Muchas proclamas de la crítica masificada a los resultados del sistema educativo formal colombiano en PISA 2025 y las miradas de sus causas, están repletas de valoraciones adversas y flagelantes, pero todas pasan por alto algunas consideraciones que la ocasión amerita tener en cuenta. Una de éstas tiene relación
directa con el estado actual de la cultura de la formación científica tecnológica que el sistema escolar estatal intenta incorporar al pensamiento, el lenguaje y las actividades socioculturales de la niñez y la adolescencia, o sea como parte sustancial de su orientación para la vida y el ejercicio de la ciudadanía, según directriz de uno de los bloques de poder socioeconómico mundial. Dentro del estado de esta cultura, en términos de Vygotsky (1995)1, vista como concreción de funciones mentales superiores, está su característica de ser mediada de forma sistemática por la institucionalidad educativa, a diferencia de la cultura natural o espontánea que se reproduce en la vida diaria sin mediación elaborada y reproducida por decenas de medios y la vida comunitaria.
Por ello en la apropiación de la cultura elaborada tiene mucho peso el interés, la emoción y el placer que ésta despierte en la niñez y la adolescencia. En los últimos años (casi 20) la apropiación masiva de la cultura científica tecnológica está confrontada por la cultura que reproducen a diario los influencer de la modificada telefonía celular y sus múltiples propósitos de liderazgo y los medios masivos de comunicación que controlan a través de su programación el rating deportivo y la tv espectáculo para millones de mentes adolescentes.
De otra parte, valga subrayar que, aunque sea tema para otra ocasión, los comentarios que ponen de pláceme a la OCDE como rectora del aprendizaje escolar en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, no plantean pregunta alguna sobre el propio diseño y empleo de la Pruebas PISA, como eje de referencia para la práctica educativa en contextos socioculturales específicos, como los colombianos, por ejemplo.
Por ahora, es preciso empezar por decir qué son las pruebas PISA y registrar alguna información difundida sobre los resultados 2025 para luego, hacer algunos apuntes críticos sobre esta importante cuestión, de la cual le corresponde a la docencia universitaria y los centros territoriales autónomos de pensamiento hacer sus aportes.
Qué son las pruebas PISA
Según el Ministerio de Educación Nacional (2018)2, el programa para la evaluación internacional de alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), evalúa el desarrollo de las habilidades y conocimientos de los estudiantes de 15 años a través de tres pruebas principales: lectura, matemáticas y Ciencias. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aplica este examen estandarizado cada tres años, desde el año 2000, y en cada una de las aplicaciones profundiza en una de las tres áreas mencionadas.
Los adolescentes de 15 años que presentan las pruebas PISA de la OCDE en la actualidad colombiana y occidental, no rusa, ni china, están inmersos en la cultura emergente no formal que compite y en muchos casos supera su interés por la cultura escolar pública o privada. A ello haremos referencia más adelante
Algunas cifras y notas sobre los resultados de PISA 2025.
La Red noticias en septiembre 10 presenta el siguiente cuadro de los resultados del sistema educativo colombiano en las Pruebas Pisa 2025,

En estas pruebas en el mundo, ValenEduca3 dice que participaron cerca de 760 mil estudiantes de 91 países OCDE y no OCDE, como los de Vietnam, agrega que los resultados a nivel mundial en los diez últimos años son en tendencia regresivos, siguen sobresaliendo los países asiáticos China y Singapur y el recién participante Vietnam; puntualiza que en comparación con el año 2022 los resultados no son muy malos.

Por su parte, Alejandro Gaviria (2026, 8 de septiembre)4, exrector de Uniandes, dice que en Colombia y América Latina existe una “tolerancia con la mediocridad” por los bajos resultados educativos. Subraya: Latinoamérica no le otorga la misma centralidad a la educación que otros países como los de Asia; Es bajo el rendimiento en áreas clave como matemáticas ubicándose 82 puntos por debajo de los promedios OCDE; Los jóvenes no alcanzan competencias críticas, cuestión que no se soluciona con debates ideológicos; hay que superar el impacto del uso excesivo de pantallas, redes sociales y celulares y exigir compromiso y seguimiento por parte de los hogares.
De Zubiria (2026, septiembre 9) dice que la comprensión lectora es particularmente grave en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. Frente al conjunto de los resultados PISA 2025 propone para Colombia crear comités científicos que ayuden a tomar decisiones en formación de maestros, estructura de educaciones educativas, liderazgos pedagógicos con en la educación inicial, cambiar los currículos con ejes transversales en competencias.
Notas de la propia OCDE.
Según Informe PISA 2025 de (septiembre 8 de 2026)5 el rendimiento de los estudiantes en lectura y matemáticas disminuyo de manera pronunciada en los países OCDE:
“Entre 2015 y 2025 la puntuación media en lectura disminuyó 28 puntos en los países de la OCDE, lo que equivale a un año y medio de aprendizaje aproximadamente. La puntuación en matemáticas cayó 22 puntos, lo que representa algo más de un año de aprendizaje. Entre los participantes no pertenecientes a la OCDE, durante ese mismo periodo, la puntuación en lectura cayó 16 puntos y la puntuación en matemáticas, 8 puntos”
Por todo lo visto hay que contemplar una interpretación de la situación que describen los informes PISA y sugerir elementos de una propuesta de superación, que contemple la formación científica tecnológica y la educación ciudadana comouna propuesta cultural para los adolescentes de 15 años que ocurre en el marco de la geoeconomía política y contextos socioculturales específicos.
Interpretación y salida de la situación de los resultados PISA
En palabras de Trahtemberg (2026, septiembre 10)6, los “PISA lovers”, al revisar cómo caen los puntajes entre los años 2022 y 2025, no dicen cuál es la cuestión multicausal que está detrás de estos resultados. Hay una situación inocultable; las pruebas de matemáticas en España y Francia caen en 16 puntos o en Eslovenia y Serbia en cerca de 25 puntos con relación al año 2022.
Esta cuestión multicausal hay que interpretarla desde la realidad que enfrentan las mayorías de adolescentes en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. Se confrontan con dos sistemas culturales uno de elaboración formal sistemática, que como ya se dijo en términos de Vygotsky (1995)7, busca desde los sistemas escolares formales incorporar a sus funciones mentales superiores (no espontáneas) el conocimiento científico tecnológico conceptual, procedimental y actitudinal, con base en el postulado de la ruta de construcción que comprende el transito progresivo, no mecánico, ni tampoco instantáneo, que va de lo interpsiquico a lo intrapsíquico y viceversa. Pero que tiene como competidor al sistema cultural que apuntala la reproducción de sus contenidos naturales, espontáneos desarrollados desde la niñez y controla con demostrado protagonismo el campo social interpsiquico de dónde debe partir el proceso de construcción del conocimiento científico tecnológico.
Empleando palabras antes expresadas por Gaviria (20268, el campo social interpsiquico tiene fuertes influencias del uso excesivo de pantallas, los influencer de las redes sociales y los múltiples mensajes, videos y plataformas de los celulares. Esto más el juego calculado de los medios comerciales de la economía que practican una educación informal dirigida, se convierte en un sistema cultural que el pensamiento espontaneo o natural incorpora a su mente-conciencia con mayor interés, emoción y placer. La adolescencia ve en varios influencer, no formados científicamente, ejemplos de emprendedores económicos a seguir, cuestión que no ven en los egresados del sistema cultural del conocimiento avanzado sistemático, que no encuentra en la sociedad procesos industriales y de gran comercio dónde incorporarse; muchos saben que su futuro por esta vía está en la emigración hacia lejanías y el compromiso con lideres electorales regionales y nacionales.
En un marco sociocultural como el recién visto, la formación científica tecnológica de los adolescentes y las pruebas PISA no ocupan el interés de los adolescentes y en cierto sentido de la institucionalidad educativa. Además, para las elites de la hegemonía económica y política, sólo importa que un sector de la adolescencia acceda a la formación científica tecnológica en profundidad y le preste luego el mejor servicio a la reproducción de sus rendimientos productivos. A estas elites, poco le interesa sí la mayoría de la adolescencia progresa en lectura crítica y formación ciudadana, pues sabe que ello va en contravía de sus deseos de elección popular.
Esta situación multicausal de la reducción del interés de la adolescencia hay que intentar superarla, a través de una alianza de la institucionalidad escolar, la docencia escolar formal, la educación no formal y los medios alternativos de conciencia por el progreso social en paz, que le disputen a la cultura del control mental de la libertad y las emociones de los adolescentes que tiene protagonismo en el espacio interpsiquico donde el conocimiento elaborado es asediado por el conocimiento espontáneo alimentado hoy por los mensajes que lo muestran como el mejor y el que debe ser apetecido por los adolescentes.
En la idea de Vygotsky, hay que convertir en proyecto cultural hegemónico de los adolescentes, el que relaciona, pensamiento-lenguaje-actividades escolares y cotidianas e interpretación y transformación de la realidad para beneficio humano social. Desde este proceso cualquier prueba de conocimientos, sin importar que con ella la OCDE busque su protagonismo en la orientación de un sector de la educación formal mundial, podría ser resuelta de manera favorable. La OCDE tiene sus límites de protagonismo, no tiene cómo implantar su liderazgo en los sistemas de educación de China y la Federación Rusa. En tal sentido, cabe relacionar la formación científica de los jóvenes con maneras diferentes de implementar el currículo en cualquier lugar del mundo. Y por supuesto en UNIPAZ, dónde los adolescentes acceden a la formación universitaria sin el sometimiento a sistemas excluyentes de admisión: en este caso la cooperación docencia, estudiantes y gobierno escolar es clave para la formación científica tecnológica. Ello implica siempre partir de lo que el estudiante sabe para colaborar, en diálogo de saberes, con su formación científica significativa profunda y contextualizada.
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1 Vygotski, L. (1995). Pensamiento y lenguaje. Nueva edición a cargo de Alex Kozulin. Paidós, Barcelona.
2 Ministerio de Educación Nacional (2018). Qué es la prueba PISA. Educación. gov.co. Actualización al 26 de noviembre de 2017.
3 Hoyos, V (2026). ¿De verdad nos fue tan mal? ValenEduca, septiembre 10.
4 Gaviria, A. (2026), Entrevista por el medio Caracol, septiembre 8.
5 OECD (2026). Informe PISA 2025: El rendimiento de los estudiantes en lectura y escritura disminuyó de manera pronunciada en la OCDE. Septiembre 8.
6 Trahtemberg, L (2026). Los puntajes de PISA no dicen lo que se les atribuye. Publicidad 7 Vygotsky, L. (1995). Obra citada.
8 Gaviria, L. (2026). Obra citada.
Jaime Corena Parra, Docente del Instituto Universitario de la Paz-UNIPAZ, Barrancabermeja. septiembre 12 de 2026.
Foto tomada de: Ministerio de Educación Nacional

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