Pero será un presidente ilegítimo por su doble nacionalidad con la cual debe obedecer primero al interés de Estados Unidos y no al interés de Colombia; y es ilegal porque ganó haciendo fraude desde las instituciones electorales confabuladas con poderes globales de ultraderecha.
La explicación de cómo se robaron las elecciones del 21 de junio, es clara. Lavaron los E14 al quitarles los seguros digitales con lo cual se perdía la cadena de custodia y e impedía un escrutinio correcto. Así fue como se hizo imposible detectar la monumental manipulación de los votos a favor del ilegítimo ganador. Cuando a los E14 los introducían en los computadores de la REGISTRADURÍA, de propiedad de los hermanos Bautista, dueños de Thomas Greg & Son, los modificaban para siempre. Es decir, los E14 entraban al computador con una información, y salían con otra, a favor del Tigre. Más o menos un millón de votos se inventaron. En sana ley, Iván Cepeda es el presidente de Colombia.
La impronta de triunfador tramposo, no se la podrá quitar, y arrastrará la imagen de un personaje que la mayoría de colombianos rechazará.
Ganó engañando a la gente aprovechando su ignorancia. Un par de viejitos que reciben el bono de 230.000, votaron por el tal Tigre, porque este dijo antes de la segunda vuelta, que les subiría el bono a 400.000 pesos. Después, el vicepresidente Restrepo, dijo que no había plata para seguir con ese bono.
Gente ignorante, también es parte del fraude, complementando el fraude con los computadores. En síntesis, fraude en el cerebro del poder, fraude en la Registraduría y en el Consejo Nacional Electoral, cobardía en el Consejo de Estado, fraude de ciudadanía ignorante y manipulable con cualquier mentira, por eso el Tigre ganó sin propuesta o plan de gobierno, solo manipulando símbolos: bandera de Colombia, “firmes por la patria”.
Gobernará mintiendo sin pudor, manipulando a la gente, porque a toda hora repetirá que encontró una patria vuelta miseria. No tendrá otra estrategia, el gabinete es malo y/o torcido y/o retrógrado y/o ignorante sin ninguna idea y voluntad de profundizar las reformas sociales progresistas y desarrollar la producción para abatir la desigualdad y el atraso general de la economía.
Mientras tanto el progresismo le apuesta a la igualdad, a desarrollar una economía a partir de capacidades de innovación propia articulada con innovación de otros países, a la educación de calidad, a la ciencia y la tecnología para la producción y aportar a la ciencia mundial, a la cultura para proyectar su rica diversidad, a trabajar contra el calentamiento global, y conversar con el mundo desde la dignidad, la soberanía, la reestructuración de los organismos internacionales y la redistribución de las ganancias de los mega capitales globales.
Mientras que el neofascismo neoliberal de los monstruosos estafadores de la voluntad ciudadana, tienen como frente de gobierno la violencia, la destrucción del medio ambiente por la extracción inmisericorde de recursos naturales, la desaparición del Estado para acabar de entregarle todo al mercado y que este continúe saqueando el presupuesto de la nación, ponernos a leer la biblia para lavar el cerebro con la prédica de los evangelistas, y sin la más mínima idea de lo que es la economía de la innovación para desarrollar sectores de alta tecnología, industrias digitales y de la IA, y elevar la productividad en sectores tradicionales, como la agricultura. A ellos solo les interesa acumular y acumular y acumular y nada distribuir. Quieren una sociedad pobre, ignorante y sumisa, ofrecida de rodillas a Estados Unidos para profundizar el saqueo de las arcas públicas, de la naturaleza y explotar una mano de obra sin educación o con educación deformada desde los doctorados hacia abajo.
Días negros vienen para Colombia. Los 12.7 millones que votaron por Iván Cepeda deben prepararse a dar la más profunda lucha política, social y por la soberanía. El arma será la palabra y los tambores, la razón, la convicción, la verdad, la unidad, dibujar y escribir utopías para hacerlas realidad.
Hoy, 7 de agosto hay que oír el discurso del nuevo fanatismo para entender lo que se avecina.
Al presidente Petro, gracias. Sus errores, grandes y pequeños, quedan atrás, pero resalto algunos: la paz total sin evaluar antes qué había dejado el gobierno de Duque; la falta de coordinación del gabinete ministerial y su maltrato en los consejos de ministros; la demora sucesiva de llegar hasta cuatro horas tarde a los actos públicos; mucho chisme pendejo en su entorno palaciego; y no saber mostrar tantas cosas buenas que hicieron la mayoría de ministerios y agencias del Estado.
Hay que dar un salto cualitativo para consolidar el proyecto ideológico y político del progresismo, porque la destrucción institucional es total, la cual es confección de las decenas de gobiernos anteriores al primer gobierno progresista. El poder tradicional y los nuevos poderes son los únicos culpables de los tremendos desarreglos institucionales que desataron la violencia, la corrupción, la ilegalidad, el atraso, y la sumisión a agentes externos.
Muchos aprendizajes para volver a triunfar en 2030, sin entregarse ni retroceder, hablando siempre con la gente y construyendo con ella el proyecto del futuro, sobre todo con los jóvenes que son los grandes perdedores con el desastre ocurrido desde 2023 cuando la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral empezaron a desarrollar la tecnología digital y la tecnología jurídica para el fraude.
Jaime Acosta Puertas
Foto tomada de: Infobae

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