El tema ha sido discutido por Mazzucato en sus varios libros al respecto, resaltando el error de trasladar a consultorías externas muchas de las funciones estratégicas; pero sobre todo, la propuesta se hace suponiendo un mundo que ya no existe en la nueva dinámica geopolítica mundial y se basa en el supuesto equivocado que no se necesita Estado en mundo tan complejo y desigual como el actual, en el cual los Estados juegan cada vez más un papel fundamental en los negocios, en la gobernanza y en la dirección estratégica que toman los países para interpretar y gestionar bien el presente y el futuro. Por ello, es necesario hacer un ejercicio que no hemos hecho sino muy parcialmente: imaginar y diseñar el Estado colombiano ágil, efectivo, eficiente y adecuado para atender y enfrentar exitosamente el siglo 21, complejo, incierto, ansioso, veloz y alejarnos del país violento, megadiverso, inequitativo y excluyente que no se atreve por su carga de prevención y prejuicios, pero debe terminar construyendo la vida y la esperanza ciertas. Un ejemplo de ello es que, a raíz del acuerdo de paz de 2016, se crearon varias entidades para cumplir lo establecido a nivel constitucional, pero no se ha hecho un ejercicio serio y a profundidad sobre los reajustes necesarios para que logremos los objetivos buscados; a propósito, muchos de los recortes propuestos por Raisbeck requieren modificación Constitucional.
Tanto la globalización, la digitalización acelerada, la IA, la crisis climática, las tendencias políticas hacia el autoritarismo, la transición energética, el nuevo mapa geopolítico mundial, las preferencias de los jóvenes, -que ya no quieren tener hijos porque se dan cuenta de la inestabilidad de ingreso y por la incertidumbre mundial- y las expectativas y demandas sociales, están convirtiendo en obsoletas muchas estructuras estatales del siglo 20. Ante esos retos inminentes y reales, varios países han rediseñado su institucionalidad, aunque sea parcialmente (es decir, sus ministerios, leyes fundamentales o la forma en que se organiza el poder) para poder responder con suficiente gobernanza y gobernabilidad. Así por ejemplo, en Estonia, la digitalización, la IA y los centros de datos han obligado a crear instituciones completamente nuevas para gestionar la soberanía de datos, la ciberseguridad y la IA; allí, el Estado Digital reestructuró toda su institucionalidad bajo el concepto de e-Estonia; eliminó la burocracia física creando una infraestructura digital descentralizada llamada X-Road, respaldada por una legislación donde el ciudadano es dueño de sus datos y el Estado no puede pedirlos dos veces (Once-Only principle). Crearon la figura de los “embajadores de datos” y servidores espejo en el extranjero para garantizar la continuidad del Estado incluso en caso de invasión física[1]. El Reino Unido rediseñó la prestación de servicios públicos centralizándola en el GDS (Government Digital Service), unificando la institucionalidad web del Estado y cambiando los procesos de contratación pública para permitir una constante innovación tecnológica. Colombia debe dar un gran salto en el uso de la IA, de la ciencia de los datos para frenar la corrupción, hacer la gestión pública totalmente transparente y “en tiempo real” para que todos los ciudadanos se enteren que está pasando en sus territorios y en lo que los afecta.
La IA, inteligencia artificial, implica posiblemente la reflexión y lucha política más profunda y fuerte, muy fuerte, tal como lo plantean León XIV en su encíclica oportuna que nos advierte que podemos estar construyendo una torre de Babel donde nadie se entiende con el otro y nos advierte: “La técnica no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona; por el contrario, está arraigada en nuestra historia desde el principio, en cuanto es un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre. A lo largo de los siglos, el desarrollo tecnológico ha contribuido a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad; al mismo tiempo, cada etapa del progreso también ha puesto de manifiesto el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien” ; esa es la cuestión central de nuevo frente a la IA, lo cual se relaciona profundamente con los planteamientos del impresionante Senador Sanders, quien con 84 años revela una vitalidad y claridad impresionantes frente a la dinámica del “tecnofeudalismo” que plantea el libro de Yanis Varoufakis[2]. El tecnofeudalismo “es una teoría que describe un nuevo sistema en el que el poder y la riqueza actuales están dominadas por un reducido grupo de magnates dueños de las principales plataformas del sector digital —como eran los señores feudales— que se mueven por encima del poder del Estado, para quienes los usuarios trabajan gratuitamente cuando las están utilizando”[3], en una dinámica incesante en la cual “la mayoría de negocios se centran cada vez más en este ámbito y el valor de la información y de los datos cada vez es mayor.
Según Varoufakis, este nuevo entorno digital rompe las reglas tradicionales del capitalismo, el cual es impulsado por las ganancias (los beneficios tras una venta), mientras que el feudalismo lo está por las rentas (lo que los clientes pagan permanentemente por pertenecer, adicionalmente a lo que permanentemente están ganando los dueños al contar con más información sobre cada uno de sus clientes); en el tecnofeudalismo se ceden en cada operación datos personales a cambio de tener acceso a la nube y a las plataformas digitales de las grandes compañías. “cada vez que un usuario publica en X, está trabajando en la hacienda de Elon Musk como un “siervo de la nube”. Musk no paga al consumidor, pero el trabajo gratuito del consumidor al expresar sus ideas, gustos, sentimientos, aprehensiones, entusiasmos y terrores, sí que paga al magnate al aumentar el valor de su empresa; En síntesis, cada vez más la suscripción pagada aumenta la riqueza de dichas empresas; cada segundo, las empresas de las redes sociales cuentan con mayor información sobre cada uno de sus usuarios, hasta el punto que llega a saber más sobre la persona que la misma persona!!! (la memoria artificial acumulada supera la capacidad de recuerdo de cada persona).
Algunos ejemplos de compañías líderes que actúan como “señores feudales” en este nuevo sistema serían Meta, Amazon, Microsoft, Apple, X, Alphabet (la empresa matriz de Google) o NVIDIA (empresa líder mundial en software y hardware de inteligencia artificial); los grandes magnates de estas compañías logran permanentemente más poder y dinero a través del control de los algoritmos, que son instrumentos que deciden lo que ve y lee cada usuario y acumulan datos personales de sus usuarios, acerca de sus preferencias, opiniones y formas de pensar, agrupándolos en “rebaños” coincidentes, lo cual resulta en la práctica en la segregación y aislamiento cada vez mayor.
La gran discusión actual es la del diseño de dichos algoritmos, que tienen una enorme carga sicológica de exacerbación de morbos que terminan radicalizando y volviendo cada vez más extremas y reducidas a las personas en sus gustos y visión del mundo. Los usuarios mantienen el negocio” de la compañía con el continuo uso de estas plataformas. “Cuando un servicio privado es gratuito es que tú eres la mercancía”, El debate público está controlado por estas empresas con ánimo de lucro, cuyos ingresos son (aparte de la publicidad y los datos aportados por los usuarios) los algoritmos, que están diseñados para premiar aquellas entradas que generen polémica y bronca, puesto que así incentivan que haya más interacciones” según el profesor Sanabria de España, quien ha estudiado esta dinámica. En las diferentes apariciones públicas de Trump, aparecen los dueños principales de estas compañías, empezando por su toma de posesión, entre los cuales estaban el CEO de TESLA y X, Elon Musk; el CEO de Meta, Mark Zuckerberg y el presidente ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos. El caso más evidente es el de Musk, “quien modificó el algoritmo de la red X a su conveniencia para tener él mismo más visibilidad cuando apoyaba la candidatura de Trump a la presidencia de Estados Unidos. Él decide qué tiene más o menos visibilidad”, indica también el profesor Sanabria[4].
Frente a la dinámica “tecnofeudal” de los más poderosos del sector privado, se requiere un Estado cada vez más sofisticado y capaz de defender lo público y lo privado individual; Nueva Zelanda modificó su institucionalidad financiera y de planeación con el “Presupuesto de Bienestar” (Well-being Budget), pues desde 2019, la ley obliga al Ministerio de Finanzas a diseñar el presupuesto nacional no solo basándose en el PIB, sino en cinco objetivos de bienestar (salud mental, transición climática, bienestar indígena, etc.), cambiando la métrica del éxito estatal; esto abre la discusión del verdadero desarrollo, evaluado de manera diferente a la hegemónica norteamericana. En el caso de Colombia, procesos complejos como el Acuerdo de Paz de 2016 han resultado en cambios institucionales importantes; así, Colombia construyó una Institucionalidad para la Paz y el Territorio tras la firma del Acuerdo de Paz en 2016; por ejemplo, se creó el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (incluyendo la JEP), y se han tenido que adaptar ministerios y normativas (como las herramientas de planeación territorial y ambiental) para responder a los desafíos de la ruralidad y la sostenibilidad en el siglo 21 con especial énfasis en el cumplimiento de la reforma rural que enfrenta enorme complejidad tanto jurídica como catastral. Vamos a desarmar sin criterio diferente al de disminuir el gasto esta institucionalidad o la vamos a ajustar , mejorar de acuerdo a lo aprendido en estos años?; En el caso de Islandia (Democracia participativa post-crisis), tras la crisis financiera de 2008, el país modificó la forma de hacer institucionalidad utilizando herramientas digitales para que la ciudadanía redactara una nueva propuesta de Constitución de forma colaborativa (crowdsourcing), un experimento institucional pionero en la era de internet.
La complejidad económica actual exige adicionalmente que el Estado sea un articulador eficaz de todos los recursos disponibles, privados, comunitarios y públicos; Singapur ha modificado su estructura estatal para funcionar bajo el concepto de “Smart Nation” y agencias autónomas altamente especializadas operan con lógicas de eficiencia privada. Su institucionalidad está diseñada para reaccionar en tiempo real a las fluctuaciones del comercio global y la tecnología, utilizando modelos de gobernanza predictiva mediante análisis de datos masivos.
Sin lugar a dudas, el caso más paradigmático actual es el de la China, en el cual el modelo de “socialismo al estilo Chino” ha adoptado en lo económico la forma capitalista empresarial de mercado , conservando el control político desde el Estado, de tal manera que el 70% de las 100 compañías más importantes son propiedad o con participación muy alta del Estado, que actúa en ellas como accionista que espera ganancias y rentabilidad importantes para usarlas en el mejoramiento de las infraestructuras colectivas y de la calidad y dignidad de la vida de los ciudadanos; el mercado actuando en la competencia, con estímulos importantes desde el Estado y una vez que alcanza cierto grado de madurez la industria, se eliminan o minimizan estos apoyos para que compitan libremente en el mercado. No debemos ignorar los planes quinquenales de China, que se propuso ser inicialmente el “taller” del mundo, en el cual se copiaba y masificaba la producción de las grandes compañías mundiales, avanzando en la apropiación del conocimiento gracias a las políticas de innovación en las cuales la exigencia a los empresarios fue la de compartir nuevas patentes y descubrimientos, para dar un salto a la investigación de punta, que cubre tanto la dimensión civil como militar, como empieza a demostrarlo.
Mazzucato, por su cuenta, nos ha explicado “El Estado Emprendedor”, que señala derroteros para la sociedad, como es el caso del cambio climático y de la necesaria transición energética, en el cual diversos Estados se han comprometido con diferentes metas voluntarias que no coinciden con actores privados de sus propios países o de compañías multinacionales que buscan mantener sus condiciones de ventaja y superioridad aun con daños o riesgos a la sociedad, como es el caso de las empresas petroleras predominantes, pero por otro lado, otras compañías encuentran la oportunidad de innovar con tecnologías que se separan radicalmente de las fuentes fósiles; algunos países como los Estados Unidos, se han retirado del acuerdo de Paris y están del lado de los petroleros y carboneros a quienes les importa vender al más corto plazo la mayor cantidad de hidrocarburos, mientras que otros, como China y la Unión Europea, van hacia el ahorro, el uso eficiente, las energías renovables, el transporte masivo.
El estado tiene un papel fundamental en la sociedad y es el de guiarla a su mejor condición colectiva, al beneficio de la gran mayoría, induciendo a los actores privados a adoptar, a transitar hacia los rumbos que se consideran mejores para la sociedad en su conjunto. La institucionalidad del siglo 21 ya no se mide solo por la división tradicional de poderes, sino por su capacidad visionaria basada en conocimiento e innovación, por su flexibilidad, su capacidad de gestionar la IA y los datos de forma segura, su enfoque en la sostenibilidad y su agilidad y compromiso de incluir a la ciudadanía en la toma de decisiones. El Estado juega un papel fundamental en sociedades muy inequitativas, poco innovadoras y prevenidas contra el otro, para convertirlas en incluyentes, creativas, emprendedoras de alto valor agregado y solidarias y con alta confianza entre todos los actores sociales.
Una de las grandes debilidades de las propuestas de los programas de gobierno es la de no especificar de donde saldrán los recursos; en el caso del De la Espriella[5]í plantea algunas de las fuentes de recursos, que son ilusorias y además insiste en reducir los impuestos. El programa “Patria Milagro” propone 10 billones de pesos para el plan de choque en salud, desconociendo el verdadero origen del problema, que fue el robo continuado de los recursos disponibles para esa tarea por diferentes mecanismos por parte del sector privado, como lo demuestra el uso de 475 mil personas fallecidas muchos años atrás para cobrar 2.3 billones de pesos durante los años 2018 a 2023 a la ADRES.
El programa menciona el aumento de 250 mil a 600 mil pesos mensuales a los adultos mayores, lo cual podría llegar a 4 billones anuales y en ello coincide con los propósitos del presente gobierno; también llama la atención el rubro de compras directas a campesinos por alrededor de 2 billones, lo cual suena bien y 100 mil subsidios de vivienda por valor de 5 billones, gracias a una reducción de la tasa de crédito hipotecario a 2% anual y de 0% a innovación, que es todavía mejor y fue una de las falencias del actual gobierno; la construcción de 10 megacárceles al estilo Bukele de El Salvador, suena más a “pantallazo” para la galería, mientras que el aumento del gasto militar contra los grupos armados fuera de la ley si bien es válido , no cuenta, como los demás con fuentes de financiación y, más complejo aun, acompañadas de una propuesta de reducción de impuestos como el 4 x1000, disminución del impuesto a la gasolina y al patrimonio y a empresas que generen empleo de calidad.
Según Mauricio Cabrera, este aumento del gasto público podría estar cercano a los 40 billones de pesos o alrededor del 2% del PIB, aumentando el déficit fiscal a cerca del 8%, mientras que en otro aparte del documento se compromete a reducirlo al 4,8% en el primer año y llevarlo incluso al 3,5% , todo ello asociado al “plan de Choque” de ahorro de por lo menos 70 billones anuales, que comprende la “optimización” del Estado, la asignación correcta de los subsidios a quien realmente los necesita, gran acción anti-evasión de impuestos y venta de los activos improductivos. Hay una contradicción implícita pues propone gasto y reducción dramática. Según Cabrera, “hay que reconocer que las propuestas de la campaña son menos radicales que la de algunos de los tigrillos asesores del candidato, que proponen un recorte del Estado por 70 billones, incluyendo la eliminación de 14 ministerios (“ahorro” de 8 billones), recorte de las transferencias a las regiones (SGP) (“ahorro” de 7.5 billones), eliminación de 49 entidades estatales (“ahorro” de 21 billones), y acabar con la educación pública”,
En una emisora, mencionaron el candidato a presidente y vicepresidente que propondrían una disminución del pago de intereses de la deuda externa e interna, lo cual se hubiera esperado más de un gobierno de izquierda y llevaría a un pánico mayúsculo; el tema no es trivial y hacia el futuro nuestros países tendrán que ponerlo en la mesa frente al daño y pérdidas que nos han ocasionado el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación que se ha impuesto desde los países más industrializados; paradójicamente este tema debería ser de coincidencia de todos los candidatos de todos los países del sur; mientras al mismo tiempo el candidato de La Espriella propone desvincular a Colombia de los organismos internacionales, en franca y superficial imitación a los Estados Unidos de la era Trump II.
Es claro que las fuentes señaladas presentan limitaciones fuertes, ya sean constitucionales, que se podrían resolver sólo en el mediano plazo; las regalías toman varios años y son esencialmente de los entes territoriales como lo demuestra su separación con el presupuesto general de la nación en el mismo ministerio de Hacienda; No debemos olvidar tampoco que el 91,5% del presupuesto nacional no se puede modificar : tanto el SGP, el servicio de la deuda, el gasto en pensiones, en salud, en educación, tienen compromiso expreso, mientras que los gastos de personal de la rama ejecutiva son el 12% y el resto a defensa, rama judicial, educación y salud, como lo muestra el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana en la siguiente figura. Adicionalmente, está aprobado un tránsito del 24% (2024) al 39,5% (2036) de la asignación del PGN hacia los entes territoriales, hacia los municipios y departamentos y las nuevas ETIS.


El mismo informe del observatorio fiscal de la Universidad Javeriana, muestra la realidad del empleo público y su evolución de 2022 a 2026 y contradice la posibilidad del recorte indiscriminado de 700 mil cargos; Este cuadro señala que el 92%de los empleos públicos están localizados en Educación, Defensa, Policía y Rama Judicial, lo cual incluye Fiscalía, Contraloría y Procuraduría, mientras que el restante 8% es de la rama ejecutiva, tal como se aprecia en la tabla siguiente:
Fuente adicional: artículo Mauricio Cabrera, Revista Cambio. “Las finanzas del “tigre””. 8 junio 2026
Bajo las premisas anteriores es que debemos plantear las modificaciones a corto plazo del Estado, la eficacia institucional, para que el siglo 21 sea un mejor futuro para Colombia, un país profundamente inequitativo, excluyente y sin respeto ni entendimiento de la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación como instrumentos fundamentales en el marco global actual e ignorante acerca de su principal riqueza que es la megadiversidad. Esas características son las que queremos cambiar con las instituciones; así como pudimos crear varias para atender el Acuerdo de Paz y que requieren ajustes como resultado de la experiencia hasta ahora, necesitamos crear una MISION DE LA INSTITUCIONALIDAD DEL SIGLO 21, que, -a diferencia del recorte sanguinario e imaginario propuesto por Raisbeck y mencionado por De la Espriella-, construya la obra de arte requerida para reformar las entidades del Estado a todos los niveles aprovechando lo bueno construido, adelgazando lo necesario, generando las simbiosis adecuadas e interpretando correctamente los tiempos y las gentes de Colombia ahora y en el futuro.
Dentro de las premisas que debe atender la Misión deben tenerse en cuenta las siguientes tres:
- Retos fundamentales de Colombia, tales como seguir disminuyendo la pobreza, tanto monetaria como multidimensional, la inequidad tanto de ingreso, como de propiedad rural y urbana y de oportunidades y sobre todo entre regiones; el cambio del patrón de usos del suelo, la terminación de la reforma rural y acuerdos constitucionales relacionados con el acuerdo de paz de 2016; la integración de la ciencia, la tecnología y la innovación en la estrategia de progreso real, como lo están haciendo los Chinos y lo hicieron los Estadounidenses en su momento, aunque no ahora. La educación pública y el nuevo conocimiento son totalmente determinantes para salir, individual y colectivamente, de la pobreza.
- Retos fundamentales del siglo 21 en el contexto geopolítico de multipolaridad/bipolaridad del poder a nivel internacional, de la transición energética, cambio climático, disminución de la biodiversidad y contaminación ambiental, en medio de la tendencia hacia el autoritarismo tecno-oligárquico y la realidad de la hiperconcentración de la riqueza, la dinámica de la IA y robotización como elementos estructurantes de nuevas culturas y sociedades tanto a nivel local como internacional, así como el neomercantilismo con base en amenazas de aranceles y las presiones económicas e incluso invasiones de las autonomías de los países.
- Realidades, limitaciones y potencialidades de ajustes institucionales, dentro de lo cual deben identificarse las mejores posibilidades de sinergias y simbiosis temáticas, la transferencia gradual del PGN de 24 a 39,5% a los entes territoriales, especialmente a los municipios, con un aumento fundamental de sus responsabilidades y alcances. En ese sentido, la disminución de los empleados “centrales” y su distribución en los territorios, tendrá una oportunidad interesante.
Todo lo anterior nos brinda el marco sobre el cual podemos proponer fusiones, cambios, reemplazos y repotenciación de las distintas entidades, instituciones, ministerios, agencias, institutos, centros, que existan; borrar y empezar de cero puede ser muy costoso e innecesario. Insistimos por ello que debemos asumir un ejercicio serio de creación de la Misión Instituciones del Siglo 21 y mientras que ello sucede podemos hacer trabajar el Estado en sinergias y simbiosis como las que recientemente se adoptó de la doble responsabilidad de la dirección de la ANLA con el cargo de Ministra encargada en el ministerio de Ambiente; como ya lo planteamos en el artículo anterior, podemos ir avanzando en figuras como la fusión del Ministerio de Educación con el de Ciencia, Tecnología e Innovación y posiblemente con el de Deporte; o el de Cultura con el de Equidad, con énfasis en la Mujer, con turismo; mientras que el de Industria y Comercio podría trabajar conjuntamente con el de energía, pero con una unidad de planeación energética e industrial fortalecida; así mismo, el Ministerio de Ambiente y el de Ciudad y Territorio podrían trabajar más aunadamente, etc. ; pero eso es lo que la comisión debería proponer, con un énfasis muy fuerte en otras posibles fusiones como la de TICS , IA y ciencia, tecnología e innovación a considerar también.
Coletilla: Dado que este artículo se publicaría en la edición inmediatamente anterior a la segunda vuelta de elección del Presidente de Colombia, expreso respetuosamente que votaré por el Filósofo Iván Cepeda, por tres razones nacidas de mi “sentipensar”, que combina la intuición con la decisión informada:
- Cepeda es un hombre reflexivo, perseverante, autocrítico y austero tanto en su vestir como en su pensar. Esa señal es importante; no se deslumbra por los bienes de este mundo. No actúa con odio ni pasiones violentas, pero tiene determinación y pulso firme; no tiene vanidades y “aspavientos” innecesarios y en cambio una enorme empatía por los más necesitados.
- Cepeda conoce el país desde pequeño, pues lo ha vivido en dimensiones muy profundas; su tarea de senador juicioso, cumplido, permite confiar en que seguirá haciendo la tarea de sacar adelante a Colombia mediante el dialogo y trabajo en equipo; su permanente compromiso con la Paz es uno de sus activos más valiosos; cuando la noche es más oscura, es porque empieza el amanecer. Sabe que queremos cambiar de este país egoísta e inequitativo por uno más generoso y visionario, que se articule e integre bien en la complejidad, ansiedad, velocidad e incertidumbre del siglo 21 mundial. Cepeda no es Petro, pero recoge grandes logros e identifica claramente lo que debe cambiarse. La honestidad y control de la corrupción son centrales en su actitud y propuesta.
- Cepeda es leal a las ideas, es autocrítico y crítico por su formación y su actitud profesional; creo que va a actuar a fondo en la revolución ética de lucha contra la corrupción y de construcción de equidad con las mujeres especialmente. Cepeda es Cepeda y por eso confío en él.
Deseo a quien gane, que saque lo mejor de sí y lo brinde a este país maravilloso y paradójico que no se conoce bien a si mismo pero que merece un futuro de esperanza, capacidad y paz; en el Congreso contamos con un equipo legislativo espectacular, liderado por la doctora Carolina Corcho, que tiene un reto y trabajo colosal en este cuatrienio. Buen viento y buena mar.
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[1] Fuente: https://gemini.google.com/share/a41cdf1b4f85
[2] El principal exponente de esta teoría es Yanis Varoufakis, economista y exministro de finanzas griego, que explica las ideas de este sistema en su libro Tecnofeudalismo. El sigiloso sucesor del capitalismo.
[3] Fuente: Qué es el tecnofeudalismo consulta Google junio 14 de 2026
[4] https://www.newtral.es/que-es-tecnofeudalismo/20250124/
[5] Mauricio Cabrera, Revista Cambio. “Las finanzas del “tigre””. 8 junio 2026
Carlos Fonseca Zárate
Foto tomada de: El País

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