La fórmula Cepeda & Quilcué llega apuntalada en dos precedentes importantes. Cepeda fue el ganador de la Consulta interna del Pacto Histórico que con 1.5 millones de votos se impuso a Carolina Corcho, como se sabe el politiquero Consejo Nacional Electoral, CNE, impidió que Cepeda participara de la Consulta del Frente por la Vida que sin esa participación se desinfló completamente, pero en cambio la lista del Pacto Histórico al Senado de la República obtuvo en las elecciones del pasado 8 de marzo cerca de 4.5 millones de votos que es la cifra con la que realmente parte Cepeda para la primera vuelta presidencial. Su fortaleza esta en que cuenta con el Partido Político que es el más votado y más importante de Colombia hoy.
Cepeda deberá apoyarse muy estrechamente en sus parlamentarios elegidos y en el conjunto de las estructuras territoriales del Pacto Histórico. Esta es una condición mínima sin la cual la campaña no se enraizará en el territorio como corresponde a la campaña electoral del centro izquierda a la que él representa. Una segunda característica es la que tiene que ver con el trabajo mismo de la campaña. Antonio Gramsci señalaba con razón que toda actividad política es en sí misma una actividad pedagógica y comunicativa. Esta campaña debería centrar sus mensajes y sus slogans en la continuidad del Cambio que no son otra cosa que el desarrollo de las reformas ya aprobadas y la aprobación de las reformas que faltan porque fueron hundidas en el Congreso que está terminando este 20 de junio próximo sus sesiones ordinarias. Las ya aprobadas son la reforma laboral y si la Corte Constitucional la aprueba la reforma pensional que sigue durmiendo el sueño de los justos ahora en el despacho de la presidenta de esta corporación Paola Andrea Meneses Mosquera que es del ala de oposición al gobierno de Gustavo Petro. Ya veremos finalmente que proyecta en su propuesta de fallo.
Faltan por aprobar y por presentar una segunda fase de la reforma tributaria que estaba contenida ya en el programa del presidente Gustavo Petro y en la Agenda de Transición Democrática presentada por los investigadores Luis Jorge Garay y Jorge Enrique Espitia. El proyecto de Ley de la Jurisdicción Agraria que no ha sido aprobado por este Congreso, la reforma a la salud que se presentará de nuevo, la ley de sometimiento a la justicia para las bandas criminales y las organizaciones sucesoras del paramilitarismo, la ley de servicios públicos domiciliarios, la reforma política y la reforma al sistema electoral, y la reforma a las Corporaciones Autónomas Regionales, entre las más importantes. La campaña de Cepeda debe construir un programa concreto de gobierno. Este programa debe basarse a mi juicio en el programa de gobierno del presidente Gustavo Petro que debe ser actualizado y complementado partiendo de lo que se ha hecho y de lo que hace falta.
El candidato Iván Cepeda ha hecho énfasis en que se empeñará durante su gobierno, de ser elegido en primera o en segunda vuelta presidencial, en la lucha frontal contra la corrupción la cual debería entonces tener una formulación concreta en su programa de gobierno. Y es alrededor de este programa de gobierno que debe girar la campaña presidencial y el trabajo de las decenas de miles de voluntarios que hay que congregar para el trabajo casa a casa y el volanteo en los espacios púbicos como universidades, plazas de mercado, centros comerciales, reuniones amplias por barrios, localidades y comunas, tertulias, sancochos comunitarios, que a mi juicio debería ser el centro de la campaña. Las concentraciones son importantes pero secundarias. A ellas acuden los ya convencidos y los curiosos y por tanto no deberían ser el centro de la actividad electoral sino apenas una parte de la misma.
El núcleo duro de la base del Pacto Histórico esta en aproximadamente el 37% del electorado, para ganar se requiere el 50% más un voto tanto en primera como en segunda vuelta. Hoy por hoy a mi modo de ver el núcleo duro de la derecha tiene un 30 a 33% del electorado y el 30% restante lo constituye el electorado de centro o los indecisos a quiénes debe dirigirse primordialmente la campaña. Ese 30% del electorado es el que decide la campaña presidencial y como he dicho a él es al que hay que dirigir la campaña y los materiales tanto impresos como las piezas comunicativas que circulen en las redes sociales y en los medios de comunicación tanto alternativos como corporativos.
Es a ese electorado al que buscan influenciar los halcones de la derecha norteamericana que han echado a rodar el rumor de apertura de investigaciones contra el presidente Gustavo Petro en la fiscalía de los Estados Unidos por supuestos nexos con el narcotráfico, lo que dicho sea de paso es una infamia sin fundamento alguno, pues si algo ha caracterizado el accionar de Petro es la lucha frontal contra el narcotráfico. Pero lo que buscan es generar temor en ese 30% del electorado. Buscan generar temor, miedo y que voten pensando que es mejor un gobierno que tenga buenas relaciones con los Estados Unidos, eso es lo que buscan, es una forma de injerencia inaceptable en los asuntos internos del país. Mantener la subordinación ante los Estados Unidos y no la defensa de los intereses de nuestra nación.
En la derecha la real disputa se dará entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella. Esta batalla ya se está llevando a Cabo. Las diferencias son pocas pues el programa de ambos es el regreso al pasado, es la defensa del neoliberalismo como sistema y como proyecto de gobierno. La ventaja aparente la lleva Paloma Valencia que cuenta con la estructura del partido de extrema derecha del uribismo que es el Centro Democrático. La infraestructura de las iglesias protestantes de derecha que son las que ofrecen anclaje en el territorio a Abelardo de la Espriella no parecen ser suficientes para encausar el voto de este candidato de la extrema derecha. Ya veremos que pasa en las próximas semanas. Según las últimas encuestas Paloma crece y de la Espriella está estancado.
Pedro Santana Rodríguez, Director Revista Sur

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