Uno. Definitivamente, para que un inmenso sector de votantes haya escogido la opción que ha prometido borrar los avances sociales del gobierno del cambio y la redirección del Estado que se pretendió dar en beneficio de las mayorías, de seguro que la sociedad colombiana está o muy confundida por tanta desinformación promovida por los hilos del poder con sus respetivos odios viscerales o están acogiendo con fervor y fanatismo a un nuevo fascismo que se expande por el mundo en detrimento de las libertades y bienestar de los pueblos, las cuales inclusive pueden ir juntas.
Dos. Es inaceptable que un candidato presidencial que ha manifestado reiteradamente su agresión y desprecio por la mujer, y millones de estas lo apoyen ciegamente, que no importen sus amenazas contra quienes se opongan a la implementación de políticas neoliberales y denuncien irregularidades que se puedan presentar en su gobierno, que a la vez prime en su juramento ante autoridades gringas, las políticas de su nuevo país norteamericano sobre los intereses nacionales del país que gobernará del cual es originario. Es inaceptable que haya contratistas y funcionarios del Estado que apoyen a quien reitera que hay que reducirlo en un 40%, dando una cifra de 700.000 asalariados que él considera sobran y quedarán por fuera con esta drástica poda.
El mismo que prometió gobernar con fantasmas que ha bautizado como “los nunca”, ya comenzó armar el organigrama ministerial con los más retorcidos de la politiquería de siempre. Con la confesión y arrogancia de Trump de expresar que gracias a él su candidato fue elegido y la invitación de su secretario de guerra para “tratar” asuntos de seguridad y el compromiso del nuevo mandatario de reestablecer las relaciones con el gobierno sionista y genocida de Israel, retirándose a su vez de organismo internacionales, comenzando por la ONU.
Tres. Por la propuesta de dolarizar la economía, dejando de tener vigencia el paso colombiano e inclusive prohibir las transacciones con el mismo, “estrechar” las relaciones, invitar al ejército del norte a encargarse de la seguridad de los colombianos y colombianas, y conociendo que el presidente electo es miembro activo del partido republicano de EEUU, y con la intención declarada del gobierno de Trump de dominar directamente de línea ecuatorial hacia el norte en “su propio hemisferio”, es muy posible que la idea de convertir a Colombia en un “protectorado” perdiendo totalmente su autonomía, se dé en el nuevo gobierno sumiso ante el poder imperial. Con tal muchos sueñan con que les den la nacionalidad, así como se la dieron a su nuevo falso mecías.
Cuatro. Definitivamente en nuestra acción social y política, debemos aprender a utilizar en toda su dimensión los avances tecnológicos comunicacionales, eso sí desde la transparencia y no para manipular como lo ha venido realizando la derecha y en particular el llamado “Fascismo Tecnológico”.
John Elvis Vera Suarez
Foto tomada de: El Mundo

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