Para el exministro de Estado venezolano, Elías Jaua Milano, que expresó su opinión en un reciente seminario titulado “La defensa de la República como punto de partida”, convocado por el Centro de Estudios para la Democracia Socialista – CEDE – que él dirige, se trató de “Un hecho de gravísima repercusión en nuestra historia republicana como nación, que parte de haber sido bombardeada y agredida por una potencia militar y tecnológicamente superior; una agresión no justificada, no provocada y brutal contra un pueblo”. Así mismo, condenó el secuestro de Nicolas Maduro y su esposa la diputada Cilia Flórez, no solo “por el papel político que ellos juegan”, sino también, porque “es inaceptable que sean juzgados por ninguna justicia extraterritorial”; sin duda alguna, el juicio carece de toda legalidad porque la justicia estadounidense no tiene jurisdicción sobre ningún otro país y viola la inmunidad diplomática de los mandatarios contemplada en la Carta de la ONU.
Así mismo, hizo honor a los soldados venezolanos y cubanos de la guardia de Maduro, que “combatieron hasta la muerte, pero fueron aniquilados por la superioridad tecnológica y militar del imperio invasor” y desestimó comentarios sobre la supuesta rendición.
Jaua, denunció que Venezuela sufre, desde septiembre, una ocupación que no es con permanencia de fuerzas armadas invasoras en el territorio nacional, sino naval, aeroespacial y electrónica. El bloqueo no ha terminado. Caracterizó la agresión como una invasión, que se venía preparando “desde el golpe contra el presidente Chávez en 2002” y las medidas posteriores, con las que sometió al país a un bloqueo económico brutal, se le congelaron sus reservas en el exterior y lo excluyeron del sistema SWIFT, para impedirle el comercio de su petróleo, con amenazas de sanciones a los países que se atrevieran a venderle productos o comprarle el petróleo, del cual depende el 90% de su intercambio comercial, les incautaron buques cargados con millones de barriles del crudo; amen de otras medidas que condujeron a la pobreza, la miseria, el desempleo, el éxodo, la escasez y la muerte de millones de venezolanos y venezolanas, incluidos niños, niñas y ancianos.
No obstante, hay que decir que, con la participación de Rusia, China, Irán, etc., países también sometidos a drásticas sanciones, Venezuela había logrado romper en parte el bloqueo, al venderle petróleo a China y a los propios Estados Unidos, mediante autorización de Trump a la multinacional petrolera CHEVRON y avanzar en la normalización de su economía y el desarrollo. Venezuela registró el 9% de crecimiento económico en 2025; la más alta tasa de América Latina en 2025, y había avanzado notablemente en acciones tendientes a lograr su soberanía alimentaria. Trump, en diciembre de 2025, impuso el bloqueo naval y sanciones a petroleros venezolanos, reduciendo drásticamente la exportación de crudo desde Venezuela y afirmó que “EE. UU. controlará exportaciones de petróleo venezolano y que parte de ese petróleo se entregará a las corporaciones petroleras estadounidenses o se negociará bajo términos favorables a Estados Unidos”. Es claro que la agresión se produjo en un contexto de resistencia y disputa de la nación venezolana contra la voracidad imperialista. Pero también es cierto que el apoyo popular al gobierno había disminuido y que el país, hace rato ya no cabe ni en el gobierno, ni en la cúpula de la extrema derecha que celebró la invasión, afirmó el exministro.
También es innegable que se avizoraban procesos de corrupción administrativa, violación de derechos humanos a centenares de presos políticos; así como, de despojo de los derechos laborales, sindicales y salariales de las clases obrera y trabajadora, y de persecución política a grupos disidentes del chavismo y otros sectores políticos de izquierda en oposición.
Para Elías Jaua, el verdadero propósito de la agresión militar gringa fue “retomar el control de la riqueza petrolera y convertir a Venezuela en un Estado tutelado y colonial e instaurar un protectorado, con un gobierno consular, basado en la ilusión de proporcionar una situación de Estado bienestar” y señala que el gobierno interino de Delcy Rodríguez ni es servil, ni está entregado, pero con el país ocupado militarmente, con una necesidad muy urgente de energía petrolera, que tiene que trabajar en función de las directrices de la potencia ocupante, con reducidas posibilidades de negociación, con algunos niveles de autonomía y posibilidades de pulsear para tratar de que la expoliación sea menos grave”
En ese marco, la Asamblea Nacional aprobó la nueva ley de hidrocarburos, propuesta por el gobierno interino, que reforma la ley del gobierno de Chávez; con la cual, PDVSA cede el control operativo a los sectores privados, que “realizarán la comercialización directa” y manejarán los fondos en cuentas bancarias en el exterior (en Catar). Con esta ley, Venezuela que antes recibía el 30% de regalías, pasará a recibir el 20%, en unos casos y hasta el 15% en otros, lo que le significará dejar de percibir más de 7.400 millones de dólares al año, privando a los venezolanos de recursos para la salud, la educación, energía eléctrica, agua potable, etc. La favorabilidad de dicha ley al capital extranjero es manifiesta. Estados Unidos, probablemente negoció esta nueva ley con el dedo en el gatillo de la pistola puesta en la sien del gobierno interino.
El exministro acertadamente advierte que “lo que está en juego es la defensa del territorio y la unidad de la Nación” y que para hacerle frente a esta situación hay que definir quién es el enemigo; planteó que “el enemigo es la extrema derecha apuntalada por el imperialismo”, “que el auténtico enemigo de mundo es el fascismo” y convocan a todos los sectores políticos y sociales a luchar por una salida basada en un gran acuerdo nacional, para crear un gobierno de unidad nacional, del que debe formar parte el gobierno interino que, en su opinión no está entregado. Pero, además, se debe reconocer que, pese a la ocupación y el secuestro del presidente, el PSUV, mantuvo el control del territorio, la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el funcionamiento de las instituciones del Estado y la paz.
Dicha propuesta, se acerca a la idea de un frente único contra la ocupación imperialista en Venezuela, por la defensa de la República, la Constitución Bolivariana, la soberanía nacional, y el control autónomo sobre sus recursos, debe ser la respuesta del pueblo venezolano. Ante las amenazas de mantener el Bloqueo, las sanciones y profundizar la invasión para forzar a Venezuela a entregarle al imperio sus recursos y su economía a Washington, las respuestas venezolanas deben promover la unidad para hacer frente a la catástrofe que los amenaza, defender la República, los recursos, la paz, la constitución bolivariana y la soberanía nacional.
Los pueblos de América Latina y el mundo, los gobiernos progresistas, los demócratas, los movimientos y partidos de izquierda, socialista y revolucionarios, anticolonialistas y antimperialistas se han colocado del lado de la solidaridad y el repudio a la agresión militar y la ofensiva imperialista, deben exigir que cese la ocupación extranjera, que se respete el derecho del pueblo venezolano a su autodeterminación y se libere al presidente Nicolás Maduro. No hay excusa para evadir la solidaridad y la batalla ideológica y política en la movilización por la soberanía de Venezuela y de todos los países Latinoamérica y el Caribe amenazados. Trump, en resientes declaraciones expresó, sin tapujos, su intención de anexar a los EE. UU Canadá, Groenlandia y Venezuela, como nuevos estados de la Unión y anunció en Davos el inicio de una nueva guerra contra Irán.
No hay excusas para no tomar posición sobre la agresión a Venezuela y defender la soberanía de nuestros pueblos, que Maduro es dictador, que el gobierno del PSUV es autoritario, mantener estas caracterizaciones, no eximen de la responsabilidad histórica de tomar partido, de fijar posición. León Trotsky, en 1938, en el marco de la crisis mundial previa a la segunda guerra mundial, polemizando con sectores de izquierda, que, por rechazo a la dictadura de Getulio Vargas, se negaban a tomar posición sobre el conflicto comercial, diplomático y político, entre Brasil e Inglaterra plateó claramente que “En este conflicto estamos del lado de Brasil semicolonial contra Inglaterra imperialista, aunque Brasil esté gobernado por una dictadura”. El carácter del régimen venezolano, dictadura o no, autoritario o no, no altera el foco principal del conflicto. Estamos con Venezuela neocolonial contra el imperialismo norteamericano.
José Arnulfo Bayona, miembro de la Red Socialista de Colombia y Fiscal de ANEP.
Foto tomada de: https://www.comunas.gob.ve/

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