La izquierda colombiana ha organizado partidos que, en la práctica, han funcionado como maquinarias electorales. Han servido para ganar escaños, para administrar algunas alcaldías, para mantener una bancada que hace oposición. Pero no han servido para organizar al pueblo. El único triunfo de las fuerzas alternativas en el ámbito nacional se logró con la unión temporal de varias organizaciones, no con un partido orgánicamente constituido. Y esa unión, como toda alianza instrumental, se disolvió una vez alcanzado el objetivo electoral.
El resultado es una paradoja que debería preocuparnos: en Colombia ha habido partidos, movimientos, luchas populares. Pero no ha existido una organización del pueblo que forme para la toma del poder para sí.
No hablo de la ausencia de partidos. Hablo de la ausencia de una organización política que sea funcional para el pueblo. Es decir, que no se limite a representarlo en el Congreso y en los demás órganos de representación, sino que lo forme, lo organice y lo dirija hacia la conquista del poder.
La tesis
Debe conformarse una organización política fundamental del pueblo para preparar las bases hacia la conquista del poder.
No se habla de cualquier organización, sino de una “organización” orgánica, con teoría y práctica, con responsabilidad consciente —no ciega—, con crítica y autocrítica
permanentes, con estructuras sólidas y con una militancia formada para dirigir, no para obedecer.
El tema es polémico porque no hay precedentes en Colombia de una organización con esa meta. Los partidos que han existido han sido, en su mayoría, entidades amorfas y desorganizadas, pobladas de simpatizantes más que de militantes. Han tenido liderazgos verticales que concentran el poder en una sola persona. Se han diluido sin dejar base sobre la cual construir. Han mantenido una ausencia de teoría y de práctica. También hay que señalar que han alejado a los sin partido: esos miles de colombianos que participan en sindicatos, organizaciones feministas, juventudes, prensa alternativa, organizaciones de base y colectivos culturales, y que podrían llegar al partido, pero que el partido no ha sabido vincular.
La pregunta
¿Cómo lograr una organización del pueblo capaz de mover a todas las organizaciones que, en su diferencia, logren la unidad en un movimiento popular capaz de conquistar el poder?
Esa es la pregunta que la izquierda no ha sabido responder. Este ensayo es un intento de empezar a responderla.
Esbozos para una organización orgánica
- La organización orgánica como escuela de teoría y práctica.
Debe convertirse en la forma orgánica que conquiste el poder para el pueblo. No pueden existir líderes y militantes vacíos de teoría y alejados de la práctica social, comunitaria y política.
- Unidad de acción y articulación de diferencias sin uniformidad.
La unidad de acción no se impone desde arriba: se construye en la articulación. Lo común no es lo uniforme: es lo que emerge del encuentro de las diferencias. La organización debe ser capaz de lograr una unidad de acción compatible con la existencia de fracciones, con compromiso consciente, pero no ciego. La crítica y la autocrítica, como crecimiento: una vez agotada la crítica, debe adoptarse un acuerdo que no necesariamente agote el debate, pero que permita el avance del proceso. La organización se debe fortalecer con la práctica.
El estilo de trabajo
La organización orgánica debe convertirse en una escuela de teoría y práctica, que moldee un tipo especial de dirigentes, una masa especial de militantes y una atracción especial de simpatizantes.
La teoría debe ser construida con el rigor de la investigación científica, pero el conocimiento debe ser creado entre los académicos y la ciencia vernácula de los territorios, para lograr una nueva forma de ver la política, la cultura, la ciencia, la ecología y la economía, como un todo indivisible que sustente la vida.
La creación de nuevo conocimiento debe darse con el ímpetu de la juventud y la experiencia de la adultez, para lograr un militante vivo, activo y comprometido.
Método
Organización, formación y práctica.
El método debe estar atravesado por el espíritu crítico desde el principio hasta el fin. La formación debe ser un espacio de construcción colectiva del conocimiento. La teoría se fecunda en la experiencia misma del movimiento social y político. Debe contener la seguridad del conocimiento, la capacidad para orientarse y la comprensión de los vínculos internos y externos, para saber cómo debe moverse y hacia dónde debe marchar.
Para lograr una verdadera transformación hay que conseguir que todos los militantes se conviertan en seres conscientes, reflexivos y políticamente activos, para vincular a todas las fuerzas populares.
Filosofía de la organización orgánica
El sentido de la organización orgánica debe estar atravesado por: formación, servicio y liderazgo territorial sin centralismo. Su militancia debe ser una estructura viva que organiza, orienta y lidera la pertenencia; representa un compromiso con el interés colectivo.
La organización debe adaptarse a los cambios, a los tiempos, y tecnificar su quehacer con el más alto valor del conocimiento. Los líderes deben prepararse no solo ideológicamente, sino también técnica y científicamente.
La ORGANIZACIÓN no delega el poder: lo ejerce. No elige a quienes hablan por el pueblo: habla el pueblo mismo. Ya es hora de superar el concepto tradicional de la DEMOCRACIA. Esto no significa ausencia de coordinación, sino ausencia de intermediarios. La coordinación es una función, no un cargo. Superar la democracia no significa abandonar la participación, sino trascender la lógica de la representación hacia formas de decisión directa y colectiva. No se trata de eliminar el voto, sino de construir mecanismos donde el pueblo pueda decidir sin intermediarios.
Ideología
La organización debe ser:
- Orgánica como alternativa.
- Relacional en circuitos en paralelo, como arquitectura que rompa la centralidad. La dirección como facilitadora de la articulación sin centro.
- Ecocéntrica como horizonte de supervivencia.
- Del principio de no daño como base ética. Antes de actuar, la organización debe preguntarse: ¿esta acción daña las condiciones de vida? ¿Produce daños irreversibles? ¿Afecta a quienes no pueden hablar? Si la respuesta es sí, la acción debe detenerse, revisarse o transformarse.
- De la sustentabilidad como criterio de vida. No hablamos de sostenibilidad, que busca mantener el sistema a pesar del daño. Hablamos de sustentabilidad, que busca no dañar las condiciones de vida. La sostenibilidad repara; la sustentabilidad previene. La sostenibilidad adapta la vida al sistema; la sustentabilidad adapta el sistema a la vida.
- De la alternatividad al desarrollo, entendiendo la economía del cuidado como base material para sustentar la vida.
Estructura
El Congreso Nacional será el espacio de articulación por excelencia. No habrá una línea general impuesta desde un centro, sino una línea común construida desde la articulación de las redes.
Dentro de la estructura deberá existir una red de investigación-acción, que permita la alternatividad al desarrollo.
Cómo se organiza el territorio:
- Circuitos en paralelo.
- Nodos autónomos.
- Articulación sin centro.
- Participación sin obligación.
- Incidencia con garantía.
Conclusión
La organización es orgánica porque cada órgano produce de manera autónoma, pero separado pierde el sentido de existir. La organización es una con el pueblo y absorberá de él las grandes ideas que después se plasmarán en acuerdos de articulación. La organización exige compromiso consciente y, al mismo tiempo, existirá permanentemente la discusión, la crítica y la autocrítica abiertas, para mejorar el trabajo continuamente.
Su tarea dinámica: articular lo diverso, crear conocimiento desde la práctica y sustentarla vida como criterio supremo.
La organización orgánica no obliga a participar. Reconoce que hay quienes no quieren hablar, que hay silencios que son resistencia, que hay ausencias que son información. El silencio no es consentimiento. El silencio es un dato que la organización debe aprender a leer.
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Nota metodológica
Ensayo: “La organización que conquiste el poder para el pueblo”
Este texto es un esbozo, no un manual terminado. Se enuncia para que la construcción sea colectiva. El esbozo es el método mismo, no un defecto: es la apuesta política.
Lo que no pretende
- No pretende entregar la organización lista, cerrada, con estatutos y reglamentos terminados. Eso sería caer en la lógica que critico: el partido que baja la línea desde arriba, que dice a todos qué hacer.
- No pretende tener la respuesta. Cuando digo “este ensayo es un intento de empezar a responderla”, cedo el protagonismo: la respuesta no la tengo yo, la construye el pueblo.
- No impone: convoca. Esa diferencia es decisiva.
Lo que el esbozo sí hace
- Traza el norte ético: la vida, el no daño, la sustentabilidad, el cuidado. · Rompe con las viejas formas: centralismo, intermediarios, maquinaria electoral. · Pone la pregunta en el centro: invita a todos a pensar, no solo a obedecer. · Define el espíritu: crítica, formación, práctica, articulación de diferencias.
- Reconoce que el conocimiento no es de nadie en exclusiva: viene de los territorios, de la juventud, de la experiencia.
Lo que significa “construcción colectiva”
- No se trata de que una sola persona llene los vacíos: los vacíos son el espacio para que otros pongan lo suyo.
- La unidad sin uniformidad se construye en el caminar, no se diseña antes de empezar.
- Que no haya un mapa detallado no significa que no haya rumbo: se navega mirando los principios y ajustando el rumbo entre todos.
- El silencio, la ausencia, la diferencia: no son problemas a resolver, son la materia prima con la que se construye.
La crítica, entonces, ¿para qué sirve?
No para reclamar lo que falta, sino para entrar en la construcción:
- “¿Cómo resolvemos esto?” → es la pregunta que el esbozo lanza. · “¿Qué aprendimos de lo anterior?” → es lo que cada experiencia aporta. · “¿Cómo hacemos realidad esto juntos?” → es el trabajo que ahora toca.
Cierre
El texto no es el plano final de la casa: es el croquis compartido para que entre todos levantemos la estructura. No es la respuesta completa: es la invitación a responder juntos.
Esa es, justamente, la primera práctica de la organización que se propone: no dictar, convocar. No imponer, esbozar. No tener la verdad, buscarla entre todos.
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Dilia Nelma Forero Sánchez, Ingeniera Industrial, especialista en Gerencia de Costos y Presupuestos, Magíster en Economía, Líder social — Junta Directiva ANUC Cundinamarca — Consejera Territorial de Cundinamarca — Docente Universitaria — Exalcaldesa, Exconcejal, Exsecretaria de Hacienda y Exjefa de Planeación del DPS, Fundadora de DOsVIDA. Impulsa la Alternatividad al Desarrollo para Sustentar la Vida.
Foto tomada de: La Silla Vacía

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