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El Niño vuelve a tocar la puerta de Colombia: la ciencia advierte y la política debe escuchar

1 junio, 2026 By Ana María Soleibe Leave a Comment

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Los científicos del mundo están observando con creciente preocupación el comportamiento del océano Pacífico tropical. Luego de varios meses de condiciones neutrales, tras la disipación del fenómeno de La Niña que marcó el final de 2025, las aguas del Pacífico ecuatorial han comenzado a calentarse de manera acelerada. Todo indica que el sistema océano-atmósfera se encuentra en transición hacia un nuevo episodio del fenómeno de El Niño.

Lo que llama la atención de los expertos no es solamente el calentamiento en sí, sino la velocidad con la que está ocurriendo. Durante los primeros meses de 2026 se detectaron temperaturas anormalmente altas en las capas profundas del océano, alcanzando en algunos sectores hasta seis grados centígrados por encima de los valores normales. Este calor almacenado bajo la superficie suele ser una señal temprana de que un evento de El Niño está en formación.

El fenómeno se produce cuando los vientos alisios que normalmente empujan las aguas cálidas hacia Asia se debilitan. Como consecuencia, las aguas cálidas se desplazan hacia las costas de Sudamérica y disminuye el ascenso de aguas frías desde las profundidades del océano. Este cambio altera el equilibrio climático y modifica los patrones de lluvia y temperatura en amplias regiones del planeta.

Los científicos utilizan diferentes sistemas para medir la temperatura del océano y construir pronósticos, todos coinciden en la misma tendencia: el Pacífico tropical está acumulando calor y las condiciones son favorables para el desarrollo de El Niño durante la segunda mitad de 2026.

“La ciencia es clara: El Niño llegará a nuestras puertas en los próximos meses con un 90 % de certeza. El mundo debe tratarlo como la urgente advertencia climática que es. Las condiciones de El Niño avivarán el fuego del calentamiento global. Los impactos serán aún más fuertes, se extenderán aún más y cruzarán fronteras con una velocidad devastadora. La única respuesta eficaz es una acción climática a la altura de la crisis: acabar con la dependencia de los combustibles fósiles, acelerar la transición a las energías renovables, proteger a los más vulnerables y proporcionar sistemas de alerta temprana para todos», declaró el secretario general de la ONU, António Guterres”

Las agencias meteorológicas también han insistido en que expresiones mediáticas como “Súper Niño” o “Niño Godzilla” no tienen valor científico. La intensidad de estos eventos se clasifica con base en mediciones objetivas de la temperatura del océano y de la respuesta de la atmósfera, permitiendo catalogarlos como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes.

Las proyecciones actuales son motivo de atención. Los modelos climáticos internacionales estiman una alta probabilidad de que el fenómeno se consolide durante los próximos meses y existe una posibilidad cercana al 67 % de que alcance una intensidad fuerte o muy fuerte hacia finales de año. Aunque ningún pronóstico es absoluto, la señal observada es suficientemente robusta para justificar medidas preventivas.

Para Colombia, las implicaciones pueden ser significativas. Históricamente, El Niño se ha asociado con aumentos sostenidos de la temperatura y una reducción importante de las lluvias, especialmente en las regiones Andina, Caribe y Pacífica. Los efectos más visibles suelen ser las sequías prolongadas, los incendios forestales, la reducción de caudales en ríos y quebradas y el deterioro de los ecosistemas.

Los registros históricos muestran que las sequías y los incendios asociados a estos eventos han afectado a más de 1,1 millones de personas y han impactado cerca de 181.000 hectáreas de vegetación. Las consecuencias no son solamente ambientales. También afectan la producción agrícola, la disponibilidad de agua para consumo humano, la generación de energía y las condiciones de vida de miles de familias rurales.

La riqueza hídrica colombiana, una de las mayores fortalezas del país, es particularmente sensible a estas fluctuaciones climáticas. Durante los años dominados por El Niño, la disponibilidad de agua superficial puede reducirse hasta en un 58 %, mientras que durante los episodios de La Niña puede aumentar más de un 120 % respecto a los valores promedio. Estas cifras reflejan la enorme dependencia de nuestra economía y de nuestros ecosistemas frente al comportamiento del clima.

Consciente de estos riesgos, el Gobierno Nacional ha activado mecanismos de vigilancia y coordinación institucional. El Ministerio de Ambiente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el Ministerio de Minas y Energía, el Ministerio de Salud y otras entidades han venido desarrollando planes de contingencia para enfrentar un posible período prolongado de sequía. Asimismo, alcaldes y gobernadores tienen la responsabilidad de actualizar sus planes de gestión del riesgo y fortalecer la preparación de acueductos urbanos y rurales.

Es importante recordar que la única autoridad científica encargada de declarar oficialmente la evolución del fenómeno en Colombia es el IDEAM. La coordinación institucional y la confianza en la evidencia científica son fundamentales para evitar la desinformación y garantizar respuestas oportunas.

Este escenario también debería abrir una reflexión. Escuchamos discursos que minimizan el cambio climático o presentan la protección de los ecosistemas como un obstáculo para el desarrollo económico. Sin embargo, cuando escasea el agua, se pierden cosechas y aumentan los incendios forestales, queda claro que la naturaleza no es un asunto secundario: es la base de nuestra economía y de nuestra calidad de vida.

La posible llegada de un nuevo fenómeno de El Niño es una advertencia. Colombia necesita políticas que protejan sus fuentes hídricas, sus bosques y su biodiversidad, y gobernantes capaces de entender que el desarrollo no puede construirse destruyendo los ecosistemas de los que depende la sociedad. Prometer crecimiento ignorando la crisis climática puede ser un discurso atractivo en campaña, pero es una receta para profundizar los problemas que ya estamos viviendo.

__________________

Organización Meteorológica Mundial (OMM). WMO: Prepare for El Niño. Comunicado de prensa, 2 de junio de 2026. World Meteorological Organization (WMO)

Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). Informe de predicción climática a corto, mediano y largo plazo. Bogotá: IDEAM, 2026. Disponible en: Informe de Predicción Climática IDEAM

instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). (2026). Informe de predicción climática a corto, mediano y largo plazo. IDEAM. https://bart.ideam.gov.co/wrfideam/new_modelo/CPT/informe/Informe.pdf

Ana Maria Soleibe Mejia, Bióloga química, Médica, vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana

Foto tomada de: Infobae

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Filed Under: Revista Sur, RS Desde el sur

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