Mientras el esquema transatlántico tradicional evidencia sus límites, numerosos países del Sur Global promueven alternativas de cooperación económica, comercial, financiera, científica y tecnológica.
Para el Sur Global, la salida no reside en la prolongación de las guerras ni en la subordinación a intereses geopolíticos o financieros. Por el contrario, se requiere una arquitectura internacional fundada en la paz, la soberanía nacional, el desarrollo compartido y la solución negociada de los conflictos.
Protesta social y diálogo eficaz: del reclamo a la solución
Como se evidencia en Europa, la crisis que los golpea por el deterioro de las finanzas públicas de los estados de la unión europea también tiene expresiones sociales: jóvenes, trabajadores, sindicatos y comunidades reclaman empleo digno, salud, educación, transporte, vivienda e infraestructura. Lamentablemente, la infiltración de las manifestaciones por parte de agentes saboteadores al servicio de agencias estatales en Francia ha desbordado la protesta social hacia la violencia. Este escenario ha sido utilizado para justificar restricciones a la protesta social[i], la represión y las detenciones arbitrarias, dirigidas tanto contra los jóvenes —quienes sostienen el peso de las movilizaciones— como contra experimentados líderes sociales y sindicales.
En Colombia, el pasado 14 de octubre, más de un millón de personas —entre trabajadores y ciudadanos— salieron a las calles en rechazo a las políticas del Gobierno de Abelardo De la Espriella. A pesar de las provocaciones e infiltraciones por parte de agentes del Estado que pretendían incitar al caos y deslegitimar la protesta mediante la violencia, la fuerza popular impidió que lograran su cometido. El Gobierno expidió un nuevo decreto que restringe la protesta social y elimina los protocolos democráticos previstos para abordar las fricciones y alteraciones menores que se presentan habitualmente en las movilizaciones callejeras[ii].
La movilización social debe mantener su carácter democrático, pacífico, organizado y propositivo. La defensa de los derechos sociales exige evitar provocaciones y divisiones que desvíen la atención de los problemas estructurales.
El diálogo social debe orientarse a soluciones concretas y sustentarse en principios, con capacidad para superar antagonismos y encontrar puntos de convergencia en beneficio del conjunto de la sociedad.
La cuestión central es cómo recuperar la capacidad del Estado para atender las necesidades colectivas, cuando el servicio de la deuda absorbe una proporción creciente de los recursos públicos y limita la inversión social y productiva.
Superar la crisis fiscal: de la austeridad a la recuperación productiva
La crisis fiscal no puede abordarse mediante las recetas clásicas del Fondo Monetario Internacional que siempre “recomienda” recortes del gasto, mayores impuestos al consumo o reducción de la inversión pública. Es necesario examinar sus causas estructurales: el propósito y el costo del endeudamiento, la baja productividad, la precariedad de la estructura empresarial, la debilidad industrial, la insuficiente generación de valor agregado y la alta informalidad laboral,
La prioridad debe ser ampliar la capacidad productiva de la economía y fortalecer los ingresos públicos mediante el crecimiento de la densidad y la calidad empresarial, el fomento del empleo formal y una tributación más progresiva.
Esto requiere:
- Reorientar el gasto público hacia la inversión productiva, la infraestructura y los servicios sociales esenciales.
- Revisar la estructura y el costo de la deuda, buscando condiciones sostenibles del servicio de la deuda.
- Combatir la evasión, la elusión y los privilegios tributarios injustificados.
- Fortalecer la industria nacional, el sector agropecuario y las pequeñas y medianas empresas.
- Impulsar la ciencia, la tecnología, la innovación y la formación del talento humano.
- Ampliar la base tributaria al tener más empresas de calidad y empleo formal, mejores salarios y capacidad de compra de los hogares.
La política fiscal debe evaluarse también por los resultados económicos y sociales: productividad, desarrollo empresarial, empleo, bienestar y capacidad futura de generar ingresos.
Programa para la recuperación de la economía nacional y mundial
Las reformas estructurales con las que Franklin Delano Roosevelt (FDR) superó la Gran Depresión de 1929 sirven de marco analítico para guiar la estrategia de transformación productiva en Colombia.
- Separar la banca comercial de la especulativa.
Promulgación de la ley Glass-Steagall[iii], (conocida formalmente como la Ley Bancaria de 1933) para salvaguardar los depósitos y las funciones operativas de la banca comercial, separándolos estrictamente de las actividades de riesgo y especulación financiera.
Aplicación para Colombia: establecer control de cambios y de capitales, fijar paridades en los tipos de cambio internacionales, fortalecer la regulación financiera, proteger el ahorro, controlar los riesgos sistémicos u orientar una mayor proporción del crédito hacia actividades productivas
- Crear una banca nacional de desarrollo.
El New Deal de Franklin D. Roosevelt combinó la flexibilización del régimen monetario tras abandonar la convertibilidad interna del dólar en oro con una mayor intervención del Estado en la economía. La Reserva Federal contribuyó a ampliar la liquidez y estabilizar el sistema financiero con bajas tasas de interés, mientras el Tesoro y corporaciones públicas como la Reconstruction Finance Corporation (RFC) financiaron bancos, empresas y proyectos productivos mediante capital público, bonos, préstamos e ingresos fiscales. La evidencia histórica enseña que la recuperación no provino de un solo instrumento, sino de la combinación de la emisión y la política monetaria de la Reserva Federal con el crédito público y la inversión productiva a largo plazo en infraestructura[iv].
Aplicación para Colombia: Lo ideal sería que el Banco de la República recuperara sus funciones de banca de fomento; sin embargo, en el marco constitucional y legal actual resulta complejo. Por tanto, el camino inmediato consiste en fortalecer la banca pública de fomento y articular entidades como Bancóldex, Finagro, Findeter y el Banco Agrario para financiar la industria, la agricultura, la infraestructura, la vivienda, la innovación y los proyectos estratégicos de largo plazo.
- Utilizar el crédito público para aumentar la productividad y el empleo.
Franklin Delano Roosevelt canalizó masivamente crédito federal hacia proyectos de alta productividad física a través de la Corporación Financiera de Reconstrucción (RFC) y los programas del New Deal. FDR no se limitó a crear empleo asistencial, sino que financió infraestructura estratégica de gran envergadura como la Autoridad del Valle del Tennessee (TVA), electrificando el país y construyendo represas, carreteras y puentes. Esta masiva inyección de crédito soberano elevó drásticamente la densidad de flujo energético y la productividad de la nación, transformando la plataforma económica estadounidense y preparando la base industrial que luego permitiría ganar la Segunda Guerra Mundial[v].
Aplicación para Colombia: Financiar proyectos con un elevado impacto en la productividad —como ferrocarriles de alta velocidad, plantas de energía nuclear e hidroeléctricas, o megaproyectos de conectividad como el canal Atrato-Truandó o el canal seco propuesto por Petro— permitirá ampliar la producción, sustituir importaciones estratégicas, diversificar las exportaciones y elevar los ingresos de los trabajadores y sus familias.
- Desarrollar un programa de avanzada en ciencia y tecnología
Impulsar un programa de investigación y desarrollo centrado en tecnologías de avanzada[vi], con especial énfasis en las ciencias de la salud, la inteligencia artificial, la exploración espacial y la energía nuclear. Este programa busca aplicar tecnologías de alta densidad energética a los procesos productivos para elevar sustancialmente la productividad del trabajo.
Aplicación para Colombia: fortalecer la investigación científica, la diversificación y seguridad energética, la infraestructura, la biotecnología, la inteligencia artificial y las tecnologías aplicadas a la industria y al agro.
Colombia y el nuevo orden multipolar
Colombia puede y debe diversificar sus relaciones internacionales para aprovechar oportunidades de cooperación no solo con Estados Unidos y la Unión Europea, sino también con los BRICS, el Nuevo Banco de Desarrollo y la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, entre otros socios. Todo ello sin renunciar a su soberanía ni cerrar las puertas a vínculos mutuamente beneficiosos.
La estrategia debe priorizar:
- Financiación del desarrollo: ante el limitado margen fiscal del país explorar fuentes multilaterales y bilaterales para infraestructura y proyectos productivos, evaluando costos, riesgos y condiciones.
- Industrialización: fortalecer las capacidades nacionales aprovechando la transferencia de tecnología que China y Rusia tienen como política.
- Seguridad alimentaria: modernizar el campo, el riego, el almacenamiento, el transporte y la agroindustria.
- Diversificación y seguridad energética: diversificar las fuentes, ampliar la infraestructura y desarrollar capacidades científicas propias.
- Integración regional: promover corredores ferroviarios, fluviales, viales, energéticos y digitales en la región.
- Cooperación científica: impulsar programas conjuntos de investigación, educación superior e innovación.
La diversificación de las relaciones internacionales debe evaluarse por su contribución concreta a la producción, el empleo, la autonomía económica y el bienestar de la población.
Conclusión: una economía centrada en las personas
Colombia necesita superar la visión reduccionista que limita la economía a las métricas del PIB, el equilibrio fiscal y el rendimiento financiero. La sostenibilidad de nuestro desarrollo no se mide en fríos indicadores monetarios, sino en la capacidad de innovar, producir, crear trabajo digno, transformar la vida cotidiana de las familias y garantizar oportunidades reales para todo el país.
Las estrategias impulsadas por Franklin D. Roosevelt para superar la Gran Depresión del siglo XX ofrecen pautas valiosas para la reforma del sistema financiero y la canalización del crédito hacia la economía productiva. La idea básica es construir un Estado capaz de movilizar el crédito, la inversión, la ciencia y la cooperación internacional para desarrollar las fuerzas productivas, incrementar la productividad del trabajo, generar trabajo decente, garantizar derechos sociales y mejorar las condiciones de vida. La paz fundamentada en el desarrollo y la dignidad humana debe constituir el propósito superior de la economía y de las relaciones internacionales.
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[i] https://www.pulzo.com/mundo/francia-lanzo-medida-protestas-contra-gobierno-movilizo-70000-agentes-PP5339446
[ii] https://www.pulzo.com/nacion/decreto-1525-de-2026-limites-a-la-protesta-social-y-riesgos-para-la-democracia-en-colombia-PP5338527A
[iii] https://www.federalreservehistory.org/essays/glass-steagall-act
[iv] FDR logró centralizar y redefinir por completo el papel de la Reserva Federal mediante las reformas del New Deal, en particular con la Ley Bancaria de 1935. Esta ley transformó la estructura de la Fed y le otorgó el poder explícito de alterar los requisitos de reserva (o encaje bancario) y fijar tasas para direccionar el crédito hacia la economía real, buscando mitigar la deflación de la Gran Depresión.
[v] FDR transformó el rol del Estado al canalizar el crédito público hacia la economía real en lugar de la especulación. Mediante el New Deal y agencias como la RFC, la TVA y la WPA, financió infraestructura estratégica, electrificación rural, avances tecnológicos, generación de empleo directo e industrialización. Este enfoque multiplicó la productividad nacional y mejoró el nivel de vida, sentando las bases del auge económico de posguerra
[vi] FDR no vivió para ver el programa espacial (falleció en 1945), pero sentó los pilares fundamentales del modelo de financiamiento público a la ciencia y la tecnología que años más tarde heredaría y potenciaría la carrera espacial bajo las administraciones de Eisenhower y Kennedy.
Carlos Julio Díaz Lotero

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