El dominio del capitalismo en Colombia es apabullante. Como dice Warren Buffet hay lucha de clases y la van ganando los capitalistas. Por goleada. En materia política e ideológica se ha consolidado la idea de que los dos grandes extremos políticos son la izquierda encarnada principalmente en el Pacto Histórico, y en las figuras de Gustavo Petro e Iván Cepeda, y la derecha encarnada principalmente por el Centro Democrático y en la figura de Álvaro Uribe y ahora de Abelardo de la Espriella.
Estos son los extremos del espectro político en Colombia. Pero resulta que el candidato de la izquierda hace expresa profesión de fe en el capitalismo, reitera una y otra vez que su propósito no es suprimirlo y destaca además que a las 1.000 empresas más grandes del país les ha ido muy bien durante el gobierno de Petro porque han obtenido enormes ganancias. En cuanto a la defensa del capitalismo hay coincidencia entre Cepeda y de la Espriella. Se distancian en que el primero defiende los intereses de los trabajadores de menores ingresos y el segundo a los grandes capitalistas.
Es un triunfo ideológico y político extraordinario del capitalismo. La interpretación de la sociedad y la formulación de políticas se enmarca dentro de los límites de la sociedad capitalista, no hay cabida, ni siquiera en los análisis, las expectativas y las ilusiones para una sociedad diferente, no capitalista.
Obviamente hay un conflicto enorme entre estos partidos, pero no es el conflicto de fondo entre capitalismo y comunismo, aunque en la lucha ideológica se caracteriza por parte de la derecha a Cepeda como comunista.
Otro triunfo importante es lograr que una parte grande de trabajadores asalariados y por cuenta propia, incluidos aquellos en niveles de vulnerabilidad, pobreza y miseria, no vote, o que lo haga por los partidos de la derecha que representan básicamente los intereses de los capitalistas de todos los tamaños, sectores y funciones.
Desafortunadamente no hay estudios (o por lo menos yo no los conozco) sobre la participación electoral y las opciones políticas por clases sociales, no solamente en la concepción meramente cuantitativa del DANE sino en el enfoque estructural de las clases según el lugar ocupado en la estructura productiva. Según el DANE en Colombia en abril de 2026 había 13,3 millones de asalariados[1] y cerca de 10 millones de trabajadores por cuenta propia y apenas 609 mil patrones. Son 23 millones de trabajadores; a lo cual hay que agregar 2,3 millones de desempleados.
De acuerdo con los ingresos de los hogares el DANE establece (en 2024) que el 31,8% de la población se encuentra en nivel de pobreza y 30,5% en nivel de vulnerabilidad, para un total de 62% de población en pobreza. Si aplicamos este porcentaje al total de trabajadores asalariados y por cuenta propia más los desempleados nos daría un total de cerca de 16 millones de trabajadores de bajos ingresos. Si aplicamos este porcentaje al censo electoral (aproximadamente 41 millones) nos da aproximadamente 25 millones de personas de bajos ingresos. En cualquiera de los dos casos la clase trabajadora de bajos ingresos podría elegir un presidente y un congreso que los representara. Por esto la democracia formal es un riesgo para el dominio político de los capitalistas.
Pero la mitad no vota y de la mitad que vota creo que una parte importante de trabajadores asalariados y por cuenta propia vota por los candidatos favorables a los capitalistas. En las elecciones presidenciales de 2022 ganó el Pacto Histórico liderado por Petro con un pequeño margen de diferencia, pero evidenció que una parte importante de los trabajadores ha asumido una posición de clase.
Sin embargo parecería que las ejecutorias del gobierno del Pacto Histórico entre 2022 y 2026 no han logrado afectar sustancialmente las condiciones de vida de la gran mayoría de los trabajadores. Petro fue alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015, pero en la siguiente elección ganó Enrique Peñalosa de orientación política completamente opuesta, con una diferencia grande con relación al candidato de izquierda. Le ha ido mejor al gobierno del Pacto Histórico en la presidencia nacional por cuanto su candidato Iván Cepeda obtuvo el segundo lugar en la primera vuelta con 41% de los votos y una cifra absoluta de cerca de 10 millones de votantes. Además, tiene opciones de ganar en la segunda vuelta. Esto indica que buena parte de la población trabajadora sintió los beneficios de este gobierno en distintas dimensiones y mantuvo su adhesión al Pacto Histórico.
Creo que uno de los logros destacables del gobierno del Pacto Histórico fue plantear el conflicto entre las clases. Esto fue particularmente evidente (aunque tardío) en el caso de la fijación del salario mínimo vital y en el trámite de la reforma laboral que finalmente fue aprobado ante la perspectiva de la realización de una consulta popular.
El Pacto Histórico debería seguir por este camino y hacer énfasis en las casi tres semanas de la campaña de la segunda vuelta en resultados concretos en favor de los trabajadores asalariados y de cuenta propia de bajos ingresos (pobres y vulnerables). Además de varias reformas y revoluciones, debería ofrecerle cosas muy concretas a los trabajadores: 1) Un salario vital superior, por ejemplo, de $2 millones (sin incluir el subsidio de transporte) a partir del 1 de enero de 2027, con perspectivas de mayor crecimiento; 2) Un ingreso básico universal para todos los pobres y vulnerables, incluyendo a los desempleados, equivalente por lo menos al aumento absoluto del salario mínimo; 3) un incremento en la participación de los salarios en el PIB; 4) incremento en los impuestos a los capitalistas, con énfasis en los más ricos, para financiar el ingreso básico universal y los programas sociales.
Estas metas no son objetivos comunistas. Son simplemente la concreción de los mandatos constitucionales. Se trata de aplicar la Constitución. El mejoramiento de los ingresos salariales y no salariales, así como del empleo, son medidas que benefician a personas de distintas religiones o creencias, de diferentes identidades sexuales, de distintas etnias, etc. Son objetivos transversales que deben servir para encontrar puntos de unidad entre los trabajadores.
El Pacto Histórico ya logró resultados concretos en todas estas dimensiones. Resultados significativos, pero todavía modestos. Se evidenció además que medidas como la fijación del salario mínimo con base en el criterio de salario vital, que implicó el mayor aumento porcentual en la historia, no generó los efectos negativos que todos los críticos del establecimiento vaticinaron en materia de desempleo, informalidad e inflación. El Pacto Histórico debe ofrecer metas concretas más ambiciosas y comprometerse a eliminar la pobreza y la vulnerabilidad según ingresos. Me parece que la confrontación con los partidos que representan a los capitalistas, especialmente a los de derecha y extrema derecha debe enfocarse en estos puntos.
No tiene mucho sentido enfocar la campaña en estas última semanas en demostrar la miseria moral del oponente; esta labor la deberían liderar periodistas y organizaciones sociales. Independientemente de que sea cierto, el hecho es que este tipo de críticas no hace mucha mella y por el contrario tiende a reforzar el apoyo de muchos electores. De la Espriella puede ser una persona inmoral y ruin pero sus comportamientos y actitudes son compartidos por parte de sus votantes; pero aunque no los compartan, de la Espriella representa sus intereses materiales, lo cual prima por encima de otras consideraciones. Esto se observa claramente al ver personajes tan decentes y de buenas maneras como José Manuel Restrepo, fórmula a la vicepresidencia y Luis Guillermo Vélez, columnista habitual de La Silla Vacía entre muchos otros, quien manifiesta su intención de votar por de la Espriella a pesar de sus defectos. De la Espriella podrá ser un miserable, pero es su miserable.
Al mismo tiempo es necesario que la izquierda anti-capitalista, los comunistas, que hacen parte de la coalición del Pacto Histórico, se enfoquen en mostrar que es importante lograr todos los avances mencionados, pero que siempre serán insuficientes mientras que no se suprima la relación asalariada. La consiga de un salario justo debe cambiar por la abolición de la relación asalariada.
___________________
[1] Incluidos asalariados del sector privado, del sector público, servicio doméstico y jornaleros y peones.
Alberto Maldonado Copello
Foto tomada de: Colombia.com

Deja un comentario