Colombia es un país muy ortodoxo en economía que cubre a los gremios, los políticos, los periodistas y los economistas. Aquí se aplica muy bien la tesis de Gramsci que hay una hegemonía ideológica total que incluye a la derecha, el centro, los progresistas y aún a cierta supuesta izquierda.
Todo el mundo habla en Colombia de estabilidad macroeconómica, de controlar el déficit fiscal y el endeuda miento público, de independencia del Banco de la República, de reducir el Estado, de nada de empresas públicas, de control de la inflación a mínimos, de nada de expropiación de tierras para hacer justicia social, de nada de cambiar la constitución. Y esta unanimidad es total: de los ciudadanos, de los abogados, de los sicólogos, de los médicos, en general, de todo el mundo.
Por ejemplo, la politóloga Claudia López hablaba con una gran intensidad como si fuera una economista preparada, de lo grave de la situación fiscal y del endeudamiento público y que es urgente resolver estos dos temas, y colocaba como punto de apoyo a Iván Cepeda esto, que había que tener una política de estabilidad macroeconómica. Ahora todos son expertos en economía, y todos pontifican. Y lo mismo, la otra ignorante Vicky Dávila que habla como una loca.
Pero, peor, el programa de Iván Cepeda también hablaba de estabilidad macroeconómica, de reducir el déficit fiscal, de defender la autonomía del Banco de la República. Al final se rodeó de economistas que se dicen progresistas, pero que son en la realidad ortodoxos.
Entiendo, que, en una campaña presidencial, dado el consenso ortodoxo que existe en Colombia, oponerse a la ortodoxia sirve para que lo traten a uno de populista, de irresponsable, y siempre utilizan el estribillo de Cuba y Venezuela como ejemplo equivocado.
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Ahora todos somos ortodoxos
La dominación ideológica del establecimiento es impresionante. Todos somos ortodoxos hablamos peste del déficit fiscal, del endeudamiento público horroroso. Es el horror nos dicen, el país está quebrado, hay que pedir cuentas al gobierno de Petro y mandarlo a la cárcel o extraditarlo a los Estados Unidos. No sé sabe quien grita más. Hay que oír al estadunidense de la Espriella, a su vicepresidente que fue ministro de Duque y no brilló por su capacidad, al señor Mauricio Cárdenas, aterrados, horrorizados, a todos los que han manejado este país en los últimos treintas años. Pero, igualmente, a los famosos centristas, a la señora politóloga Claudia López, al matemático Sergio Fajardo y sus seguidores. No sé sabe quien grita más, si estos centristas fracasados o los super ortodoxos. Y, desafortunadamente, a personajes del Pacto Histórico que cayeron en las garras de la ortodoxia y que una semana antes de la segunda vuelta presentaron un programa económico ortodoxos por miedo a ser acusados de irresponsables y porque había que atraer a un centro inexistente.
O sea, total unanimidad. Yo soy una excepción a este dominio ideológico. Tenemos que dar la batalla ideológica los economistas heterodoxos que tanta falta hace y que la izquierda ha perdido.
La estrella del norte
Otro acuerdo en la élite colombiana la definió muy bien el presidente Marco Fidel Suárez con su teoría de Respice Polum, de mirar a la estrella polar o la estrella del norte, los Estados Unidos. Es una visión muy compartida por los gremios, los empresarios, los políticos y los tecnócratas, que ven como lo máximo a la potencia imperial del norte. Siguen sus orientaciones, su cultura, sus modas, su ideología, son todos proamericanos, apoyan su política internacional, su anticomunismo, su rusofobia. Todos quieren ser ciudadanos estadunidenses. No se han dado cuenta que el mundo de 2026 ha cambiado, que hay otros que han surgido, poderosos como China, Rusia, India, Brasil, Sudáfrica, Indonesia, Turquía, Paquistán
Posiciones heterodoxas
En el campo económico hay varias corrientes que en una u otra forma proponen otras ideas alternativas, digamos heterodoxas, que son: los keynesianos, los postkeynesianos en sus diferentes corrientes y los marxistas, fundamentalmente, que defienden teorías muy diferentes al de este Consenso de Washington que no ha desaparecido en Colombia.
Por supuesto, no hay consenso en todos, en especial entre los postkeynesianos y los marxistas, sobre el origen y papel de la moneda y sobre que determina la inversión. Los marxistas le dan importancia primordial a la tasa de ganancia, es decir, la inversión está determinada por la tasa de ganancia. Para los postkeynesianos, la inversión depende de la demanda del espíritu animal, de la incertidumbre, la inversión determina el ahorro.
El déficit fiscal no es un demonio
Para los postkeynesianos el déficit fiscal no es un demonio sino algo necesario para lograr el pleno empleo cuando el sector no gubernamental no reacciona. Se está en contra de las políticas de austeridad que es lo que resulta cuando los ortodoxos piden reducir el déficit fiscal y los más extremistas de lograr un superávit.
En Colombia, la propuesta de los ortodoxos de reducir al déficit fiscal en 2026 a menos de 3% del PIB, requeriría un ajuste de más de 60 billones de pesos, un 13% del total del presupuesto nacional. El extremismo de derecha de los partidarios del gringo Abelardo de la Espriella hablan de un ajuste del Estado, de eliminar ministerios, entidades y privatizar todo, lo que sería aplicar la motosierra del extremista de derecha el argentino Milei, pero las cuentas no dan como lo he demostrado en otro artículo. Ahora, la extrema derecha quiere bajar los impuestos para los ricos y las empresas, O sea, la cuadratura del círculo. Pero, ellos están dispuestos a acabar con el Estado sea como sea, botando empleados, reduciendo gastos en salud, educación, infraestructura, en lo que sea, porque son insensibles socialmente.
Para 2026 se prevé un déficit por el gobierno de 6,2% del PIB, correspondiente a 119.588 miles de millones de pesos y a un déficit primario de 39.977 miles de millones de pesos, equivalente a 2,08 % del PIB, que es una cifra para no asustarse.
Hay que repetir que cerca del 90% del presupuesto es de gastos inflexibles, así que pensar en recortes de 60 billones de pesos es una ilusión. Lo que necesita un país como Colombia es gastar más, ya que el total del gasto sobre el PIB está en la parte inferior de los valores mundiales, siendo los de Europa por encima de 30-40%. Para dinamizar la economía hay que gastar más, especialmente en inversión. Desde un punto de vista de algunos neoclásicos hay que aumentar los ingresos a través de mayores ingresos tributarios, que el gobierno de Petro quiso hacerlo pero que el Congreso y las Cortes no lo permitieron irresponsablemente.
La política fiscal para crecer
En Colombia nunca se ha cumplido la regla fiscal.
Los postkeynesianos defienden una política fiscal según la teoría de Abba Lerner de functional finance con los objetivos de lograr el pleno empleo, una inflación baja, una distribución del ingreso y la riqueza justa y estabilización financiera. Para ello hay cinco mecanismos: política fiscal política monetaria, política de ingresos, política económica internacional y política ambiental.
Se favorece la política fiscal vs la política monetaria, y se considera que la moneda es endógena, creada por los préstamos bancarios.
La política fiscal tiene dos objetivos: logra pleno empleo y evitar la inflación. Para esto se requiere que los gobiernos corran déficit fiscal si el gasto privado es inadecuado para mantener el pleno empleo, y lo contrario, un excedente presupuestario si el gasto privado está por encima del ahorro.
Dentro de la posición postkeynesiana está la tendencia de la Teoría Monetaria Moderna-MMT de que el dinero es una creación del Estado y que los países con soberanía monetaria no tienen problemas para endeudarse y tener déficits fiscales.
El enfoque de la política funcional se preocupa busca asegurar un nivel deseado de demanda agregada, más que buscar una determina posición presupuestaria, por ejemplo, balancear el presupuesto.
Un déficit fiscal se utiliza para aumentar la demanda agregada para atacar la demanda agregada insuficiente. Es una falla de la inversión sobre el ahorro que crea una razón para un déficit fiscal, que los keynesianos y postkeynesianos consideran es la situación normal, porque el déficit absorbe el exceso de ahorro. Esta es la razón que justifica los déficits fiscales.
La simulación a través de modelos macroeconómicos muestra que un incremento en el gasto del gobierno tiene un efecto positivo en la actividad económica.
Hay dos vías para para, supuestamente financiar un déficit fiscal: bonos por parte del gobierno y emisión monetaria.
La imposición de impuestos se hace, fundamentalmente, para ejecutar una política de distribución de ingresos y para incentivar cambios ambientales.
El argumento contra los déficits fiscales es el de su sostenibilidad. En principio un déficit fiscal es sostenible si la tasa de crecimiento excede la tasa de interés. O que la relación entre deuda y PIB se mantiene constante.
Endeudamiento público
Visto internacionalmente en 2026, la relación de deuda pública con respecto al PIB no es alta en Colombia. La de la mayoría de los países europeos está por encima de 60%: Francia, 113%, España, Inglaterra, 104%, España, 162%, Italia, 138%, Grecia, 137%, Austria, 81,8% Finlandia, 82,1%. Estados Unidos, 125%, Japón, 204%, Canadá, 111%, China, 106%. Por supuesto, hay otros países con relaciones por debajo de 60%, como Rusia con 16,4%, Suecia con 34,’%, Noruega con 55,1%. En Latinoamérica, ocurre lo mismo: Argentina con 83,2%, Uruguay, 70,3%, Brasil, 76,5%, Bolivia, 95%, Uruguay, 70,3%, México, 49,7%, Chile, 41,7%, Paraguay, 45,2%.
O sea, Colombia no es tan terrible como lo presentan nuestros ortodoxos. Aún más, según el informe del ministro de Hacienda de Colombia, la deuda pública cayó de 60,7% en 2021 a 57,8% en mayo de 2026, habiéndose logrado una disminución en el pago de los intereses de la deuda externa.
Se produjo en el gobierno de Petro un cambio sustancial en la composición de la deuda pública, al pasar de 365,4 en 2022 a 349,6 billones de pesos en marzo de 2026, reduciéndose el porcentaje de 41,9% 28,8% respectivamente. Los intereses de la deuda externa han estado alrededor de 6,0%. El costo de la deuda interna está muy relacionado con la tasa de interés fijada por el Banco de la República, los que han sido muy fuertes durante el gobierno de Petro, dando lugar a tasas cercanas a 12-13%. Pero en ninguna forma ha habido problemas para vender los TES y bonos a mercados internacionales, siempre ha habido más demanda que lo ofrecido por el gobierno, así que no es cierto que el mercado está castigando a Colombia. Además, el hecho de reducir el endeudamiento externo aísla a Colombia de las presiones internacionales. Simultáneamente se ha diversificado la deuda externa por monedas: ya hay un portafolio más variado, que depende menos de los préstamos en dólares.
Nada de esto se menciona por los opositores a Petro, sean gremios, políticos o economistas ortodoxos.
Inversión
La relación de la inversión con respecto al PIB es muy baja en Colombia, de solamente 17,0%. Para 2025, sobresalen China con 41%, India con 33% y Corea del Sur con 30%. Para los países desarrollados del Norte las cifras giran entre 20-24% y para los latinoamericanos entre 175 y 24%. Colombia es uno de las más bajas relaciones, lo cual es muy grave, que significa que hay que aumentar la inversión privada como la pública, es decir más gasto del gobierno, no menos.
Crecimiento económico
El crecimiento del PIB de Colombia de 2,6% en 2025 fue relativamente alto desde un punto de vista internacional. Los más altos fueron los de Taiwán con 8,68%, India con 7,62%, Indonesia con 5,11% y China con 4,96%. El crecimiento de los países europeos fue muy pobre, siendo el de España con 2,77% de los más altos con Polonia con 3,57%. La mayoría estuvieron por debajo de 2,05 y aún de 1,0%. En Latinoamérica hubo gran variedad desde altos crecimientos como en Paraguay con 6,0%, Ecuador, 3,73%, Costa Rica, 4,56% y bajos como México con 0,56%, Uruguay, 1,788%, República Dominicana,2,12%, Chile 2,29%. Estados Unidos creció solamente 2,1%, Canadá, 1,74% Japón, 1.19%.
Déficit fiscal
El déficit fiscal de Colombia en 2026 anualizado es alto en Colombia comparado con el resto del mundo. El promedio en las economías avanzadas es de 4,0%. El dato de 6,2% de Colombia está por encima de la mayoría de los países, En los países europeos el déficit fiscal está normalmente por encima de 3,0%. En Estados Unidos se fija en 5,6%, en India en 7,4%, en Rusia en 5,92%, en Alemania en 3,3%. En los países latinoamericanos, el de Colombia es de los más altos.
Ingresos tributarios como proporción del PIB
La carga tributaria en Colombia es baja. En 2024 fue de 19,9%, mientras que en los países del norte estuvo en la mayoría de los casos por encima de 40,0% y en Latinoamérica alrededor de 21,7%.
Ahora, el gasto como proporción del PIB es otro indicador que está muy relacionado con los ingresos tributarios y con el déficit fiscal. En Europa este indicador está muy por encima del 40%, el Latinoamérica entre el 20% y menos del 40%. En Colombia, para 2026 este indicador está alrededor de 24’%.
Ya con este indicador se ve el problema del balance fiscal en Colombia porque para tener un gasto superior al 20%, obligatoriamente se produce un desbalance, y disminuir el gasto no tiene sentido porque el Estado tendría que renunciar a muchas de sus funciones. Pero, además, el 90% del gasto en Colombia es inflexible.
En Colombia, la presencia de guerrillas, narcotráfico, paramilitares, minería ilegal y bandas criminales ha obligado a un gasto alto en temas de seguridad, que explica cerca del 3,5% del PIB, un indicador de los más altos del mundo, que coloca presión sobre el gasto no social.
En Colombia tenemos que gastar más si queremos crecer y mejorar el bienestar de los colombianos. El gasto como proporción del PIB debería estar por encima de 30%. O sea, en lugar de recortes, lo que necesitamos es gastar más. La propuesta ortodoxa de la extrema derecha y de todo tipo de neoliberales de diferentes posiciones políticas implica programas de austeridad y de poco crecimiento económico. Es una política de Estado mínimo, de disminuir derechos sociales y de privatizaciones,
Si se crece más rápido habrá más ingresos tributarios. Una alternativa neoclásica para obtener ingresos es la de subir los impuestos. Adicionalmente, hay que tener tasas de interés bajas y devaluar el peso colombiano, dos políticas a favor de la austeridad que el Banco de la República viene siguiendo.
Diego Otero Prada
Foto tomada de: Valora Analitik

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