La pobreza monetaria baja a un ritmo lento, y las brechas persisten
La línea de pobreza es de $482.041 mensuales por persona. Por debajo de este monto la persona es pobre.
El número de personas pobres ha bajado considerablemente después del pico de 21 millones al que llegó en la pandemia. De acuerdo en con el dato que acaba de publicar el Dane, en el 2025 había 14,4 millones de pobres. En el 2024 la cifra era de 16,2 millones, muy similar a la del 2014, que fue de 16,4 millones. En 11 años el número de pobres apenas se ha reducido en 2 millones. No hay razón, entonces, para ser demasiado optimista.
Las brechas persisten y son significativas. A nivel nacional la incidencia es de 28%, pero en Quibdó es de 61,7%, en Manizales 13,2% y en Bogotá 17,8%. Claramente, entre las ciudades del país no hay convergencia. De manera general, podría afirmarse que hay convergencia regional cuando las condiciones de vida (ampliación del espacio de capacidades) se van acercando. Hoy son muy disímiles.
En medio de la pobreza no es posible el ejercicio de la libertad porque la persona no puede llevar el tipo de vida que considera valioso.
La pobreza extrema persiste
Se dice que una persona está en pobreza extrema cuando su ingreso no le alcanza para adquirir la canasta de alimentos básicos, estimada en $236.580 mensuales. Estos individuos viven en condiciones muy difíciles, están en el límite del hambre y la desnutrición.

Los logros en pobreza extrema son decepcionantes. Aunque se observa una reducción con respecto al nivel alcanzado durante la pandemia, pasando de 8,4 millones a 4,9 millones, la situación actual es peor que la observada en el 2017 cuando había 4,7 millones de personas en pobreza extrema.
La lucha contra la pobreza extrema ha sido un fracaso. Y, de nuevo, las diferencias entre ciudades son notorias. En el agregado nacional la incidencia es de 9,6%, en las ciudades es de 6,9%, pero en la zona rural es de 19,1%. Mientras que en Manizales el porcentaje apenas es de 2,5%, en Quibdó es de 32,5%, así que la tercera parte de la población vive en condiciones de pobreza extrema.
Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se aprobó para el 2030 la meta de eliminar la pobreza extrema en todas sus formas. Este ideal es posible. La fecha límite coincide con la que mencionó Keynes en 1930 en la carta que le escribe a sus nietos. Allí imaginaba cómo sería la sociedad en 100 años. Es decir, dentro de 3 años, en el 2030. En ese momento, decía, todas las personas tendrán resueltas sus necesidades básicas. La humanidad se encontrará libre de las preocupaciones materiales esenciales. Y, entonces,
“…por primera vez desde la creación, el hombre se enfrentará con su problema real, su problema permanente – cómo usar su libertad respecto de las preocupaciones económicas, cómo ocupar su ocio, que la ciencia y el interés compuesto habrán ganado para él, para vivir sabia y agradablemente y bien”[1].
En lugar de pasar el día buscando la manera de resolver las necesidades urgentes, como la alimentación, la vivienda o la salud, el individuo tendrá el tiempo disponible para “usar su libertad”, y disfrutar de aquellos bienes que le proporcionen una vida agradable. Es el sueño de la libertad real.
Claramente, para Keynes el crecimiento económico no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar una sociedad más próspera y feliz. Este principio continúa vigente y quedó consignado en el ODS.
La lucha contra la pobreza tiene que ser conjunta
Estos días se ha presentado una discusión entre el gobierno nacional y algunos alcaldes, porque cada uno quiere llevarse los méritos por la disminución del número de pobres observada el último año. Esta polémica no es pertinente por dos razones. Primera, porque los niveles de pobreza están lejos de ser óptimos. Y, segunda, porque, sin duda, las políticas urbanas tienen una clara incidencia en la reducción de la pobreza, pero los logros serían mucho mayores si hubiera coordinación entre las políticas sociales de la Nación y de las ciudades. Esta articulación no existe.
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[1] KEYNES John Maynard., 1930. “Economic Possibilities for our Grandchildren”, en KEYNES John Maynard., 1931. Essays in Persuasion, Harcourt Brace, New York, 1932, pp. 358-373.
Jorge Iván González
Foto tomada de: Radio Nacional de Colombia

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