ara la Casa Blanca hay un riesgo real que teme más que la eventual ruptura por Irán de un armisticio. Se trata del chantaje que está planteando al proceso de paz el mayor aliado estadounidense en Oriente Medio, Israel, cuya estrategia en la región está marcada únicamente por sus propios intereses, coincidan o no con los de Washington. Para el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no puede haber paz si antes no ha caído el régimen de los ayatolás y si Israel no ha cumplido todas sus ambiciones territoriales en el Líbano.
El objetivo israelí no es solo Hezbolá
Son más de 3.700 los libaneses muertos en esta nueva guerra buscada por Israel, que ya no oculta que sus intereses en el Líbano incluyen la ocupación de hasta una quinta parte del país como “zona de protección” susceptible de ser ocupada por colonos judíos en el futuro, como ya se hizo con los Altos del Golán sirios, por ejemplo.
Los aliados ultraderechistas de Netanyahu respaldan esta ampliación de territorio como parte de la construcción del Gran Israel. Este domingo, cuando se dirimía la firma del memorando de paz entre EEUU e Irán para detener la guerra, dos de los ministros ultranacionalistas israelíes, el de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el de Seguridad Nacional, Itomar Ben Gvir, clamaban por una ofensiva generalizada sobre Líbano.
Smotrich, que además de ministro es un colono ilegal en Cisjordania, el otro territorio palestino ocupado por Israel, reclamó que se expulse a toda la población libanesa de los barrios meridionales de Beirut, donde viven militantes de Hezbolá, pero también decenas de miles de personas del mismo credo chií.
La guerra de Israel en Líbano no es contra las autoridades libanesas, que apenas tienen la capacidad militar para detener invasión alguna e incluso simpatizan con Tel Aviv, aunque el ejército judío mate a sus soldados y a los de la ONU allí desplegados. La campaña militar de Israel en Líbano es oficialmente contra las fuerzas paramilitares de Hezbolá, el “Partido de Dios”, un grupo de decenas de miles de milicianos de credo chií que ante todo quieren la independencia de su país y no su sumisión al régimen sionista. Hezbolá controla buena parte del poder político en el Líbano y se declara enemigo jurado de Israel. El ejército israelí ha utilizado desde los años ochenta del siglo pasado, cuando apareció Hezbolá tras la invasión del Líbano de 1982, el pretexto de aplastar a esta agrupación para lanzar sus campañas destinadas a debilitar cada vez más al país vecino.
Un pacto en la cuerda floja
Esta vez, a nadie se le escapa ya que la intención final no sea tanto desarmar a Hezbolá, tarea ímproba salvo que se ocupe todo Líbano, como hacerse con una considerable parte de este país para crear una barrera infranqueable a los chiíes, reforzada con colonos judíos armados y protegidos por el ejército israelí, como ocurre en Cisjordania y pronto podría suceder en Gaza.
Por eso en todo el sur del Líbano ya ocupado el ejército hebreo está reduciendo a escombros decenas de localidades, desde aldeas a pequeñas ciudades, para crear esa zona de protección. Y mientras no acaben su tarea, no servirá de nada un acuerdo de paz entre EEUU e Irán en el que Teherán reclame el fin de la contienda en el Líbano. Los israelíes han llegado a Líbano para quedarse y no cejarán ante las presiones de Trump ni ante el que consideran un espejismo de paz con Irán. Está en juego el propio futuro político de Netanyahu, ahora respaldado por los extremistas de su partido y de los otros grupos ultras en el Gobierno.
El ministro Smotrich reclamó a Netanyahu este domingo en la red social X la evacuación forzosa del barrio beirutí de Dahye y el derribo de todos sus edificios. Smotrich se hacía eco de los ataques de Hizbulá con cohetes contra territorio israelí que, aunque no causaron daños ni heridos, eran el mejor pretexto. Ataques no sin motivo: el sábado, el ejército judío atacó y destruyó 70 infraestructuras en 24 horas en el sur del Líbano, supuestamente vinculadas a Hezbolá.
Hasta la oposición israelí reniega del pacto Irán-EEUU
Ni siquiera la oposición a Netanyahu contempla con satisfacción la paz negociada entre EEUU e Irán. En la noche del sábado, el líder opositor Yair Lapid afirmó que tal acuerdo “no logra ninguno de los objetivos bélicos de Israel: el régimen [iraní] sobrevive, el programa de misiles persiste e Irán puede reconstruir su programa nuclear”, afirmó Lapid, quien calificó como “un fracaso absoluto para Netanyahu” esa estrategia.
Hora de terminar la guerra… pese a Israel
Los políticos israelíes son, en este sentido, muy dados a protestar cuando otros no les hacen el trabajo sucio y por eso ahora acusan casi todos a Netanyahu de plegarse ante Trump, cuando en realidad fue aquel quien arrastró al líder republicano a esta guerra.
Para dejar claro este desacuerdo, desde primera hora del domingo y mientras se negociaba contrarreloj el memorando de paz entre EEUU e Irán, bombarderos israelíes martillearon el suburbio chií de Dahiye, en Beirut. Hace una semana, cuando también estaba cercano el acuerdo, Israel hizo lo mismo, solo que entonces Irán y sus aliados hutíes del Yemen respondieron con misiles contra territorio israelí.
La rabia de Israel ha sido patente este fin de semana. Tanto como las prisas de Trump para conseguir un principio de acuerdo con Irán antes de que el 4 de julio EEUU celebre el 250 aniversario de su declaración de independencia en 1776. El mayor peligro es que el memorando de paz sea dinamitado más tarde o más temprano por Netanyahu. Y Trump sabe que, suceda lo que suceda, los lobbies judíos en el Congreso y en la Casa Blanca obligarán al presidente a estar junto a Israel.
Juan Antonio Sanz
Fuente: https://www.publico.es/internacional/asia/israel-mayor-peligro-paz-eeuu-e-iran-desafiar-acuerdo-cumpla-intereses.html
Foto tomada de: https://www.publico.es/internacional/asia/israel-mayor-peligro-paz-eeuu-e-iran-desafiar-acuerdo-cumpla-intereses.html

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