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Abelardo & Restrepo y la destrucción del Estado colombiano

15 junio, 2026 By Jaime Acosta Puertas Leave a Comment

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ADEL = Abelardo De la Espriella

La campaña por la Presidencia de la República de Colombia, fue triste, decepcionante, nada iluminadora. Un solo candidato, Iván Cepeda, una sola propuesta, la del Pacto Histórico y de la Alianza por la Vida. Lo demás ha sido un espantoso espectáculo de maltrechos egoísmos y vanidades. El peor, ADEL – acrónimo que suena a mujer y no a “macho” disfrazado de tigre -, que dice barbaridades, tanto, que su candidato a la Vicepresidencia – un exrector de universidades de derecha y exministro de un gobierno ultra neoliberal o libertario y neofascista – responde por él.

Los candidatos, candidatas y candidates de la oposición al progresismo, abusaron de Colombia, mostrando que la democracia representativa de la Constitución de 1991, es una mentira, una falacia, una trampa, porque las instituciones políticas y del Estado han llegado a un estado de degradación absoluta, comenzando por la corrupción a través de la coacción y compra de votos, porque en Colombia la financiación de las campañas se hace con recursos públicos (reposición por votos), y con plata de empresarios, de ilegales y de carteles de corrupción que incluye políticos que tienen cuota escriturada en los presupuestos públicos de la nación, gobernaciones y municipios.

De esa manera, el poder ha creado un pueblo monetariamente pobre, al cual le han dicho que el futuro no es para ellos ni con ellos. Los miran como un estorbo necesario, por eso la ultraderecha de estos días lo que necesita es un Estado mínimo, precario y autoritario, funcional a la eterna precarización, a la eterna pobreza, a la eterna desigualdad y al eterno atraso como economía, sociedad y Estado.

Gaviria trajo el Estado mínimo de la economía de mercado. Uribe, Santos y Duque, el Estado reducido y una economía de mercado más grande. Y ADEL pretende el Estado precario y la creación del Estado total del mercado, sin libertades, sin democracia, sin desarrollo, sin educación, sin ciencia, sin cultura, sin soberanía, sin autodeterminación, sin defensa de la biodiversidad y del medio ambiente. Es decir, un Estado vacío para que el mercado maneje y destruya todo proyecto consciente de desarrollo de largo plazo.

El Estado como un modelo de franquicia libertaria

En ese propósito, y de lo cual no hablan ADEL & Restrepo, tienen un estudio realizado por Daniel Raisbeck, asesor de su campaña, mediante el cual se redefine la estructura de organismos y entidades públicas, con el fin de reducir el déficit fiscal y los gastos del Estado. Es la disculpa que desde hace cuatro décadas tiene el neoliberalismo en América Latina.

Mal contadas, en los gobiernos de Gaviria, Uribe, Santos y Duque se vendieron 166 empresas del Estado, y Colombia no creció a altas tasas, ni desarrolló la economía, ni diversificó las exportaciones, ni cerró las brechas inter e intrarregionales, no se abatió la pobreza y la inequidad, ni disminuyeron los factores singulares de la violencia de Colombia asociados al eterno atraso de las periferias que trabajan en las economías ilegales y en actividades de bajo contenido tecnológico.

Así, los ricos se volvieron ENE veces más ricos, y los pobres más pobres, porque lo que ganan unos se quita a otros, salvo que el pacto social por un Estado de la Igualdad y el Desarrollo Sostenible, esté por delante, lo cual ni siquiera se planteó cuando se hizo la Constitución de 1991 cuyo propósito principal fue crear un Estado, una economía, una sociedad y una cultura neoliberal dependiente.

Pues bien, la desarticulación del Estado con ADEL & Restrepo, apunta a eliminar o privatizar 134 organismos públicos. Esta intervención incluye la reducción de 19 a 13 ministerios, así: continúan Hacienda, Cancillería, Defensa, Justicia e Interior, y se crearían dos Supraministerios: Desarrollo Económico, compuesto por Minas y Energía, Comercio, Transporte, Agricultura, Tecnología y Vivienda; y de Capital Humano, conformado por Educación, Salud, Trabajo, Cultura, Deporte, Ciencia y Medio Ambiente. Hay dos artículos magníficos que abordan en detalle la destrucción del Estado, y cuya lectura recomiendo en un reciente número de Revista Sur.[1] y [2]

Se venderían las trece entidades del Grupo Bicentenario, se acabaría la ESAP, la Agencia Nacional de Tierras, la Agencia de Desarrollo Rural y la Unidad de Víctimas con lo cual se acabaría de hacer trizas los acuerdos de paz. Desaparecería la Unidad Nacional de Protección, Bienestar Familiar, y más entidades hasta tener un Estado mínimo, precario y corrupto que dejó el modelo de mercado entre 1991 y 2022. Es decir, se eliminan instrumentos de intervención y de financiación del desarrollo para que el sector privado tome porciones adicionales del Estado mínimo y precario.

El discurso es exactamente el mismo de hace 35 años. En lo general, más libertad, eficiencia y prosperidad. En lo específico, menos Estado para corregir el déficit fiscal, eliminar burocracia y desregular el Estado.

Entonces, si en 35 años no se logró una sociedad más libre, próspera y menos desigual; una economía más productiva, innovadora, diversificada y exportadora; y una distribución territorial menos desequilibrada al interior de los departamentos y entre departamentos, por qué con el nuevo neoliberalismo, bautizado libertarismo, Colombia superaría los desequilibrios, los desarreglos institucionales que dieron paso a una cultura de la corrupción y la toma impune de los dineros públicos, superaría rezagos productivos, en capital humano y en investigación científica y tecnológica.

Lo que diferencia al modelo libertario de ADEL & Restrepo del neoliberalismo de Gaviria, Uribe y compañía, es que viene empaquetado como una franquicia, por eso el modelo es el mismo de Bukele, Noboa, Bolsonaro y por supuesto del “león” Milei. A Paz, Katz y Fujimori, les impusieron la misma franquicia de los anteriores.

Todos le vendieron a los “nadie” o los “nunca”, como los llama ADEL, que recibirán lo que los modelos liberales les prometieron y no les dieron: prosperidad e igualdad.

En Argentina los engañaron y en semanas les impusieron el Estado mínimo y precario. No les dieron nada, más bien les quitaron las ventajas sociales ganadas durante décadas de lucha. Ahora son esclavos del libertarismo violento, arrasador y discriminador que ha cerrado miles de miles de empresas.

Es lo que ocurriría en Colombia con la franquicia libertaria de ADEL, aunque la disputa política se antoja reñida, porque el primer gobierno progresista, a pesar de errores, y del bloqueo inclemente de las Cortes, del Senado de la República y del empresariado en huelga tributaria, logró llevar bienestar para eliminar algunas injusticias sociales y generar las condiciones de partida para una economía más productiva e innovadora, y una presencia social en salud y educación definitivamente superior, que se perderían si llegan los libertarios devastadores.

Sin embargo, mucha gente, por su precaria conciencia política dado su bajo nivel educativo, es indiferente y son proclives a vender su conciencia por unos pesos, sin consciencia del daño a ellos mismos y del daño a la nación.

El enemigo político de Colombia viene con la franquicia libertaria de la precariedad social y cultural, y de la corrupción del sistema político – jurídico – empresarial y electoral. Es decir, hay un sofisticado mega sistema de corrupción general con un sistema de corrupción electoral, que incluye los resultados dudosos del inaccesible software de Thomas & Greg.

Adicionalmente, en el caso de Colombia, la situación es abrumadoramente crítica, porque tiene un eterno conflicto interno que se puede prolongar y escalar si el progresismo es derrotado puesto que la gente no aceptará fácilmente un resultado adverso dada la compra de votos y la coacción que ejercen políticos y empresarios con sus empleados, a más de una eventual merma de votos progresistas por trampas en el trámite de los formularios E-14.

El Estado libertario

En la propuesta de ADEL & Restrepo por un Estado mínimo y precario, no se dice nada de los cambios estructurales de la economía con la política nacional de reindustrialización, que inició el presidente Petro.

La razón es sencilla, tanto la franquicia del FMI, del BM, de las multinacionales y del gobierno de Estados Unidos en 1991, como la franquicia del poder libertario de 2026, no dicen una palabra sobre cómo superar el rezago estructural de la economía, así como en educación y en investigación. ADEL ha dicho que acabará con la educación pública, con la salud pública y con todo lo público, agudizando la desigualdad y los rezagos estructurales de la economía. Convertiría a Colombia y demás países en estados fallidos, pobres, esclavos y endeudados.

Es tal la pobreza intelectual del modelo de Estado mínimo y precario, que divide la tecnología en un Supraministerio, y la ciencia en el otro. Este exabrupto no está en ninguna teoría, en ningún sistema de ciencia, tecnología e innovación del mundo, y en ninguna política industrial o de reindustrialización, porque la producción, la educación y la investigación son el trinomio del desarrollo, y conforman un solo complejo sistema en evolución permanente.

Entonces, en el Supraministerio de Desarrollo Económico, mezclan todos los sectores que jalonan la economía de Colombia: minas y energía, comercio, transporte, agricultura, tecnología y vivienda; y en el Supraministerio de Capital Humano, mezclan los sectores sociales, laboral, científico, cultural, deporte y medio ambiente. Entidades de semejantes dimensiones son irracionales.

Es una disección equivocada de un fanatismo libertario extremo, que haría de Colombia un país atrasado, abusado, jamás inteligente, culturalmente precario y más violento. El programa de gobierno de Iván Cepeda es todo lo opuesto a las ideas de ADEL & RESTREPO y compañía ilimitada. Colombia decidirá el 21 de junio entre la razón y la bestialidad.

_________________

[1] Guarnizo Rico C. J. Abelardo de la Espriella – Daniel Raisbeck y la ilusión del estado mínimo: del adelgazamiento del Estado al Estado precario en Colombia. Revista Sur número 460. Semana 23 del año 2026.

[2] Fonseca Zárate C. Un verdadero rediseño institucional de Colombia. Revista Sur número 460. Semana 23 del año 2026.

Jaime Acosta Puertas

Foto tomada de: Señal Colombia

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