Inexperiencia e irresponsabilidad, reflejadas en la actuación de quienes estuvieron al frente de UNGRD, afectada por la negativa del ilegítimo a realizar el empalme; quienes, sin contar con información sobre la magnitud y los alcances del terremoto, rechazaron el envío inmediato de ayuda humanitaria y de equipos de rescate ofrecido por Brasil, China y México.
El gobierno, alegando irresponsablemente suficiencia de la capacidad nacional, negó, la colaboración de Los Topos de Tlatelolco, una organización civil de voluntarios rescatistas mexicanos, con tradición y experiencia certificada en 98 países, que ofrecieron desplazarse a Colombia desde el mismo 10 de agosto para iniciar labores de búsqueda y rescate, en el marco de las primeras 72 horas del sismo (la llamada ventana de vida) que son cruciales para rescatar personas con vida, atrapadas entre los escombros. 48 horas después, declararon que habían iniciado gestiones para obtener colaboración internacional, pero, advirtieron que solo aceptarían ayudas de los gobiernos de extrema derecha de Israel, Ecuador, Estados unidos y El salvador.
No solo perdieron tiempo valioso para encontrar sobrevivientes, sino que, politizaron la cooperación internacional y la solidaridad, como si la desgracia, las víctimas y el dolor de sus familiares tuvieran color político. El 12 de agosto, 48 horas después, en la madrugada, autorizados por las autoridades locales, los Topos Azteca, otra brigada de rescatistas mexicanos, se incorporaron a las labores de búsqueda.
Irresponsable fue también la actitud del nuevo director de la UNGRD, nombrado al día siguiente de la desgracia, quien, al posesionarse el 11 de agosto declaró que había encontrado un equipo de trabajo comprometido y que contaba con recursos para hacer frente al desastre, pero; al día siguiente, seguramente después de un jalón de bolas, declaró falazmente que los funcionarios que dejó el gobierno de Petro, saquearon los recursos y abandonaron la entidad responsable de hacer frente al desastre. Más irresponsable aún, es que el usurpador sustituyera las entidades oficiales para nombrar a su esposa, carente de toda experiencia en el manejo de estas urgencias, como responsable de centralizar y controlar la recepción y administrar la distribución de las ayudadas provenientes del exterior y del resto del país.
Como, el día del terremoto, el ilegítimo estaba de parranda con sus amigos, el gobernador de Antioquia y el alcalde de Medellín, tardó cuatro horas en llegar a Quibdó, y, cual candidata de reinado de belleza, como si aún estuviera de campaña, repartió sonrisas, besos y batidas de mano, para luego anunciar que “no abandonaría el departamento del Chocó”; repudiable e irrespetuosa actuación frente al dolor, la tristeza y la angustia del pueblo chocoano. En su llegada por segunda vez a Quibdó y en su visita a Buenaventura devastada, en lugar de llevar alimentos, medicamentos, carpas y demás requerimientos de primerísima urgencia para los damnificados, se despachó con arengas contra la oposición y lanzó balones a la población desesperada, marcados con el logo de su partido “Defensores de la Patria”, arrumaco grotesco que no respeta la dignidad ni el dolor de los pueblos chocoano y bonaverense.
Irracional e irresponsable fue que el ministro de la vivienda, Jaime Andrés Beltrán M, “El Pastor de la Chatarra”, exalcalde de Bucaramanga, en medio de la tragedia, optara por irse de paseo con su familia a disfrutar de las playas a Santa Marta y a asistir al matrimonio de un tal Feisar Arnulfo Sanabria, miembro del equipo de empalme del ilegítimo; al quedar en evidencia, el ministro alegó que primero estaba la construcción de su familia que la urgente atención a los pueblos y familias devastados por el terremoto.
Un insulto a la democracia y la dignidad humana, además de violatorio de la soberanía nacional, fue la llegada al país de un escuadrón de 80 miembros de las fuerzas armadas sionistas y genocidas de Israel, en supuesta misión de “rescatistas”, recibidos con bombos y platillos por el gobierno y los medios corporativos; que, según lo denunciaron centenares de voluntarios que sí se dedicaban a rescatar víctimas, no se dedicaron a las labores de rescate sino a hacer show mediático a filmar videos, tomarse fotos y simular rescates; incluso se abrogaron el rescate de una niña de tres años realizado por los bomberos de Cali el 10 de agosto, cuando ellos no habían llegado al país.
En realidad, no llegaron brigadas humanitarias de rescatistas sino tropas israelíes al territorio nacional no autorizados por el Senado, como lo regula la Constitución; fue un acto de “la más burda politización de la tragedia, el dolor y la vida de los colombianos” (Carlos Carrillo); se trató de un plan para lavarle la cara el genocida régimen sionista, en pago por su “ayuda” a la fraudulenta elección del espurio mandatario, un irrespeto a los derechos humanos y al derecho internacional. Al punto que, como integrante del comando sionista llegó el militar Roni Kaplan, uruguayo-israelí, que tiene denuncia penal en Uruguay por crímenes de lesa humanidad en palestina. Un criminal que justificó el infanticidio masivo en palestina al reconocer que “matamos niños, sí, pero de una forma rápida y eficaz, casi sin dolor”; un desquiciado asesino de niños y autor de masacres, que carece de autoridad moral, sentimientos de solidaridad y respeto por la vida y el dolor de la gente.
Huelga resaltar que la presencia de los militares sionistas ha sido rechazada por la gente damnificada y por las brigadas de voluntarios, principalmente jóvenes, que se vincularon a las labores de rescate
portando pañuelos palestinos; los soldados les gritaron “Palestina Libre Jamás”, fueron tratados de guerrilleros y primeras líneas; los jóvenes denunciaron patrullajes conjuntos de los “rescatistas” sionistas, el ejército y el ESMAD de la policía, “sacaron a los topos y a los voluntarios y los reemplazaron por retroexcavadoras, ya no dejan buscar y recuperar cuerpos, lo que les interesa es reactivar el comercio y meten maquinaria sin importar que haya gente con vida o no”. (SOS Pereira)
Este lamento grabado en video que se hizo viral, por el joven Camilo, voluntario en Pereira, expresa, además de la angustia y el sentimiento solidario, la denuncia sobre la mezquina prioridad del gobierno sobre los intereses económicos y materiales, sobre la vida y el dolor de la gente: “los topos, rescatistas y voluntarios estamos impedidos porque hay policía, ejército y ESMAD interviniendo en la zona; que lo sepa todo el país, el pueblo ha intentado salvar a su pueblo, pero el gobierno de Abelardo no lo permite, duele en el alma pensar en los seres humanos que están dentro de los escombros y sentir que hay que asumir enfrentamientos para rescatar gente con vida , hemos estado en los sitios de urgencia, pero no nos dejan hacer nada”
Finalmente, los jóvenes voluntarios en las labores de búsqueda de personas con vida y remoción de escombros, denunciaron que un joven voluntario que portaba una pancarta que decía “Palestina libre” fue expulsado violentamente de la zona del desastre por comando conjunto de tropas sionistas y policías, le quitaron el celular y borraron sus grabaciones sobre las actividades en la zona del desastre. Atropello que deja en evidencia el verdadero interés político de la presencia de tropas sionistas disfrazadas de rescatistas, con el pretexto de intervenir en acciones de rescate de personas con vida y remoción de escombros que no realizaron, a ejecutaron mínimamente.
José Arnulfo Bayona, Miembro de la Red Socialista de Colombia y Fiscal de la ANEP.
Foto tomada de: El Heraldo

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