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Cambia el mapa político: claves para el logro de la presidencia por parte de Iván Cepeda

15 junio, 2026 By Alvaro Villarraga Sarmiento Leave a Comment

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La primera vuelta a la Presidencia evidenció un cambio en el mapa político:

Los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial del pasado 31 de mayo revelan una nueva situación entre las fuerzas políticas. La inesperada mayor votación por Abelardo de La Espriella en nombre del movimiento Defensores de la Patria (más de 10 millones de votos, el 43,78%) significa que emerge con fuerza en Colombia la nueva corriente de ultraderecha con rasgos ultra neoliberales, autoritarios y violentos -según sus propias proclamas, propuestas y declaraciones- que llega a desconocer el derecho internacional y el interno. Su proyecto formulado con vaguedad y superficialidad presenta peligrosas propuestas y se inspira en Trump, Bolsonaro, Milei y Bukele. Si bien es un fenómeno ante todo de opinión, encubierto en supuesta “independencia”, desplazó y dejó en condición de marginalidad a Álvaro Uribe, a su partido y a los demás partidos y movimientos de extrema derecha y derecha, quienes respaldaron la candidatura de la uribista Paloma Valencia (consiguiendo solo un millón seiscientos mil votos, el 6.92%)[1].

Por su parte, Iván Cepeda del Pacto Histórico en alianza con otras vertientes de izquierdas y progresistas bajo la denominación Alianza por la Vida, pretendía ganar la primera vuelta e incluso en ella la presidencia, sin lograr estos propósitos. Sin embargo, fue una masiva segunda votación (9 millones y más de 684 mil votos, el 40.98%) que reafirma la consolidación del Pacto Histórico como el partido mayoritario entre estas vertientes, siendo la mayor votación conseguida históricamente por estas vertientes en una primera vuelta presidencial. Y, las opciones de centro proclives al progresismo ante la concentración de la gran mayoría de la votación en las dos alternativas que lideraban las encuestas (84.76%), sufrieron también fuerte debilitamiento: Sergio Fajardo con un millón de votos (el 4.25%) y Claudia López (algo más de 225 mil, el 0.95%). Las demás candidaturas presidenciales quedaron al margen con mínimos respaldos, aunque entre ellas previamente Gilberto Murillo -liberal progresista- y Carlos Caicedo -líder de izquierda-, declararon respaldo a Iván Cepeda.

Así, cambia de forma significativa el panorama político. De una parte, se recompone la derecha al emerger esta nueva vertiente de extrema derecha incluso pro-facista, de Abelardo de la Espriella como su referente al momento, de manera que el grueso de las derechas le ofrecen respaldo para la segunda vuelta presidencial. Su proyecto es de apoyo a la ofensiva abiertamente colonialista de EEUU a través de agresivas acciones económicas, políticas y militares contra otros Estados, naciones y pueblos, así como contra el propio sistema internacional, los tratados y los organismos intergubernamentales construidos durante las décadas recientes. Y, en lo interno como alternativa de gobierno propone un régimen arbitrario con medidas como la persecución violenta contra la izquierda, represión arbitraria a los movimientos sociales, negación de cualquier solución concertada de los conflictos y de la paz, destrucción de la JEP, desconocimiento de la aplicación del Acuerdo de Paz de 2016, judicialización masiva con apoyo en la construcción de diez mega cárceles privadas, anulación de las reformas sociales conseguidas, disminución del Estado en un 40% que significaría desmantelar muchos ministerios e instituciones de atención de derechos, programas y beneficios a la población y el despido masivo de funcionarios, restauración de exenciones y rebajas tributarias al gran capital, retoma de la explotación indiscriminada de hidrocarburos con empleo del fracking, entre otras.

Ahora, como en 2022, el expresidente Álvaro Uribe y su partido “Centro Democrático” revelan que ya no son la opción de gobierno. Luego de esta fuerte derrota electoral su única alternativa fue el apoyo a De La Espriella, quien por estrategia electoral presume ser independiente, mientras cuenta con el expreso apoyo de todo el abanico de partidos y agrupaciones tradicionales y recientes de extrema derecha y de derecha, entre ellos: Centro Democrático, Conservador, La U, Cambio Radical, Salvación Nacional -que se declaró partido abelardista y le coavaló la candidatura-. El Partido Liberal dejó a su militancia libertad de voto, de forma que su director César Gaviria lo apoya, así como lo hacen los partidos y agrupaciones políticas que participaron en la consulta de las derechas del ocho de marzo pasado, existiendo sólo dos excepciones: la Juan Daniel Oviedo quien fue fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, quien aunque ha estado con el uribismo mantiene diferencias con Uribe y declara ahora rechazar las posiciones extremas de De la Espriella. Y, Anibal Gaviria, de la Fuerza de las Regiones, quien siendo del partido Liberal para la segunda vuelta declaró rechazo a la posición de De la Espriella.

Así las cosas, el uribismo profundiza su debilitamiento como fuerza política, aunque Álvaro Uribe aún sea un referente activo de las derechas, pero con pérdida de liderazgo, deserciones en su partido y desgaste ante la progresiva evidencia de sus graves responsabilidades en los desastres económico sociales del modelo neoliberal que aplicó, de su gobernanza autoritaria implicada en masivas violaciones a los derechos humanos y de su actuación -junto con familiares y allegados- en cadenas narco paramilitares comprometidas en graves delitos y desastres humanitarios. Igualmente, los partidos de derecha y extrema derecha con los resultados referidos sufren un claro revés y se evidencian su escasa convocatoria y situaciones críticas, aunque sus principales facciones mantienen poderes en élites gremiales, bancadas parlamentarias y gobernanzas regionales -algunas con alianzas legítimas y en otros casos aliados con sectores y economías ilegales-.

Y, de otra parte, desde las izquierdas y vertientes progresistas se consolida el ahora reconformado como partido Pacto Histórico, principal fuerza política de estas vertientes que recibe el legado de las realizaciones del gobierno del presidente Gustavo Petro que obtiene logros principalmente relacionados con avances en reformas sociales y con políticas y medidas de beneficio a sectores como los trabajadores, campesinos, indígenas, integrantes de la fuerza pública, aprendices del Sena, universidades públicas y mayores adultos. El Pacto Histórico, aunque no consiguió la mayoría en el Congreso, aumentó sus bancadas y se convirtió en la fuerza más numerosa en Senado y Cámara. Además, para la elección de este nuevo Congreso realizó de forma inédita una previa consulta interna para definir el orden de las listas a Senado y Cámara y aplicó en ellas la fórmula de “cremallera”, de alternación entre hombres y mujeres, para garantizar la inclusión de ellas en un 50%.

Hacia la elección presidencial el Pacto Histórico realizó una consulta interna el 26 de octubre de 2025 que ganó Iván Cepeda y posicionó con fuerza a Carolina Corcho. Se dispuso a participar en una consulta interpartidista del progresismo el 8 de marzo pasado, pero el Consejo Nacional Electoral (CNE) de forma arbitraria impidió la participación de su candidato Iván Cepeda. No obstante, Iván Cepeda con fórmula vicepresidencial de Aida Quilcué desarrolló una importante campaña electoral hacia la primera vuelta a la Presidencia, con 155 concentraciones públicas que congregaron aproximadamente un millón de personas en todas las regiones. A pesar del fracaso de la consulta presidencial entre sectores de izquierda y progresistas, se produjeron progresivos acuerdos programáticos y políticos de distintas fuerzas políticas, en perspectiva de conformar lo que inicialmente se llamó un Frente Amplio y finalmente para la primera vuelta se denominó Alianza por la Vida.

El pasado 27 de abril se creó en un encuentro nacional realizado en Bogotá la Alianza por la Vida, presidida por Iván Cepeda y Aida Quilcué, con iniciativa del Pacto Histórico y vinculación de los movimientos políticos En Marcha, Partido Alianza Verde, vertientes del Partido Liberal, organizaciones de izquierda como el Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo (MODEP), Esperanza Democrática (ED), Todos Somos Colombia (TSC), Partido del Trabajo de Colombia (PTC), entre otras. A la vez, se integraron movimientos sociales importantes como los expresados con las centrales obreras, organizaciones campesinas, organizaciones y mingas indígenas, movimientos afros y otras agrupaciones comunales, ambientalistas, feministas, de la diversidad sexual, culturales y juveniles.

Así, de cara a la primera vuelta la candidatura presidencial de Iván Cepeda tras la exitosa campaña de movilización ciudadana, social y territorial, así como con la conformación de la Alianza por la Vida, consiguió la antes referida votación cercana a nueve millones setecientos mil votos. Lo que indica un crecimiento progresivo y acelerado avance de su proyecto, con una propuesta programática clara que enriquece y actualiza la experiencia del presente gobierno de Gustavo Petro y construye un soporte político y social de amplia base popular y democrática. No obstante, aún el Pacto Histórico más allá de su positivo desenvolvimiento referido adolece de falta de consolidación interna, tensiones entre las anteriores agrupaciones políticas que lo conformaron y ha tenido expresiones de descalificación sectaria en su relación con aliados posibles de la izquierda y el centro izquierda o con sectores con quienes se puedan compartir posiciones e iniciativas políticas. Su destacado posicionamiento también llevó a expresiones de triunfalismo a su seno que consideraban posible ganar el gobierno en primera vuelta solo con el Pacto Histórico, su base popular y los aliados más cercanos, sin asumir una revisión crítica más allá de los innegables aportes a la compleja experiencia del actual gobierno, sin tender puentes y lograr acuerdos con más amplios y diversos sectores y sin buscar llegar a la mitad de la ciudadanía que no participa en elecciones.

Claves para el logro de la Presidencia por Iván Cepeda-Aida Quilcué en segunda vuelta:

Este próximo 21 de junio en la segunda vuelta de elección presidencial competirán el candidato de extrema derecha Aberlardo De la Espriella con su fórmula a la vicepresidencia de Juan Manuel Restrepo y el candidato de la convergencia de izquierda y progresista Iván Cepeda con su fórmula vicepresidencial Aida Quilcué. Cualquiera de las dos candidaturas está en la posibilidad de ganar la Presidencia de la República. Por tanto, en el desarrollo de la campaña desde la convergencia de izquierda y progresista liderada por el Pacto Histórico y la Alianza por la Vida se introdujeron una serie de cambios orientados a potenciar esta posibilidad, superar limitaciones y errores advertidos internamente y por el debate público.

Entre tales lineamientos de la campaña de Iván Cepeda han estado el ampliar las alianzas y entendimientos hacia todos los sectores de centro izquierda, de centro e incluso de derecha con posturas democráticas, que pueden dar lugar a acuerdos a distintos niveles, tomando como referentes el programa de gobierno propuesto y la necesidad de la más amplia unidad posible ante la necesidad de enfrentar el peligro para la institucionalidad democrática y el proceso político y social que representa la candidatura de extrema derecha de Abelardo de La Espriella. Llegar de forma directa a la ciudadanía no participante en las elecciones. Ampliar la campaña hacia el conjunto de sectores sociales y vertientes progresistas no sólo de base popular sino de sectores medios y diversos. Reforzar y ampliar la acción de campaña mediática y de uso de medios virtuales y llegan de manera profusa a la ciudadanía y en especial a la juventud, con mensajes precisos, formas novedosas y de impacto y pautas claras, bajo la consigna: “Me la Juego por la Vida”. Planear y aplicar de forma amplia, consensuada y unitaria los planes y jornadas de la campaña a todos los niveles.

En el curso de estas tres semanas los resultados se han evidenciado: Se han establecido conversaciones, niveles de entendimientos y en casos acuerdos formales que amplían el respaldo a la campaña. En especial con los sectores de centro, caso de Claudia López que ya selló un acuerdo con Iván Cepeda. Acercamiento hacia el sector de Sergio Fajardo y al de Juan Daniel Oviedo. Aproximaciones y acuerdos con más amplios sectores provenientes del Partido Liberal y de otros partidos tradicionales, con sectores ambientalistas y animalistas. De manera notable se ha desplegado un fuerte movimiento juvenil y estudiantil en muchas ciudades y municipios que, con movilización constante, enriquecida con formas artísticas y mensajes directos y conversaciones con la ciudadanía ha fortalecido la dinámica de la campaña. Pronunciamientos del candidato Iván Cepeda que han flexibilizado positivamente posiciones, casos de no comprometer directamente el programa de campaña con la convocatoria de la Constituyente, reconocer la necesidad de revisar críticamente y reformular las políticas de paz y de seguridad que no han tenido claros resultados durante el actual gobierno, evitar que las acciones en defensa del voto que sean necesarias se conviertan en un obstáculo ante el desarrollo de la campaña y su presencia, así como de su fórmula vicepresidencial, más fluida e impactante hacia los medios de comunicación, las redes sociales y diversos espacios que se generen.

Entre elementos que resultan claves hacia potenciar la posibilidad del triunfo presidencial de Iván Cepeta podemos destacar de manera resumida:

  1. Destacar el derecho a la Vida como condensación del derecho a la existencia de los sujetos políticos, sociales y ciudadanos, de las garantías debidas desde el Estado y el Gobierno a la ciudadanía y de sus condiciones dignas de vida y bienestar. De los derechos de la naturaleza y el compromiso con todo tipo de vida y sus relaciones armónicas, relacionadas con la protección del medio ambiente y la justicia ambiental.
  2. Ampliar el despliegue político y pedagógico hacia el alto porcentaje de la población que se abstiene de votar en los comicios electorales por diversas circunstancias.
  3. Asumir un reenfoque que implique mayor apertura política hacia todas las vertientes políticas, sociales y de opinión de centro izquierda, de centro e incluso de derecha civilista y con posiciones demócratas, hacia la apuesta de un gobierno de coalición.
  4. Colocar al centro la válida consigna ya planteada de que el gobierno elegido propondrá y propiciará un gran Acuerdo Nacional, sin exclusiones, para concertar las transformaciones fundamentales que requiere el país.
  5. Reafirmar con claridad y consecuencia el propósito de elegir un gobierno respetuoso del Estado Social de Derecho, de las ramas del poder público y los organismos de control, el cual brinde plenas garantías a la oposición política y a los movimientos sociales y ciudadanos de protesta y opinión.
  6. Abogar por el desarrollo de una campaña presidencial respetuosa, con tratamiento de altura política frente a los adversarios políticos, de ruptura con toda forma de violencia o de expresión de pugnacidad y sectarismo y fundada en el debate programático y político.

En el debate político es importante refutar la idea de que supuestamente en el proceso político reciente y en la actualidad hacia la elección presidencial, el asunto se reduce a “la polarización y confrontación entre dos extremos intransigentes, propensos a la confrontación, el sectarismo y la aclimatación de un ambiente de violencia”. Por el contrario, la situación es bien distinta. Desde la convergencia progresista liderada por Iván Cepeda se cuenta con la expresión actual de un proceso de unidad con antecedentes y proyecciones mediatas, hacia la construcción de un amplio “bloque histórico”, por las reformas y transformaciones estructurales en perspectiva de consolidación democrática, logros de equidad social, justicia ambiental y construcción de la paz. La izquierda contemporánea en lo fundamental es de vertientes civilistas, demócratas y sus programas y consignas pretenden interpretar los cambios y reformas a favor de los derechos que requiere la sociedad y la defensa del deber de protección y garantía que se debe ofrecer a la sociedad desde el Estado.

Este bloque histórico no se reduce al Pacto Histórico, ni a la Alianza por la Vida, sino que se va prefigurando en estos y demás escenarios que se construyan de convergencia por la acción democrática que de lugar al avance de los propósitos programáticos. Ahora, ante el peligro del proyecto de extrema derecha pro-facista, se amplia la necesidad de las alianzas. Entre otras voces al respecto, está la reciente declaración entregada por la valiosa representante a la Cámara por Dignidad, Jenifer Pedraza: “…disposición para la conversación sobre la segunda vuelta presidencial; puede ser ese millón de votos -por Fajardo- un freno contra el autoritarismo, en defensa de la democracia, contra el clientelismo y la corrupción y espero que podamos plantearles una ruta a esas personas que confiaron en este proyecto político”.

Por el contrario, la posición de Abelardo de La Espriella es de polarización total, exclusión, tratamiento en términos de “enemigos” y con amenazas abiertas de uso de la violencia: “lo lograremos por la razón o por la fuerza”, “exterminar la izquierda”. Es de advertir que De la Espriella se ha ratificado de todas sus declaraciones y actuaciones hechas en la campaña, afirmando, expresando su ratificación en estos términos sobre todo lo expresado: “No hay nada de que arrepentirse. Todo lo dicho y todo lo hecho fue producto de la autenticidad, la sinceridad y la importancia de que un candidato no finja según los vientos o el escenario”[2]. Como bien lo discute la conocida columnista de El Espectador Yolanda Ruiz, el “por la fuerza” resulta ser un anuncio hacia la repetición de los cíclicos escenarios de guerra y de violencia que nos han azotado generando una tragedia humanitaria, escenario llamado a ser superado:

““Por la razón o por la fuerza” es la lógica que ha estado en el fondo de nuestros martirios porque siempre alguien creyó que había que imponer las ideas por la fuerza. (…) cada vez que se ha invocado la fuerza lo que ha seguido es sangre y muerte. Es esa lógica de creer que es imposible tramitar las diferencias por la vía de la razón la que nos ha mantenido en una guerra que baja y sube en intensidad, que muta y cambia, pero no se acaba”[3].

La campaña exige un arduo esfuerzo pedagógico para que la ciudadanía conozca que Abelardo de la Espriella propone un programa de regresión de los avances sociales, de imposición de formas autoritarias que chocan con la Constitución Política, que pretende aislar al país del sistema internacional existente y ponerlo al servicio del gobierno de los EEUU y que su proyecto de Estado al extremo reducido resulta inviable porque sería la negación de muchas de las obligaciones constitucionales que debe cumplir, de su misión reguladora y su deber garantista frente a la sociedad. Se debe conocer que su proyecto violento y contra el proceso de paz y sus compromisos, nos pretende regresar a épocas de guerra y violencia generalizada.

Se debe conocer que De La Espriella es un abogado sin ninguna experiencia en administración pública ni en gobernanza, que se ha dedicado es como defensor de personajes como David Murcia, Salvatore Mancuso, Alex Saab, Jorge Pretelt, de los primos Nule. Como lo denunció recientemente Cepeda su firma “De la Espriella Lawyers recibió de la EPS Salud Vida -en proceso de liquidación- un contrato multimillonario por $18.000 millones por su “servicio profesional y prima especial de reconocimiento”. Es decir, ha sido tanto defensa legal como parte del equipo de reconocidos jefes paramilitares y narcotraficantes. Salvatore Mancuso ha declarado que se conocen desde muy jovencitos, hace dos décadas con De la Espriella que dirigía la fundación Fipaz al servicio de las AUC, “…se ha revelado que éste -De la Espriella- recibió grandes sumas de dinero por esos oficios a partir de 2005, como lo recuerda la periodista Cecilia Orozco[4]. Sus abusos se prolongan hasta la misma campaña electoral, de forma que el Tribunal Superior de Bogotá le ha tenido que ordenar “quitar toda publicidad política que tenga los símbolos patrios”.

Sobre su perfil riesgoso para la institucionalidad democrática, los derechos ciudadanos y la lucha contra las discriminaciones y la exclusión, bien lo advierte Claudia López en estos términos en días recientes en sus declaraciones ante medios de prensa: “Colombia enfrenta un riesgo serio de perder su democracia, de caer en una extrema derecha, antiderechos, contra las mujeres, contra las diversidades, contra el pluralismo. Abelardo de la Espriella es un peligro para Colombia, es un defensor de la mafia, un hombre sin escrúpulos”.

De otra parte, si bien el gobierno de Gustavo Petro deja una contribución histórica muy valiosa de logros sociales y alternativas progresistas importantes, de elevación de la conciencia popular y ciudadana en favor de las necesarias transformaciones progresistas, de impacto internacional e interno en favor de las causas sociales, de equidad, de no discriminación y de justicia ambiental. Sin embargo, hasta el momento, la consolidación de su proyecto se ha focalizado ante todo en las bases populares de trabajadores, campesinos y población en condición de pobreza y marginalidad, pero con débiles nexos o dificultades con relación a otros amplios sectores, capas medias y frente a posiciones políticas de centro y sectores críticos ante asuntos de su gobernabilidad. Se suma la actuación presidencial con visos de sectarismo, pugnacidad política y propensión a la imposición que con frecuencia asume, lo cual ha tensionado y alejado vínculos con tal tipo de sectores.

Así, en el proceso político reciente, había pesado negativamente la convocatoria del presidente Petro a una Asamblea Nacional Constituyente, prescindiendo de considerar previamente posibles aliados, contextos y la requerida construcción de consensos desde una amplia y plural convocatoria de tal posibilidad institucional, que debería haber iniciado incluso sobre el previo debate sobre su pertinencia y real posibilidad, conveniencia y posible temario y alcance. En tal contexto, resultó positiva la reconsideración del presidente Petro de la convocatoria al momento de la Constituyente, lo cual ha facilitado los acuerdos del candidato Iván Cepeda, quien con antelación ha coincidido con otros sectores con la propuesta ante todo de lograr un gran Acuerdo Nacional que habrá de definir temas, propuestas y formas de lograrlas con los soportes institucionales y estrategias del caso.

Se agregan dificultades también en la coyuntura política por las marcadas tensiones institucionales del ejecutivo con otras ramas del poder público, no siempre justificadas o no asumidas siempre de la forma más adecuada sino con propensión al sectarismo y la descalificación. Además, más allá del legítimo y legal derecho que le asiste al presidente de convocar la ciudadanía en los territorios y en muchos ámbitos sectoriales y sociales, en este escenario como en otros y en las formas de comunicación, tiende a sobrepasar los límites de la autoridad que le asiste como cabeza de la nación y de compromisos con las garantías para todos los sectores participantes en el proceso electoral, derivando con frecuencia en sesgo político que lleva a que numerosas voces de opinión e institucionales señalen posibles manejos con parcialidad política institucional, en detrimento de las debidas garantías para todos los sectores.

Al momento, el presidente Gustavo Petro entró a ejercer en representación del país la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, de manera que denunció en reciente sesión la intervención indebida del presidente de los EEUU en las elecciones presidenciales de Colombia: “Tengo al presidente de los EEUU apoyando a un candidato, rompiendo su Constitución…”[5]. Situación que ha producido el rechazo incluso de voces de sectores políticos tradicionales con posturas demócratas, situación referida en reciente editorial de El Espectador: “La descarada intervención del presidente estadounidense, Donald Trump, en las elecciones presidenciales de Colombia es un rompimiento a una larga tradición de respeto diplomático que amenaza nuestra soberanía y le hace muchísimo daño a una relación que es clave para ambos países”[6]. Así, este ingrediente de la campaña presidencial es importante, puesto que corresponde la defensa de la soberanía ante el abierto intervencionismo que hace el presidente de EEUU Donal Trump, con graves antecedentes en otras elecciones de la región y abiertos anuncios de respaldo a De La Espriella y sus regresivos y reaccionarios proyectos.

En medio de sortear estas y otras situaciones políticas del presente, el candidato presidencial Iván Cepeda gana en amplitud, en aliados, en nuevas voces políticas, sociales y muy recientes numerosas de la intelectualidad, los artistas y columnistas más reconocidos que se suman a su respaldo. Contrarrestando las calumnias, señalamientos y estigmatización, se posiciona con creciente fuerza en la ciudadanía. Cuenta con un perfil profesional, de defensa de los derechos humanos, de la paz, de gestión parlamentaria y en asuntos públicos con proyección a todo tipo de ámbitos que lo proyectan hacia la Presidencia de la República, al frente del vigoroso y justo movimiento político que lo respalda. Así lo reconoció esta semana la reconocida actriz Vicky Hernández:

“Iván Cepeda un hombre público decente que ha demostrado su honestidad, su capacidad, pensante, inteligente, cuando queremos un pueblo en paz, con atención a sus angustias, cuando no es el tiempo para fantochadas. Concentrémonos en las condiciones de vida de la gran mayoría de la población que lo necesita, la defensa de la soberanía… Por favor, abramos los ojos para no caer ante la apariencia, el país está tratando ahora de levantar la cabeza, la opción la tenemos clara: mi voto es por Iván Cepeda y espero que gane la presidencia”.

Ojalá, en beneficio del país y la región y la ciudadanía global y la democratización y la paz global, Colombia cuente con su ejercicio en el próximo mandato presidencial. El punto de inflexión histórica que introdujo positivamente el presidente Petro con su fórmula vicepresidencial Francia Márquez y que le ha cumplido al pueblo colombiano con importantes realizaciones, podría contar con promisoria posibilidad de continuidad con Iván Cepeda y Auda Quilcué.

_____________

[1] Participaron el 8 de marzo pasado en la denominada Gran Consulta por Colombia las precandidaturas de los siguientes partidos: Centro Democrático, Partido Conservador-Avanza Colombia, Nuevo Liberalismo, Cambio Radical-Sí hay un camino, Partido Verde Oxígeno, Partido Alianza Democrática Amplia, La Fuerza de las Regiones, Movimiento Valientes y Con Toda por Colombia.

[2] “Mi tarea será de cuatro años; una vez concluya, me retiraré de la vida pública para siempre”, entrevista a Abelardo De la Espriella, Mauricio Vargas, El Tiempo, 26 de mayo de 2026, página 1-4.

[3] “Por la razón o por la fuerza”, Yolanda Ruiz, El Espectador, 11 de junio de 2026, en: https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/yolanda-ruiz/por-la-razon-o-por-la-fuerza/?insEmail=1&insNltCmpId=5665&insNltSldt=10080&insPnName=elespectador&ins_iid=OGZkZjg1NTMtZmM3YS00ZWI2LThjODEtMDYyYWEzYzE5MjNj&isIns=1&isInsNltCmp=1&utm_campaign=News_HoyEE_11-06-2026&utm_medium=email&utm_source=insider

[4] “En Colombia, la decencia ha entrado en pausa”, Cecilia Orozco Tascón, El Espectador, 3 de junio de 2026, página 16.

[5] “Tengo al presidente de los EEUU apoyando a un candidato”, El Espectador, 10 de junio de 2026, en: https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgzQgMMGDNrrrJKVnsSXpZgzqLvbc

[6] “Inadmisible injerencia de Donald Trump en Colombia”, editorial, El Espectador, 4 de junio de 2026, página 16.

Álvaro Villarraga Sarmiento

Foto tomada de: El País

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Dra. Carolina Corcho Mejía, Presidenta Corporación Latinoamericana Sur, Vicepresidenta Federación Médica Colombiana

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