Sus ligeras referencias programáticas solo son críticas al gobierno del presidente Petro, como si el país no tuviera al menos un difícil pasado reciente, culpable de la violencia neoliberal de las economías ilegales, de todas las corrupciones imaginables, de todas las desigualdades posibles, y de todas las fracturas institucionales pensables, que lo ha convertido en uno de los países más inequitativos y violentos del planeta por culpa de una ortodoxia ultra conservadora, neoliberal y neofascista, donde los ricos más ricos no pagan impuestos justos y evaden tributar, y porque otros capturan tierras como símbolo de riqueza y poder, pero no de desarrollo. Es una fobia al progresismo, sin mirar más allá de los últimos cuatro años como si Colombia únicamente tuviera memoria inmediata, vida reciente e historia corta y mal contada.
Paradójicamente, las “tres estrellas del universo centro”: Claudia, Oviedo y Fajardo, que solo llegaron a la primera vuelta, tienen doctorado, y poco les ha servido esa acumulación de conocimiento para entender el pasado, el presente y proponer algo diferente para el futuro de su nación.
Su memoria es corta y su mirada inmediata de los problemas y potencialidades de Colombia en un occidente inexorablemente confundido, con un imperio en declive que insiste en hacer de América Latina un territorio sin soberanía ni dignidad ni pensamiento, solo lo quiere como campesino que les produce alimentos y que les compra tecnología. Es la región del patio trasero de la Casa Blanca en la cual está inscrita la ultraderecha de Colombia, junto a Bolsonaro, Milei, Bukele, Noboa, Katz, Paz y otros de una larga lista de insignificantes presidentes elegidos por Trump.
El centro es cualquier cosa cercana a la ultraderecha, poco o nada progresista. Basta considerar que “las tres estrellas del universo centro”, son enemigos de una Asamblea Constituyente, desconociendo que los tres poderes están vueltos flecos, sobre todo el poder político y el judicial, y que por el Congreso de la República no se tramitarán más reformas sociales y económicas como hemos visto en los últimos cuatro años. Bloqueo producto de los desbordamientos de la economía de mercado con su asalto a los recursos públicos y su nula visión de desarrollo para la nación.
Son arrogantes, por eso navegan sin brújula en la política colombiana. Para decirlo en pocas palabras y con toda claridad, las cabezas del centro representan en estas elecciones de 2026 a la ultraderecha básica, cruda, dura, ruda y pura, así digan que jamás apoyarían a ese raro personaje de “firmes por la patria” que emergió en medio de la confusión política de los desaparecidos partidos tradicionales.
Incluso, hay una especie de relación escondida entre las ortodoxias de la ultraderecha, del centro, y la ortodoxia de la izquierda en el Pacto Histórico. En el nuevo partido mayoritario se nota, se siente y ya se sabe, así todos aparezcan en la foto sonrientes y abrazados.
En la práctica de la acción política, esa división se devela por la manera como desconocen el valor de Carolina Corcho, que hoy, después de Cepeda y de Petro, es la figura más importante del Pacto.
Quisiera escuchar a los demás líderes del nuevo partido repitiendo la consigna de la ganadora de las elecciones al Congreso de la República, y veríamos cómo se les traba la lengua. Cuando debe ser parte del llamado de Cepeda al final de sus intervenciones en la plaza pública. ¡¡¡ ME LLAMO IVÁN CEPEDA, VOY A SER SU PRESIDENTE. DE LA CALLE A LAS URNAS HASTA LA VICTORIA, NI UN PASO ATRÁS !!!
El Pacto y la Alianza por la Vida no lograron convocar a los jóvenes. Son ellos los que se han tomado las calles con su consigna “la calle otra vez”. Después del golpe del 31 de mayo, la juventud reaccionó de inmediato para devolvernos la esperanza.
En la noche del 31 hubo las primeras manifestaciones. Hoy son miles de miles en movimiento en todas las ciudades, en la tarde y en las noches, que se convertirán en días porque a Colombia hay que movilizarla sin pausa ni descanso de aquí al 21 de junio, incluidos los jóvenes del centro que también ya se movilizan.
P.D. Como un voto más de confianza del progresismo en la oposición, hicieron bien el candidato Iván Cepeda y el presidente Petro en parar el proceso a una Asamblea Constituyente. El ejercicio de la política debe poner por delante a la nación.
Jaime Acosta Puertas
Foto tomada de: El Espectador

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