidad de los contendientes para imponerse, la crisis iraní se expande cada vez más, implicando ya a casi todos los países del Golfo y a otros miembros de la comunidad internacional.
Reforzar la alianza estratégica entre Pekín y Moscú
La visita de Putin a Pekín tiene, además, facetas ausentes en el viaje de Trump de estos días atrás. Coincide con el 25 aniversario del tratado de buena vecindad, amistad y cooperación sino-ruso firmado en 2001 y renovado en 2021. En 2026 también se cumplen treinta años desde el establecimiento de la asociación estratégica entre Moscú y Pekín. Se desconoce el carácter de los documentos bilaterales que firmarán Putin y Xi, pero es evidente que esta cumbre estará desprovista de las aristas que ha tenido la celebrada por el líder chino y Trump, aunque solo sea por la cuestión taiwanesa.
Los intercambios económicos entre los dos países se dispararon en los últimos cuatro años, desde que la invasión de Ucrania desencadenara una ofensiva occidental de sanciones a Moscú. Esta presión llevó al Kremlin a ofrecer el crudo y gas rusos a China al mejor de los precios, situación que ahora, en medio de la guerra contra Irán, con la reducción del volumen crudo que llegaba del Golfo Pérsico a las empresas chinas, ha ayudado a Pekín a esquivar el impacto de la crisis con mejores medios que algunos de sus vecinos asiáticos, como Corea del Sur o Japón.
En este periodo de cuatro años, por ejemplo, el número de empresas con participación china en Rusia se multiplicó por diez, de 1.434 a 14.798, esto es, el 22,3% de todas las compañías con participación extranjera. Es decir, el asedio de Europa y EEUU, durante la Administración Joe Biden, sobre Rusia por la guerra de Ucrania simplemente arrojó a Moscú en los brazos de Pekín. Una circunstancia que ha reforzado la estrategia multilateral de Xi Jinping. Que más del 95% de las transacciones económicas entre ambos países (más de 200.000 millones de euros anuales) sean en rublos y yuanes dice mucho del horizonte que buscan, mientras refuerzan su blindaje ante sanciones financieras occidentales.
Trump sabe perfectamente que los halagos que se prodigó con Xi en Pekín solo maquillan una relación entre EEUU y China marcada por la rivalidad comercial y militar, y con Taiwán como obstáculo casi insalvable. Rusia y China, aún con sus tiras y aflojas, están más cerca que nunca de forjar una auténtica alianza militar que vaya más allá de las palabras y los documentos, en unos momentos difíciles para la cohesión de seguridad occidental, tras los innumerables embates de Trump a sus aliados europeos de la OTAN y su menoscabo a la solidez geopolítica de esta asociación.
Juan Antonio Sanz, Analista especializado en temas internacionales.
Fuente: https://www.publico.es/internacional/inminente-visita-putin-china-viaje-trump-apuntala-exito-estrategia-globalizadora-xi-jinping.html
Foto tomada de: https://www.publico.es/internacional/inminente-visita-putin-china-viaje-trump-apuntala-exito-estrategia-globalizadora-xi-jinping.html

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