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Primera vuelta presidencial en la Región Administrativa y de planificación del Eje cafetero

1 junio, 2026 By Oscar Arango Gaviria Leave a Comment

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Según los resultados de las elecciones el 31 de mayo, Colombia celebrará una segunda vuelta presidencial con dos candidatos que representan dos visiones de país irreconciliables. Abelardo de la Espriella, el abogado ultraconservador que se presentó como el outsider que rompería con todo, ganó la primera vuelta con el 43,7% de los votos. Por su parte, Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, obtuvo el 40,9% de los votos.

La jornada electoral confirmó un país dividido políticamente en dos y cuya presidencia dependerá ahora de tres millones de personas que no han votado por ninguno de los dos aspirantes que llegaron a la segunda vuelta.

Paloma Valencia, la candidata del expresidente Álvaro Uribe, solo sumó el 6,9% (1,6 millones de votos), una auténtica derrota electoral que evidencia el desgaste del exmandatario que dominó la política colombiana durante dos décadas. Por su parte, Sergio Fajardo, el candidato del centro, superó el 4% con un poco más de un millón de votos.

De la Espriella fue una sorpresa: las encuestas lo situaban segundo, mientras Cepeda lideraba la carrera desde el inicio de la campaña. Nadie pronosticaba los 10,3 millones de votos que obtuvo.

Declarado admirador de Trump, Bukele, Bolsonaro y Milei, el abogado que en su día defendió a los paramilitares y abogó por negociar su desmovilización, clama ahora por mano dura contra los grupos armados. Promete resolver en 90 días lo que nadie ha conseguido en más de 60 años: una fórmula que mezcla ofensiva aérea, apoyo de Israel y Estados Unidos, destrucción de cultivos de coca y diez Pmega cárceles. Además, propone eliminar la Jurisdicción Especial para la paz, JEP.

Iván Cepeda es su antítesis. Es un reconocido defensor de las víctimas del paramilitarismo, ha sido durante años uno de los principales adversarios de Álvaro Uribe, a quien logró que condenaran en primera instancia por manipulación de testigos. Con cerca de 10 millones de votos, representa la continuidad del proyecto del Pacto Histórico: más gasto social, diálogo con los grupos armados y más oportunidades para la población vulnerable.

Ninguna de las encuestas que se publicaron en Colombia, consideró que el derrumbe de Paloma Valencia sería de las dimensiones que se presentaron en las elecciones presidenciales de primera vuelta. En la noche del 31 de mayo, sin que mediara un acuerdo programático, anunció su apoyo a De la Espriella: el mismo candidato contra el que había desatado una ofensiva hacía solo unos días. “Quiero felicitar su elección. Significa que Colombia no caerá en las manos del comunismo de Cepeda y de Petro”, dijo. De esta manera, busca mantener su vigencia en el escenario electoral.

Pero su candidato a vicepresidente Juan Daniel Oviedo tomó distancia y todo indica que no acompañará a De la Espriella en lo que puede interpretarse como un distanciamiento de Valencia.

En una declaración que causó sorpresa, el expresidente Alvaro Uribe escribió “Colombianos, hemos perdido. Asumo humildemente mis responsabilidades. Ganó el Dr. Abelardo De La Espriella. Cumplimos la palabra, votaremos por él y pedimos que se vote por él y por Colombia, por la defensa de la Constitución, de las libertades, de la creatividad individual, de la cohesión social, de la economía fraterna, del Estado pequeño y austero”.

Al momento de escribir estas notas, Sergio Fajardo publicó un decálogo de condiciones que, en su opinión, permitirían propiciar un acuerdo político.

Algunos observadores han hecho notar debilidades atribuibles a los dos candidatos que se medirán el 21 de junio. Cepeda carga con la percepción de inseguridad, la crisis del sistema de salud, los escándalos de corrupción que salpicaron al ejecutivo y la inquietud ante su receta económica para enfrentar el déficit fiscal. Su perfil es el de un defensor de causas contra el Estado, no el de un reconocido gestor. Además, su postura de un gran acuerdo nacional antes de convocar una Constituyente que por ahora despierta recelo en un sector importante del electorado.

De la Espriella tampoco tiene experiencia en la gestión pública y sus propuestas más extremas —sus comentarios homofóbicos, su mano de hierro por encima de los derechos humanos, su conservadurismo— pueden funcionar como combustible para sus bases, pero espantan a los votantes más moderados.  En cualquier caso, no parece que eso vaya a desestimular a sus votantes. Como ha pasado con las derechas extremas en otras partes del mundo el tono radical se normalizó y en un país donde la seguridad es una de las principales preocupaciones, las promesas de mano dura, calaron hondo.

NUEVO LIDER DE LA DERECHA

La derecha colombiana acaba de graduar un nuevo líder. De la Espriella se abre campo como líder ante quien fue durante dos décadas su santo grial, el expresidente Álvaro Uribe cuyo poder ya no es el mismo. Una enorme mayoría de los votos que usualmente iban a su partido el Centro Democrático se los llevó De la Espriella. Gran parte de quienes fueron sus fieles compañeros de partido desatendieron su orientación, decidieron no apoyar a Paloma Valencia y respaldar a De la Espriella que es la derecha sin Uribe, es una derecha más Milei, más Bolsonaro, más Bukele, más Trump.

Más aún, los acuerdos que había suscrito Uribe con las directivas de los partidos Conservador, Liberal, de la U, Cambio Radical y Mira no aportaron prácticamente ninguna votación en favor de Paloma Valencia y terminaron por desacreditar estas colectividades que han quedado debiendo más de una explicación a sus electores.

El uribismo, con su participación en esta elección, se posiciona como un partido tradicional más, y el liderazgo de Álvaro Uribe queda en duda. Si bien había conseguido la segunda bancada más grande en las elecciones legislativas de marzo pasado, su partido quedó muy lejos de alcanzar la presidencia con uno de los suyos. Abelardo de la Espriella, en cambio, abre un camino desconocido: sólo Salvación Nacional logró ser admitido como partido en su campaña. Pero De la Espriella necesita de Uribe, pues solo cuenta con cuatro senadores y una representante en el legislativo. Si quiere aprobar un proyecto de ley, requiere de la bancada del uribismo y de los partidos tradicionales.

EL CASO CEPEDA

A pesar de haber superado la votación de Gustavo  Petro de hace cuatro años (9.688.361 frente a 8.527.768)  el candidato del Pacto Histórico, que lideraba todas las encuestas, quedó con tres puntos porcentuales menos que De la Espriella, en lo que se ha estimado como un empate técnico. Ahora necesita movilizar otros sectores en la segunda vuelta del próximo 21 de junio para recuperar el impulso perdido.

Sin asistir a debates y con una maratónica actividad en plaza pública, Cepeda consiguió aglutinar al diferentes fuerzas en la búsqueda por asegurar un segundo gobierno progresista.

Como partido unificado que acaba de utilizar una consulta interna para la configuración de sus listas cerradas y cremallera, el Pacto Histórico viene de celebrar su victoria en las legislativas de marzo, en las que obtuvo las mayores bancadas tanto en el Senado (25 curules) como en la Cámara de Representantes (42 curules). En dicha jornada, Cepeda no apareció en el tarjetón de las tres consultas interpartidistas que se votaron, pues se lo impidió el Consejo Nacional Electoral.

La campaña, sin embargo, avanzó desde entonces con la creación de la Alianza por la Vida, una coalición electoral más amplia junto a sectores afines: el movimiento En Marcha, la Alianza Verde,  sectores disidentes del Partido Liberal y el expresidente Ernesto Samper, que antes había promovido un Frente Amplio al estilo de Uruguay. Otro par de candidatos, el excanciller Luis Gilberto Murillo y el exgobernador del Magdalena Carlos Caicedo, declinaron su propia aspiración presidencial para sumarse a la campaña de las izquierdas.

RESULTADOS EN LA RAPEC

Además del Centro Democrático, los partidos Conservador, Liberal, De la U, Cambio Radical, Nuevo Liberalismo y Mira habían declarado que, así como lo hicieron a nivel nacional, en los cuatro departamentos de la RAPEC trabajarían en favor de Paloma Valencia, pero los resultados fueron definitivamente adversos y sus electores se trasladaron a la campaña de Abelardo De la Espriella.

Los resultados de Paloma Valencia demuestran que tampoco en esta Región los partidos tradicionales tienen efectivo control sobre sus militantes y seguidores.

Conclusión

Como indica el columnista y profesor universitario Manuel Restrepo, en la primera vuelta “las campañas mostraron que la política dejó de organizarse solo alrededor de partidos, clanes y programas racionales, para girar también con base en emociones masivas, indignación, miedo, resentimiento, agotamiento, frustración y deseos de revancha. Las redes sociales intensifican esta dinámica y enrarecen la deliberación pública que es reemplazada progresivamente por viralidad, simplificación extrema y tribalización política”. Muy seguramente estas nuevas expresiones de la lucha política volverán a ser determinantes en la segunda vuelta presidencial.

De los candidatos que llegaron a la primera vuelta, será clave concertar un acuerdo con Sergio Fajardo y con las agrupaciones de Claudia López y Roy Barreras.

Luego de la primera vuelta presidencial en Colombia es claro que estamos ante dos modelos definidos de política de Estado. La continuidad del Gobierno progresista, a través de Iván Cepeda, o la llegada de una ultra derecha dispuesta a revocar mediante decretos los avances sociales en los últimos cuatro años.

El 21 de junio será clave la movilización del voto de centro y de los indecisos. Los electores que no se reconocen en ninguno de los dos extremos serán, seguramente, los que determinen quién gobernará Colombia en el siguiente período. La meta no es sencilla, hacen falta no menos de tres millones de votos nuevos.

En fin, según se desprende de esta elección, cada vez más las diferencias de opinión buscan alternativas en las urnas. Como debe ser. Nuestra democracia acaba de mostrar señales de madurez. Hay que seguir defendiéndola.

Oscar Arango Gaviria, Profesor titular, Universidad Tecnológica de Pereira

Foto tomada de: En Serio con Fabio Castaño en Facebook

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Filed Under: Revista Sur, RS Desde el sur

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